Miembro destacado de la
Organización Montoneros, estaba abocado a la lucha por la recuperación de la
democracia en nuestro país. Luego de una intensa campaña nacional e
internacional, y de un irrefrenable clamor popular, y reclamos de los
partidos políticos, organizaciones sindicales, de derechos humanos y la
Iglesia, los cadáveres de ambos, fueron encontrados 4 días después en un
camino de tierra de la localidad de Lima, Provincia de Buenos Aires, salvaje
y cobardemente torturados.
"Los maté en un enfrentamiento"
La frase pertenece al entonces subcomisario de la Policía Bonaerense Luis
Abelardo Patti y está en el expediente. Los muertos no son otros que los
dirigentes de la izquierda peronista Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra
Rossi, quienes fueron secuestrados el 24 de abril de 1983 en el bar Magnum,
ubicado en Córdoba y Ovidio Lagos.
La zona fue liberada para que dos autos pudieran
"levantar" a ambos dirigentes del bar.
"El Viejo" Cambiaso y "Carlón" Pereyra Rossi permanecieron cuatro días
secuestrados y sus cuerpos aparecieron en un camino
de tierra de la localidad bonaerense de Lima, cerca de Campana, con claros
signos de torturas y tiros en la nuca ejecutados a corta distancia,
demostrando que de ninguna manera pudieron haber sido ultimados en un
enfrentamiento como señaló el parte policial de entonces.
El cuerpo de Cambiaso fue reconocido por su hermana Ethel, quien junto a su
otra hermana, Gladys, encabezaron multitudinarias marchas en Rosario
reclamando la "aparición con vida" de ambos dirigentes.
Convocatoria
Convoco a los que todos los días se levantan y salen a yugarla por migajas
que no alcanzan, a que se rebelen.
Convoco a los que todos los días vacilan en ir o no ir al templo que
envejece los corazones.
Convoco a los que caminan sin rumbo en una tarde cualquiera, buscando una
razón.
Convoco a los pacíficos que no están cumpliendo con su deber a pesar de sus
buenas intenciones.
Convoco a los que no comen lo suficiente ni se abrigan lo necesario y tienen
sed torrencial.
Convoco a los pequeños de ambiciones que dejan a los demás ambicionar más de
la cuenta.
Los convoco a dar vuelta el pulóver, a pegarle al prepotente y a escupir en
la cara a los que no han sido convocados.
Los convoco a romper lo que no sirve, a perpetrar los robos necesarios, y a
recuperar lo perdido.
Los convoco a cagarse en el miedo y patear las puertas donde encerrados
están los condenados.
Los convoco a abrir las cárceles a ventilar las tumbas y a levantar las
calaveras de los hermanos heridos de muerte.
Los convoco a abrazarse en las plazas del país, a escribir los muros, y a
fusilar a los fusiladores.
Los convoco a no atar nada, sino a despedazar las cadenas.
Los convoco a agitar banderas y colores y correr liberados por las calles y
por los campos húmedos de rocío.
Los convoco a ser sinceros, a putear a los hijos de puta, a desobedecer al
tirano, a amar sin límites y a odiar.
Y si, a ésa convocatoria por impolítica no concurre nadie, ¡Mala leche!
Quedan entonces convocados al entierro de la vida del que tuvo ésta pésima
idea.
Sí a ésta convocatoria vienen algunos, pero no todos los convocados, no
importa, en la próxima seremos más.
Y, si a ésta convocatoria, vienen todos los convocados, la cordura habrá
invadido en Revolución nuestro país para siempre.
Eduardo "Carlon" Pereyra Rossi
Fuente: La Capital de Rosario y El Descamisado