Agustín José Tosco nació un 22 de mayo de 1930 en
la localidad de Coronel Moldes, 80 km. al Sur de Río Cuarto, provincia de
Córdoba.
"Nací en el sur de Córdoba en el año 1930. Mis padres eran campesinos y yo
trabajé junto a ellos, desde chico, una parcela de tierra. Después de cursar el
colegio primario, me trasladé a la ciudad e ingresé como internado a una escuela
de Artes y Oficios. Allí se discutía mucho y ese diálogo permanente me incitaba
a profundizar la lectura. Siempre me gustó leer. En mi propia casa con piso de
tierra y sin luz eléctrica; me había construido una pequeña biblioteca, precaria
pero accesible. De adolescente solía preferir a Ingenieros; aunque positivista,
enseñaba cosas. Cuando a los 17 años salí a buscar una nueva ocupación, recibí
enseñanzas de otra índole: me aceptaban como aprendiz y entonces no me pagaban o
me pagaban poco.
Corría la liebre. Tan solo al cumplir la mayoría de edad conseguí incorporarme a
Luz y Fuerza como ayudante electricista en el taller electromecánico, donde
ahora soy técnico especializado. Por aquella época ya había adquirido conciencia
de los conflictos sociales, y había decidido también tomar partido por mi clase.
A los 19 años fui elegido subdelegado, a los 20 ascendí a delegado. Mientras
tanto, Perón subía al poder y yo miraba con simpatía al movimiento que levantaba
un eslogan contra Braden."
Podríamos agregar que donde cursó, en calidad de interno, el ciclo básico
industrial, Escuela de Trabajo Presidente Roca, fue elegido presidente del
Centro de Alumnos y cuando es designado para hablar en el cierre del ciclo ataca
el sistema que se lleva adelante en la escuela, se niega a recibir el diploma de
parte del director y es ovacionado por sus compañeros.
-¿Qué objetivos persigue como dirigente y como hombre?
"-Hago lo que hago porque quiero a la justicia. Si bien yo nací en una familia de
pequeños propietarios y no he experimentado la injusticia que sufre tanta gente,
tantos trabajadores, sé que no sólo lucha contra ella quien la padece, sino
también quien la comprende. Claro que la represión la hemos sufrido nosotros
también. Pero lo fundamental es que todos los que tenemos un concepto de
justicia y equidad, debemos luchar para construir una nueva sociedad que permita
al hombre salir de la enajenación a que lo conduce este sistema que afecta hasta
el derecho de vivir. La mortalidad infantil, el analfabetismo, la deficiencia
sanitaria, la falta de vivienda son parte de este sistema injusto.
-¿Cómo llegó a estas convicciones? ¿Estudiando?
-Sí, a través de la lectura. Yo estudié en la escuela primaria y luego hice un
curso de cuatro años en una escuela técnica. Más tarde, tres años en la
Universidad Tecnológica, donde me recibí de electrotécnico. Por lo demás, leí lo
que cayó en mis manos: José Ingenieros, fundamentalmente, y también novelas y
ensayos sobre los problemas del movimiento obrero.
-¿Es difícil lograr coherencia entre lo que uno piensa y lo que uno hace?
-Es difícil, si más aún en este tipo de sociedad cuando nosotros pretendemos
tener una moral que no sea la típica de esta sociedad, nos encontramos
permanentemente con esta tabla de valores, que pretende colocar a toda la
población bajo su imperativo. Ahora es difícil, pero no imposible. Llevar a la
práctica las ideas de uno requiere un esfuerzo, pero mucha gente lo hace."
Intervenidos y reprimidos su sindicato y la CGT Regional, muere en la
clandestinidad, producto de una dolorosa enfermedad infecciosa, el 5 de
noviembre de 1975.
Su cortejo fúnebre es acompañado en Córdoba por una inmensa multitud nunca antes
vista.
2/5/1930 - 4/11/1975
|
|
Por Juan Carlos Cena y Elena Luz González Bazán, especial para Villa Crespo
Digital
El Agustín como lo llamaban algunos de sus compañeros, otros el Gringo, otros,
simplemente Tosco, nace poco después de que revienta la bolsa de Wall Street. En
nuestro país, el modelo agro exportador estaba en un proceso de agotamiento, y
en forma paralela comenzaba un proceso industrializador de productos primarios.
Agustín nace, se cría, y desarrolla parte de personalidad dentro de un marco
rural, en Moldes, a 80 kilómetros de Río Cuarto, en la provincia de Córdoba. La
dura realidad social penetraba en su hogar, los pisos de su casa eran de tierra
apisonada.
Tosco fue esos hombres que militó la terquedad de la esperanza, un autodidacta,
anduvo siempre en la búsqueda de ampliar el conocimiento, como una manera de ser
cada más libre, buscó perfeccionarlo a través de la lectura y el estudio, éste,
fue uno de las modalidades para ampliar el conocimiento, tanto humanísticos,
políticos o técnicos; el otro, fue el de bucear en las aguas profundas de la
practica concreta, y combinaba la teoría con esa práctica, en un ejercicio
permanente de comprobación.
El otro aspecto de su personalidad, pero que tiene que ver con la integralidad
del hombre, fue la de cumplir con los mandatos que le daban sus iguales: los
compañeros, la de ser buen trabajador, la de tener una actitud correcta frente
al trabajo, ante sus compañeros en la relación social diaria, ser solidario, una
de las formas era la de transmitir sin egoísmos el conocimiento acumulado del
oficio, cualidad de esa particularidad, que es ignorada en los mundos académicos
cuando se trata de la descripción de un trabajador
Una fuerte concepción fue la de obrar siempre en forma colectiva, lo demostraba
en los hechos concretos, hablaba y actuaba en plural siempre rodeado de sus
pares.
Desarrolló su pensamiento buscando otra realidad para el Movimiento Obrero
Argentino, que se centraba en la rotura de las cadenas que lo oprimían.
Tuvo claro que la democracia sindical no pasaba por la hegemonía del dedo, sino
por las asambleas de cada sector, cuerpo de delegados o generales únicos órganos
soberanos que consolidaban y refrendaban la lucha del movimiento obrero. Nada
podía sustituir a las asambleas, ellas eran superiores a los cuerpos directivos.
Fue claro al señalar que el reclamo económico solamente, era una trampa tendida
por los explotadores. Este, el patrón, trataba de penetrar con esa concepción,
la de pelear solo por el salario y otras reivindicaciones parecidas. Era la
ideología del economicismo que se inmiscuía en el seno de las luchas de los
trabajadores para desviar el problema central, la lucha de clases en el marco de
la lidia por la liberación nacional, para terminar con la explotación del hombre
por el hombre.
Acabar, definitivamente, con explotados y explotadores, terminar con los sueños
de los explotadores que quieren que los trabajadores trabajen de la cuna a la
tumba.
Eso fue lo que intentaron en intentan en la actualidad los dirigentes obreros
participacionistas o colaboracionistas, y los llamados burócratas en los tiempos
contemporáneos, cuando buscaban y buscan artimañas para que la lucha sólo sea
por el salario. Y que además, el Movimiento obrero fuera apolítico, tal como lo
pretendían y pretenden las patronales, el Estado y las burocracias entregadas.
Tosco y sus compañeros, expresaban distintas corrientes del pensamiento político
local y nacional, tuvieron claro que no se puede introducir ningún partido
político en forma preeminente, ni darle un tinte partidario al sindicato. Entre
los trabajadores, en el seno de la clase obrera conviven y existen distintas
expresiones, identidades, creencias y pensamientos. Por eso sostenían que la
política sindical es la forma política más importante y compleja a desarrollar.
Tosco nunca confundió el papel del militante de un partido político, con la de
un militante gremial, son total y absolutamente diferentes.
Sabía que la elección del delegado era de vital importancia. Era el momento
donde se ejercía la democracia obrera en forma directa sin intermediarios. El
delegado es la raíz que nutre de savia al sindicato, que viene desde los
socavones de la clase trabajadora. Una vez elegido el delegado, pasa a ser la
voz de todos, el que transporta las ideas y las palabras de todos, el ya no es
más él, él es todos los compañeros que lo eligieron para que lleve la voz del
conjunto. Las cualidades debían ser muy sencillas; ser un buen trabajador y un
mejor compañero.
Cultura del Trabajo
Uno de los aspectos que debemos rescatar de entre las cenizas que el
neoliberalismo destruyó, es la cultura del trabajo.
Tiene que ver con la relación social diaria, permanente, en el lugar de trabajo,
en el sindicato, en el barrio, en los clubes de trabajadores. En el lugar de
trabajo con la transmisión del oficio, transferencia de las enseñanzas
centenarias que vienen de un proceso de acumulación del conocimiento. Labor que
le correspondía a los trabajadores mayores, como un mandato no escrito, sin
egoísmos de por medio. La transmisión oral de los más grandes a los más jóvenes,
de los maestros hacia los aprendices, como en las grandes comunidades antiguas,
donde el consejo de ancianos era la fuente de toda sabiduría.
Los trabajadores reconocen a sus maestros en el oficio y el trabajo diario, esta
es parte de la esencia de una cultura de la transmisión, de la solidaridad, del
compañerismo, de los códigos entre trabajadores, que se verifica en la vida
cotidiana del trabajo y en la lucha por sus derechos.
Afirmamos que el neoliberalismo bregó por aniquilar todo lo que tenga que ver
con la cultura del trabajo, había que imponer la desindustrialización del país y
darle la bienvenida a un país con grandes pizarras, acciones y cotizaciones, más
todos los privilegios a los bancos; o sea, el modelo financiero de concentración
económica. Para imponer esta desindustrialización había que derrotar y
posteriormente liquidar a la clase obrera, física y culturalmente.
DOS TIPOS DE SINDICALISMO
Por otro lado, el Gringo definirá dos tipos de sindicalismo, nudo esencial de un
pensamiento que marcará las diferencias y contradicciones entre los dirigentes
obreros, los que utilizan a la clase obrera para sus intereses particulares y
los que son auténticos representantes.
Estas afirmaciones las realiza en medio de la lucha ideológica y política con el
participacionismo que estaban demostrando sobradamente, estas premisas, no sólo
por su accionar, sino por los niveles de burocratización y corrupción,
enquistados en los sillones, eran favorecidos con todas las prebendas, se habían
corrompido. En esto se les iba la vida a los dirigentes burocráticos, en
componendas con los grupos y sectores de poder, con las fuerzas armadas dando
legitimidad a los golpes de estado.
Por otro lado, y fundamentalmente, el sindicalismo peronista se había
transformado en la expresión política del ausente partido justicialista y la
expresión contestaría de las masas peronistas. Aquellas habían virado hacia la
resistencia, hacia la confrontación y hacia una búsqueda de nuevos dirigentes.
Muchos dirigentes luego se burocratizaron, que antes fueron parte de la
Resistencia Peronista, mientras unos pelearon por la vuelta de Perón, otros
planteaban el peronismo sin Perón.
Por eso el pensamiento de Tosco giraba sobre la trascendencia de esos momentos
de lucha del movimiento obrero y los trabajadores, y el carácter de clase que
debía adquirir el sindicalismo.
Por esto, la premisa de Tosco, su pensamiento sobre el Sindicalismo de
Liberación se asienta sobre tres banderas: la de unidad y lucha, la de justicia
social, soberanía política y liberación nacional.
Además de la lucha sindical particular de su sindicato participaba en la
confrontación general, en la esfera institucional y política del momento, estaba
la disputa clandestina contra la dictadura encabezada por Onganía,
autodenominada Revolución Argentina. En esa pelea Tosco plantea un sindicalismo
para disputar en todos los espacios, no había que dejar ningún flanco
descuidado, depende, afirmaba: "del momento en que se viva, de cómo instrumentar
esa lucha, bregar para que sea la clase obrera y el pueblo los que la llevan
adelante". Teniendo en claro siempre, que sólo la democracia de bases es la
forma y que no puede ser suplantada por otras maneras de funcionamiento, y que
es la relación que existe y debe continuar entre dirigentes y las bases,
mecanismo y ejercicio que logra la concientización de todos y reafirma su
compromiso para la lucha.
Las asambleas que se realizaban, y realizan por sectores, en unidades o sectores
de trabajo, estaban acorde con la línea de pensamiento del Gringo, que el
recogía de viejas tradiciones obreras, que las recreaba y la plasma en la
practica. En la resistencia, en clandestinidad, o en una situación institucional
normal, nunca esa democracia de bases, esa relación social y política entre
dirigentes y cuerpos de delegados puede ser suplantada por otras formas.
Por eso el Gringo irá conformando un módulo donde confluirían la teoría y la
práctica, teoría que se asienta sobre la vida misma, sobre las experiencias,
sobre aquellos teóricos a los cuales consulta, nombra y que levanta sin ningún
resquemor: ¨yendo a la dialéctica de la historia y como decía el gran Lenin, al
avance del proceso revolucionario se intensifica el proceso
contrarrevolucionario¨ .
Su planteo antiburocrático, antipatronal, antiimperialista se enmarca en la
teoría de la dependencia, por eso la lucha por la liberación nacional y social,
por eso la concepción del sindicalismo de liberación, esencial en el proceso de
transformación hacia una nueva sociedad.
Cabe una aclaración, en 1970 se publica un trabajo de investigación de los
brasileños Theotonio Dos Santos y Enrique Cardozo, ex presidente de Brasil,
ambos elaboran la Teoría de la Dependencia. Países centrales y periféricos. Un
centro hegemónico y un conglomerado de naciones en nivel de dependencia,
económica, social, políticamente hablando.
