| Entre la tarde del 6 y la madrugada del 13 de julio de 1977 fueron secuestradas en Mar del Plata once personas, entre ellas varios abogados. La lista incluye a los letrados Norberto Centeno, Salvador Manuel Arestín, Raúl Hugo Alaiz, Camilo Ricci, Carlos A. Bozzi y Tomás J. Fresneda. Las otras cinco personas fueron José Verde y su esposa, María de las Mercedes Argañaraz de Fresneda –embarazada de 4 meses- Maria Esther Vázquez de García y su esposo Néstor Enrique García Mantica. De todos ellos, solo José Verde y su esposa, el Dr.Camilo Ricci y el Dr. Carlos A. Bozzi sobrevivieron a aquellos trágicos días. La simultaneidad del secuestro de seis abogados en solo dos días, y el alojamiento de los mismos en las instalaciones del viejo radar situado en la Base Aérea cercana a la ciudad de Mar del Plata, bautizó a esa noche como LA NOCHE DE LAS CORBATAS. |
A
30 años de la Noche de las corbatas, un sobreviviente recuerda el horror
En julio de 1977 fueron secuestradas once personas en Mar del Plata,
seis de ellas abogados. Cinco laboralistas fueron asesinados. Carlos Bozzi
relató su calvario a Télam y señaló que fue "la última operación de
represión masiva que vivió esta ciudad a 16 meses de instaurada la dictadura
militar".
Por José Luis Ponsico
Entre la tarde del 6 de julio de 1977 y la madrugada del 13 fueron
secuestradas once personas en Mar del Plata, seis de ellas abogados. Hoy, se
recuerdan 30 años de la tragedia.
Aquella orgía de sangre quedó grabada en la memoria colectiva como "La noche
de las corbatas", enlutando a la familia judicial marplatense. Uno de los
sobrevivientes, Carlos Bozzi, relató su calvario a Télam treinta años
después.
Cinco laboralistas fueron asesinados. El Colegio de Abogados marplatense recordó las trágicas muertes de Norberto Centeno, Jorge Candeloro, Salvador Manuel Arestín, Raúl Hugo Alaiz y Tomás Fresneda.
Los secuestros conmovieron a toda la ciudad. Centeno, tenía 57 años. Su antiguo socio en el estudio jurídico, Jorge Candeloro, tenía veinte años menos. El resto, no llegaba a 28 años de edad de promedio.
"Creo que fue la última operación de represión masiva que vivió Mar del Plata a 16 meses de instaurada la dictadura militar", evocó Bozzi, especialista en Derecho Laboral, de 55 años, que regresó del exilio hace un tiempo.
Bozzi, que había sido titular del Centro de Estudiantes de Derecho de la
Universidad Católica local, en 1973, militaba en la Juventud Peronista. Tenía 21
años. Cuatro años más tarde, graduado en Derecho, fue secuestrado.
"Era un grupo fuertemente armado de la Policía bonaerense en tiempos del temido
general Ramón Camps, se supo después. También participó un grupo de Inteligencia
de la Fuerza Aérea. Por eso nos llevaron a la Base Aérea, en Camet", reseñó
Bozzi.
El contexto político local del régimen militar era otro: en una primera etapa el
Ejército tenía el control absoluto de todos los operativos, pero al cabo de un
tiempo, otras fuerzas de seguridad intervinieron en Mar del Plata.
Para Bozzi "la CNU (Concentración Nacional Universitaria) que remitía como
aparato de Inteligencia del GADA 601 ya no actuaba exclusivamente. Eran fuerzas
combinadas y cada una funcionaba por su cuenta", puntualizó.
"El doctor (Norberto) Centeno era uno de los laboralistas más prestigioso de la
ciudad y artífice de la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 promulgada por el
gobierno de (Juan) Perón, en 1974. Centeno era peronista ortodoxo", reseñó.
"La teoría que actuaban grupos de tareas entre las distintas fuerzas armadas fue
avalada por otros testimonios, cuando debí declarar en el Juicio por la Verdad
el 16 de mayo 2005", refirió.
"Paralelamente, luego se supo un grupo paramiilitar fue a buscar a Jorge
Candeloro, ex socio de Centeno, otro abogado laboralista de prestigio. A Jorge
(por Candeloro) se la tenían jurada por su militancia de izquierda", agregó
Bozzi que vivió exiliado en la provincia de Corrientes más de una década.
"La investigación posterior la inició Marta, esposa de Candeloro, cuando
confirmó que el 13 de junio lo fueron a buscar a Neuquén donde residía y allí se
disparó el operativo de represión contra los abogados y ex estudiantes
universitarios que habían tenido militancia política unos años antes",
describió.
"Había profundas contradicciones en los objetivos ideológicos", analizó el
abogado sobreviviente. "Centeno había sido un militante de la resistencia
peronista y muy reconocido en el ambiente político local. A fines de los '50
había estado preso por peronista", subrayó.
"Los otros colegas habían tenido militancia de izquierda a principios de los
'70.
Vivían de su profesión, siendo abogados que actuaban a diario en los Tribunales
de Mar del Plata, a un año y medio de instalado el gobierno militar", añadió.
"Otros sobrevivientes de aquella razia que terminó en una matanza fueron José
Verde y su esposa, sumado al colega Camilo Ricci. Yo estuve encapuchado con
(Tomás) Fresneda en la Base Aérea, a cargo del comodoro Ernesto Agustoni",
siguió narrando.
"Es posible que hayan torturado al doctor Centeno, cercano a los 60 años de edad
y cuyo asesinato no estuviera previsto" dudó. "Yo aparecí en el baúl de un auto
cuando me trasladaban y distintas fuerzas de seguridad terminaron en un tiroteo.
Entre ellos y cerca del paraje de Santa Clara del Mar. En los diarios de la
época la información daba cuenta de un enfrentamiento con subversivos, algo
imposible a esa altura", concluyó. (Télam)
Testimonios
de Burgos, Susana Muñoz y Etelvina García por la Noche de las corbatas.
Audiencia del 24-9-07
Juicio por la Verdad, Mar del Plata, audiencia
24-9
Por hiijosmardelplata.blogspot.com
hijos_mardelplata@hotmail.com
VERDAD, JUSTICIA Y MEMORIA
comision juicio por la verdad
El grupo de hombres encapuchados, vestidos de civil y con armas largas llegó
en dos Ford Falcon a la casa de Hipólito Irigoyen 3080. Una parte se dirigió
a la planta baja y otro grupo tomó la vivienda del primer piso. Cuando
Susana Alicia Muñoz de Alais bajó abrir la puerta pensando que su marido
Hugo se había olvidado la llave, la encañonaron y la subieron a los
empujones. Sus dos hijas de 1 y 3 años vieron toda la escena de violencia
desplegada por los encapuchados. Años después la abuela de las niñas contó
que luego de esa experiencia, Eleonora la más pequeña, perdió el habla por
un tiempo y se angustiaba hasta el llanto cada vez que veía personas armadas
o escuchaba disparos por televisión.
Ayer en una nueva audiencia del Juicio por la Verdad declararon la esposa y
la suegra del abogado Hugo Alais secuestrado el 6 de julio de 1977 en lo que
se denominó "La Noche de las Corbatas" cuando el terrorismo de Estado
secuestró en dos noches seguidas, a un grupo de abogados laboralistas. Ambas
mujeres brindaron detalles sobre la noche del secuestro del abogado y de
todos los periplos realizados para obtener algún tipo de información sobre
su destino final.
Susana Alicia Muñoz, oriunda de Chivilcoy, y Hugo Julio Alais se conocieron
en julio de 1970 y se casaron en diciembre del mismo año. Ayer, Frente al
tribunal oral federal Nº 1, Susana Muñoz contó que su marido que aún
permanece desaparecido, militaba en política desde muy joven. Un informe de
la DIPBA muestra que los servicios de inteligencia de la policía bonaerense
tenían registrados que la actividad política de Alais había comenzado a los
13 años. En Mar del Plata, el abogado junto con su colega Jorge Candeloro,
fundaron el Partido Comunista Revolucionario (PCR).
Según su mujer, Alais fue de los dirigentes que siempre estaba expuesto en
los distintos conflictos y que en más de una oportunidad había vislumbrado
que su compromiso político le procuraría una muerte temprana.
Uno de los primeros enfrentamientos en su época universitaria fue con la CNU
(Concentración Nacional Universitaria), que lo llevó a tener que abandonar
en primer año sus estudios de abogacía en la Universidad Católica. Luego con
su mujer comenzaron a estudiar en la facultad de humanidades. Él se
inscribió en Sociología y ella, en Psicología. Alaís se transformó en el
referente del PCR en la universidad y los enfrentamientos con la CNU
continuaron. Muestra de ello, era los seguimientos en auto a él y a su mujer
Susana que viajaban en bicicleta de la universidad hasta su casa. "Muchas
veces nos tiraban el auto encima y nos insultaban", recordó Muñoz. Entre los
matones de la CNU recordó a los hermanos Ullúa, a Delgado y a Juan Carlos
Gómez.
En 1972, el matrimonio Alais se radica en La Plata. Hugo retoma los estudios
de abogacía y Susana comienza medicina. Al poco tiempo, Alais recibe un
mensaje de su padre diciéndole que fuerzas de la marina lo estaban buscando
y que debía presentarse en la Base Naval de Mar del Plata. Alais concurre a
la citación acompañado por su padre y permanece un día bajo arresto. Luego
de un exhaustivo interrogatorio sobre su militancia. Lo dejan en libertad y
le informan que desde esa fuerza ya no lo iban a necesitar ni a molestar
pero que no le podían garantizar que desde las otras fuerzas no lo
anduviesen buscando.
En octubre de 1976, Alais se recibe de abogado y con sus dos hijas muy
pequeñas, el matrimonio regresa a Mar del Plata. Se instalan en el primer
piso de Irigoyen 3080 y el joven abogado comienza a trabajar en el estudio
del doctor Camilo Ricci. La viuda de Alais, dijo desconocer que su marido
estuviese militando en política cuando regresaron a la ciudad.
El 6 de julio del año siguiente, cerca de las 21 sonó el timbre y Susana
pensó que su marido se había olvidado las llaves de casa. Bajó hasta la
puerta de calle y al abrir vio al grupo de hombres encapuchados, vestido de
civil y con armas largas que le preguntaban por "Hugo". Muñoz contó que sus
hijas lloraban y que las encerraron en una habitación. A ella la llevaron a
otro de los cuartos y abrían los placares buscando armas que no había.
Después de un rato la encerraron en el baño.
Al abogado, Eduardo Soares quien participó por primera vez como
querellante en una audiencia del Juicio por la Verdad, le llamó mucho la
atención el hecho de que el grupo preguntara por Alais llamándolo por el
nombre de pila. Esa situación y que estuvieran encapuchados abre la sospecha
que quienes buscaban a Alais temían ser reconocidos por él o por su esposa.
