Chavez, las FARC y un computador, historia de una
operación mediática
“Los papeles de las FARC acusan a Chávez”- da por válida la versión colombiana de que los papeles son verdaderos, algo que remacha con el antetítulo que no aporta otra cosa que repetir el titular por si alguien no lo había pillado: “El ordenador de Raúl Reyes revela la colaboración del presidente con la guerrilla”. En cambio, con la segunda versión, la de Venezuela, -“Caracas niega los vínculos con la insurgencia”- ya deja claro que se trata sólo de la versión del gobierno de Caracas, puesto que la verdad para el periódico es la primera interpretación procedente de Colombia. Con el mismo grado de parcialidad podrían haber recurrido a estos otros dos titulares, dando por válida la versión de Venezuela y por falsa la de Colombia: “Bogotá dice que Chávez tiene vínculos con la guerrilla” y “Los papeles de las FARC fueron manipulados”, con un antetítulo que dijera “Son falsos los documentos que Bogotá afirmó haber encontrado en el ordenador de Raúl Reyes”.
Si vamos a la distribución de ambos titulares en la versión papel observamos que
la versión colombiana va a toda plana a cinco columnas más otra columna de la
página siguiente, además apoyado con una foto de Chávez con un comandante de las
FARC. En cambio, la versión venezolana va empotrada dentro de la colombiana con
titular a cuatro columnas. Incluso dentro de ese texto incluyen la única versión
que es neutral y que bien merecía un titular propio, la de 21 expertos y
académicos de Washington, entre ellos John Womack, profesor de Historia de
Latinoamérica en Harvard, y Larry Birns, director del Consejo para Asuntos
Hemisféricos de la ONU, quiénes han visto inconsistencias entre lo que dice el
Gobierno colombiano y los documentos hallados en el ordenador de Reyes e
inspeccionados por Interpol. Y por si no fuera suficiente el desequilibrio,
existe otro texto en la siguiente página, a cuatro columnas, que vuelve a
desarrollar las compras de armas de las FARC y continúa acusando a Chávez en
base al ordenador de Reyes.
Pero en la versión digital aún podemos descubrir más cosas. Por ejemplo un
vínculo a lo que denominan “Correos incautados en el ordenador de Raúl Reyes”,
desde donde se accede a un documento word. Una vez más presentan como verdadero
algo que es objeto de controversia. Si observamos este documento Word,
comprobamos que el texto va incluido como imagen, quizás para darle visos de
mayor rigor, algo absurdo porque si son correos electrónicos deberían ser texto
no imagen. Pero, además, entre las propiedades de ese documento Word podemos
comprobar que no procede de otro sitio que de una computadora de la organización
El PAIS S.L. y que el autor del documento es mlagoa, probablemente un redactor
del periódico. Y también podemos observar que fue un documento creado a las 3:15
del mismo día 10 de mayo. Es decir, cocinado ese mismo día en la redacción del
periódico.
Pero aún hay más detalles. Por ejemplo, que esta noticia no está aislada ni
mucho menos. Ha habido todo un eje mediático entre EEUU, España y Colombia
perfectamente coordinado para insistir y mantener en la agenda informativa la
acusación. Encontramos tres meses antes, el 17 de enero, ya en El País esa
acusación recogiendo una información de The Washington Post: “Chávez, ‘aliado’
de las FARC”. Y subtitulaba: “El diario 'The Washington Post' critica la
posición del presidente venezolano ante los grupos guerrilleros colombianos”.
También el día anterior, el 9 de mayo, El Tiempo, desde Bogotá, replica una
noticia de la agencia Afp que recoge la versión de The New York Times titulando
“E.U. cree en autenticidad de archivos de PC de 'Raúl Reyes' que vinculan a Hugo
Chávez con las FARC”. Allí ya se incluyen las mismas supuestas citas de
documentos del ordenador de Raúl Reyes que publicaba El País el día 10. El
Tiempo ha vuelto a hacer este mismo día lo mismo con lo de El País:
“’Hugo
Chávez financió y armó a guerrilla colombiana’, dice 'El País', de España”.
Obsérvese como la estrategia era filtrar la versión en grandes medios fieles al
gobierno colombiano para luego poder recoger la historia en la prensa oficial
colombiana pretendiendo presentarla como ajena a la operación.
Y así es como se organiza toda una operación para implicar a un gobierno con la
financiación de una guerrilla en base a unos documentos que nadie ha demostrado
que existan y que se supone han accedido mediante un bombardeo violando la
soberanía de un país vecino masacrando a varios estudiantes mexicanos y
rematando con un tiro en la espalda a los heridos.
Fuente: www.rebelion.org