Por tal razón, la consigna del sindicalismo para la liberación nacional que
emanaba del pensamiento del Gringo Tosco, se ratifica en esa investigación y se
llena de contenido. La doctrina sindical tosquiana la hace suya, levanta las
banderas de justicia social y liberación nacional, formando parte de todos los
planteos
Tosco atacaba de esa forma los conceptos del liberalismo económico y del
totalitarismo político que se habían hecho carne en la burocracia sindical,
aquella que encarnaban las intervenciones a los sindicatos para frenar la
democracia y la participación de las bases, porque de esa forma se paraba el
avance de la conciencia en la lucha, la que se adquiría, la que era parte de ser
la ¨vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares...¨ .
EL PAPEL DE LA CLASE OBRERA Y DEL MOVIMIENTO OBRERO EN EL PROCESO DE
TRANSFORMACIÓN
Tosco no sólo analizaba al movimiento obrero, sino el lugar que le cabe a la
clase obrera como sujeto histórico de las transformaciones revolucionarias, de
la sociedad, donde la vanguardia no estaba solamente en un partido político,
sino en la única clase social capaz de generar esos cambios: la clase obrera.
El sistema capitalista mundial concentra los medios de producción, pero necesita
de una clase obrera que venda su fuerza de trabajo en el mercado laboral en
forma vil. La resistencia a esa vil venta de la fuerza de trabajo genera la que
se denomina lucha de clases, contradicción fundamental: entre la burguesía y el
proletariado, entre explotadores y explotados.
Sólo los explotados son los que pueden terminar con las imposiciones del
sistema. Un sistema que utilizaba, y utiliza, los medios represivos, la
persecución, imponiendo una ideología y una cultura que intenta desnaturalizar
las necesidades de la clase trabajadora y el pueblo; inculcando formas
culturales donde pregona la necesidad del apoliticismo y el egoísmo en
sindicatos y durante la lucha sindical.
Es dable de tener en cuenta, y es una enseñanza, que la burguesía, nunca
abandonó la lucha de clases, ni concilió con la clase obrera.
Atento a ello el Gringo afirmaba a modo de reflexión ¨cada compañero tiene, no
sólo el derecho sino él deber de pensar políticamente y la opción de estar
afiliado o no, de ser militante o no, de una agrupación política¨ .
Con ese nivel de confrontación y enunciando la lucha de clases, se plantea en su
pensamiento, que el apoliticismo es una malformación política reaccionaria, que
va contra los intereses de la clase obrera y que sólo es necesaria para la clase
de los explotadores, siendo la burocracia sindical su vehículo, aliada
incondicional.
Tosco reafirmaba al decir: "…el rol de la clase obrera no es participar como
socio menor y subalternos en las esferas del poder de la oligarquía y de la
reacción, sino impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien en
profundidad este sistema de opresión, de explotación y miseria. El papel de la
clase obrera es ser vanguardia organizada y combativa de los demás sectores
populares para lograr la liberación social y nacional de los argentinos".
A la gesta del Cordobazo la definía como que ¨fue una rebelión obrera y popular
(...) surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo esencial del Cordobazo es que
surge de los trabajadores y de los estudiantes y que ellos por sus convicciones
salen a la calle a luchar¨.
A 30 años de su desaparición podemos decir sencillamente: se fue el Gringo, el
respetado por todos. Nos quedaron sus enseñanzas a través de la lucha y de la
práctica concreta de su militancia. Otros rasgos además lo distinguían como la
intransigencia en la defensa de sus principios, su tremenda fuerza moral y
ética, su amor a la libertad; fue un rebelde obrero, duro, pero esa severidad
nunca le hizo perder la ternura que le profesaba a todos sus compañeros.
Desde entonces la figura del Gringo Tosco se recorta lenta y obstinadamente,
venciendo al silencio y al olvido, ensanchando día a día el campo de la memoria.
Fuente:
Argenpress, 04/05/05
El Gringo
Tosco
Por Osvaldo Bayer
Qué alegría profunda. Poder verlo de nuevo a Agustín Tosco en el video
documental Tosco, grito de piedra, de Adrián Jaime. Tosco, como siempre, lleno
de vida, saludando con el puño izquierdo cerrado. Oírlo en los grandes mitines
de la gloria de los obreros de aquellos tiempos. Hablar claro, decir la cosas
sin temor a las calificaciones partidistas. Agustín Tosco, el mejor líder obrero
que conocí en mi vida. Un Hijo del Pueblo.
Los monumentos en la Argentina no están para los hacedores de la dignidad y de
la solidaridad sino para los generales genocidas, como aquel del “desierto”.
Para los héroes del pueblo, y más si es bien de abajo, no hay monumentos. No,
ahí, en este documental, aparece tal cual fue: con su ropa humilde, con su
rostro al frente, con su palabra clara, absolutamente clara y sus propósitos de
llevar justicia a todos los barrios.
Lo conocí en el congreso organizativo de la CGT, en 1956. Congreso que era nada
menos que presidido por un capitán de navío, Patrón Laplacete. Nada menos. Las
Fuerzas Armadas con el automandato de ser ellas las que dictaban la vida obrera.
Realidades argentinas. Pero también ese dirigente obrero de 26 años, allí con
esa claridad y ese coraje civil a toda prueba: no, señores, así no se hacen las
cosas. Ni con bombardeos, ni a balazos, ni con cárceles, ni dictaduras
uniformadas. Sí con asambleas y con marchas por la calles. A los 27 años de edad
ya era secretario general de Luz y Fuerza de Córdoba.
El film sobre él nos trae los momentos fundamentales. Tosco en las calles del
Cordobazo, Tosco en las asambleas obreras, Tosco en los actos con miles de
obreros y estudiantes. Su palabra. Un país para todos, con pan para todos, con
techo para todos, con escuelas para todos. Y fundamentalmente con trabajo para
todos, y allí, los obreros, sí el trabajo, pero también cultura, y las horas de
descanso para la cultura, jugar con sus niños, el amor con sus mujeres. Agustín
Tosco, cariñosamente “El Gringo”. Querido para siempre, para siempre en el
recuerdo.
Voy en busca de algo que escribí hace doce años. Cuando los “gordos” de la CGT
trataban por todos los medios de ningunear la figura más limpia de la historia
sindical argentina de las décadas del ’60 y del ’70. Y lo dije así: “Tosco no
era antiperonista, era antiburócrata. Un enemigo acérrimo de la burocracia
sindical. Porque justamente allí, para él, estaba el cáncer del movimiento
obrero: la falta de democracia de base, el caudillismo, la prebenda, el acomodo,
en fin, la corrupción”. Barrionuevo, un símbolo de todo eso. “Es decir, el fiel
reflejo de la falta de democracia interna que perennemente habían padecido los
dos partidos clásicos de la política argentina.” Y en esto no fue con
eufemismos. Siempre los denunció, sin pelos en la lengua, con el adjetivo que
los pintaba de cuerpo entero. Basta con dos ejemplos. Dijo Tosco, textualmente:
“Rucci y sus discípulos son prisioneros por sus compromisos con los detentadores
del poder, presos de la custodia que les presta el aparato policial; presos de
una cárcel de la que jamás podrán salir: la de la claudicación, indignidad y
participacionismo”.
Hombre fundamental en el Cordobazo, una de las rebeliones justas más increíbles
de la historia de nuestro pueblo. Obreros y estudiantes. Lucha a brazo partido
contra el Ejército. Y esto aparece en el film en escenas que muestran todo el
arrojo de la gente para terminar con las humillaciones. Son muy sentidas las
intervenciones de los testigos, protagonistas muy cercanos a este luchador de
abajo, cuando relatan las características personales de Tosco en esos días. Por
supuesto, la cárcel. Las injustas detenciones bien prolongadas que sufrió este
dirigente de Luz y Fuerza. Condenado a ocho años por un tribunal militar,
recuperó la libertad a los diecisiete meses. Sus cartas: nunca vencido, nunca
lágrimas, siempre esperanzas.
Trelew. Cuando el golpe contra la cárcel que liberó a dirigentes del ERP trató
de liberarlo también a Tosco, él se negó. Creía más en la fuerza de sus
compañeros de las fábricas que obligarían a la dictadura militar a finalmente
dejarlo en libertad. Un momento indescriptible cuando sale, por fin, de atrás de
las rejas para respirar nuevamente el aire de la libertad.
El retorno de Tosco a Córdoba fue triunfal.
Y seguirá siendo él mismo un dirigente sindical que primero trabajaba y luego
era dirigente, sin ningún dinero adicional, ni auto con chofer. Su línea fue
clara: alianza con los peronistas surgidos de la base y repudio valiente a los
peronistas del populismo demagógico y corrupto. No a Osinde, a López Rega, a
Otero (a) “Oterito”, el ministro de Trabajo, que una vez dijo: “Si el general
Perón me manda a limpiar su baño, voy y lo limpio”.
Pero cuando Rucci, el secretario general de la CGT oficialista, cae víctima de
un atentado, Tosco será el primero en estar contra esa acción. Dirá: “Nuestro
gremio, Luz y Fuerza, denunció permanentemente a la burocracia sindical cuyo
principal exponente era José I. Rucci. Mas ello no llevará a nuestro gremio
nunca a la acción de los atentados personales para desembarazar al sindicalismo
argentino de tránsfugas y traidores. Sólo la lucha por la plena democracia
sindical de bases se considera camino apta para la autodeterminación de los
trabajadores. Por eso se condenó abiertamente el asesinato del secretario
general de la CGT Nacional”. Como se ve, lo denomina taxativamente asesinato.
Pero, igual, la persecución a Tosco por parte del gobierno justicialista de
Isabel va a ser despiadada. En octubre de 1974 es intervenido el sindicato de
Luz y Fuerza, Tosco va a pasar a la clandestinidad, perseguido. Es cuando se va
a enfermar y no se lo puede internar, porque iba a ser ejecutado cuando se
supiera el lugar donde se encontraba. Es atendido por amigos médicos que también
se juegan la vida. Hasta que Tosco muere, el 5 de noviembre de 1975. Tenía
apenas 45 años de edad.
Pero ahora vendrá lo peor. A su entierro irán miles de cordobeses. A pesar de
las amenazas de la Triple A gubernamental. Cuando comenzaron los discursos de
despedida, comenzó la venganza del régimen. Desde los techos, a balazos, la
policía y sus ayudantes. La violencia extrema. La gente tuvo que huir. Quedó el
cementerio sembrado de zapatos, carteras de mujer, paraguas. El poder corrupto
se despedía de quien sólo quería un país justo para todos.
Pero siempre el tiempo hace justicia. ¿Quién respeta hoy a ese gobierno corrupto
hasta la médula de los huesos, quién se acuerda de sus represores? Serán
maldecidos por todos los tiempos. En cambio, la figura de Tosco emerge cada vez
más en la esperanza de que vengan otros como él. El film nos permite conocerlo
más, estar otra vez con él. Ver su fuerza. Y sus triunfos, a pesar de los
corruptos, de los traidores, de los deshonestos, de los uniformes. Tosco, grito
de piedra. El espontaneísmo de las masas. El Cordobazo. La honestidad, la
humildad. La enorme fuerza que le dio el ideal de soñar con una sociedad sin
hambre y sin explotación. Sí, repitámoslo: un Hijo del Pueblo.
Fuente: Página/12, 04/11/05
LOS HOMBRES Y MUJERES IMPRESCINDIBLES SON LOS QUE
LUCHAN TODA LA VIDA...
Pensamiento y acción de Agustín Tosco
Por Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha
publicación:7/11/2004)
(NOTA I)
En estos tiempos donde los valores se han perdido, donde el dirigente sindical,
todos son tildados de corruptos, burócratas y traidores, es necesario rescatar
el pensamiento del Gringo Tosco. Porque hay generaciones de trabajadores que no
lo conocieron. Hay un corte generacional y de transmisión de las luchas, que se
instaló a fuerza de represión, en todas sus variantes y sin piedad.
Introducción
El pensamiento y la acción político sindical del Gringo Tosco, tiene importancia
capital en estos momentos, donde existen un conjunto de listas, agrupaciones,
cuerpos de delegados que intentan rescatar de las cenizas, como el ave fénix que
debe resurgir, un sindicalismo alejado de la corrupción, de la burocracia
sindical, de los manejos y emprendimientos empresarios, que tanto daño le ha
hecho al mundo de los trabajadores en general y de aquellos que llegan a los
espacios de representación, porque una vez que comienzan el ascenso, parece que,
simultáneamente, se inicia el descenso hacia la entrega y la traición.
Son muchos los ejemplos verificables en todo nuestro amplio territorio,
trabajadores que primero rescatan sus empresas, porque los empresarios las
entregaron a la quiebra y las ponen a funcionar, porque necesitan trabajar,
obreros y trabajadores que han comenzado, desde las distintas empresas
estatales, entregadas a las concesionarias, a explotar por todas partes,
trabajadores de todas las esferas y oficios que protestan. Sectores de
desocupados que, a pesar de la falta de trabajo, intentan salirse con dignidad
del plan trabajar, de las migajas que les arrojan, e intentar recuperar esa
cultura del trabajo, que muchos piensan que está en la prehistoria.