Después de un rato, permitieron que el padre de Alais quien se encontraba en
la vivienda de la planta baja, fuera arriba por sus nietas. Temía que se
llevasen a Susana y las nenas vieran esa escena. Finalmente, los hombres se
fueron solos dejando ambas casas todas revueltas.
Susana recordó que a los pocos minutos, llegó el hermano de Camilo Ricci y
le dijo que Hugo y su hermano habían sido sacados del estudio por un grupo
de personas armadas que les habían encadenado las manos por la espalda.
El padre de Alais presentó un recurso de Habeas Corpus en el juzgado del
magistrado Pedro Hooft pero a los pocos días fue rechazado. También se
hicieron presentaciones y se pidió ayuda al Colegio de Abogados de la
ciudad. Nunca hicieron caso al pedido de los familiares de Alais.
Cuando el caso timó estado publico, el doctor Paoletti, el jefe de Susana,
la echó del trabajo. Le dijo que no volviera para garantizar la seguridad
del resto de sus compañeros.
Un mes después del secuestro de su marido Susana se fue a vivir a Chivilcoy.
Hasta 1978 les dijo a sus hijas que su padre estaba de viaje. No podía
decirles que estaba muerto porque ella no tenía siquiera esa certeza.
Montones de cartas
Etelvina Zulema García de Muñoz, es la mamá de Susana y suegra de Hugo, ayer
se sentó frente al tribunal después de un cuarto intermedio de diez minutos.
Junto al padre de Alais fueron quienes emprendieron un largo periplo para
poder dar con Hugo.
Madre e hija habían decidido no decir nada a sus familiares de Chivilcoy en
tanto no se aclarara un poco la situación. Pero, una tarde desde Chivilcoy
llamaron a Etelvina para decirle que una radio uruguaya habían dicho que
durante un supuesto enfrentamiento entre el ejército y un grupo de
extremistas habían muerto tres hombres y una mujer y que uno de los hombres
era el abogado Hugo Alais, quien fue asesinado por la espalada cuando
intentó huir por un descampado. El periodista uruguayo, también dijo que
dentro del baúl del auto en el que viajaban los extremistas habían hallado
con vida al doctor Bossi uno de los sobrevivientes de la Noche de las
Corbatas junto con Camilo Ricci.
Etelvina contó que escribió montones de cartas que enviaba al regimiento del
GADA para que le brindaran información sobre el destino de su yerno.
Incluso, a través de su marido lograron una entrevista con los monseñores
Pezzolatto y De Nicolaes quienes le dijeron que "podían acceder a las listas
de los detenidos pero que no podían preguntar nada". Así fue que días más
tarde le informaron que Hugo Alais figuraba en una lista de detenidos en el
GADA pero que su nombre estaba marcado con una cruz lo que significaba que
ya no estaba allí.
En otra ocasión, Etelvina recordó que un vecino de su edificio, Pierino Di
Toma –un viejo militante del Partido Justicialista-, le dijo que podía
averiguar que había pasado con su yerno. Etelvina no recordó exactamente la
fecha, pero según su relato Di Toma le dijo que Alais había sido asesinado y
que lo habían "picaneado desde la planta de los pies hasta el cuello".
En mayo de 1978 La madre de Susana recibió una citación para presentarse en
el GADA junto a su hija. Las dos mujeres se entrevistaron con un teniente
coronel de apellido Coronel. El oficial les dijo que había meditado mucho
antes de citarlas y que después de leer las cartas de Etelvina en la cual
ella les pedía una explicación porque no sabía que decirle a sus nietas cada
vez que preguntaban por el padre, decidió recibirlas.
Coronel les dijo que les dijeran a las niñas que su padre había muerto en un
accidente. Según el militar, Alais pertenecía a un grupo armado y que
seguramente había querido salirse pero sus compañeros lo mataron para
asegurarse que no los delatara. Etelvina relató que su hija le preguntó al
oficial: "¿…y si aparece? Con total seguridad, Coronel respondió: "no
señoras…no va aparecer".
Ricci fue liberado a los pocos días de su secuestro. El juez que había
recibido el Hábeas Corpus por el abogado secuestrado, no lo llamó a declarar
tras su liberación. Hooft tampoco averiguó sobre la suerte de Alais a
sabiendas que habían sido secuestrados por las mismas personas.
Ricci nunca recibió a los familiares del resto de los abogados secuestrados
durante la Noche de las Corbatas. En 1984, la viuda de Alais lo fue a ver a
su estudio, Ricci sólo le ofreció interceder ante la Caja de Abogados para
que Susana y sus hijas contaran con un subsidio. Con un llamado Ricci logró
lo que la viuda había perseguido 7 años. Susana hasta el día de hoy se
pregunta por qué Ricci actuó de esa manera.
En tanto, Marta García, la viuda de Candeloro, una vez liberada contó que en
el Centro Clandestino de Detención conocido como La Cueva vio a Hugo Alais y
que incluso en una oportunidad tuvo que brindarle asistencia porque estaba
muy lastimado tras una sesión de tortura. Hasta la fecha, Hugo Alais
continúa desaparecido.
Tras la declaración de Etelvina García de Muñoz, el tribunal decidió mandar
su testimonio a la justicia en primera instancia ya que los datos aportados
son relevantes para desentrañar la relación de algunos miembros de la
Iglesia con el Terrorismo de Estado.
"Lo único que nos queda es recuperar el cuerpo"
José Antonio Burgos sabe que su hermano está muerto. Ahora, 31 años después
junto a su madre de 90 años, lo único que quieren es recuperar el cuerpo de
Juan.
Juan Jacinto Burgos militaba en la Juventud Peronista. Era el responsable de
la regional séptima. El 29 de julio fue a una cita con un compañero, Héctor
"el gallego" Fernández, quien había estado detenido por las fuerzas
militares. Debían encontrarse en la esquina de Moreno y Olazábal, pero al
llegar a pocos metros del punto de encuentro, Burgos se da cuenta que se
trataba de una "cita envenenada". La calle estaba tomada por fuerzas de
seguridad. Burgos alerta a su compañero, se produce un enfrentamiento y cae
herido.
José declaró ayer por primera vez ante un tribunal sobre la desaparición de
su hermano. Él cree que Fernández era parte de la emboscada. Relató que su
hermano no debía asistir a esa cita sino que era otro compañero, un tal
Paco, quien debía reunirse con Fernández pero que Juan tuvo reemplazarlo
porque estaba enfermo. Fernández no fue detenido en esa emboscada y no
figura como desaparecido por lo que Burgos infiere que aún vive.
La primeras noticias sobre su hermano, decían que había sido trasladado al
HIGA muy mal herido. Lo operaron y sin autorización médica sus captores lo
sacaron de allí. Aparentemente, contó Burgos, habría sido custodiado por un
médico de apellido Castorina que en ese momento se encontraba haciendo el
servicio militar.
Una enfermera aseguró que en esa fecha llegaron al hospital una mujer
embarazada herida de bala y un hombre, también baleado, al cual no dejaban
hablar con nadie y a quien los militares no querían identificar. Todo hace
pensar que se trataba de Juan Burgos. Unos días después de la desaparición
de Juan, un grupo de militares tomaron el hotel de la Asociación de Agentes
de Propaganda de la Salud, lugar de trabajo de José. Ante esa situación,
José saca a su esposa, a la mujer de su hermano y a sus hijos de la ciudad.
Después de una semana en la que junto a su padre no pueden averiguar nada de
su hermano decide irse a Buenos Aires.
Una vez en Buenos Aires, en septiembre del 76 en un artículo muy pequeño de
La Razón se publicó que tras un enfrentamiento con fuerzas de seguridad cayó
abatido Juan Jacinto Burgos. José cree que esa podría haber sido la fecha en
que su hermano murió tras permanecer cautivo en un centro de detención.
El 11 de noviembre del 76, la hermana de su esposa, Silvia Gallina es
secuestrada y en febrero del año siguiente desaparecen sus otros dos cuñados
Eugenio y Mario y su suegro Eugenio Félix Gallina. Burgos se exilió en
Brasil durante muchos años junto a su familia.
http://www.hijosmardelplata.blogspot.com
Fuente: Indymedia Argentina
Mar
del Plata, 19/07/07: Detuvieron a los represores Barda y Arrillaga
El coronel retirado del ejército Pedro Alberto Barda y comandante a cargo de
la subzona XV dentro del sistema represivo del primer cuerpo de esa fuerza,
fue detenido este jueves y puesto a disposición del juez subrogante Rodolfo
Pradas. En la actualidad Barda estaba cumpliendo arresto domiciliario a
disposición del Tribunal Oral número cinco de Buenos Aires, a la espera del
juicio oral por varios hechos ocurridos en esta zona. Este viernes sería
trasladado a dependencias del Tribunal Federal de Mar del Plata, sito en la
calle Bolívar y Viamonte .
El Coronel Pedro Alberto Barda nació en la provincia de Buenos Aires el 5 de
Mayo de 1920. Ingresó al Colegio Militar de la Nación en el año 1947 y
egresó en 1949. Está retirado desde 1981.
Perteneció al Grupo de Artillería de Defensa Aérea de Mar del Plata, Buenos
Aires y fue jefe de la subzona 15 desde febrero de 1976 hasta el 15 de
diciembre de 1977, y como tal fue responsable de los campos de concentración
ubicados en Mar del Plata, que funcionaban en la base aérea, la base naval,
la comisaría 4º, el destacamento Batán y la escuela de suboficiales de
infantería de mar. En septiembre de 1983 fue llamado a declarar en el marco
de la causa sobre Ana Rosa Frigerio, cuyo cadáver considerado NN, fue
descubierto en el cementerio marplatense.
En abril de 1987, en el marco de la causa del primer cuerpo de ejército, la
Cámara Federal porteña le impuso la prisión preventiva rigurosa por
homicidio reiterado en las personas de Ana Lía Delfina Magliaro, secuestrada
en 1976 y asesinada, y del doctor Jorge Candeloro, secuestrado en junio de
1977 y muerto en circunstancias que el propio Barda reconoció ante el
tribunal.
En total, fue procesado por diez delitos cometidos como jefe de la subzona
15. No se benefició con la ley de obediencia debida pero la Corte Suprema de
Justicia lo desprocesó en fallo de 21 de junio de 1988 por aplicación de la
ley de Punto Final. Fue indultado por el Presidente Menem, causa 2.429:
"Molina, Rafael Adolfo s/secuestro y privación ilegal de la la libertad" y
de la causa "Patricia Emilia Lazzerie s/privación ilegal de la libertad y
desaparición"
Ha sido imputado en el juicio en España.
En abril de 2001, el periodista Amílcar González -en 1976 redactor del
diario La Capital, jefe de Télam y titular del Sindicato de Prensa
marplatense- declaró ante la Cámara Federal, en el marco del Juicio por la
Verdad, responsabilizando a Barda, como jefe del Grupo de Artillería 601 en
Camet, de las atrocidades que allí se cometían; González recordó que en ese
entonces Barda "tenía más poder que Videla" porque habían dispuesto su
liberación a partir de reclamos internacionales y él se negó.
