"Desprecio
vuestro orden, vuestras leyes, vuestra fuerza, vuestra autoridad"
Por Ramiro Ross
Tal vez todo comenzó cuando el hombre de las cavernas dejó de ser el caminante
que recogía frutos para alimentarse y se afincó en un lugar dedicándose a labrar
la tierra o a la cría de ganado. En algún momento de la historia de la
humanidad, ese hombre le ofreció a otro un trato: Si lo ayudaba a levantar la
cosecha o a juntar el ganado disperso él le entregaría por su servicio, algo a
cambio.
También es probable que alguien, argumentando ser el portador de poderes
divinos o representante de seres celestiales, tan difíciles de comprobar como
poco probables, se declaró propietario de la tierra por mandato de esa
divinidad, y amenazando con severísimos castigos en el mas allá a quienes se
opusieran a su poder, todo eso rodeado de rituales que nada demuestran pero que
asustaron y asustan aún a gran parte de la humanidad, lograron que tuviera éxito
y se quedara con las tierras mas fértiles.
Luego comenzó a otorgar
'permisos' para trabajar la tierra o cuidar rebaños, pagando a quien realizaba
el trabajo, una pequeña parte de lo producido. Si tomamos como probable esta
historia, podemos deducir que en ese momento nacen las clases sociales y con
ellas la injusticia y el tiempo las luchas para combatir la explotación del
hombre por el hombre.
El primer día de Mayo de 1886, en Estados Unidos, la Unión Central Obrera de Chicago, inicia una huelga general en procura, tal como mencionaban las pancartas, por conseguir los "3 ochos" (8 horas de trabajo, 8 horas de sueño, 8 horas de esparcimiento). Recordemos que las jornadas de trabajo eran de 14 a 16 horas diarias. Por la tarde de ese día se realiza una concentración de trabajadores, liderados por los anarquistas que congrega a unas 40.000 personas, según los diarios de la época.
En un acto realizado por mujeres para apoyar la huelga, la policía reprime ferozmente, hay decenas de mujeres heridas y detenidas. Los días subsiguientes, la lucha se extiende en repudio a esa represión. Centenares de trabajadores son detenidos en allanamientos ilegales, luego muchos trabajadores fueron condenados a 15 años de prisión en algunos casos y a cadena perpetua en otros.
El papel de la prensa en 'la cuna de la democracia' hizo escuchar su voz, el Chicago Tribune titula para que no queden dudas: "EL PLOMO ES EL MEJOR ALIMENTO PARA LOS HUELGUISTAS". El Illinois State Register, opinó que el reclamo de una jornada de 8 horas era "una de las mas consumadas sandeces que se hayan sugerido nunca acerca de la cuestión laboral". El Philadelphia Telegram aseguró que: "el elemento laboral se ha vuelto loco de remate". El tribunal que juzga a los trabajadores en huelga, condena a la horca a 5 trabajadores.
Auguste Spies, uno de los condenados dijo en su alegato "...Podéis sentenciarme, pero al menos que se sepa que fuimos sentenciados a muerte por creer en un bienestar futuro, por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia".
Albert Parsons, otro sentenciado, "...Se nos ha condenado por anarquista, pues bien, soy anarquista. sobre vuestro veredicto quedará el del pueblo americano y el del mundo entero. Quedará el veredicto popular para decir que la guerra social no ha terminado por tan poca cosa".
Louis Lingg, otro sentenciado, declaró "...Muero feliz, porque estoy seguro que los obreros recordarán mis palabras. Os desprecio, desprecio vuestro orden, vuestras leyes, vuestra fuerza, vuestra autoridad. ¡ Ahorcadme !!.
Al mediodía del 11 de noviembre de 1886, fecha que se recuerda en todo el mundo como el viernes negro, fueron ahorcados. El cortejo fúnebre reunió a mas de medio millón de personas.
Aunque para los trabajadores todos los días son de lucha, la iniciativa de darle carácter institucional al 1* de Mayo surgió de los obreros franceses, luego la Internacional tomó la idea y le da proyección mundial.
Si bien en América latina, los obreros de muchos países tomaron la convocatoria como bandera, fue en la argentina donde la respuesta fue inmediata y masiva. La histórica concentración en el Prado Español en la Capital Federal, y los actos en Bahía Blanca, Rosario y Chivilcoy lograron instalar ese día en forma contundente, aunque tampoco fue fácil el reconocimiento de los gobiernos burgueses, duros combates hubieron de jalonar el avance de la clase obrera hacia la institucionalización del 1* de Mayo como día de lucha y homenaje.
En la actualidad, las crisis periódicas y recurrentes del capitalismo, la explotación de las masas trabajadoras con salarios de hambre cuando no directamente el desempleo, la destrucción del equilibrio ecológico, la política de guerra permanente que lleva adelante el imperialismo como única forma de sobrevivir a sus crisis, nos llevan a replantear una vez mas la vigencia del 1* de Mayo.