Sin embargo, la cultura del trabajo es una realidad que nos arrebató el sistema,
este sistema injusto que es el capitalismo, injusto para las grandes mayorías
que deben vender su fuerza de trabajo, porque para la burguesía, cuanto más alto
en la escala social mejor, para ellos, es una panacea. Ellos aniquilaron esa
cultura, donde la transmisión del oficio, en cualquier trabajo, se hacía de los
más grandes a los más jóvenes, de los maestros hacia los aprendices. No es
casual que en todas las Convenciones Colectivas de Trabajo se constate en las
categorías, la capacitación, la antigüedad, las diversas formas que un
trabajador va pasando de una categoría a otra y se verifican los conocimientos
adquiridos, por supuesto que siempre hubo situaciones diferentes, abusos e
injusticias. Pero en general y en el medio laboral es esta forma de trabajo. Los
trabajadores reconocen a sus maestros en el oficio y el trabajo diario, esta es
la esencia de una cultura de la transmisión, de la solidaridad, del
compañerismo, de los códigos entre trabajadores, que se verifica en la lucha
diaria.
| Carta a una compañera solidaria. Buenos Aires, Cárcel de villa Devoto 28 de octubre de 1971 Querida Compañera: Hace poco tiempo supe que usted traía semanalmente el paquete de solidaridad al penal, enviado por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Supe también que el 16 de octubre, durante el celebrado en la ciudad de La Plata, conversó con mi abogado, expresándole su inquietud por no poder continuar con tal misión, dado el arbitrario dispositivo carcelario que lo prohibió limitando a que se hiciera por encomienda. Mi abogado me habló muy halagado de su forma de ser. De su entusiasmo y de su optimismo. De su gran ideal y su compromiso solidario con todos los perseguidos. De la gran simpatía que despertaba por todas esas hermosas cualidades humanas. Yo no la conozco personalmente o al menos no la ubico físicamente. Pero más allá de este detalle, conozco lo que usted es, lo que significa y simboliza: una mujer, una compañera que siente permanentemente preocupación y dedica muchas de sus horas a la solidaridad con los presos políticos y sociales. Es decir, una auténtica expresión de la conciencia de la clase trabajadora y del pueblo, que en su lucha también se manifiesta en toda esta elevada obra, que puede aparecer como silenciosa o anónima, pero que tiene el supremo valor de transmitir cálidos sentimientos de compañerismo, de amistad y de asistencia material a tantos seres que padecen cárcel por sus ideas o militancia popular. Ayer me enteré por distintas vías que la policía allanó su hogar, secuestro libros y revistas y la llevó detenida. No sé si estará aun en esa condición o habrá recuperado su libertad. Sea como fuere, quiero hacerle llegar toda mi solidaridad y mi afecto, a la vez que proclamar toda la indignación que siento y el total repudio que me provoca el procedimiento y el atropello de que ha sido objeto. No ha existido para usted la más mínima consideración humana. No sé que libros o que revistas son. Por su conducta estoy seguro que sus libros y sus revistas, no son de historias de crímenes ni pornografía. A esos no los secuestran. Los venden con grandes avisos en la mayoría de los kioscos de casi todas las esquinas. Sus libros y sus revistas han de expresar el cuestionamiento a esta sociedad caduca, han de trazar la posibilidad de una nueva sociedad, aquí en la Argentina, en América Latina, en el mundo entero. Han de hablar de la liberación, de la fraternidad entre los hombres, de la erradicación de todos los graves problemas que afectan a la infancia, de la desocupación, de la carencia de asistencia médica, del ataque a las libertades públicas, de la escuela y de la universidad deformada y limitada, de míseros salarios, de los sin techo, sin agua y sin luz, de los jubilados y pensionados, de los perseguidos, los presos, los torturados y asesinados. De aquí y de todos los lugares donde el imperialismo de los monopolios y las metrópolis poderosas succiona el esfuerzo de los pueblos. Por eso han secuestrado sus libros y sus revistas. Por eso la han detenidos a usted. Tengamos o no tengamos una misma ideología. Pensemos o no pensemos igual en materia política. La cuestión fundamental está en el enfrentamiento a un sistema de opresión que divide violentamente a la sociedad en réprobos y elegidos. Y que para peor, hace de los explotadores los elegidos y de los explotados los réprobos. Yo quisiera que usted estuviera en libertad. Pero si no es así, sé también que afrontará con absoluta dignidad esta incalificable violación de sus derechos. Sabemos que el régimen pretende convertirnos en espectros tras las rejas. Busca disociarnos , desintegrarnos con el encierro y el aislamiento. Quiere liquidar nuestras convicciones y nuestra fe en el ser humano, mostrándonos su sensibilidad, cuando no su crueldad francamente irracional. Lo que no saben es que hay por lo menos dos cosas fundamentales que no pueden destruir y que en definitiva, con sus actos contribuyen a fortalecer y consolidar: la solidaridad de nuestros hermanos trabajadores y de nuestros hermanos del pueblo, y las propias convicciones e ideales revolucionarios y humanistas que cada vez arraigan más hondo en el propio ser. Así que será inútil toda persecución. No podrán cambiar el curso de la historia hacia formas superiores de vida para el pueblo. Nosotros los trabajadores, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, de distinta actividad y militancia, junto a los demás sectores populares, que queremos la unidad de acción, que practicamos la unidad en la lucha, que recibimos y brindamos una solidaridad combativa, iremos logrando paso a paso esa coordinación de esfuerzos, esa identidad de objetivos, que inexorablemente nos llevarán al triunfo. Usted, querida compañera, es un elocuente ejemplo de la mujer que lucha y se sacrifica por ese ideal común. Le pido que me sienta junto a usted, cerca de su corazón, rindiéndole el reconocimiento de firme y abnegada luchadora. Con todo mi afecto y admiración. Agustín Tosco |
Y decimos que el neoliberalismo, como modelo, impuso el aniquilamiento de la
cultura del trabajo, porque había que imponer la desindustrialización del país y
darle la bienvenida a un país con grandes pizarras, acciones y cotizaciones, más
todos los privilegios a los bancos; o sea el modelo financiero de concentración
económica. Para esta desindustrialización había que liquidar a la clase obrera
que en defensa de su fuente de trabajo, defendía el proceso industrialista, como
afirma Beba Balvé, no hay puntos de contacto entre el salario y la renta. Unos,
miles, millones viven de los salarios, unos, pocos, apenas el 10 por ciento vive
de la renta especulativa. Empresarios ricos y empresas quebradas.
Por eso es necesario y sustancial recuperar a un hombre como el Gringo Tosco, y
muchos dirán que era de izquierda, y hay otros a los cuales, también, hay que
recordar, como la trilogía de Córdoba: Atilio López, René Salamanca y Agustín
Tosco, venían de distintas extracciones partidarias, porque Atilio López era
peronista, fue vice gobernador de Córdoba entre 1973-74 y Secretario General de
la CGT Córdoba, el Gringo era de izquierda y fue Secretario General de Luz y
Fuerza de la provincia mediterránea y René Salamanca respondía al Partido
Comunista Revolucionario, en la jerga popular era un chino, y fue el Secretario
General del sindicato SMATA de Córdoba, más de 12.000 trabajadores. Los tres
muertos y desaparecidos antes del 24 de marzo de 1976, de ellos quedaron sus
ejemplos.
Por eso es bueno rescatar, en este nuevo aniversario de la muerte de Agustín
Tosco, su pensamiento y acción.
I
Mayo se caracteriza por el resurgir de una etapa y un momento de lucha de la
clase trabajadora, que se ha corrido hacia el interior del país. Estamos
hablando de finales de la década del 60 y comienzos del ´70.
El epicentro de aquellos acontecimientos que dieron vuelta el mundo, con la
insurrección de masas que fue el Cordobazo, se inicia unos días antes en
Rosario, la principal ciudad industrial de la provincia de Santa Fe. Como un
abanico, que cubre, desde Corrientes cae el estudiante Juan José Cabral, en
Rosario se cobra la vida de Adolfo Bello, mientras que, en el paro activo
convocado por las C.G.T. la represión hace blanco sobre Máximo Mena, obrero
mecánico. Este hecho hace estallar al pueblo cordobés, los asesinatos, los
atropellos, la represión y los consejos de guerra son la respuesta de la
dictadura de la autodenominada Revolución Argentina. El Cordobazo es un
acontecimiento de masas, en palabras de Agustín Tosco: ¨fue una rebelión obrera
y popular (...) surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo esencial del
Cordobazo es que surge de los trabajadores y de los estudiantes y que ellos por
sus convicciones salen a la calle a luchar¨.
Esta insurrección de masas marcará un camino de relevancia para este dirigente
sindical antiburocrático, opositor acérrimo de una C.G.T. que, en el ámbito
nacional, está dominada por los participacionistas, aquellos que dan el visto
bueno al ascenso de Juan Carlos Onganía, El 27 de junio de 1966, prestando su
presencia, en nombre del movimiento obrero, luego de la caída del gobierno
radical del pueblo de Arturo Illia.
PENSAMIENTO Y ACCION DE AGUSTIN TOSCO
Por: Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha
publicación:8/11/2004)
(NOTA II)
El Gringo nació el 22 de mayo de 1930 al sur de
la provincia de Córdoba, en Coronel Moldes, a 80 kilómetros de Río Cuarto, hijo
de campesinos, trabaja la tierra y se educa en un colegio primario del lugar,
luego en la ciudad ingresa al internado de Artes y Oficios, uno de sus gustos
era la lectura. El mismo recordará que teniendo una casa con pisos de tierra, en
su habitación albergaba una pequeña biblioteca, precaria pero accesible, afirma.
Diferentes trabajos y salarios bajos son parte de un aprendizaje hasta que llega
a Luz y Fuerza de Córdoba y comienza como ayudante electricista. Elegido
subdelegado a los 19 y delegado a los 20. En pocos años pasa a ser un técnico
especializado, mientras tanto asume desde la conciencia la envergadura de los
conflictos sociales asumiendo su lugar: ¨tomar partido por mi clase¨.
Entre sus definiciones fundamentales encontramos su razonamiento ideológico: soy
marxista-socialista, sobre la base del materialismo dialéctico. Y en cuanto a lo
político dice estar por la unidad de las fuerzas de distintas tendencias, sin
discriminaciones ideológicas, pero siempre deben coincidir con la liberación
nacional de los argentinos.
En cuanto al peronismo plantea su acercamiento en sus años jóvenes, su defensa
en cuanto a reivindicaciones precisas como el Estatuto del Peón Industrial, el
derecho a la discusión de las convenciones de trabajo y los beneficios obtenidos
por los trabajadores. A eso se suma una redistribución de la renta nacional.
Esto marcado, sobre todo, en el primer gobierno peronista, luego, y a partir del
´54 las críticas hacia temas como el petróleo, y la mayor productividad.
Sobre Eva Perón dirá que fue entre las mujeres, la más destacada en la historia,
ya que luchó por los derechos del pueblo, tuvo una ¨actitud revolucionaria¨.
A contramano de quienes, ya, en aquellos años afirmaban el apoliticismo de los
trabajadores y sus representantes, Agustín Tosco afirmará que el dirigente
obrero es un agente fundamental de la política. Que los sindicatos deben llevar
adelante una política general y no partidaria, que contemple el beneficio de
todos los compañeros que tienen distintos pensamientos. Se trata de pensar en la
defensa del interés común, y define a la clase obrera como el agente esencial de
la liberación nacional y social, siendo este proceso esencialmente político.
Dos tipos de sindicalismo
Por otro lado, el Gringo definirá dos tipos de sindicalismo, nudo esencial de un
pensamiento que marcará el las diferencias y contradicciones entre los
dirigentes obreros de la clase obrera, de los que utilizan a la clase obrera
para sus intereses particulares.
Estas afirmaciones las hace en medio de la lucha ideológica con el
participacionismo que estaba demostrando, sobradamente, estas premisas, no solo
por su accionar, sino por los niveles de burocratización, porque estaban
enquistados en los sillones, tenían todas las prebendas, se habían corrompido.
Ya en la escena económica mundial analizaba el acomodamiento, a los nuevos
aires, que mostraba el internacionalismo monopólico del dinero.
En esto se les iba la vida a los dirigentes burocráticos, en componendas con los
grupos y sectores de poder, con las fuerzas armadas dando respiro a sus golpes
de estado.
Por otro lado, y fundamentalmente, el sindicalismo peronista se había
transformado en la expresión política del ausente partido justicialista y la
expresión contestaria de las masas peronistas. Aquellas que habían virado hacia
la resistencia, hacia la confrontación y hacia una búsqueda de nuevos
dirigentes. Muchos dirigentes que luego se burocratizaron, fueron parte de la
Resistencia Peronista, mientras unos pelearon por la vuelta de Perón, otros
planteaban el peronismo sin Perón. Este era el panorama sindical, complejo,
mezclado y que fue vértice en la lucha de aquellos años.
Por eso el pensamiento de Tosco giraba sobre la trascendencia de esos momentos
de lucha del movimiento obrero y los trabajadores, y el carácter esencial que
debía adquirir el sindicalismo. La misión y responsabilidad global, social y
nacional de plantear la transformación revolucionaria, el cambio de las
estructuras, y que todas y las más importantes palancas de la economía fueran de
propiedad estatal, social y no-privada.
Por esto, la premisa de Tosco, su pensamiento sobre el Sindicalismo de
Liberación se asienta sobre tres banderas: la de unidad y lucha, la de justicia
social, soberanía política y liberación nacional.
Además de la lucha sindical, está la confrontación en la esfera institucional,
la pelea clandestina, la autodenominada Revolución Argentina era una dictadura,
por eso Tosco se plantea un sindicalismo para disputar en todos los espacios, no
había que dejar ningún flanco descuidado, depende afirmaba: del momento que se
viva, de cómo instrumentar esa lucha, bregar para que sea la clase obrera y los
trabajadores quienes la llevan adelante. Pero teniendo en claro que sólo la
democracia de bases es la forma, no puede ser suplantada por otro planteo, esa
relación que existe y debe haber entre dirigentes sindicales y bases, eso logra
la concientización de las bases y su compromiso.