El 1º de Noviembre del 2001, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar
del Plata ordenó el "inmediato arresto" del ex coronel del Ejército Alberto
Pedro Barda para que declare en los Juicios por la Verdad que se realizan en
esa ciudad. Los jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Néstor Parra
pretenden que se refiera al parte que firmó el 30 de septiembre de 1977
-dirigido a un juez provincial- en el que daba cuenta de que "mientras se
realizaba un operativo contra la banda de delincuentes subversivos, fue
abatido el Dr. Roberto Jorge Candeloro".
TAMBIEN ARRILLAGA
En la tarde del Jueves en su departamento de la calle Arcos en el barrio
porteño de Belgrano fue detenido el general retirado Alfredo Manuel
Arrillaga, sindicado como uno de los más brutales jefes militares de esa
época en la ciudad. Arrillaga cumplió tareas en la jefatura del ejército
durante los años de plomo y se retiró en 1990. Entre sus "méritos" señalaba
haber sido el Jefe a cargo de la represión durante el copamiento de La
Tablada en el gobierno de Raúl Alfonsín. El genocida que no estaba
cumpliendo prisión domiciliaria como Barda, fue traslado esta noche con
destino a Mar del Plata para comparecer en el mismo Juzgado Federal.
La agrupación H.I.J.O.S. Resiste, invitó a toda la comunidad a concurrir a
las puertas del Tribunal a la espera de que "estos genocidas para
recordarles una vez más que a donde vayan los iremos a buscar y que un
pueblo comprometido con la verdad y la justicia, no olvida ni perdona".
Fuente: www.0223.com.ar
Imágen: Represor Pedro Barda
Arrillaga y La Tablada
Apenas amanecía cuando las radios empezaron a transmitir la confusión que se
vivía en el Regimiento de Infantería III de La Tablada, el 23 de enero de
1989. En un primer momento, el recuerdo cercano de las rebeliones
carapintadas de Semana Santa y Monte Caseros llevó a creer al gobierno
alfonsinista que eran otra vez los seguidores de Mohamed Alí Seineldín. La
confusión se disipó al mediodía: el copamiento no era militar sino civil. Un
grupo de unos cuarenta militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP)
era el responsable de la irrupción. El desconcierto precedió a la condena
unánime de un ataque que le permitió a las Fuerzas Armadas agitar nuevamente
el fantasma del "rebrote subversivo" y llevó a la mayoría de la sociedad a
desentenderse del modo en que se reprimió el asalto. La Justicia tampoco se
hizo eco y recién en 1997, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) dictaminó que hubo ejecuciones y torturas a los detenidos. Se
reconocieron 39 muertos, entre ellos 11 militares y 2 policías.
La represión tapada
El general Alfredo Arrillaga fue el encargado de recuperar el cuartel. Hoy
en día se sigue ufanando de la efectividad de su estrategia que no ahorró
cañonazos y apeló, se sospecha, a armas prohibidas como el fósforo blanco.
Durante la dictadura, Arrillaga revistaba en Mar del Plata y fue uno de los
señalados como responsables de la "Noche de las Corbatas", el operativo que
en la oscuridad asesinó a cinco abogados defensores de presos políticos. Más
de tres mil efectivos del Ejército y la policía acudieron a La Tablada para
desalojar al reducido grupo de guerrilleros.
Durante el juicio se difundió la grabación de un diálogo entre Arrillaga y
el general Francisco Gassino, donde el responsable de la represión dijo: "Tengo catorce paquetes (detenidos) y dos en otra unidad". La abogada
defensora de los presos, Marta Fernández, explicó que "hubo trece presos
vivos dentro del cuartel. Entonces ¿dónde están los otros tres?
Los cuerpos mutilados, reventados, sangrantes fueron expuestos a la prensa
en la mañana del 24 de enero apenas minutos después de que el entonces
presidente Raúl Alfonsín recorriera el lugar. Pocos meses más tarde, el jefe
de la Policía Federal, Juan Angel Pirker, sentenció: "Yo los sacaba con
gases lacrimógenos". Se abrieron causas paralelas por la violación a los
derechos humanos pero ninguna avanzó. En diciembre de1997, la CIDH, el
organismo de la OEA, encargado de velar por el respeto de los derechos
humanos, concluyó que "el Estado argentino es responsable" por las
siguientes violaciones:
* El derecho a la vida de Carlos Alberto Burgos, Roberto Sánchez, Iván Ruiz,
José Alejandro Díaz, Carlos Samojedny, Francisco Provenzano, Berta Calvo,
Ricardo Veiga y Pablo Martín Ramos. Burgos y Sánchez habrían sido ejecutados
en la guardia dentro del cuartel, según los testimonios de cuatro soldados
(Aibar, Miranda, Medina y Rojas). "Las autoridades no lograron identificar
los cadáveres de dichas personas a fin de establecer la causa de la muerte",
señala el informe. Ruiz y Díaz también fueron ejecutados después de ser
detenidos. En fotos de la revista La Semana, número 1227, y en un video de
Canal 13 se los ve cuando se entregaron.
* El derecho a la integridad personal de todos los detenidos. El
pronunciamiento alude a "los datos reunidos por Amnistía Internacional que
mediante una comparación de los informes médicos de los detenidos, de fechas
24 y 28 de enero de 1989, demuestra que el número de heridas había aumentado
en ese lapso, durante el cual habían estado privados de su libertad y bajo
el control exclusivo de agentes del Estado argentino". La comisión consideró
plenamente probado que Luis Alberto Díaz, Claudio Néstor Rodríguez, Carlos
Motto, Claudio Omar Veiga y Sebastián Ramos fueron torturados.
* El derecho a recurrir el fallo condenatorio ante un tribunal superior.
Cuerpos NN
Varios familiares no pudieron reconocer los cuerpos. El juez Gerardo
Larrambebere dejó los cadáveres sin nombre en la morgue. En febrero del ‘89,
los forenses pidieron autorización para "depostar" los cuerpos –es decir
quitarles las partes blandas–, el juez dio el visto bueno. Descuartizados
fueron enterrados como NN en el cementerio de la Chacarita. Recién en
diciembre de 1997 se autorizó la exhumación. Las pruebas de ADN todavía no
concluyeron.
La abogada Marta Fernández, viuda de Carlos Alberto Burgos, explicó que
"faltan ocho cuerpos. Cuando sepamos a quiénes pertenecen esos cinco
cadáveres –algunos de ellos con huesos que no les corresponden– sabremos
quiénes son los tres desaparecidos. Creemos que apelaron a la depostación
como un modo de impedir la comprobación de las secuelas del fósforo blanco".
Los muertos sin identificar son Iván Ruiz, José Alejandro Díaz, Carlos
Burgos, Carlos Samojedny, Roberto Sánchez, Juan Manuel Murúa, Roberto Vital
Gaguine y José Mendoza.
Fuente: Pagina/12, 23/01/99
Primer Juicio Oral en Mar del Plata a un ex represor
El 30 de mayo el Juez Federal de Mar del Plata Alejandro Castellanos resolvió la
elevación a juicio de la instrucción que desarrollaba respecto del Suboficial
Mayor de la Fuerza Aérea (re) Gregorio Rafael Molina por la comisión de delitos
de lesa humanidad durante la última dictadura militar.
En la parte pertinente Castellanos resuelve "Elevar las presentes actuaciones
para su tratamiento en juicio oral y público en orden a los delitos de:
Homicidio agravado por ensañamiento, alevosía y con el concurso premeditado de
dos o mas personas (2 hechos), privación ilegitima de la libertad agravada por
ser perseguidos políticos (38 hechos) e imposición de tormentos a los presos
agravado por ser estos perseguidos políticos (38 hechos)".
En la causa son querellantes entre otros Ledda Barreiro de Muñoz, Marta
García de Candeloro, Julio D’Auro, Martín Fresneda y la APDH local, quienes
cuentan con el patrocinio del Dr. Cesar Sivo, el letrado en diálogo con
0223.com.ar expresó "El hecho de que una de las causas que se siguen por los
delitos cometidos en el marco del terrorismo de Estado llegue a juicio tiene
un tremendo significado.
En primer lugar por que muestra que el trabajo que se viene realizando hace años se va cristalizando en procesos que avanzan y por que muestra también que aunque intenten amedrentar, molestar, difamar o entorpecer la tarea somos muchos más los que queremos el juicio y el castigo a los culpables que los que buscan consagrar la impunidad" agregando "esto insufla esperanzas, otorga nuevos bríos y empuja a las instrucciones que lentamente se siguen realizando".
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Gregorio Molina desarrolló su actividad como Suboficial Mayor durante la
última dictadura militar en la Base Aérea de Mar del Plata, precisamente en
el Centro Clandestino de Detención conocido como "La Cueva", varios testigos
se presentaron a lo largo de la instrucción y reconocieron fotografías del
imputado, como el rostro de quien fuera uno de sus torturadores al que sus
compañeros llamaban Charly, durante su trágica estadía en ese CCD.
Algunos de los testimonios expresan que "Charly" era uno de los guardias que
entraba junto con la patota a la sala de torturas "…estaba ahí de guardia
porque era la única persona que entraba cuando a uno lo llevaban a tortura
porque si no nos venían a buscar y nos entregaban al grupo que venía pero
esta persona entraba y salía con nosotros". En varios de los testimonios se
manifiesta además que Molina continuaba con las torturas al retirarse el
grupo de tareas, violaba a las mujeres y realizaba simulacros de
fusilamiento con los detenidos.
A Gregorio Molina se le imputa el haber matado, como consecuencia de la
aplicación de tormentos, a los Dres. Norberto Oscar Centeno y Jorge Roberto
Candeloro, y la participación en la privación ilegítima de la libertad, la
aplicación de tormentos y apremios ilegales a Tomás Fresneda (desaparecido),
Salvador Arestín (desaparecido), Raúl Hugo Alais (desaparecido), María de
las Mercedes Argañaraz de Fresneda (desaparecida, embarazada de 7 meses),
Marta García de Candeloro, Eduardo Salerno, Luis Rafaghelli, Martín
Garamendi, Luis Serna, Julio D’ Auro, Maria Luisa Bidegain, Margarita Ferre,
Maria Eugenia Vallejo, Marita Otero, Jorge Porthe, Martínez Teco, Rubén
Starita, Virginia Piantoni, Ángel Cirelli, Alejandro Canaves, José Fardin,
Guillermo Gómez, Gustavo Soprano, Eduardo Miranda, Marcelo Garrote, Lucia
Martín, Luis Demare, Jorge Toledo, Mercedes Longh, Cristóbal Domínguez,
Néstor Fazzio, Alberto Yansen, Ramón Fleitas, Rubén Rodríguez, Carolina
Jacue Guitian, Susana Jacue Guitian, Leda Barreiro de Muñoz y Alberto Muñoz.