Este 122* aniversario, no debe servir solo para honrar a nuestros caídos, debe servir para reflexionar sobre el momento histórico que nos toca vivir, ante un agotamiento lento y paulatino, pero sin pausas del sistema capitalista y todo un modelo de acumulación de capital. Estamos asistiendo al fin del ciclo populista y al quiebre de las alianzas de clase que lo sustentaron. Cada vez mas, la relación Capital/Trabajo nos muestra en forma evidente la distancia cada vez mayor entre opresor/oprimido, a pesar de los esfuerzos tímidos que hoy hacen algunos países de America latina de esbozar tibios enfrentamientos con el capital opresor.
A partir de la mitad de la década del 70, en la Argentina, se produjo el llamado 'terrorismo de estado', que no fue otra cosa que la respuesta que dio el capital a los avances que las clases populares obtenían con sus luchas, y que el capital siguió dando, luego de derrotada la dictadura, a través de los gobiernos de una democracia formal, que, débiles, timoratos y pusilánimes, no supieron, ni quisieron modificar el 'orden establecido'.
El rol del sindicalismo hoy, con sus dirigentes dedicados casi exclusivamente al espurio mundo de los negocios, donde la política es solo un mecanismo donde se disputan espacios de poder y están asociados vergonzantemente con los grupos económicos dominantes, no representan a la clase obrera y nada se puede esperar de ellos, que no sea la traición.
Solo los obreros, planteándose la unidad desde las bases, podremos modificar este estado de situación, y es el gran desafío que tenemos por delante. La discusión de un programa clasista-obrero y popular es la tarea que debemos imponernos, y a partir de la creación de un gran movimiento de lucha, que incluya asambleas populares, fábricas recuperadas y movimientos sociales que han nacido al calor de las luchas, podremos revertir estos planes de despojo y opresión.
1909
Ese año, tal como lo venían haciendo desde tiempo atrás, los trabajadores se preparan para las marchas y concentraciones que agrupaciones políticas y partidos convocan para recordar el 1º de mayo en diferentes ciudades y pueblos de nuestro país. En Buenos aires, se espera la mayor concentración.
Ya por la mañana del 1º, en diferentes esquinas del centro y por las barriadas se reúnen para luego marchar juntos hasta la Plaza Lorea (frente. a Plaza congreso). No se agrupan por partidos políticos, tampoco por barrios, lo hacen por oficio, así es que ya pasado el medio día, columnas de torneros y matriceros vienen desde el sur por la avenida Entre Ríos, los panaderos y pasteleros vienen desde el norte por Callao, por Avenida de Mayo los gastronómicos y conductores de tranvía y del ferrocarril, todos marchan hacia la zona del Congreso. Como ya es tradición, no corean el nombre de algún dirigente, cantan La Internacional, cantan Hijo del Pueblo, sus cantos son de lucha y unidad.
Promediando la tarde ya son mas de 70.000 trabajadores reunidos, los oradores llaman a recordar a los compañeros asesinados por luchar es pos de sus derechos, les recuerdan a los trabajadores que aquellos les han dejado una antorcha encendida y que no hay que permitir que se apague. De pronto se escuchan detonaciones de fusilería, la caballería avanza a sablazo y tiros, son de la Policía, que al mando del Coronel Ramón Falcón disparan a los obreros sin motivo aparente. Hay decenas de heridos, muertos, detenidos, encarcelados y luego condenados, solo por reunirse. Son los representantes de las grandes corporaciones, de la banca, de los que se apropiaron de las tierras que pertenecen a los pueblos originarios usando los mismos métodos, metiendo bala, son los esbirros del sistema temerosos que la unidad obrera ponga en peligro sus propiedades y prebendas mal habidas..
Entre los participantes del acto hay un joven de 17 años, de aspecto delgado y mirada clara, mira atónito e indignado la represión, ve caer a sus compañeros heridos, muertos. Al caer la tarde, vuelve caminando a la pensión , piensa que este no es el país del que le habían hablado, sus cortos años no lo inhiben de ver la magnitud del crimen, en la pensión donde vive, familias enteras se quedan en la calle pues el padre de familia está muerto por las balas de las Remington, o preso y no puede trabajar.
Pasa un año, el estupor de aquel día se transforma en conciencia y el corazón noble y joven de Simón Radowiski no le permite dejar esa matanza impune y sabiendo que ninguna justicia castigará el hecho, se cobra, en nombre de todos nosotros, el criminal fusilamiento de sus compañeros y en un gesto de reparadora justicia, mata al Coronel Falcón.
Hoy, ese gesto de entrega a la causa obrera internacional, debe enfatizar nuestro compromiso con el porvenir, porque el ejemplo del pasado nos convoca y enaltece.
Ramiro Ross
ramiroross07@hotmail.com
Otras colaboraciones de Ramiro Ross en El Ortiba: Crónicas desde El Borda
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