Las asambleas que se realizaban, y realizan por sectores, en unidades de
trabajo, son la verdadera expresión de las líneas de pensamiento del Gringo, de
la confrontación, la cual es inevitable porque hay objetivos contrapuestos, y de
los acuerdos que se alcanzan en beneficio de los trabajadores, cuando hay una
unidad en la acción. Asumir, conscientemente, los objetivos y la forma de lucha
para llevar adelante esos objetivos.
En resistencia, en clandestinidad, o en una situación institucional nunca esa
democracia de bases, esa relación entre dirigentes y bases puede ser suplantada
por otras formas.
Por eso el Gringo conformará como un círculo donde confluyen la teoría y la
práctica, esa teoría que se asienta sobre la vida misma, sobre las experiencias,
sobre aquellos teóricos a los cuales consulta y nombra, levanta sin ningún
resquemor: ¨yendo a la dialéctica de la historia y como decía el gran Lenin, al
avance del proceso revolucionario se intensifica el proceso
contrarrevolucionario¨ (1). Ese proceso de retroalimentación hace a su planteo
antiburocrático, antipatronal, antiimperialista que se enmarca en la realidad de
la dependencia, por ende la lucha por la liberación nacional y social, esencial
en el proceso de transformación hacia una nueva sociedad.
Cabe una aclaración, en 1970 se publica un trabajo de investigación de los
brasileños Theotinio Dos Santos y Enrique Cardozo, ex presidente de Brasil, que
elaboran la Teoría de la Dependencia. Países centrales y periféricos. Un centro
hegemónico y un conglomerado de naciones en nivel de dependencia, económica,
social y políticamente hablando.
Por tal razón la consigna se llena de contenido, y la doctrina sindical la hace
suya, esas banderas de justicia social y liberación nacional forman parte del
planteo de sentir que es ¨preferible honra sin sindicatos, que sindicatos sin
honra¨ (2). Tosco atacaba de esa forma los conceptos del liberalismo económico y
del totalitarismo político que se habían hecho carne en la burocracia sindical,
aquella que encarnaban las intervenciones a los sindicatos para frenar la
democracia y la participación de las bases, porque de esa forma se paraba el
avance de la conciencia en la lucha, la que se adquiría, la que era parte de ser
la ¨vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares...¨ (3).
Notas:
1) Desgrabación de su mensaje en el Congreso Antiburocrático en Villa
Constitución, provincia de Santa Fe, en el cuarto aniversario del asesinato de
Santiago Pampillón.
2) Agustín Tosco - Presente en las luchas de la clase obrera - Selección de
Trabajos - 1984.
3) Idem... Pág. 205 Rol de la clase obrera.
PENSAMIENTO Y ACCION DE AGUSTIN TOSCO
Por: Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha
publicación:9/11/2004)
(NOTA III)
El papel de la clase obrera y del movimiento obrero en el proceso de
transformación
Tosco no sólo analizaba al movimiento obrero, sino el lugar de sujeto social de
los cambios revolucionarios, de transformación de la sociedad, donde la
vanguardia no estaba en un partido político, sino en la clase social por
excelencia: la clase obrera.
El sistema capitalista mundial que concentraba y concentra los medios de
producción en forma privada, necesita de una clase social que venda su fuerza de
trabajo en el mercado laboral, de esa forma se genera la que se denomina
contradicción fundamental: burguesía - proletariado, entre explotadores y
explotados. Los explotados son los que pueden terminar con las imposiciones del
sistema. Un sistema que utilizaba, y utiliza, los medios represivos, la
persecución y una ideología que intenta desnaturalizar las necesidades de la
clase trabajadora; inculcando la necesidad del apoliticismo en sindicatos y en
la lucha sindical, dejando y encapsulando dicha confrontación en meros temas
económicos. En cambio ella, la burguesía, nunca abandonó la lucha de clases.
Atento a ello el Gringo afirmaba a modo de reflexión ¨cada compañero tiene, no
sólo el derecho sino él deber de pensar políticamente y la opción de estar
afiliado o no, de ser militante o no, de una agrupación política¨ (4).
Con ese nivel de confrontación y enunciando la lucha de clases, se plantea en su
pensamiento, que el apoliticismo es una forma reaccionaria, que va contra los
intereses de la clase obrera y que sólo es necesaria para la clase de los
explotadores, siendo la burocracia sindical su aliada incondicional.
En el análisis de la burocracia sindical afirmará que realiza el ejercicio
administrativo de los cargos sindicales, tener cargos donde se obtiene poder,
donde los beneficios sociales adquiridos, los convenios colectivos se
transforman en discusiones administrativas, en tal sentido la lucha total del
movimiento obrero por la liberación nacional y social, que no es sólo un proceso
argentino, sino latinoamericano, se desdibuja, y se asienta en las bases
economicistas, lucha por el salario, determinadas reivindicaciones, y nunca el
planteo de la explotación de la mano de obra.
En este sentido, la vía antiimperialista hacia el socialismo es una necesidad
del proceso de transformación, ya que la escalada represiva y reaccionaria lleva
hacia el macartismo y la implementación del fascismo, que en un país o países
dependientes, son: ¨la garra del imperialismo que se demuestra de distinta
manera¨ (5).
El socialismo que reivindica Tosco, tiene un perfil colectivo, se manifiesta en
la vida en la fábrica, en el taller, en la vida cotidiana en el barrio y entre
los trabajadores. Por tal motivo, toma los antecedentes y los diferentes matices
de los programas de la Falda (1957), Huerta Grande (1962), del Manifiesto del 1º
de mayo de la C.G.T. de los Argentinos (1968) y del documento de octubre del
Movimiento Nacional Intersindical (1971).
El eje discursivo de Tosco es colectivo, habla en plural.
En un reportaje realizado en el año setenta, el cronista le pregunta porqué
contesta todo en plural, y el Gringo responderá que su planteo, es el planteo
compartido por todos los compañeros.
Este eje discursivo, el de hablar en plural, se contrapone al discurso
dominante, al discurso de los explotadores, como les dirá Tosco, que vierten de
formas distintas y diferentes, que muchas, o en gran parte son adoptadas por la
intelectualidad, y que nada tienen que ver con el lenguaje de la clase obrera.
Ese lenguaje de hablar en plural es contrario, opuesto en concepto y
pensamiento, a lo individual.
En cuanto a las responsabilidades laborales, Agustín Tosco utiliza desde su
lugar de dirigente sindical la defensa de la fuente de trabajo, y frente al
trabajo, una actitud docente, de esa transmisión de los conocimientos. No hay
mezquindades, se debe ser un muy buen trabajador y un mejor dirigente sindical.
Vale destacar que Agustín Tosco no tenía licencias gremiales, por años, sus
licencias eran acordadas para determinados momentos, siguió trabajando en Villa
Revol hasta el momento de tener que clandestinizarse. Ese papel docente se
desempeñaba en función de ayudar a elevar la conciencia de los compañeros, no
como una muestra de conocimiento, era para la participación en la lucha, para el
accionar en unidad y en las calles, para sumar a todos los trabajadores en la
lucha por sus conquistas y por la liberación definitiva.
Notas:
(4) Idem... ELECTRUM Nº 312 del 23 de julio de 1971 - Con el dedo en la llaga:
de chapa y cartón - pág. 178.
(5) Desgrabación... cuarto aniversario del asesinato del estudiante Santiago
Pampillón
PENSAMIENTO Y ACCION DE AGUSTIN TOSCO
Por: Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha
publicación:10/11/2004)
(NOTA IV)
Electrum
Electrum, periódico de Luz y Fuerza, es un ejemplo de esta docencia que emplea
Tosco, ayudando, exigiendo un esfuerzo en común, obligando a opinar, a
participar y a considerar que sólo el trabajo colectivo, mancomunado, tiene
éxito.
Tosco analiza la conciencia política en correspondencia con la estratégica,
sobre este aspecto hace una referencia sobre las grandes jornadas, tanto
electorales como de movilización popular de 1973. Las elecciones y la llegada de
Allende y Dorticós en la conmemoración del 4º aniversario del Cordobazo y las
grandes luchas de la clase obrera y populares, deben ser vistas como un grado
superior de conciencia política, mientras que ese nivel de conciencia por la
participación de masas llevó a una elevación de la conciencia estratégica
¨invalorable¨, por la liberación nacional y social. Tosco se refiere al nivel de
movilización de las masas en ese aniversario y con las presencias que hubo, el
desaparecido Salvador Allende y el ex presidente Dorticós, la participación
popular tenía claro a quienes vivaba y levantaba como referentes
latinoamericanos en su lucha.
El Gringo consideraba que a este nivel de conciencia, de elevación de las
luchas, se correspondía una reacción represiva y fascista de características
encarnizadas, ya que las clases poseedoras: la oligarquía terrateniente, el gran
capital asociado a los monopolios y al imperialismo defienden sus privilegios a
cualquier precio.
Por esto la defensa de la democracia, de los valores de la libertad y de la
participación popular en los ámbitos correspondientes, tiene que ver con ese
compañero que tiene derecho a participar libremente en su asamblea, a elegir la
Junta Electoral en su gremio, a votar por la lista que prefiera, ya que la
burocracia sindical, con estos manejos, quita, obstruye, evita la participación
popular para lograr perpetuidad en sus cargos (6).
Estado
Uno de los aspectos relevantes en el pensamiento de Agustín Tosco es él
referente al papel del Estado y la relación dialéctica que existe entre este y
las clases sociales en pugna. El estado es una estructura política, jurídica,
que regula las relaciones sociales y económicas, que emplea el aparato represivo
y que está sometido a la presión financiera internacional, a las clases
poseedoras.
Desde ese lugar, el Estado, este Estado estaba en manos de la dictadura, apela a
la buena voluntad popular, pero Tosco afirmará que este Estado maneja los medios
de información, utiliza las fuerzas represivas, o sea el aparato coercitivo en
manos del Estado, y por estos medios miente deliberadamente al pueblo en general
y a la clase obrera en su conjunto, buscando una confianza que es engañosa.
Si el pueblo es desconfiado, no es porque sea negativo, al contrario, esto
sucede porque primero se dice una cosa, luego se la cambia, se sanciona una ley
como la ¨de Asociaciones Profesionales y mañana se interviene a los sindicatos
normalizados [...] que cuando habla por radio un trabajador del matadero, que
fue tomado por los tanques se corta esa radio y no puede decir más esa palabra
ese trabajador...¨(7).
Conducción de las empresas
|
|
Compartir la conducción de las empresas, Tosco planteará en su elaboración
económica, que es esencial que los trabajadores tengan manejo de las empresas,
El Gringo era un autodidacta, como cientos de dirigentes obreros que son
ocultados, deliberadamente, no hay esfera del conocimiento que no intente
profundizar, porque él mismo lo afirma, si el obrero no se forma, las patronales
y el Estado lo engañan, no van a responder por sus intereses. En el caso de las
empresas no discute el grado de eficiencia de las mismas en manos de las
patronales, sino que asegura mayor grado de efectividad bajo el control obrero.
En este sentido sostiene que la capacidad, en ese momento de los trabajadores
para asumir en conjunto la marcha de la economía y de las relaciones sociales es
esencial, que dejar afuera a la clase obrera en el manejo de las fábricas llevó
a errores que pudieron haber sido solucionados por su participación.
No es tema en este trabajo, pero uno de los ejemplos más importantes de control
obrero fue el de PASA, en el cinturón rojo, en San Lorenzo, luego la represión a
partir de 1976, no quiso dejar secuelas de aquella experiencia.
Volviendo a Tosco, su posición no es demagógica, afirma, como puede surgir desde
el Estado, o incluso de otras fuerzas políticas, que enunciaban la participación
de los trabajadores en las declaraciones, pero que no hicieron nada para
llevarlas a la práctica.
El valor de las palabras y la práctica de Tosco es desde su clase y como
militante popular, como trabajador y como dirigente sindical. Hay lucha de
clases, porque son las consecuencias del sistema capitalista, sostiene.
Su pensamiento, desnuda la inexistencia de un capitalismo humanizado, mejorado o
aggiornado, con un lenguaje y un eje discursivo desde y hacia la clase, que es
la única forma de lograr la transformación, la cual pasa por la unidad de las
fuerzas populares, la lucha en las calles, la verificación de la práctica y
abrevar en la teoría revolucionaria.
Notas:
6) Agustín Tosco... hablando de la ley de Asociaciones profesionales Pág. 316 a
324 - Conferencia realizada en la Facultad de Derecho de Córdoba.
7) Idem... Pág. 24
(NOTA V)
Cultura del trabajo
Cultura del trabajo, ética de un trabajador, respeto a las decisiones de
conjunto, estricto con el manejo de los fondos del sindicato, rindiendo cuentas
de cada viaje y de cada movilización y de lo que se gastaban los dineros de los
trabajadores de Luz y Fuerza. Sin despachos grandilocuentes, en una total
sencillez, de puertas abiertas. El primero en rendir cuentas de los gastos que
hacía, y exigía a sus compañeros que rindieran cuentas
Recorrió la historia y los procesos históricos, y buscó comprender las aguas en
las cuales han sido atraídos los traidores de ¨distinto pelaje¨. En cuanto al
corporativismo sostenía que era la expresión más reaccionaria de las clases
dominantes, donde buscan el apoliticismo en los sindicatos, con eso se logra
sumergir a los trabajadores en las luchas económicas, quitarles la dinámica del
aprendizaje, la lucha y elaboración necesarias. Mientras tanto las clases
dominantes se hacen cargo de orientar a las clases dominadas y imbuirlas de su
lenguaje, sus códigos y así alterando la esencia de su clase.