Al ser consultado el Dr. Sivo sobre cuales son los próximos pasos explicaba
"Ahora sigue con el juicio oral, en unos cuatro meses aproximadamente y con
presentaciones en Mar del Plata y en las ciudades de la zona por nuevas
investigaciones que incluyen más casos y más represores, sean estos
militares, de fuerzas de seguridad o civiles, como los integrantes de la CNU-TRIPLE
A o miembros de la justicia federal y provincial de aquella época que han
tenido responsabilidad en actos de terrorismo de Estado".
Algunas de las victimas mencionadas fueron secuestradas entre el 6 y el 8 de
julio de 1977 en lo que se conoce hoy como "La noche de las corbatas", a
sólo un mes de conmemorarse el trigésimo aniversario de ese trágico episodio
empezará a hacerse la luz sobre una parte de la historia de nuestra ciudad y
el país donde el brazo de la justicia antes no había llegado.
Fuente: www.0223.com.ar
Mar
del Plata, 21/11/06: Escrache al juez Hooft
(AW) Gacetilla de prensa de la agrupación H.I.J.O.S.
Mar del Plata, 21 de noviembre de 2006 (H.I.J.O.S. MDP). El día viernes 17
de noviembre, a las 16 horas, en el 7º piso de la Facultad de Derecho la
agrupación H.I.J.O.S. junto con compañeros de diferentes organizaciones,
realizó otro de los escarches al juez Pedro Federico Hooft, cómplice de la
dictadura por acción u omisión, en la tan conocida Noche de la de las
Corbatas, noche en la que desaparecen los abogados laboralistas
marplatenses.
En el aula donde se llevaba a cavo una charla sobre IDENTIDAD Y NIÑEZ, se
encontraban el doctor Slavin y su hija la Vicedecana de la Facultad de
Derecho, Carlos Balmaceda (yerno de Hooft), y otros facultativos de
renombre.
Mientras se desarrollaba el acto escrache, Carlos Balmaceda, increpó a
varios de los hijos de los detenidos desaparecidos, algunos de ellos hijos
de la Noche de las Corbatas, quienes le pedían explicaciones al Juez Hoof
sobre su accionar directo en el cajoneo de habeas corpus de sus padres.
Balmaceda no sólo increpó a los hijos de los desaparecidos si no también
pidió que se fueran del aula.
Hofft está siendo investigado por su accionar en la dictadura. Son 148
causas de lesa humanidad por lo cual se lo investiga. Por ello los
organismos de Derechos Humanos de Mar del Plata, juntos a otras
organizaciones y a las Secretarias de Derechos Humanos de Nación y Provincia
presentaron hace un mes el jury de enjuiciamiento. También H.I.J.O.S. y el
resto de los Organismos, pidieron en el Consejo Superior de la Universidad
Nacional de Mar del Plata la destitución de sus cargos en dicha casa de
estudios.
Aclaremos que estas jornadas, "6º jornada nacional de filosofía y ciencias
políticas", fueron organizadas entre otras por la Facultad de Derecho de la
Universidad Nacional de Mar del Plata, y el centro de estudiantes
(conducción Franja Morada).
Nota: delitos por los que está siendo investigado son:
Asociación ilícita agravada
Violación a los deberes de funcionario publico
Denegación de justicia
Participe necesario en privaciones ilegales de la libertad reiteradas
Participe necesario en las desapariciones forzadas reiteradas
Autor de abuso de autoridad reiterado
Participe de torturas seguidas de muerte
Prevaricato reiterado
Autor de ocultamiento de prueba
Participe en supresión de identidad
Autor de destrucción de objetos destinados a servir de prueba en forma
reiterada… entre otros.
Fuente: Agencia de Comunicación Rodolfo Walsh
Es
urgente tomar medidas jurídicas
Por Carlos Aurelio Bozzi
Conferencia de Carlos Bozzi, sobreviviente de La noche de las corbatas, en
el Tercer Plenario de jovenes abogados de la Federación Argentina de
Colegios de Abogados (FACA) - Agosto 2006
Agradezco a la Comisión de Jóvenes Abogados de la FEDERACION ARGEN TINA DE
COLEGIOS DE ABOGADOS el honor y la oportunidad que me brindan el poder
dirigirles estas palabras y poder compartir en conjunto este espacio de
reflexión del cual tengo sobradas esperanzas extraeremos auspiciosas
conclusiones.
El año que viene se van a cumplir 30 años de la llamada NOCHE DE LAS
CORBATAS , que comenzó cuando el 6 de julio de 1977 fueron secuestrados
CUATRO ABOGADOS en una misma tarde, hecho de por sí que debe ser único en
los anales de la historia de las persecuciones a hombres del derecho.
La lista incluye a los letrados Norberto Centeno,Salvador Manuel Arestín,
Raúl Hugo Alaiz, Camilo Ricci, Carlos A. Bozzi, Tomás J. Fresneda y José
Verde.
Las otras cuatro personas fueron Ana María, esposa de José Verde ,María de
las Mercedes Argañaraz, embarazada de 4 meses,esposa del Tomas Fresneda ,
María Esther Vázquez de García y su esposo Néstor Enrique García Mantica.
Liberados fueron los doctores Ricci, Bozzi y Verde y su esposa.
El cadaver del Doctor Centeno apareció el día 11 de julio en un camino
vecinal.
Las restantes SIETE PERSONAS se encuentran desaparecidas a más del bebe de
la señora de Fresneda
Para ese entonces, el día 28 de junio ya había sido asesinado el DOCTOR
JORGE CANDELORO en el centro clandestino de deten ción llamado LA CUEVA y
ubicado en el mismo predio de la BASE AEREA MAR DEL PLATA.
El doctor Candeloro había sido detenido por la POLICIA FEDERAL el 13 de
junio en la ciudad de Neuquén y trasladado a Mar del Plata para ser
entregado al Comando de la Subzona 15,Area 151,Agrupacion de Artillería
Antiaerea de Camet ,más conocida como GADA 601 cuyo jefe era el Coronel
Pedro Alberto Barda,siendo su mano derecho el coronel Manuel Arrillaga.
Para ubicarse: cuando venga a Mar del Plata, seguido al Aeropuerto de Camet,
verá sobre a su izquierda un avión de combate empotrado sobre un monolito a
modo de monumento y un cartel que dice: "Base Aerea"...desde allí , a 1500
metros, adentro está LA CUEVA.
La cinta asfáltica que utilizan los aviones comerciales se encuentra a
escasos me tros del lugar, por eso todos los sobrevivientes recuerdan el
impresionante ruido produ- cido por las turbinas en las maniobras de ascenso
o descenso.
Hasta hace unos años existía una gran torre de mampostería que asemejaba al
sostén de un tanque de agua, pintada de color blanco con franjas rojas,
edificación muy visible por los automovilistas que transitan la Ruta
Nacional Numero Dos.
Desde el aire se observa aún en la actualidad un gran montículo de tierra,
como una curiosa figura emergente en el inmenso predio militar. Bajo esas
toneladas de tierra y pasto, semisumergida ,estaba LA CUEVA de ayer, está la
NUEVA CUEVA DE HOY.
Era una construcción en la cual se habían asentado los instrumentos de un viejo radar y en 1976 esas instalaciones fueron cedidas "en préstamo" por la Fuerza Aérea a la Agrupación de Defensa de Artillería Antiaérea situada sobre la costa del mar.
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Esta unidad militar fue la encargada de la represión en la zona, siendo su
temido jefe en aquellos años 77 el ya nombrado Coronel Pedro Barda.
Las dimensiones de la construcción semisubterránea superan apenas los 60
metros cuadrados y se calcula que entre 1976 y 1978 pasaron por allí cerca
de 100 personas y hasta momento los testimonios indican que en su interior
fueron asesinadas entre 3 y 5 personas. Las demás fueran sacadas de allí
para ser ejecutadas.
Pero la persecución contra los abogados en Mar del Plata comenzó mucho
antes.
Ya en 1974 había sido detenidos los Doctores ARMANDO ROFOLDO FERTITA, PEDRO
RAUL BEGUE, EDUARDO ANDREOTI ROMANIN y LUCILA INTE LISANO y puestos a
disposición del P.E.N.
Otros debieron exiliarse tras serias amenazas de muerte como el DOCTOR LUIS
VENTIMIGLIA.
A partir del mes de marzo de 1976 fueron detenidos ilegal mente y pasaron
por dicho lugar donde sufrieron los tormentos de ru tina, los DOCTORES
ALFREDO NICO LAS BATAGLIA, EDUARDO ANTONIO SALERNO y LUIS ANIBAL RAFA
GHELLI, sin contar gremialistas, estudiantes, trabajadores, sacerdotes y
toda clase de personas.
Tambien ese año fue ilegalmente detenido otra vez el Doctor Armando Fertita.
Sobre los campos clandestinos de detención o lugares de reunión de detenidos
como fueron llamados en la jerga militar, se ha escrito mucho y se los ha
descripto de mil maneras.
Pero conviene detenerse a repasar unos párrafos extraídos de la causa
"Suarez Masón Carlos y otros, sobre privación ilegitima de la libertad",
causa 14.216/03 cuyo autor es el Juez Rafecas, sentencia dictada el 20 de
octubre de 2005, para entender en simples conceptos que ocurrió y porque y
cual fue el tremendo calvario sufrido por todos nosotros.
"En relación con la organización del sistema represivo y el accionar de las
fuerzas armadas, Novaro y Palermo explican: "...En su diseño..... se priorizó
ante toda otra consideración la eficacia de la ofensiva a desarrollar contra el
enemigo que enfrentaba la nación y las fuerzas Armadas, cuya naturaleza era
política e ideólogica, más que militar: «el comunismo subversivo» o más
simplemente «el subversivo» actuaba dentro de las fronteras y su entramado
social, podía tener o no vinculación ideológica, política y financiera con los
centros mundiales de la revolución, y actuaba en todos los planos de la vida
social, la educación, la cultura, las relaciones laborales, la religión. Lo que
debía combatirse en él era su condición subversiva que no estaba asociada solo
con una práctica revolucionaria (la lucha armada) ni con una determinada
estrategia de toma revolucionaria del poder (el modelo cubano, el vietnamita o
el chileno) ni con la pertenencia a un determinado tipo de organización (los
grupos revolucionarios y guerrillas) sino que se extendía mucho más allá."
"Se entendía, entonces, que para combatir eficientemente a «la subversión» había
que atacarla especialmente, en su causa primera el «virus ideológico» que es
diseminado por los marxistas, los comunistas o criptocomunistas, los
izquierditas, los revolucionarios en general. Aunque también los católicos
tercermundistas, los freudianos, los ateos y en una medida considerable, los
peronistas, los liberales y los judíos que representaban una amenaza para el
orden, ya que difundían ideas contrarias a su preservación, por lo que también
debía perseguírselo. Igual que todos aquellos que, con su prédica agnóstica,
igualitaria o populista atacaron las bases del orden nacional."