Tosco no fue sólo él, en aquellos años su sindicato estuvo en manos de hombres
de estas características, el Cuerpo Directivo de Luz y Fuerza y los aires
gremiales y de lucha de Córdoba marcaron aquel proceso histórico. Luego de la
clandestinidad, cuando ya no podía sostenerse a cara descubierta otros
dirigentes de la talla de Agustín sostuvieron Luz y Fuerza, luego de su muerte y
hasta su posterior desaparición Tomás Di Toffino llevó las riendas del
sindicato, protagonizando 45 días de lucha de Luz y Fuerza en todos el país, en
plena dictadura, eso le valió su desaparición, como el caso de Oscar Smith en
Buenos Aires, el Titi como le decían sus compañeros, era peronista, porque la
mayoría, aún en la actualidad, son peronistas, sin embargo esto no fue vértice
para la elección de sus representantes, el Movimiento Obrero es así, no valen
las banderías partidarias, valen las verdaderas representaciones obreras.
Por eso el aporte de Agustín Tosco es la de un trabajador, su lugar como
dirigente sindical, construir un sindicalismo contrapuesto a la burocracia, que
se transforma en traidora, contraria a los intereses de su clase y aliada a las
patronales.
El sindicato es el lugar de participación de los trabajadores, donde se eleva la
conciencia, es el lugar de referencia en la lucha y la unidad en la acción.
Unidad, acción y conciencia, elementos esenciales para entender porque hay que
ser latinoamericanista, pero no como una consigna, sino desde el lugar de lucha
que se asume, de la construcción de una sociedad nueva y esa confluencia en la
solidaridad, buscando las enseñanzas, las posibles salidas, las formas
alternativas para lograr esa acción, esa unidad y la elevación de la conciencia.
Agustín Tosco fue un dirigente sindical, un trabajador, un compañero, sufrió,
padeció y festejó, lloró y mostró su alegría en cada esfuerzo, en cada logro, en
cada dolor ante la pérdida, como el día que asesinaron a su compañero y amigo
Atilio López, el sufrimiento que le causó ese asesinato. Admirador de Ernesto
Guevara, el Che, no disimuló hablar y valorar su aporte a la causa
revolucionaria.
Tosco debió clandestinizarse, la Triple A estaba encima y el Estado no lo iba a
cuidar, muere el 5 de noviembre de 1975, en realidad el 4, sin la suficiente
atención médica, cuidado por sus compañeros. Tenía 45 años, había sido elegido
tres veces Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, una de
ellas en la cárcel. Así lo valoraban y lo quisieron sus compañeros, los que lo
cuidaron y lo lloraron, los miles que se dieron cita en San Jerónimo para
despedir sus restos, y fueron acribillados a balazos, su féretro oculto y
cuidado. En los cordobeses está la memoria histórica colectiva de aquel
entierro, de aquellos años. El Gringo Tosco fue conducido a su lugar de descanso
con esa fuerza de obreros y militantes, compañeros y amigos que lo depositaron
en su destino final...
Lo que vale a tantos años de aquellas muertes, desapariciones y olvidos,
deliberados, es que existieron y existen en las fuerzas ocultas de los
trabajadores, hombres y mujeres inclaudicables. Están y resisten. El Gringo dejó
sus enseñanzas, su ética, su moral, sus sueños y sus errores, todo eso que ahora
intentan marmorizar y quitarle los valores y las falencias que tuvo. Lo mejor
sería que su ejemplo fuera imitado, pero es más fácil endiosar que imitar.
Endiosar lava la conciencia, imitar, emular es demasiado esfuerzo... se va la
vida...
redaccion@argenpress.info
info@argenpress.info
COPYRIGHT ARGENPRESS.INFO © 2002 - 2005
webmaster@argenpress.info
La
última batalla de Agustín Tosco
Por Vicente Zito Lema
Para unos era de la estirpe de Icaro, o de Prometeo. A otros les parecía la
versión laica de Juan el Bautista y, al igual que éste, halló la muerte bajo el
reinado de una oscura bailarina. Esto aconteció el 4 de noviembre de 1975, hacen
ya veinticinco años cuando, estando en la clandestinidad, fue víctima de una
dolencia que en circunstancias normales hubiera sido fácil de tratar. Entonces
la persecución, las calumnias, los intentos de asesinato cedieron paso a algo
peor: el olvido.
Hoy, cuando la tierra de promisión parece más lejana que nunca y el pueblo
argentino busca a los tumbos su perdido camino en el desierto, resultan
necesarias las voces de aquellos que, como Agustín Tosco, nunca callaron. El
Gringo, como lo llamaban sus compañeros, había nacido en el sur de Córdoba,
Coronel Moldes, el 22 de mayo de 1930.
El mismo y con palabra clara contará su historia inicial: "Mis padres eran
campesinos y yo trabajé junto a ellos desde chico una parcela de tierra. Después
de cursar el colegio primario me trasladé a la ciudad e ingresé como interno en
una escuela de artes y oficios. Allí se discutía mucho y el diálogo permanente
me incitaba a profundizar la lectura. Siempre me gustó leer... En mi propia casa
con piso de tierra y sin luz eléctrica me había construido una pequeña
biblioteca precaria pero accesible. Corría la liebre.
Tan sólo al cumplir la mayoría de edad conseguí incorporarme a Luz y Fuerza como
ayudante electricista. Por aquella época ya había adquirido conciencia de los
conflictos sociales y había decidido también tomar partido de mi clase. A los 19
años había sido elegido subdelegado y a los 20 ascendí a delegado".
De ahí en más no habrá peligros, horarios ni claudicaciones. Vestido siempre con
su mameluco azul de trabajo escribirá las mejores páginas de la lucha sindical
en la Argentina, haciendo de la honestidad un culto, de la ética una guía para
la acción y de la humildad su modo natural de vida.
Símbolo del Cordobazo una de las mayores gestas populares del siglo,
prisionero de las dictaduras, ejemplo aun en el cansancio, en la desorientación
o en la peor desventura, colocando al servicio de los demás un enorme coraje
personal y esa férrea voluntad con que se transforma la realidad. Veía el
socialismo como un camino para la construcción del hombre nuevo y la nueva
sociedad. Como pocos luchó para que así fuera.
Tuvo la pasión de los convencidos, la fraternidad de los justos y alcanzó, sin
dejar de ser nunca un trabajador, el más alto grado de conciencia crítica que en
su tiempo se pudo lograr. Mirándonos en él, nadie se animará a pensar que la
clase obrera argentina come vidrio.
La conversación había entrado en lo personal y dio pie a la última pregunta,
pertinente para aquellos tiempos donde los destinos trágicos se habían
convertido en una cotidianeidad: ¿cómo quisiera morir y cómo no quisiera?
Contestó casi sin respirar, pareció que las palabras las tenía siempre en la
punta de la lengua: "El marxismo dice que la muerte es necesaria. Yo no me
planteo cómo tendré que morir, creo que mi fin será consecuente con mi lucha, no
sé en qué circunstancia. Lo importante es morir con los ideales de uno. Ahora,
no me gustaría morir habiendo traicionado a mi clase".
Nos despedimos en el viejo bar de la calle Córdoba sin decir más, bastaba el
apretón de manos. Me dejó una vez más la impresión de que nunca moriría. Y
mientras caminaba hacia mi casa, yo por entonces vivía en el Bajo, recordé lo
que me había contado un compañero. De todas las historias sobre Tosco era la más
hermosa y acaso la que lo retrataba de cuerpo entero, justificando con creces
esa sensación de respeto que sentía por él, y que nunca había sentido, así tan
profunda, por nadie.
El compañero había contado: "Yo estaba preso en Trelew, cuando los fusilamientos
del 22 de agosto... fue algo terrible, de no creer... habían matado a los
dieciséis a sangre fría... en la cárcel empezamos a golpear las puertas,
estrellábamos los jarros contra las rejas, gritábamos, puteábamos... Al fin me
encontré tirado sobre la cama, sin saber qué hacer... Cada vez era más profundo
el silencio en los calabozos... Nos fue ganando la tristeza más grande del mundo
y, de pronto, de a poquito, alguien por la ventana comenzó: Compañeros...
compañeros... compañeros... los quiero escuchar... compañeros no se caigan,
porque si ustedes se caen ellos están muertos, pero está en ustedes que los
hagan vivir... Y esa tonadita cordobesa fue la del Gringo Tosco, que estuvo más
de veinte minutos arengándonos y diciéndonos que salgamos y ahí salimos todos de
nuestro encierro y yo creo que fue por primera vez que se empezó a mencionar
cada uno de los nombres de los caídos y todo el grupo gritaba bien fuerte
¡Presente! ... El Gringo me enseñó algo muy grande, que la voz de los sin voz
surge naturalmente... El, que no quiso fugarse, aunque se lo ofrecieron, porque
sentía que un dirigente obrero tiene que vivir en la luz, se hizo cargo del
dolor de todos y nos marcó el camino."
Tras el esperanzado y corto paso por la Casa Rosada de Héctor Cámpora -rápidos y
embriagadores serían esos meses; "un alazán en las pampas", habría dicho
Marechal y ocurrido el fallecimiento del general Perón -para muchos el duelo
por el padre; para otros, la sonrisa casi en rictus de un antiguo odio
reverdecido, y todos bajo un cielo color de cuervo, con tormentas y presagios,
se suceden gobiernos que bajo el manto protector de la herencia peronista
cumplen a fondo su misión, ya sin contradicciones: frenar el ascenso popular,
entretenerlo y desviarlo, llevándolo a una encrucijada sin salida.
La confusión, el desaliento y hasta el miedo cundirán en sectores que hasta ayer
mismo habían soñado tocar el cielo con las manos.
Algunos por cansancio, otros acosados y de espaldas contra la pared comienzan a
imaginar el exilio.
Susana, ¿Tosco pensó en irse del país al menos por un tiempo?
La compañera de Tosco me mira, luego baja los ojos hacia el mate y habla,
serena, sin rencores, pero la voz denota que la herida aún quema.
Pudo haberlo hecho, prefirió sin embargo esperar aquí... y aquí lo alcanzaron
la enfermedad y la muerte dice y vacía muy rápido el mate.
Será un tiempo difícil, también confuso. Unos resisten y hasta redoblan la
apuesta del combate; otros muchos comienzan a practicar el silencio. Los rumores
de un golpe militar se escucharán cada vez más fuertes. Si bien se vivía bajo un
régimen cerrado y represivo, con la Triple A paseando la muerte a su antojo, la
proximidad de las elecciones permitía abrigar alguna esperanza.
Agustín Tosco decide librar la que sería su última batalla: frenar el asalto al
gobierno por los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas, día a día
más hegemónicos y abiertamente agresivos.
En condiciones de extremo peligro se traslada a Buenos Aires. Allí se entrevista
en secreto con dirigentes de distintas procedencias, Raúl Alfonsín y Oscar
Alende entre otros. Su intención es formar un frente patriótico y democrático,
lo suficientemente amplio como para incluir a las organizaciones armadas, con el
fin de aislar a los sectores golpistas. Es entonces que siente los primeros
síntomas de su enfermedad: terribles dolores de cabeza que no calman las fuerte
dosis de aspirinas ni las ampollas bebibles de analgésicos, a los que se agregan
las pérdidas del equilibrio y por último los desvanecimientos.
El frente no se puede concretar: las diferencias son insalvables. El campo
popular tendrá que sufrir la embestida de sus verdugos debilitado por sus
gruesas divisiones. Acaso por primera vez abatido, Tosco regresa a Córdoba. Como
una metáfora del país, su organismo se deteriora rápidamente.
"Lo hicimos ver por médicos amigos. Pero hacía falta internarlo y hacerle
estudios. No podíamos por su clandestinidad. No conseguíamos dónde. Cuando al
final encontramos un lugar, ya era tarde; las cosas habían pasado a un punto sin
retorno. El Gringo fue una víctima más de la represión." Me lo dirá Arnaldo
Murúa, uno de sus abogados defensores, mientras caminamos por las calles de
Córdoba y recordamos caminatas y charlas similares junto a los canales de
Amsterdam, cuando el exilio.
Más enfermo y aún más debilitado, Agustín Tosco que ahora oculta su apariencia
tras un bigote, un peluquín y un "blanqueo" de esos dientes que lo delatan por
sus caries es llevado de escondite en escondite.
La Triple A lo ha condenado a muerte y el propio jefe de policía de Córdoba lo
tilda públicamente de "criminal terrorista". Come mal, pan y queso suele ser el
menú diario y, a pesar de los esfuerzos, no hay manera de cuidarlo mejor.
Sin embargo su leyenda va en alza (algunos dicen que vive en un tanque de agua,
otros cuentan de sus amores con una monja que lo protege en un convento y hasta
hay quien cuenta que lo vio tomando café en un bar frente al cuartel de
policía); lo cierto es que el deterioro crece y crece. Le cuesta hablar. Sufre
mucho. Siguen las angustiosas mudanzas de madrugada (sus compañeros más de una
vez lo ayudan a guardar en una sábana o en diarios sus pocas ropas, sus papeles
y su inseparable máquina de escribir).
Tosco manuscribe sus últimas cartas con dificultad. Una de ellas está dirigida a
sus padres, fechada supuestamente en La Plata, con letra vacilante dice: "Desde
hace tiempo no les escribo por la situación de clandestinidad que padezco. Pero
la mala suerte me embromó bastante y desde hace un mes y medio estoy internado
en un hospital de La Plata. La pasé muy mal, estuvieron a punto de operarme de
la cabeza; pero paulatinamente pude ir recuperándome. Hoy, como ven, les puedo
escribir a mano. Pienso que para fin de mes estaré bien y podré reintegrarme a
mis actividades.
Son muchísimas las cosas para hacer y todo el que pueda debe aportar. Como es el
Día de la Madre, le envió un obsequio a Mamá. (...) Pese a todas las
dificultades seguiremos adelante. Esperamos que la suerte nos ayude. Cariños y
besos a Lucy y Papá. Será hasta la próxima. (...). Ya en grave estado sus
compañeros deciden trasladarlo secretamente a Buenos Aires. Han conseguido un
lugar y lo internan con un nombre falso. Al fin es tratado por un equipo médico.
... La última vez que lo vi fue tres días antes de su muerte. No estuve en los
últimos momentos porque mi presencia no era necesaria y había que moverse con
mucha discreción dado lo peligroso del momento. En un principio pensamos que
podía tratarse de un tumor, pero consultamos con neurocirujanos, se hicieron
estudios y se descartó esa posibilidad. Se trataba de una encefalitis.
¿Cuáles fueron los síntomas?
Malestar general, fuertes dolores de cabeza y fiebre.
¿Mantenía el conocimiento?
Sí. Se trataba de una enfermedad que ataca al cerebro, como podría atacar otro
órgano.
¿Tenía origen virósico?
No. Era una infección simple, por gérmenes; incluso hicimos un antibiograma
para determinar el tipo de antibióticos necesarios. Yo participé en el
diagnóstico en el aspecto neurológico, que es mi especialidad. El resto lo
hicieron otros médicos que eran muy capaces y tenían mucha experiencia en
infecciones.
¿Estaba desahuciado?
No. Se trataba de una enfermedad subaguda que en condiciones normales sería
previsiblemente manejable. El problema es que él estaba muy deteriorado
físicamente. Yo lo había conocido antes y pude ver la diferencia. Estaba muy
demacrado y había perdido mucho peso.
¿Era por la enfermedad?
La enfermedad había hecho lo suyo. El estuvo internado con nosotros algunas
semanas. Calculo que cuando llegó estaba enfermo desde hacía aproximadamente un
mes. Pero fundamentalmente pienso que era la situación que estaba atravesando la
culpable de ese deterioro.
¿Piensa que fue mal atendido en Córdoba?
No. Pienso que la persecución de que era objeto y las privaciones que sufrió
lo habían deteriorado mucho. El era un hombre muy fuerte, que llevaba una vida
muy sana. Incluso con el tratamiento empezó a repuntar, mejoró notablemente. La
última vez que lo vi ya caminaba y hablaba con fluidez. Ante esa evolución se
consideró que había superado la zona de peligro. Se decidió suspender los
antibióticos y allí fue que tuvo una recaída de la que ya no pudo salir.
¿Cuál fue el origen de la infección?
No se pudo determinar, al menos yo no recuerdo... pasaron algunos años. No sé
si los que manejaron la parte clínica llegaron a saberlo.
¿Hay algún registro?
No. Por razones obvias no se levantó historia clínica.
El médico Juan Ascoaga nos despide con la misma seriedad con que nos recibió.
Descubro o acaso imagino que sus ojos en el fondo brillan.
Agustín Tosco muere en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1975. Corriendo otra
vez toda clase de riesgos, un grupo de compañeros que se habían juramentado a
defenderlo aun a costa de sus vidas, deciden trasladar su cuerpo para que pueda
ser enterrado en su provincia natal.
En un viejo bar de Villa María uno de aquellos compañeros me da detalles de la
historia: -Lo llevábamos en una ambulancia, sentado en el lugar del acompañante.
Algunos podrán decir que fue una locura o que no tiene sentido político, puede
ser, para nosotros era otra cosa, se trataba de una cuestión de honor.
Oficialmente Tosco muere en Córdoba, el 5 de noviembre de 1975.
|
|
La noticia de su deceso circula de boca en boca con la velocidad de las malas
nuevas. Los medios de comunicación guardan silencio o retacean la información
todo lo posible. Sin embargo, el hecho es conocido, se declara un paro y
numerosos trabajadores abandonan sus tareas para unirse a las exequias. Vuelvo a
encontrarme con Susana Funes.
¿Tosco tuvo una última voluntad?
Sí, varias veces me había dicho: "Susana, si me pasa algo quiero que me velen
en el sindicato".
¿Fue así?
No, no pudo ser. El sindicato estaba en manos de los fascistas y no podíamos
arriesgarnos a perder su cuerpo.
(Han pasado muchos años desde el día de la muerte. En la voz de la mujer ese día
fue ayer.)
Agustín Tosco es velado en la Asociación Redes Cordobesas. Se organiza una
colecta popular para enfrentar los gastos del sepelio.
Durante la noche del 6 de noviembre, un desfile incesante de trabajadores se
aproxima para darle su adiós. También se hacen presentes dirigentes políticos,
como el ex presidente Arturo Illia, gente de los barrios, estudiantes,
militantes sindicales y de las organizaciones guerrilleras.
Nadie quiere esquivar el cuerpo en la despedida al dirigente obrero perseguido.
Nadie acepta quedarse con un dolor sin respuesta a solas.
El mal estado del tiempo no arredró a la gente que creció en su número, que se
mantuvo firme. Antes tuvieron que vencer el estupor: sí, el Gringo había muerto.
Una docena de oradores se suceden ante sus restos. Pálidos, consternados,
fumando a más no poder.
Cuando alrededor de los cinco de la tarde mengua por instantes la lluvia, sus
compañeros deciden iniciar la marcha hacia el cementerio de San Jerónimo.
Unas seis mil personas participan en los primeros tramos del cortejo fúnebre que
avanza por las calles Roma y Sarmiento; se suman a la columna varios centenares
más. Son muchos los que observan desde las veredas, son también muchos los que
bajan la cabeza. Desde los balcones de los edificios caen flores. Al llegar al
puente Sarmiento la multitud supera las diez mil personas. Hay banderas
argentinas y también algunas rojas. Flamean juntas, sobre el silencio.
En tanto, el dispositivo represivo se hace cada vez más evidente. Allí están los
inconfundibles matones armados sobre los techos del Automóvil Club Argentino.
Tampoco faltan los patrulleros, la policía montada, las cuadrillas con perros,
ni los autos verdes con policías de civil que ostentan sus itakas. Se ven hasta
helicópteros sobrevolando el cortejo en clara actitud de intimidar.
Pero la marcha continúa y se sigue sumando gente. Siguen cayendo claveles rojos
y de pronto la lluvia. La columna ya ocupa todo el ancho de la avenida y tiene
varias cuadras de largo. Son más de veinte mil los que están presentes, a pesar
de las amenazas y la lluvia, cada vez más intensa, de primavera.
Se escuchan consignas: "Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia Sindical"
es acaso la cantada con más rabia.
La policía y los matones del gobierno aumentan su provocación. Los testigos
recuerdan risas, burlas, gestos obscenos y las armas que ahora no sólo se llevan
sino también se ostentan con ruido, con movimientos gruesos.
El cortejo dobla por la calle Zanni para cubrir las últimas cuadras que conducen
al cementerio. En la plaza que está a su frente, aguardan otros tres mil
militantes.
Quienes estuvieron presentes cuentan que, pese a la multitud, en el lugar el
silencio era abrumador. "Las palabras ya no valían nada", dice ahora, con voz
entrecortada un viejo luchador sindical. La idea es trasladar el féretro hacia
el panteón de la Unión Eléctrica. Frente a sus restos los oradores se aprestan a
concluir el acto. Después de la dignidad del silencio, la dignidad de la palabra
para despedir a un hombre digno. Habla en primer término una maestra, después un
estudiante, con la misma claridad, con igual emoción. Más de uno llora sin darse
cuenta, tal vez crea que es la lluvia que no cesa. Finalmente es el turno del
secretario de la Unión Obrera Gráfica de Córdoba. En ese momento la policía y
los matones inician el ataque. Golpes, culatazos, ráfagas de ametralladoras. Es
el desbande. Muchos corren. Otros buscan seguridad tirándose cuerpo a tierra. Se
ven mujeres con criaturas refugiándose detrás de las bóvedas. Hay heridos. Hay
impotencia en la gente desarmada. Se impide trabajar a periodistas y fotógrafos.
Se practican decenas de detenciones. En medio del desconcierto, una pareja busca
con desesperación al hijo que se soltó de su mano. Es cuando un obrero de Luz y
Fuerza, desafiante, grita: "Todos somos Tosco". "El Gringo vive." Habrá un
silencio. Y luego, como un eco, como una tromba marina, el grito de todos: "El
Gringo vive". Hay momentos que marcan la realidad, la convierten en símbolo y en
historia. Este será uno de ellos.
¿Por qué durante tantos años en la lápida no se puso una placa con su nombre y
apellido?
Pienso que fue una medida tomada por sus amigos para proteger sus restos, más
de uno se la tenía jurada y esos tipos son capaces de cualquier barbaridad
responde el cuidador del panteón que guarda los restos de Agustín Tosco.
Es bueno recordar que cuando nos íbamos, habríamos dado unos cincuenta pasos,
aquel hombre moreno y bajo, de pelo bravío, se acercó corriendo y agitado dijo:
"Tengo un trabajo de mierda, de estar todo el día con la muerte mi vida se
volvió una mierda... Pero yo tuve mi mejor momento y no lo olvido".
Prende un cigarrillo, y dice, y se desahoga. "Había una huelga general, los
muchachos del cementerio también fuimos. Nos dispersaron a palos, la policía nos
daba duro, de pronto me vi cerca de Tosco, era un gigante, me puse detrás y sin
que él lo supiera le cuidé la espalda. Era un tipo hermoso, el Gringo.
En esa media hora de palos y palos me olvidé de la muerte y yo, que soy un
cagón, no tuve miedo. Esta historia es lo mejor que tengo. ¿Qué cosa, no?".
Se volvió corriendo a su trabajo, pero de pronto se paró y casi a los gritos
dijo: "Me llamo Justo, y a mi hijo le puse Agustín...".
No era el mejor lugar, pero lo vi reír.
Y después en un solo movimiento que fue lento en el inicio y decidido al final
levantó su puño cerrado hacia el cielo.
Fuente:
Agencia Walsh

Algunos conceptos y definiciones
En 1952 es electo secretario del cuerpo de delegados de Luz y Fuerza de Córdoba,
y en 1953 gana las elecciones para la conducción del gremio en la provincia.
Un año más tarde es elegido secretario gremial del secretariado nacional de la
Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLYF).
Al cese de las intervenciones militares (1955-1957), bajo las cuales se lo
había inhabilitado, integra el Congreso Nornalizador y vuelve a resultar
reelegido en los dos cargos antes mencionados.
Su reelección democrática como secretario general de Luz y Fuerza de Córdoba, se
reitera, había renunciado en 1959 al cargo en la Federación, en varias
oportunidades siendo la más notable la de 1972. En ese año, mientras permanecía
en prisión por disposición del P.E.N. es elegido, además de dirigente máximo en
su sindicato, como secretario adjunto de la CGT Regional.
-¿Alguna vez pensó que iba a llegar a estar preso?
-No. Recién después del 55 creí en la posibilidad. Traté de eludirla siempre que
pude, y las veces que caí fue porque me apresaron. No me gusta la cárcel, por
supuesto, pero la he soportado con entereza. Y aún hoy, que estoy en libertad
provisional, no descarto la posibilidad de estar nuevamente en prisión. Si
ocurre, volveré a afrontar esa situación con la entereza que me da la
solidaridad de los compañeros, la seguridad de nuestros ideales.
-¿Cuándo estuvo preso por primera vez?
-En Misiones, durante una semana de 1957 por una huelga que hicimos en defensa
de los compañeros de Luz y Fuerza. Luego todo empezó en el 69. Me detuvieron por
48 horas días antes del Cordobazo, en el barrio de Clínicas. Después del
levantamiento estuve preso siete meses en La Pampa y en Rawson. Más tarde fui
detenido otro par de veces, una vez que atacaron el sindicato a balazos, y luego
del Viborazo, en abril del 71, lo que motivó mis once meses en Devoto y el resto
en Rawson.
-¿Cuál fue la máxima emoción que vivió?
-Viví muchas, fundamentalmente en la lucha del movimiento obrero. ¡Y tengo
tantas!, Bueno, en dos oportunidades, después de largos meses de cárcel, al
llegar a Buenos Aires y a Córdoba me encontré con la alegría de la gente y
tantos compañeros!.. Le juro que apreciar esa solidaridad que uno siente en
prisión, verla hecha realidad, es lo más importante que puede ocurrir; yo trato
siempre de hacer valer los sentimientos en las relaciones sociales.
En septiembre de 1970 asiste como invitado a la asunción de Salvador Allende,
líder de la Unidad Popular, a la presidencia de Chile.
-¿Cómo es un día de su vida?
-Bueno, me levanto a las cinco y media. Antes de las seis y media estoy fichando
en la empresa. Trabajo hasta la una y media. almuerzo en casa (a veces lo hago
en el sindicato), duermo una pequeña siesta de dos horas, y desde las cinco de
la tarde estoy en el sindicato, trabajando con los compañeros, con la gente que
viene ... Atiendo también en la CGT. En fin, terminamos siempre a la una o dos
de la mañana, dormimos muy poco.
-¿Por qué casi todas las respuestas las da en plural?
-Porque todo lo que le digo no es exclusivo, ni personal: se trata de algo
compartido por todos los compañeros, Por otra parte, yo no represento a una
persona, sino la posición colectiva de todos mis compañeros.
-¿Cuál es su máxima aspiración personal?
-Poder estar en la construcción concreta de la nueva sociedad a que aspiramos.
Ver que tomamos el camino de las grandes soluciones para nuestro pueblo sería,
para mí, la máxima aspiración.
-¿Cuál es el hombre que más odia?