"Es así que, si bien esas filtraciones eran datos suficientes, no eran del
todo necesarias para identificar al enemigo que podía estar solapado bajo
otros disfraces y ser inconsciente de su papel en esta guerra. Bastaba que
la persona en cuestión actuara a favor de un «cambio social» y en contra del
orden".
"En este sentido los activistas no violentos, ajenos a las organizaciones
clandestinas que desarrollaban actividades políticas sindicales, religiosas
o intelectuales legales y legítimas en cualquier sistema de derecho
resultaban a los militares especialmente intolerantes, porque solían ser los
más eficaces transmisores del virus subversivo para la sociedad. Subversivo,
en suma, equivalía a ser enemigo de la Patria, de esa Patria uniforme,
integrada e inmutable tal como la entendían los militares".
"No importaría, por lo tanto, que como sucedió en muchos casos, los
secuestrados resultaran ser nacionalistas convencidos o devotos cristianos
animados por sentimientos no menos profundos que los de sus verdugos. La
inclusión de entre las señas de identidad del enemigo, de una amplia gama de
«delitos de conciencia» y actitudes cuestionadoras fue expresada de modo
prístino y reiterado por Videla: «Subversión es también la pelea entre hijos
y padres, entre padres y abuelos. No es solamente matar militares. Es
también todo tipo de enfrentamiento social".
"Para cumplir los objetivos propuestos, el régimen militar..., extrajo por
la fuerza a los supuestos enemigos políticos de sus ámbitos de pertenencia,
ya sea familiares, sociales, culturales, y de los circuitos de comunicación
social, despojándolos de este modo de toda significación socio-jurídica: "el
primer paso esencial en el camino hacia la dominación…" –sostiene Arendt- "…es matar en el hombre a la persona jurídica" utilizando para ello un poder
punitivo subterráneo.
"Ello se logra colocando a ciertas categorías de per sonas fuera de la
protección de la ley: el hasta entonces ciudadano, con nombre y apellido,
profesión, etc., con derechos y obligaciones de diversa índole, pasa a ser
una no-persona, alguien de la cual sólo queda pendiente un cuerpo vital, lo
que se ha llamado la nuda vida del homo sacer, el cual está enteramente en
manos del Estado policial subterráneo, no sólo para torturarlo, negarle
alimento, agua o condiciones sanitarias mínimas, sino además para disponer
definitivamente de esa vida, anulándola en cualquier momento impunemente,
sin necesidad de razón o justificación alguna más allá del puro acto de
poder, negándole inclusive, los rituales debidos a toda muerte, propios de
la condición humana" .
Se señala "que allí cuando se desvanece la frontera entre orden jurídico y
estado de excepción (como lo fue el régimen militar en toda su extensión),
la nuda vida pasa a ser a la vez el sujeto y el objeto del ordenamiento
político y de sus conflictos" y por se afirmó que "Si es cierto, como se dijo,
que la historia de las penas es más infamante para la humanidad que la historia
de los delitos, una y otra juntas no igualan, en ferocidad y dimensiones, a la
delincuencia de los estados."
Estos centros constituyeron el espacio "donde todo era posible" , "…un
espacio de excepción, en el que no sólo la ley se suspende totalmente, sino
en el que, además, hecho y derecho se confunden por completo: por eso todo
es verdaderamente posible en ellos […] quien entraba en el campo de movía en
una zona de indistinción entre […] lícito e ilícito, en que los propios
conceptos de derecho subjetivo y de protección jurídica ya no tenían sentido
alguno" , hasta tal punto de que el realizar cualquier tipo de acción contra
toda persona internada en ellos no se considerara delito..
Este es el panorama general del mecanismo impuesto por el Estado Terrorista
y que aún a pesar del tiempo transcurrido y de los ingentes esfuerzos de
muchos magistra dos no alcanzamos a juzgar, castigando a los responsables de
su implementación .
Si observamos la historia veremos como no nos encontramos alejados de lo que
anteriormente apunto.
En la llamada Causa 13 que tramitó ante la Cámara Nacional de Apelaciones en
lo Criminal y Correccional Federal más conocida como El Juicio a las Juntas
de Comandantes, se condenó a los mili- tares que la integraron en su primera
conformación por los siguientes hechos relativos a los abogados de Mar del
Plata:
Privación ilegítima de la libertad para los casos de Manuel Salvador
Arestín, Marta García de Candeloro, Jorge Candeloro y Norberto Centeno
Fueron absueltos por los asesinatos de Arestín, Centeno y Candeloro bajo la
siguiente formula:
"...Frente a tan escaso cuadro probatorio, resulta forzoso concluir en que
no se encuentra acreditado que esta muerte........haya sido la consecuencia
del accionar violento de sus captores..."
Es posible y atendible comprender el fallo del 1985. No olvidemos el país de
esos años y las escasas pruebas que se pudieron recolectar. Paso el tiempo,
se abrieron los Juicios por la Verdad, se anularon las leyes de obediencia
debida y punto final y mientras se acumularon innumerables testimonios y
pruebas documentales acerca de la responsabilidad, no ya de los Comandantes
en Jefe, sino tambien de los Jefes de Zonas, Subzonas y subordinados.
Y aquí llegamos al meollo del problema. Al punto critico que hoy nos toca
afrontar. Al dilema que nos desborda.
Y es necesario seguir haciendo historia, porque es necesario conocer de
donde venimos para saber a ciencia cierta adonde vamos.
La represión en Mar del Plata se asentó en un trabajo de inteligencia que
combinó la acción civil con la acción militar. La inteligencia estuvo
realizada por grupos de personas que aportaron datos determinados a las
Fuerzas Armadas para que procedan en su accionar.
Los datos estaban basados en las actuaciones de los supuestos sospechosos de
subversión, en su proceder profesional o laboral de años anteriores.
Este grupo de civiles fue sindicado por varios testimonios obrantes en el
expediente del JUICIO DE LA VERDAD como LA COMUNIDAD INFORMATIVA.
Lamentablemente algunos de sus integrantes, denunciados en los testimonios
en el Juicio por la Verdad son profesionales del foro local.
Los testimonios son públicos, se pueden consultar en el propio expediente y
en cualquier sitio web que trate específicamente el tema.
Pero más allá de este pequeño gran detalle, existen datos interesantes que
nos deben hacer reflexionar.
A pesar de las numerosas pruebas reunidas en el Juicio por la Verdad de
trámite por ante el Tribunal Oral Criminal de Mar del Plata, las pocas
causas que llegaron a instancias de los juzgados federales están tardando
años en dar pasos mínimos.
Reitero: están tardando años en dar pasos mínimos.
A raíz de prueba testimonial reunida por el TOF de esta ciudad hace tiempo
se esta tramitando en los Juzgados Federales Primera Instancia de Mar del
Plata el caso de las jóvenes Iorio, Renzi y Retegui secuestradas y
asesinadas en 1976. El expediente se encuentra aún en discusiones de
procedimiento y su avance es lento.
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El caso de Rosa Ana Frigerio, detenida en la Base Naval, imposibilitada de
trasladarse por sí misma ya que se encontraba enyesada desde el cuello hasta
los tobillos por un accidente automovilístico que había sufrido es tambien
interesante.
Esta joven fue asesinada en un supuesto enfrentamiento en 1977 y a pesar de
existir una recomendación de la CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
CONTRA EL ESTADO ARGENTINO, el expediente en la instancia inferior corre la
misma suerte.
¿Cuántos años más deberán esperar estos expedientes?
El coronel Pedro Barda se encuentra imputado de 19 delitos sobre los cuales
hay prueba sobrada, pero solo se le aplicó prisión preventiva por el caso de
ANA LIA DELFINA MAGLIARO y del Doctor JORGE CANDELORO.
Respecto de la joven, fue secuestrada en la Capital Federal, detenida en la
Comisaría 32, de ahí fue entregada al Capitán Valentín Rezett del GADA 601 y
apareció muerta en un enfrentamiento en Mar del Plata.
Valentin Rezett fue personal del GADA 601 y se retiró con el grado de
Coronel.
Es el único caso firme contra Barda, porque por un error de procedimiento la
Cámara de la Capital Federal rechazó la elevación de juicio oral de Barda
por el asesinato del Doctor Candeloro.
En mi caso particular, fui liberado el 19 de julio de 1977.
En una ruta aledaña a Mar del Plata, mientras un vehiculo me transportaba
dentro su baúl después que los secuestradores me sacaran de LA CUEVA, el
automotor fue interceptado por una patrulla militar que abatió a sus tres
ocupantes.
Solo me salvé yo, porque obviamente no me quisieron matar.
Los diarios titularon: "ABATEN A TRES EXTREMISTAS Y LIBERAN AL DOCTOR
BOZZI".
Muchos años después pudimos descubrir que dos de los muertos eran
estudiantes que habían sido secuestrados en la Ciudad de La Plata 20 días
antes. Mal podían ser extremistas y menos estar armados. Estaban
secuestrados.
No solo existen pruebas testimoniales recolectadas por la Cámara Federal de
La Plata, sino que también existe una ficha que la Direccion de Inteligencia
de la Policia de la Provincia de Buenos Aires abrió con los nombres y los
datos de los dos infortunados jóvenes
Pero hay más.
Desde 1984 vengo declarando en los Juzgados Federales de Mar del Plata por
este hecho, sin resultado alguno, al menos sin resultado expeditivo alguno,
por más pruebas que he brindado.
Y no solo las he brindado yo, sino tambien la señora Mata García de
Candeloro que atendió en su agonía al Doctor Norberto.
Tampoco voy olvidar cuando ingresé a LA CUEVA y a modo de reto nos gritaron:
"Portense bien, hoy no queremos matar a nadie mas".
Les recuerdo que ingrese el 8 de julio de 1977.El 8 de julio de 1977 esta
probado que asesinaron al DR.NORBERTO CENTENO.
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Como comentario al margen les digo que llevo ya en mi haber TRES DECLA
RACIONES EN LOS JUZGADOS FEDERALES DE PRIMERA INSTANCIA de Mar del Plata a
más de la realizada en el Tribunal Oral Federal .
Y sin resultado alguno.
No entiendo, realmente no entiendo cuantas mas pruebas se necesitan.
Entre 1976 y 1978 deben haber pasado cerca de 800 concriptos por la Base
Area Mar del Plata
Son 800 testimonios.
Son 800 voces que nunca se llamaron, que nunca se buscaron.
Nunca se llamo a suboficiales, ni a personal enganchado.
En realidad: NO SE LLAMO A NADIE.
Pero allí, se cometieron crímines.
Pues bien este es el panorama en Mar del Plata.
No es alentador y abre un abanico de innumerables interrogantes.
Puede que la sensación existente en la sociedad sea la que la justicia no va
a responder a las expectativas en curso y quizás alguna que otra causa con
impacto en la opinión pública tenga final distinto, pero si ello ocurre, la
razón hay que buscarla en que el perfil de los acusados ya no reviste
peligrosidad alguna para una investigación de la historia.
En estos casos, las responsabilidades que puedan atribuírseles no agregarán
hechos nuevos a la investigación de los crímenes de la década del 70.