-Mire, yo creo que todos los hombres, más allá de lo que hacen, están sometidos
a una serie de condicionamientos. Hay muchos enemigos: los que torturan, los que
explotan. Pero si tengo que darle un antihombre, que jamás me gustó (y he leído
casi todas sus obras) es quien levantaba al superhombre: Federico Nietzsche. Es
la expresión más inhumana, más individualista. Y sabemos que fue uno de los
sustentos filosóficos del régimen nazi.
-¿Cómo se define -usted mismo? Cómo cree Tosco que es Tosco?
-Bueno, en el plano personal soy un trabajador que trata de ser consecuente con
sus ideales y su causa. No sé darle otro tipo de definición que no sea la de un
hombre que trabaja y lucha al servicio de su clase y de su pueblo. Eso es lo que
pretendo ser con todas las imperfecciones que evidentemente tengo.
-¿Cómo se define ideológicamente?
-Marxista-socialista. Los fundamentos que tengo están elaborados en base al
materialismo dialéctico. En lo político estoy por la unidad de las fuerzas de
distintas tendencias, sin discriminaciones ideológicas, pero siempre que
coincidan con el progreso y la liberación nacional de los argentinos.
-¿Qué quedó de su pasado peronista?
-Mire, la simpatía y el apoyo que nosotros dábamos al peronismo estaban
motivados por las reivindicaciones que, dentro del propio sistema, levantaba el
peronismo. Por ejemplo, el Estatuto del Peón, el derecho a discutir convenciones
de trabajo, una serie de beneficios que obtuvimos los trabajadores y hasta la
redistribución de la renta nacional (fundamentalmente en la primera presidencia)
fueron reivindicaciones importantes. Luego, en 1954 y en 1955, adoptamos una.
actitud crítica hacia el peronismo. Lo decimos abiertamente, es conocido,
actuamos con honestídad. En la discusión sobre el petróleo, por ejemplo,
estuvimos en la oposición.
-¿Cuál es su juicio valorativo sobre la personalidad de Eva Perón?
-Participarnos en el reconocimiento de su actitud revolucionaria y entre muchas
mujeres que en la historia de nuestro país han luchado por los. derechos del
pueblo, Evita, creemos, es la que tiene el lugar, más destacado en la historia.
-¿Tomaría como libro de cabecera "La vida de Hipolito Yrigoyen?
-Yrigoyen ha sido un gran argentino, un gran patriota. Nosotros leemos todo lo
que nos sea útil.
-¿Usted en 1957 colaboró con el capitán de navío Patrón Laplacette en el
Congreso de Normalización de la CGT?
-En 1957 yo fui uno de los que impugnó toda la política intervencionista y
gorila del capitán Patrón Laplacette. He sido uno de los tantos argentinos que
ha luchado en la máxima medida de sus posibilidades para rescatar los derechos
populares del cual era abierto violador ese capitán.
-El regreso de Perón:. ¿En qué forma cree que debe darse este retorno y que
consecuencias acarrearía para el régimen?
-Nosotros planteamos como cuestión fundamental la unidad y la lucha de todas las
fuerzas populares por el pleno respeto a todos los derechos humanos en
Argentina. A partir de allí y como consecuencia y resultado de esa lucha, sólo
será posible el libre reintegro al país de todos los compatriotas desterrados,
particularmente del general Perón.
-¿El dirigente obrero no puede hacer política?
-No, al contrario. El dirigente obrero de hecho es un agente fundamental de la
política. Los sindicatos deben nevar adelante una política. Una política que
entendemos general y no partidaria, ya que las organizaciones obreras están
compuestas por compañeros de distintos pensamientos políticos. La defensa del
interés común de los trabajadores hace que la organización sindical en sí no
deba ser partidaria, pero la clase obrera es para nosotros un agente fundamental
en el proceso de liberación nacional y social argentino, y todo proceso de
liberación nacional y social es esencialmente político. De ahí que debamos, los
trabajadores, los representantes, actuar en la lucha política general, y al
margen de una organización sindical, actuar dentro de los partidos políticos.
-¿Cómo se puede enfocarla relación entre sindicalismo y política, el papel del
sindicalismo, las relaciones con las bases?
-Hay dos tipos, al menos de sindicalismo. Uno el sindicalismo que denominamos
participacionista o adaptacionista, que se mueve en forma dependiente y
referencial al sistema. El que es de naturaleza eminentemente reactiva y que
condiciona -todos sus actos según lo obliga la estructura del sistema y las
medidas de los regenteadores del poder. Es el que espera que crezca el costo del
nivel de vida para pedir aumento de salarios y que termina conformándose en la
práctica con el aumento de salarios que la Secretaría de Trabajo autoriza.
El otro, es el sindicalismo de liberación, que ha comprendido que debe ser un
factor en la lucha por la liberación nacional. Es el que atiende tanto a la
defensa de los derechos y reivindicaciones de carácter inmediato de los
compañeros y que plantea la lucha contra el imperialismo internacional del
dinero, en su manifestación concreta de monopolios de la producción, de la
distribución, de los servicios, de las finanzas intemacionales. Es el
sindicalismo que asume una misión y una responsabilidad global, social y
nacional. Que plantea la transformación revolucionaria de las estructuras y que
reclama en lo inmediato que los grandes medios de producción y las palancas
fundamentales de la economía sean de propiedad estatal -social y no privada-. El
sindicalismo de liberación lucha en estos momentos contra los tres grandes
responsables de la injusticia y de la opresión: el imperialismo, la dictadura y
el participacionismo. A su vez levanta tres banderas de unidad y lucha: justicia
social, soberanía popular y liberación nacional, que particularmente pueden
tener otras denominaciones, pero que en el fondo, deben unir a todos los que
luchan por una vida mejor, sean del color que fueren. El sindicalismo de
liberación debe actuar en todos los terrenos, institucionales o no. Depende de
la relación de fuerzas y de las circunstancias para la preeminencia de su
accionar en un terreno u otro. Los sindicatos en cuanto instrumentos de la clase
trabajadora no son apéndices natos del sistema.
Este sí, quiere convertirlos en un apéndice morigerador. Pero la lucha de la
clase trabajadora debe llevarse en todos los terrenos y no debe cejar su
esfuerzo para que todos los sindicatos sean, en el ámbito sindical, sus canales
reivindicativos, desde los cuales mucho se puede hacer para el cambio del
sistema, al menos por ahora en Argentina y varios países del mundo dependiente.
El sindicalismo de liberación asume su papel político general en su capacidad
vanguardista, en unidad con los demás sectores populares, políticos, económicos
y sociales tal como lo indica la convocatoria de la última parte del manifiesto
del 1/5/68, el documento de Córdoba de 31/1/70 y el manifiesto de la
Intersindical Nacional de octubre del 70.
Ya sea en el terreno institucional, en el de la resistencia e incluso en la
clandestinidad no hay otra relación posible que la democracia de bases. Es decir
el contacto directo entre los trabajadores y sus representantes o dirigentes. La
concienciación a nivel de bases. La reciprocidad del intercambio de opiniones.
Las asambleas generales, las de sectores, las de unidades de trabajo. Claro que
hay diferencias para una situación institucional, de resistencia o de
clandestinidad. Pero en definitiva en el terreno del sindicalismo, nada es
válido, sin la democracia de bases y la consecuente reciprocidad entre las bases
y las direcciones.
En todos los casos de manera tal que las bases sean las que decidan como
protagonista de la vida y de los objetivos de su organización.
-¿Cuál revolución es la que usted propugna?
-En realidad la única revolución posible es la que cambie la propiedad de los
medios de producción y de cambio, ahora en manos de entes privados y
privilegiados, para colocarlos en manos de] pueblo. Es la revolución socialista,
con sus características y su desarrollo histórico según las condiciones
nacionales de cada país.
-¿Debe entenderse que en un país capitalista dependiente la burguesía nacional
no tiene ninguna posibilidad de lograr un desarrollo independiente del
imperialismo?
-No, evidentemente en ningún país dependiente tiene la burguesía, su burguesía
nacional, la posibilidad de desarrollarse, de desarrollar el capitalismo. En la
época del imperialismo, los grandes monopolios o las sociedades multinacionales
como se las denomina, son los que marcan el ritmo de la economía de los países
dependientes y ese ritmo de la economía es evidente que continuará siendo
dependiente. Nosotros no creemos que la política de la liberación pase por la
política de la sustitución de los monopolios. Si bien hay contradicciones
interburguesas, intermonopolistas, interimperialistas, hay a su vez un
entrelazamiento que es el que va a condicionar permanentemente nuestra economía.
Un ejemplo de inversiones, de crecimiento del producto bruto nacional lo tenemos
en Brasil y sin embargo tenemos los índices en lo relacionado a la situación del
pueblo, más dramáticos o tan dramáticos como cualquier país de América Latina.
-¿Cómo ve usted las posibilidades de un gran evento sindical en el continente
para debatir cuestiones comunes que preocupan a los trabajadores de nuestros
países?
-Las luchas por la justicia social y por la liberación nacional, la comprensión
cada vez más honda del proceso de dominación imperialista que somete a nuestros
países y que se refleja fundamentalmente sobre la explotación y la postergación
de la clase trabajadora, hacen necesario redoblar los esfuerzos por lograr, al
menos, la unidad de acción del movimiento sindical latinoamericano. una gran
reunión sindical latinoamericana que congregan a todas las expresiones
doctrinarias e ideológicas de movimientos sindicales auténticos, democráticos y
revolucionarios, sería de una gran importancia y se reflejaría en la posibilidad
de enfrentar en el plano continental en forma coordinada a las minorías del
privilegio y a los grandes monopolios. Creo que todo cuanto se haga para lograr
tal objetivo será valioso. Y más valioso será si se logra concretar este
encuentro de los trabajadores latinoamericanos para luchar en conjunto por todos
sus derechos.
-¿Qué mensaje le huía llegar a la juventud?
-De la juventud tomamos el gran ejemplo de su combatividad y de su incorruptible
e inclaudicable posición. La juventud recorre un glorioso camino hacia un nuevo
futuro. Hacia la nueva sociedad del hombre nuevo liberado.
La inmensa mayoría de los mártires de la causa popular han sido jóvenes. La
mayoría de los presos políticos y sociales son jóvenes. Este heroico y expresivo
testimonio de su sagrado compromiso con los ideales del pueblo nos hace
enorgullecer vivamente de la juventud argentina.
-¿Qué opina de la violencia?
-Mi opinión sobre la violencia es la misma que ha sido definida por la reunión
del Episcopado Latinoamericano en Medellín.Latinoamérica sufre de una violencia
institucionalizada que oprime al hombre, lo frustra e impide su realización al
mínimo nivel de la dignidad humana.
Esta violencia ha engendrado su respuesta que en muchos casos corresponde -como
dice Medellín-a una legítima defensa. Esto no significa sustentar como medio
político la violencia ni como objetivo humano. Nosotros sostenemos que el hombre
es un ser de paz que busca su redención. Pero en definitiva los grandes
responsables de la situación en crisis, de violencia, no son los que actúan en
respuesta sino quienes la generan basados en un concepto discriminatorio de la
sociedad en la cual deben existir círculos privilegiados y grandes masas humanas
postergadas.
-¿Cuál es a su juicio el papel que deben jugar los sectores progresistas,
populares y los enrolados en el campo revolucionario?
-Nuestra posición es que debe llevarse adelante la unidad de acción, la unidad
en la lucha de todos los sectores populares, democráticos y revolucionarios y
trabajar constantemente para constituir una fuerza capaz de expresar
verdaderamente las aspiraciones de nuestro pueblo, de una transformación a fondo
de su situación económica, política, social y cultural.
El esfuerzo que hay que realizar es muy grande y evidentemente no resulta fácil
concretarlo.
Pero estimamos que en breve tiempo, por las propias necesidades históricas que
se plantean, Regará esa unidad orgánica, plasmada, respetando las lógicas
diferencias de enfoques y de práctica, y uniendo lo fundamental que es la común
posición antidíctatorial, antioligárquica y antimperialista por la justicia
social, la soberanía popular y la liberación nacional.
-No obstante que en las bases de su gremio la ideología predominante es el
peronismo, usted es el secretario general, ¿por qué?
La conducción está integrada por compañeros peronistas, radicales, marxistas,
comunistas, demócratas cristianos ... En nuestro gremio practicamos lo que
enarbolamos como la unidad de acción y de lucha con pleno respeto al pensamiento
de cada uno. Yo jamás levantaré un dedo contra el pensamiento político de un
compañero o contra la religión, es una aberración que debemos superar, una lacra
de la civilización ... Que se combata una idea puede ser, pero anularla,
clausurarla, condenarla, reprimirla, eso no lo aceptamos"
BIBLIOGRAFÍA Revista Panorama 22/11/1973.
Revista Siete días, febrero 1973.
Revista Cristianismo y Revolución, abril 1970.
Revista Así, 19/1/73.
Revista Cristianismo y Revolución, noviembre diciembre de 1970.
Revista Ya, 16/8/73.
Revista Nuevo hombre, junio 1973.
Revista Cepustal, revista sindical latinoamericana, oct./ nov./1970.
Agencia Noticiosa Onix, 16/12171.
El Diario, 20/9/70. Santa Fe Revista Posición, octubre, 1972.
Revista Imagen, Pergamino, 9/10/72.