Latente está la opinión generalizada de que la Justicia Argentina continua
en deuda con la sociedad ya que persiste con los mismos mecanismos de
demora, letargo y falta de definición en te- mas esenciales para la
comunidad reiterando una constante histórica a lo largo de todos sus años de
vida.
Y precisamente respecto a los derechos humanos es que,salvo contadísimas
excepciones, esta justicia se ha convertido en una máquina de hacer tiempo a
la espera de que la biología opere y así los malos vayan muriendo
paulatinamente, lo que le evita atribuirles responsabilidades merecedoras de
alguna condena en vida.
Ello produce situaciones de inmunidad y de impunidad.
Situaciones de desaliento para las víctimas y situaciones de injustica
tambien para los propios acusados que deben esperar largos años un
pronunciamiento judicial.
No es una buena señal para la sociedad, que ve con desaliento este cuadro.
Cuadro que le provoca el temor de estar ante una maquinaria tan poderosa que
sería vano e inútil cuestionar o analizar, absurdo oponerse e igualmente
utópico soñar con torcer el rumbo de sus pasos.
La imagen que nos devuelve el reflejo frente a este espejo no es la
deberíamos transmitir a la comunidad.
Se que vamos a reaccionar.
Se que Uds. que hoy tienen la edad que nosotros teníamos cuando fuimos
secuestrados, pueden hacerlo.
Como hombres de derecho nuestra misión es lograr la paz luchando por la
justicia.
No venganzas, ni utilización del remedio judicial para revanchas.
El crimen es un delito en cualquier parte del mundo y en cualquier momento
de la historia.
Este es mi mensaje del día de hoy.
No podemos avanzar si no nos ponemos en marcha. Necesi- tamos la ayuda de
todos para hacerlo.
En Mar del Plata se podrían impulsar muchísimas causas,pero existe temor,
precaución y el tiempo pasa.
Como decía al principio:
El año que viene se cumplen 30 años de LA NOCHE DE LAS CORBATAS y los
responsables (militares y civiles ) no han recibido siquiera una citación
del correo.
El panorama que les comenté al principio acerca de la combinación de
elementos civiles y militares hace aún mucho más difícil las cosas y actúa
como elemento paralizante a cualquier acción particular.
De ahí que, si las querellas no son impulsadas por instituciones, no vamos a
tener éxito.
Por eso mi propuesta es que Uds. como FACA o el Colegio de Abogados de Mar
del Plata, como instituciones que siempre han luchado por la vigencia del
derecho y la justicia, se pongan al frente de esta gesta, iniciando la
querella por la Investigación de los Abogados asesinados en LA NOCHE DE LAS
CORBATAS-
No es dificil. Sé que pueden hacerlo y si lo hacen la sociedad los va a
acompañar y los seguirá con más denuncias y más pruebas para el
esclarecimiento de los hechos.
Recordemos, en Mar del Plata se han registrado mas de 400 casos de
desaparición forzada de personas. Es la tercera ciudad del país que en
proporción a sus habitantes registra ese nivel de desaparecidos.Nada más y
les agradezco de corazón el haberme prestado tanta atención.
Carlos A.Bozzi
Abogado
Sobreviviente de La Noche de las Corbatas
carlosbozzi@hotmail.com
La
larga noche de las corbatas
Por Carlos Aurelio Bozzi
Entre la tarde del seis y la madrugada del trece de julio de 1977 fueron
secuestradas en Mar del Plata once personas, entre ellas varios abogados.
La lista incluye a los letrados Norberto Centeno, Salvador Manuel Arestín, Raúl
Hugo Alaiz, Camilo Ricci, Carlos A. Bozzi y Tomás J. Fresneda. Las otras cinco
personas fueron José Verde y su esposa, María de las Mercedes Argañaraz de
Fresneda –embarazada de 4 meses- Maria Esther Vázquez de García y su esposo
Néstor Enrique García Mantica.
De todos ellos, solo José Verde y su esposa, el Dr.Camilo Ricci y el Dr. Carlos
A. Bozzi sobrevivieron a aquellos trágicos días.
La simultaneidad del secuestro de seis abogados en solo dos días, y el
alojamiento de los mismos en las instalaciones del viejo radar situado en la
Base Aérea cercana a la ciudad de Mar del Plata, bautizó a esa noche como LA
NOCHE DE LAS CORBATAS.
Gracias al testimonio de Martha García de Candeloro prisionera en esa "cueva" se
pudo conocer hace muchos años como fueron llegando, traídos por la fuerza, el
grupo de abogados. La testigo, esposa de otro abogado asesinado por esos mismo
captores días antes y que fuera secuestrado en Neuquén el 13 junio de 1977,
detalló minuciosamente esos momentos al declarar en en el Juicio por la Verdad
que se tramita en la mencionada ciudad.
Como único sobreviviente de ese conjunto de abogados declaré el 16 de mayo
pasado (2005) ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata después de casi 28 años de
aquellos hechos.
Hoy solo puedo mostrar pedazos de esta cruel historia apelando a la memoria como
a un arma de larga duración. Siempre que estamos antes hechos tan atroces,
debemos pensar que el mejor medio es informar lo ocurrido en toda su dimensión,
ajustando lo vivido a la realidad de ese momento y alejando toda tentación de
acomodar las cosas al presente. La manipulación de un testimonio es pos de una
condena es siniestra, desnaturaliza y bastardea las cosas, terminando por ser un
impedimento en esta lucha por la verdad y la justicia.
"Desde ya partimos de un cierta ignorancia. Ignoramos la causa particular y la
causa general de nuestra sobrevida, aunque sabemos que fue una entera decisión de
los represores" ("Un debate que abre puertas" –Declaración de la Asociación de
Ex-detenidos desaparecidos). Y desde este punto de inicio es que debemos contar y
testimoniar para "mantener la memoria y construir la justicia". (Id.)
En 1977 el monopolio de la represión en la ciudad estaba a cargo del jefe de la
Agrupación de Artillería de Defensa Aérea 601, coronel Alberto Pedro Barda, quien
había asumido el control de la unidad en febrero del año anterior. En el
escalafón inferior, como su jefe operativo, se ubicaba Alfredo Manuel Arrillaga,
también con el mismo grado de coronel.
Coincidentemente el Jefe de la Base Aérea Mar del Plata era el Comodoro Ernesto
Alejandro Agustoni, única persona que declaró en el Juicio a las Juntas en 1985
y por el cual pudo saberse que a pedido del Cnel. Barda la Aeronáutica cedió al
Ejército el uso del viejo radar "para descanso y escala de las patrullas de esa
fuerza." De esta manera no tendrían que regresar al GADA 601 que distaba unos 15
kilometros del lugar… El requerimiento fue verbal, aunque informado a la
superioridad… Ningún miembro de la Fuerza Area prestó funciones en el radar...
no le consta que dentro de la base hubiese personas detenidas.
El préstamo concluyó el 3 de octubre de 1977 cuando el Comodoro pasó a retiro,
fecha esa también en la que el Coronel Aldo Carlos Máspero reemplaza a Barda.
(Datos extraídos del "Diario del Juicio", Editorial Perfil, fascículo N° 9
-23-07-85, fascículo N° 19, página 9, 1-10-85, fascículo N° 33, página 24,
07-01-86, "Informe Sobre Desaparecedores" de Federico Mittelbach, página 62 y
libro "Nunca Más).
Ya desde mucho antes del golpe del 24 de marzo de 1976 una persecución
indiscriminada se centró al ámbito de la Universidad Católica, sufriendo
autoridades y alumnos secuestros e intimidaciones. Basta recordar el caso de la
decana de la facultad de Humanidades, María del Carmen Maggi, en 1975, o el
secuestro de María Dolores Muñiz Etchemoun, estudiante de derecho, producido el
17 de marzo de 1976 y de la que no se tienen noticias de su paso por ningún
centro clandestino de detención, estableciéndose con ello un modus operandi que
duró hasta casi fines de 1978.
Una simple reseña numérica demostraría que entre 1976 y fines de 1977 en la
ciudad de Mar del Plata, el índice de secuestros que afectaron a estudiantes de
derecho y a abogados, recibidos o relacionados con esa casa de estudios, fue
llamativamente elevado.
Alguna explicación tiene eso. No se debe olvidar que desde diciembre de
1971, fecha del asesinato de la estudiante Silvia Filler, la conformación de poder
en la Universidad Católica varió fundamentalmente y en especial en la Facultad
de Derecho, ámbito este del cual fueron desplazados los sectores estudiantiles
de la Concentración Nacional Universitaria. (Período 1972-1975).
Tampoco debe dejarse de mencionar que hasta esa fecha la única agrupación que se
reivindicaba como peronista y combativa era la CNU, agrupación ampliamente
desplazada por la flamante incursión de la Tendencia en la Universidad a través
de la JUP. (Ver reportaje a la CNU en revista Dimensión Universitaria,
publicación del centro de estudiantes de derecho, septiembre 1971, páginas 10,
11 y 12 ).
La puja entre ambas posiciones políticas, reflejo también de la conmoción
político-ideológica que se vivía en ese entonces en el país, se trasladó activa
y desgarradoramente a Mar del Plata. Sólo la investigación histórica terminará
por develar si es que integrantes de la agrupación mencionada participaron en
los hechos que hoy se están investigando a través del Tribunal Oral Federal y la
Justicia, de ser así, determinará su responsabilidad.
Estos como otros más que deben obviarse en mérito a la brevedad, son datos de la
realidad que no deben dejarse de mencionar cuando se trata de desmenuzar el por
qué de una acción tan drástica y desvastadora como la ocurrida en la llamada
Noche de las Corbatas, en la que fueran afectados tantos profesionales del
derecho sin ninguna vinculación entre si. Y más aún, hasta se pondría llegar a
pensar en una acción alejada del combate que en el contexto general empeñaba a
las Fuerzas Armadas contra las que denominaba "bandas de terroristas".
En este contexto es que fuimos secuestrados de nuestro estudio la tarde noche
del 8 de julio de 1977 el Dr. Tómas Fresneda y yo por un grupo armado de
personas. Posteriormente, en instantes, sumarían también a la esposa de Fresneda
como cautiva.
Pero solo hace unos pocos meses, el invalorable aporte de un amigo contribuyó a
reunir los datos necesarios permitiendo descifrar así los íntimos detalles de
aquellos trágicos sucesos acaecidos entre ese dìa y el 19 de julio del mismo
año.
Tras casi 28 años se hacia dificultoso rebatir la primera plana del diario La
Capital que aquel 21 de julio anunciaba con grandes letras: "CONFIRMÓ EL
EJERCITO LA LIBERACION DEL DR. BOZZI Y LA MUERTE DE 3 SEDICIOSOS".
Ese 8 de julio, ya atados y encapuchados, se nos gritó al Dr. Fresneda a mí: "PORTENSE BIEN, HOY NO QUEREMOS MATAR MAS A NADIE". Debe recordarse: se
encuentra probado ante el citado Tribunal, que dicho día fue asesinado en ese
lugar el Dr. Norberto Centeno.
En las primeras 48 horas fuimos "visitados" por extrañas personas -con permiso
de la guardia- a quienes se nos concedió explicar nuestro estado. La intención
de la visita era transmitir serenidad y tranquilidad por el resultado final de
nuestra situación. A pesar de la capucha igual observé dos pares de zapatos.
Tomas Fresneda intuyó conocerlos, pero la intervención del custodio al escuchar
nuestra conversación impidió otra información y no pudo decirme quienes eran.
Estas pruebas arrojan indudable responsabilidad en quién tenía el control del
Radar y permiten también visualizar en el ámbito jurídico la introducción de un
elemento "no-militar" en función de co-protagonista participante del hecho. No
toda persona estaba en condiciones de "obtener permiso de entrevistar" a dos
secuestrados en manos de una unidad represiva.
Después de esos momentos, nunca más volví a ver a Tomás y a su esposa. Fui
recluido lejos del núcleo donde los alojaron, en otra pieza, solo.
Una conversación entre dos guardias refirió a una mujer "traída ayer", lo que me
permitió descubrir -muchos años después- que ese "ayer" es el 13 de julio de
1977, fecha del secuestro de María Esther VAZQUEZ de GARCIA y Néstor Enrique
GARCIA MANTICA, de cuya desaparición aún no se había reparado y que hasta figuran
en esa condición en un archivo secreto de la embajada de EEUU en nuestro país.
Pero el final de la operación se da cuando me comunican que voy a ser liberado
en la ciudad de La Plata. Vendado y atadas las manos me introducen en el baúl de
un automóvil, el cual es interceptado -tomé conocimiento después- por una
patrulla militar en el camino que une el acceso a la Ruta 2 con la localidad de
Santa Clara.
El auto frena bruscamente, escucho al conductor exclamar: "¿La p… que m…. es
esto", se abren las puertas, hay tiros, corridas y muchos silencios.
En determinado momento percibo movimientos cercanos a la rueda trasera
izquierda, cuatro disparos, un golpe de algo que cae en el asiento trasero y
tres quejidos. Soldados me sacan del baúl y ya sin vendas en los ojos, un
oficial, Itaka en mano, me comunica que en el coche hay "dos muertos".
La claridad de la noche y las lejanas luces de la ruta 2 me permitieron observar
el automóvil –un Ford Falcon-con el parabrisas y la luneta destrozadas por los
balazos, las cuatro puertas abiertas, soldados yendo y viniendo y un ánimo de
confusión y desconcierto en los protagonistas.
Gracias al Lic. Alejandro Inchaurregui, designado perito forense por la Cámara
Federal de La Plata en varias causas de búsqueda de personas, se pudo establecer
que "los dos muertos" eran estudiantes universitarios secuestrados el 28 de
junio de 1977 en la ciudad de La Plata y trasladados desde el Centro Clandestino
"La Cacha" para ser eliminados en ese fatídico camino. Otros sobrevivientes los
vieron allí, días antes, a kilómetros de Mar del Plata, encapuchados y
maniatados.
Sus testimonios están registrados en la justicia platense y han sido publicados
en varios sitios de Internet. Los nombres, apellidos y demás circunstancias de
los jóvenes asesinados obran ya también en manos de la Justicia.
El enfrentamiento había sido fraguado. El diario La Capital –conviene leer
atentamente- decía en esa fecha y en su portada: " Armas secuestradas: Los
tripulantes del Ford Falcon tenían en su poder dos revólveres calibre 32, una
pistola 22 y un fusil, así como numerosos proyectiles... Habría confesado uno de
los abatidos. En el comienzo de la crónica se informa que uno de los
delincuentes que viajaban en el Ford Falcon, al iniciarse el tiroteo, inició la
huída hacia el campo. En esa oportunidad, mientras protegía su fuga a balazos,
cayó herido. Al parecer, el oficial a cargo del operativo le habría tomado
declaración. En esa oportunidad se habría confesado jefe del grupo actuante,
señalando que pertenecía a la denominada organización Montoneros. También habría
dado a conocer trascendente información que permitiría en las próximas horas
nuevos procedimientos".
Viendo la cobertura del diario, la "operación liberación" fue una noticia
impactante y auspiciosa, por lo que el cronista continua relatando.. "Optimismo
en el Gada: Las declaraciones formuladas por el extremista herido y que en pocos
minutos dejó de existir, harían renacer el optimismo en el Comando de la Subzona
15 en cuanto a la prosecución de las operaciones emprendidas a partir de la
desaparición de varias personas secuestradas en nuestra ciudad... se confiaría
en tener a los restantes integrantes del grupo en las próximas horas".
Lo cierto es que en una misma acción las fuerzas represivas sumaron: una
liberación, le atribuyeron mi secuestro a Montoneros, mataron secuestrados,
recuperaron el automóvil del Dr. Centeno reforzando la teoría de que también
había sido muerto por dicha organización y se vendió la operación como un éxito de las fuerzas legales. Esto que ahora puede parecernos hasta
absurdo, a la moral del ciudadano común que necesita ratificar o que le
ratifiquen quiénes son los malos y quiénes son los buenos, en momentos y en
contextos de mucha confusión, funciona.
Se dice que los archivos del Diario La Capital de Mar del Plata correspondientes
a esa fecha se han perdido por inundaciones o incendios.
Por suerte conservé un
ejemplar con la edición de ese día. Archivos despiadados, memoria desgarradora.
La historia es así, uno nunca sabe. El crimen nunca queda impune.
Las victimas en este caso, son los testigos vivientes de este fraude. Su
testimonio no podrá nunca ser
desvirtuado. No habrá posibilidad de preguntas o
repreguntas. Su propia vida ha quedado en esa ruta como hito de verdad imposible
de ser refutada por argumento alguno.
Alguien escribió que esto es la gran victoria de las victimas, quienes han
llevado el protagonismo de los acontecimientos y han empujando hasta conseguir
que la memoria oculta sea aireada y salga a pasear por el mundo.
Entre tanto Salvador Manuel Arestìn, Raúl Hugo Alaiz y Tomás José
Fresneda, abogados, continuan desaparecidos. Su esposa, Maria de las Mercedes
Argañaraz, embarazada, también. Igual suerte corrió el matrimonio García.
En medio de este paisaje compuesto por todas y cada uno de estas verdades, el
más pequeño, el más insignificante de los hechos, se constituye en algo
revelador, en un eco sonoro de la verdad que exige ser escuchada y que nunca
podrá ser desvirtuada.
La larga noche de las corbatas aún no ha concluido. La Justicia tiene la
palabra. Estos muertos han hablado.
Carlos A. Bozzi
Abogado
Sobreviviente de la Noche de las corbatas
carlosbozzi@hotmail.com
El
final de un pozo oscuro
Visita a un centro clandestino de detención en "La Feliz", Mar del Plata (junio
2006)
Por Carlos Aurelio Bozzi
Cada vez que te sientas, como siempre lo haces,
que todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado,
vuélvete hacia tu muerte y pregúntale si es cierto.
Tu muerte te dirá que te equivocas,
que nada importa en realidad más que su toque.
Tu muerte te dirá: "Todavía no te he tocado".
(Anónimo de MEB encontrado en la Web)
Ordenada por el Tribunal Oral Federal en lo Penal de Mar del Plata, órgano
judicial encargado de llevar adelante el llamado Juicio por la Verdad que
investiga las desapariciones de personas durante la década del 70, se
realizó el 29 de junio del corriente año una inspección ocular en las
instalaciones de la Base Militar Aérea de esa ciudad.
En dicha Base funcionó un Centro Clandestino de Detención, lugar de
extermino de personas bautizado "LA CUEVA", dentro de las instalaciones de
un viejo radar en desuso ubicado en el mismo predio militar.
En realidad esta es la tercera inspección judicial realizada, ya que la
primera fue efectuada por la Comisión Nacional de Personas Desaparecidas, la
segunda fue ordenada por este mismo Tribunal en marzo del 2002 y por último
la actual se realizó a mi pedido, como sobreviviente de "LA
NOCHE DE LAS CORBATAS"
El lugar, totalmente transformado, actualmente se utiliza para algún tipo de
instrucción de la Fuerza Aérea y depósito de elementos de entrenamiento
militar.
Se encuentra a más de 1500 metros de la entrada de la Base Aérea, a la cual
se accede por la Ruta Nacional Numero Dos que une la Capital Federal con la
ciudad de Mar del Plata en la Provincia de Buenos Aires y para llegar hasta
el lugar hay que transitar ese kilómetro y medio por calles internas de la
misma base.
Con cierto respeto o con cierta ironía, lo ignoro, el militar encargado de
conducir a la comitiva judicial nos dijo: "Es mejor ir en automóvil, el
lugar queda muy lejos de la puerta ...".
Para ubicarse: cuando venga a Mar del Plata, seguido al Aeropuerto de Camet,
verá sobre a su izquierda un avión de combate empotrado sobre un monolito a
modo de monumento y un cartel que dice: "Base Aerea"...desde allí , a 1500
metros, adentro está LA CUEVA.
La cinta asfáltica que utilizan los aviones comerciales se encuentra a
escasos metros del lugar, por eso todos los sobrevivientes recuerdan el
impresionante ruido producido por las turbinas de los jets.
Hasta hace unos años existía una gran torre de mampostería que asemejaba al
sostén de un tanque de agua, pintada de color blanco con franjas rojas,
edificación muy visible por los automovilistas que transitan la Ruta
Nacional Numero Dos.
Desde el aire se observa aún en la actualidad un gran montículo de tierra,
curiosa protuberancia emergente en el inmenso predio militar. Bajo esas
toneladas de tierra y pasto, semisumergida, estaba LA CUEVA de ayer, está la
NUEVA CUEVA DE HOY.
En 1976 las instalaciones fueron cedidas "en préstamo" por la Fuerza Aérea a
la Agrupación de Artillería Antiaérea situada sobre la costa del mar. La
unidad militar es más conocida como GADA 601 y fue la encargada de la
represión en la zona ,siendo su primer y temido jefe, el entonces Coronel
Pedro Barda. Las dimensiones de la construcción semisubterránea superan
apenas los 50 metros cuadrados.
A la inspección concurrieron a más de los miembros del Tribunal Oral
Federal, el Doctor Alejandro Vega, secuestrado en mayo de 1977 y que
permaneció unos días en el lugar, la señora Marta García de Candeloro,
cautiva desde el mes de junio hasta fines de septiembre del mismo año y cuyo
esposo fue asesinado allí mismo y yo que permanecí secuestrado entre el 8 y
19 de julio del mencionado año.
Fui llevado a ese lugar el 8 de julio ,junto a mi socio Tomas José Fresneda,
aboga do y su esposa María de las Mercedes Argañaraz, embarazada de 4 meses
y medio.