Notas
escritas para Electrum
(Informativo semanal del Sindicato de Luz y Fuerza
de Córdoba)
Firmado: UN COMPAÑERO, "ELECTRUM", Córdoba, N° 235,
19/09/69
REFLEXIONES BREVES: LAS ARMAS MORALES
Los representantes sindicales condenados por la Dictadura, por los
acontecimientos vividos el 29 y 30 de mayo del corriente año, lo han sido por la
aplicación de los artículos 209 y 226 del Código Penal. Veamos qué dicen estas
dos cláusulas: "Art. 209) El que públicamente instigare a cometer un delito
determinado será reprimido por la sola instigación, con la mitad de la pena
correspondiente al delito instigado. El máximo nunca podrá exceder de cuatro
años de prisión. El mínimo será de un año de prisión, cuando el que corresponda
al delito instigado sea superior a dos años. El que públicamente incitare a
cometer delito, o a la violencia colectiva contra grupos, determinados de
personas o instituciones, será reprimido, por la sola incitación, con prisión de
6 meses a 4 años."
"Art. 226) Serán reprimidos con prisión de 2 a 10 años los que se alzaren en
armas para cambiar la Constitución; deponer alguno de los poderes públicos del
gobierno nacional; arrancarle alguna medida o concesión o impedir, aunque sea
temporalmente, el libre ejercicio de sus facultades constitucionales, o su
formación o renovación en los términos y formas legales."
Corresponde a los letrados el análisis jurídico de la situación. Sin perjuicio
de este aspecto, nosotros haremos un sintético enfoque desde el punto de vista
de la ética y el deber social.
¿Quiénes han mandado aplicar y efectivizado posteriormente monstruosas condenas,
amparados en las prescripciones de estos dos artículos del Código Penal?
Han. sido precisamente los que han estado y están incursos realmente, y sin
sobreseimiento histórico posible, en los delitos concretos previstos en las
cláusulas descriptivas y punitivas relatadas.
Para probar que esto es rigurosamente correcto, pedimos que se lean nuevamente,
y con detenimiento, los artículos 209 y 226 que transcribimos precedentemente.
¿Cuál es uno de los delitos que se imputan? . . "Instigación a la rebelión e
incitación a la violencia".
¿Y qué respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder que sí
instigaron a la rebelión e incitaron a la violencia de hecho contra las
representaciones constituídas en Poder Ejecutivo; Parlamento Nacional; Poder
Judicial; Gobernaciones Provinciales; Asociaciones Profesionales de
Trabajadores; Centros Estudiantiles Universitarios y toda delegación
democráticamente elegida por los sindicatos para representarlos en los
directorios de las empresas; en las Cajas de Jubilaciones; en el Consejo
Nacional del Salario Mínimo Vital y Móvil; etc.?
¿Cuál es otro delito que se les imputa. . .?
"Alzarse en armas para cambiar la Constitución."
¿Y qué respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder que se
alzaron en armas para sancionar él Acta de la Revolución Argentina; el Estatuto
de la Revolución Argentina; el Anexo 3 -Objetivos Políticos (Fines de la
Revolución)-y que con ello cambiaron, violaron y subordinaron la Constitución
Nacional?
¿Cuál es otro delito que se les imputa. . .?
" Alzarse en armas para deponer alguno de los poderes Públicos del Gobierno
Nacional".
¿Y que respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder, que se
alzaron en armas para deponer no sólo a algunos sino a todos los poderes
públicos de la Nación, de las Provincias y de la Municipalidades?
¿Cuál es el otro delito que se les imputa ... ?
"Alzarse en armas para arrancarle alguna medida o concesión a los poderes
públicos".
Y qué respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder, que se
alzaron en armas no sólo para arrancar medidas o concesiones, sino que
arrancaron directamente de sus cargos a quienes ejercían el poder público ... ?
¿Cuál es otro delito que se les imputa. . .?
"Alzarse en armas para impedir, aunque sea temporalmente, el ejercicio de
facultades constitucionales a los Poderes Públicos, o su formación o renovación
en los términos y formas legales."
¿Y qué respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder, que se
alzaron en armas, para anular, violentamente, el ejercicio de las facultades
constitucionales, e impidieron e impiden la renovación institucional en los
términos y formas legales. . .?
Los usurpadores del poder, a la par de no tener respaldo moral y legal para
proceder encuadrando en normas que ellos avasallaron y pisotearon, a los
compañeros actualmente condenados por los consejos de Guerra, les han adjudicado
instigación, incitación y/o alzamiento en armas.
Lo que sucedió el 29 y 30 de mayo, lo que prosiguió y lo que continuará
sucediendo con los compañeros y con todo el Pueblo, es el uso de las formidables
armas que siempre han existido y por siempre existirán, independientemente de
las otras, y que son las armas morales de la verdad, de la justicia y de la
libertad.
Esas armas morales constituyen un poder indestructible e invencible en la
vida del hombre, de los Pueblos y de la humanidad. Un poder que va más allá del
acero, del plomo y del átomo, porque está en la mente y en el corazón de todos
los seres que luchan por una plena realización de la condición humana en sus
aspectos sociales, económicos, políticos y culturales.
La marcha de la historia así lo ha probado hasta el presente. Jamás
definitivamente han triunfado las armas de la reacción, de la injusticia, de los
privilegios, del retroceso o del estancamiento de la humanidad.
Las que siempre han triunfado y lograrán el triunfo definitivo, son las armas
morales. Las del ideal y la materialización de la justicia, de la libertad, del
progreso social y del imperio de la soberana voluntad popular. Porque las armas
morales no pueden ser requisadas, secuestradas o destruidas. Pasan
invisiblemente, intangiblemente, inaprehensiblemente, en todo momento, todos los
días, de conciencia a conciencia y de generación en generación.
Quienes están pertrechados con esas armas no declinan ni declinarán jamás su
cerviz. Quienes las tienen y las arrojan al pie de sus enemigos, pecan para
siempre de indignidad humana.
Quienes pretenden derrotarlas para sostener la indignidad, serán sepultados por
la historia.
Firmado:
UN COMPAÑERO, "ELECTRUM", N° 240, Córdoba, 24/10/69
REFLEXIONES BREVES:
LOS ENEMIGOS DE LA NACIÓN
Nuevamente, desde los altos niveles de la
Dictadura que oprime al país, se ha hablado de "los enemigos de la Nación". Con
particular insistencia el Presidente y el Ministro del Interior, elegidos por
nadie, se refieren con estas palabras, a quienes no comparten y luchan contra la
política regresiva, antipopular y reaccionaria, que se impone desde la Casa
Rosada.
Nada más cómodo que tratar de explotar el sentimiento patriótico de los
trabajadores argentinos, acusando de grupos minoritarios de extremistas,
terroristas, violentos, enemigos de la Nación, a quienes exponen las causas
fundamentales que originan el descontento y las protestas populares con lenguaje
claro, valiente, no teñido de oportunismo colaboracionista.
A la par de esa acusación se toman medidas económicas y sociales que, si bien de
ninguna manera satisfacen las necesidades individuales y colectivas, se plantean
como los únicos remedios posibles, como los máximos que se pueden aplicar y que
más allá de los mismos, todo se tornaría contra los propios trabajadores.
El expediente de explotar con palabras los sentimientos nacionales del Pueblo,
cuando los hechos prueban lo contrario, no da más resultado. El Dictador Onganía
quiso reforzar el pobre impacto que su Ministro de Economía y Trabajo, Dagnino
Pastore, había causado sobre las masas trabajadoras, con su "nueva política de
ingresos".
Onganía habló en tono paternalista a todos los argentinos que saben darse la
mano por sobre circunstanciales diferencias. Pidió la unidad del país y
agradeció, más que todo, a los empresarios por el esfuerzo que habían realizado.
De ese "entente cordiale" excluyó, lógicamente a los &£enemigos de la nación".
Pero ya con uno de los "amigos de la nación"
tuvo diferencias después de conocidas las medidas oficiales.
De la solución de los cinco puntos, de que tan eufóricamente hablaron los viejos
y los nuevos partipacionistas a la salida de la audiencia con Onganía, fue tan
poco lo materializado, que el mismo Cesáreo Melgarejo, titular de La
Fraternidad, protestó y señaló que el incremento salarial era una aberración y
que con tales decisiones nada se arreglaba.
-Este "amigo", cuando salía de la audiencia, después del levantamiento del paro
y antes del discurso de Dagnino Pastore, fue reporteado por radio El Mundo. Para
quienes escuchamos la sonoridad de su voz y sus palabras, nos resultó
realmente cómico y ridículo su exultante optimismo P.: ¿Qué resultado tuvo la
entrevista con el presidente Onganía?
R.: ¡ Optirna... ! ¡ Optima...
P.: ¿Habrá aumentos de salarios?
R.: Sí. El señor presidente es muy optimista.
P.: ¿Y los presos políticos?
R.: Sí, habrá solución a muy breve plazo.
P.: ¿Y sobre el estado de sitio?
Se ha producido el gran reencuentro entre los trabajadores y el señor
presidente. Tengo una impresión óptima de todo.
Así concluyó el presidente de La Fraternidad.
Después del discurso de Dagnino Pastore y del de Onganía, Melgarejo tuvo que
hacer una especie de acto de contrición y arrepentirse: con lo que por allí
quedaba vinculado, también, a los "enemigos de la Nación--.
Pero tiene nuestra Patria tantos ---enernigos-en su propio suelo que,
constantemente, la Dictadura debe hacer funcionar el Consejo Nacional de
Seguridad (Conase) y la Junta de los tres Comandantes (tierra, mar y aire).
Tiene que rotar a cientos de presos a disposición del Poder Ejecutivo (a los que
no se les imputa ningún delito). Que le son necesarios reiterados ejercicios
militares, desplazamiento de tropas, emplazamiento de armas pesadas y tremendas
campañas psicológicas para intimidar y anonadar, si es posible, a todo el
pueblo..!
¿Por qué Onganía y su equipo no llaman a un plebiscito para que toda la
población decida sobre si está de acuerdo con él o con lo que sostienen los
denominados enemigos de la Nación"..?
¿Por qué no hacen imputaciones concretas a todos los detenidos por Estado de
Sitio y los lleva a la Justicia ordinaria..?
¿Por qué no transfieren, a la misma Justicia, a los condenados por los Ilegales
Tribunales de Guerra para comprobarles, en un-proceso con las mínimas garantías
de defensa, los cargos que se les han hecho?
¿Por qué no remiten también a la Justicia a los ciudadanos extranjeros, antes de
deportarlos..?
¿Por qué no restituyen los gremios intervenidos o llaman a elecciones libres en
los mismos, en forma inmediata, con participación de. las direcciones dejadas
cesantes o encarceladas..?
¿Por qué no restituyen la libertad de prensa.?
¿Por qué no permiten la libre expresión por radio y televisión..?
Los pretextos para justificar toda la política que lleva adelante la dictadura
contra los verdaderos intereses nacionales y populares y contra las libertades
publicas, es colocar su programática bajo la advocación de la frase "occidental
y cristiana-y calificar a los opositores como enemigos de la Nación.
Porque para Onganía, ser occidental y cristiano es adoptar un régimen de unicato
reaccionario, de oscurantismo y' de opresión. Pero resulta que Italia, Francia,
Chile, México, son también de la "civilización y del modo de vida occidental y
cristiano", pero allí no resulta un delito integrar cualquier partido político,
formar un parlamento, hacer huelgas, criticar y atacar al gobierno. Y fue
precisamente allí, en Europa, en esos dos grandes países citados en primer
término, donde existieron regímenes del tipo al que pretende arrastrarnos
Onganía y donde, como el tiempo lo probó, los verdaderos e infames enemigos de
La Nación fueron sus dictadores: Benito Mussolini y Pierre Laval.
Pero el País Argentino no se convertirá definitivamente, en una especie de
propiedad feudal de Onganía y de los monopolios extranjeros. Ni el incipiente
corporativismo podrá jamás concretarse. El pueblo argentino luchará
constantemente por su autodeterminación, fundamentalmente política y económica.
El oscuro período de la historia que nos toca vivir, será superado por la acción
conjunta, constante, perseverante de los trabajadores, de los estudiantes, de
todos los hombres y mujeres progresistas que, con sus esfuerzos, con sus
sacrificios, iluminarán el panorama de la Patria, se proyectarán hacia el
porvenir y definirán, con absoluta claridad, quiénes fueron los verdaderos
enemigos de la Nación y quienes fueron los verdaderos servidores de los ideales
patrióticos y populares de Justicia Social y Liberación Nacional.
El
cordobazo
Por Agustín Tosco, junio de 1970
Se me ha pedido que escriba un artículo sobre el Cordobazo. Creo que lo que hay
que escribir sobre este hecho de real trascendencia histórica, especialmente
para Argentina y América Latina, es un libro. Porque son muchas, variadas y
complejas, distantes e inmediatas, las causas que produjeron la circunstancia
sociológica - política del Cordobazo.
Durante los meses de prisión en Rawson llené cinco cuadernos sobre el
particular. La transcripción de cuatro hojas en un reportaje de la revista
"Inédito", motivó, según difusión pública, que la misma fuera clausurada.
Aún así, con el tiempo, ese trabajo ha de aparecer, sin la pretensión de ser una
visión totalmente objetiva, pero si al menos una interpretación personal sobre
la base de la militancia sindical y de las propias posiciones adoptadas por
nuestro gremio el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, la Regional Córdoba de
la CGT, el conjunto de gremios encabezados por SMATA (Sindicato de Mecánicos y
Afines de la Industria Automotriz) y el permanente contacto con las agrupaciones
estudiantiles, tanto de la Universidad Nacional como de la Universidad Católica.
Asimismo con los Sacerdotes del Tercer Mundo y distintas personas de los grupos
profesionales y políticos.
Con esta previa aclaración y en el entendimiento de contribuir en modesto
alcance a la reafirmación de las reivindicaciones populares, redacto estas
líneas