En aquel entonces cuando ingresé, encapuchado y arrastrado por dos personas,
ascendí unos peldaños de escalera con los que torpemente tropecé. Ahora,
bajo la seria mirada de oficiales militares que con los brazos cruzados
observaban la diligencia judicial, descendí una rampa de cemento hacia un
escenario previamente preparado y totalmente transformado.
A pesar de las reformas del lugar, que antes poseía pisos de madera y de
mosaicos graníticos, escaleras, recovecos y un subsuelo, todos pudimos
reconocer el lugar donde estuvimos secuestrados. Hoy la iluminación era
excelente contrastando con la penumbra de aquel entonces. Ignoro porque,
pero a pesar del murmullo de las voces de las personas asistentes al acto
judicial, igualmente percibía los sonidos de aquellos lejanos días.
En aquel entonces el lugar me pareció enorme, de mayores dimensiones, con
baños que ahora no existen, con cocina que tampoco está, habitaciones con
paneles que sospechaba de vidrio, relojes de medición inmensos, tuberías de
ventilación y pasillos tenebrosos.
La nueva construcción ha borrado las huellas de los compartimentos internos,
el nivel del piso ha sido alterado y se van suprimiendo todos los ambientes.
El maquillaje de cemento sin embargo no ha podido borrar la presencia de
cada una de las personas que perdieron su vida en el lugar.
Da la impresión que a pesar del concreto que maquillo el lugar, se perciben
esas escaleras que antes había, los baños, la cocina, el sonido de los
extractores de aire, los gritos de los guardias, los ruidos de los motores
de los automóviles y los golpes de las puertas al abrirse y cerrarse.
La sensación es como la de caminar sobre un cementerio sin tumbas. Eso
si...hoy bajo la atenta presencia de oficiales militares... y ayer también.
La nueva construcción no aleja el recuerdo de las personas que quedaron en
lugar como los Doctores Fresneda, Alais, Arestin, o María de las Mercedes
Argañaraz y Mercedes Lohn (*) o los últimos instantes de los probadamente
asesinados en el lugar tal el caso de los doctores Centeno y Candeloro y de
tantas otras personas que poco a poco se irán nombrando.
Me parece increíble que a pesar de tantas pruebas y tantos testimonios, a
casi treinta años de aquellos hechos no haya algún responsable mayor con
proceso judicial activo.
Y más increíble que el lugar se encuentre ubicado a solo 1500 metros de la
Ruta Nacional Numero Dos, a corta distancia de un aeropuerto comercial
sumamente transitado y en el corazón mismo de una unidad militar que en la
época contaba con 400 hombres entre conscriptos y oficiales.
Si bien LA CUEVA esta alejada del lugar en que existen otras instalaciones
de la Base, es seguro que todos los que transitaban por ella conocían lo que
allí pasaba. Para ingresar a la unidad militar hoy día se debe atravesar un
puesto de entrada custodiado por soldados armados fuertemente. Imaginemos lo
que habrá sido en aquella época.
Es de suponer que al ingresar los grupos de tareas con sus prisioneros, los
centinelas franquearan las barreras militares bajo algún código de señales.
Nunca el personal que prestó servicios en la Base entre 1976 y 1978 fue
citado por la Justicia en casi treinta años y haciendo un simple cálculo
podemos estimar en cerca de 1000 las personas que transitaron los caminos
cercanos a LA CUEVA. Son 1000 testimonios que algo pueden aportar si existe
interés en escuchar.
Yo fui sacado de la Base en el baúl de un automóvil el 19 de julio de 1977 y
se pudo establecer en esta inspección ocular la posibilidad de que
transitando por caminos internos se llegue al GADA 601 o al camino que une
la ruta hacia Santa Clara del Mar y la Ruta Nacional Numero Dos, evitando la
presencia de gente curiosa.
Precisamente el coche en el que era transportado y que atravesó esos caminos
internos aquella noche de julio, fué interceptado por una patrulla militar.
En el supuesto enfrentamiento mataron a sus ocupantes. Por el hecho el
Ejercito difundió un comunicado atribuyendo mi secuestro a Montoneros,
identificando a los muertos como miembros de esa organización.
Se tardó tiempo, pero se llegó a descubrir que dos de los jóvenes ocupantes
del automóvil era estudiantes secuestrados 20 días antes en la Ciudad de La
Plata, tambien situada en la Provincia de Buenos Aires. Nunca se citó
judicialmente a los integrantes de la patrulla militar que intervino aquella
noche.
A pesar de todo esto, poco a poco las pruebas reunidas van a ir determinando
la responsabilidad de los militares Barda y Arrilllaga, jefes del Gada 601
en ese entonces junto a la de otros militares y civiles que pueden haber
tenido alguna participación en estos hechos, pruebas todas que pacientemente
han reunido los miembros del Tribunal Oral Federal a lo largo de seis años.
Solo falta que los jueces de primera instancia del fuero federal de Mar del Plata, tomen mayor participación con las actuaciones que le corresponden para llegar a deter- minar con mayor celeridad todas estas responsabilidades, siguiendo el ejemplo de lo sucedido en la Ciudad de La Plata, lugar en el cual el Comisario Etchecolaz afronta un juicio oral por sus crímines.



Jorge Candeloro, Raúl Alais, Salvador Arestin y Tomás Fresneda
(*) Nota del autor: Mercedes Lohn está desaparecida desde el 9 de abril de 1976,
cuando fue secuestrada delante de cuatro de sus cinco hijos. Dos de ellos son
los boxeadores César y Walter Omar Leiva, quienes tenían 4 y 6 años
respectivamente. Aun en agosto de 1977, es decir un año y medio despues fue
vista con vida en LA CUEVA por Marta Garcia de Candeloro.Era empleada doméstica
de la Decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica de Mar del
Plata, María del Carmen Maggi, tambien secuestrada en 1975 y cuyo cuerpo sin
vida apareció al día siguiente del golpe militar de marzo de 1976. El nombre de
MERCEDES LOHN aun no figura en NINGUNA DE LAS LISTAS de personas desaparecidas
difundidas en la Argentina.
Carlos A. Bozzi
Abogado
Sobreviviente de la Noche de las Corbatas
carlosbozzi@hotmail.com
Fotos: Marcelo Núñez, Diario El Atántico, Mar del Plata.
Centros
Clandestinos de Detención en Mar del Plata
Informe Nunca Más - CONADEP
Tal como ocurrió en otros lugares del país, la
labor de la Delegación local de la CONADEP realizó una tesonera y minuciosa
labor de investigación que le permitió establecer la existencia de seis C.C.D.
perfectamente localizados a través de las denuncias de un grupo importante de
personas que habían estado allí detenidas entre los años 1976 y 1978. Los
lugares individualizados, todos ellos objeto de una inspección por parte de la
Comisión Nacional fueron:
Escuela de Sub-Oficiales de Infantería de Marina (ESIM)
Base Naval de la Armada
Base Aérea Militar
Cuartel Central de Bomberos
Destacamento policial de Batán
Se estableció aquí también la estricta coordinación entre las tres Fuerzas, así
como la conexión con otras áreas represivas. En este sentido resulta
esclarecedor el testimonio ofrecido por la Sra. Marta García de Candeloro
(Legajo N° 7305), psicóloga, quien fue detenida junto con su marido - abogado -
el 7 de junio de 1977 en Neuquén, Capital. Después de pasar ocho días alojados
en la Delegación de la Policía Federal incomunicados pero con conocimiento de
sus familiares, que habían viajado desde Mar del Plata, el matrimonio es
trasladado a esta ciudad, previa una corta etapa en el C.C.D. "La Escuelita" de
Bahía Blanca.
Según manifestaciones del Jefe de Inteligencia de la VI Brigada de Neuquén a
miembros de la A.P.D.H. de esa ciudad, estaban en conocimiento del traslado del
Dr. Candeloro y su información también llegó a conocimiento de Marta García de
Candeloro, quien el último día de su detención en Neuquén escuchó como uno de
los custodios llamaba al GADA 601, "comunicando que ya tenían al detenido y
preguntando qué hacían con su mujer..." Sin embargo, toda información con
respecto a los detenidos fue negada por esa repartición militar, así como por
cualquier otra dependencia de las Fuerzas de Seguridad consultada por los
familiares.
Mientras tanto, los detenidos eran alojados clandestinamente en la Base Aérea de
Mar del Plata, a donde llegaron con los ojos vendados. El tipo de procedimiento
utilizado con los esposos Candeloro no difiere de los utilizados en el secuestro
de otras personas de la zona.
"El avión nos condujo a Mar del Plata, a lo que más tarde supe era la Base
Aérea. Al llegar oyó gran movinuento de gente . Al baj arme por las escalinatas
del avión uno de los hombres dijo a otro: "fijate como miran esos colimbas". Me
introdujeron en el baúl de un coche e hice en él, por tierra, un trayecto muy
corto. Me bajaron entre dos y se oyó gran movimiento de gente que al parecer
salieron a recibirnos (a mi esposo y a mí). Bajé alrededor de 20 o 30 escalones,
oyeron cerrar grandes puertas de hierro, supuse que el lugar estaba bajo tierra;
era grande, ya que las voces retumbaban y los aviones carreteaban por encima o
muy cerca. El ruido era enloquecedor... Uno de los hombres me dijo: "¿Así que
vos sos psicóloga? Puta, como todas las psicólogas. Acá vas a saber lo que es
bueno" y comenzó a darme trompadas en el estómago... El infierno había
comenzado. Estaba en el Centro de Detención ilegal llamado la "Cueva",
instalación ubicada en la Base Aeronáutica de Mar del Plata, que había sido una
vieja estación de radar, que ya no funcionaba como tal. Dirigida por un Consejo
perteneciente a las tres armas. El lugar, salvo en los momentos de
interrogatorios, controles, preparación de operativos o traslados estaba a cargo
de personas que cubrían guardias desde las siete u ocho de la mañana hasta el
otro día a la misma hora. Al parecer uno de ellos era el responsable y de mayor
grado, perteneciente a la Aeronáutica, el otro perteneciente al Ejército".
La última vez que oí a mi esposo fue el 28 de junio. Siempre lo llevaban a él
primero (a la sala de tortura) y luego a mí. Esta vez fue al revés. En medio del
interrogatorio trajeron a mi marido le dijeron que si no hablaba, iban a
matarme. Comenzaron a aplicarme la picana para que él oyera rnis quejidos y él
me habló a mí gritando: "Querida te amo, nunca pensé que podrían a vos meterte
en esto". Estas palabras los enfurecieron, las últimas frases eran
entrecortadas, lo estaban picaneando, me desataron y me tiraron en mi celda.
Estaban ensañados con él, su interrogatorio no terminaba nunca. De pronto se oyó
un grito desgarrador, penetrante, aún lo conservo en mis oídos, nunca podré
olvidarb. Fue su último grito y de pronto el silencio. Mi esposo murió ese día,
28 de junio, víctima de tortutas". (Legajo N° 7305)
Sin enbargo, aún después de la liberación de Marta Candeloro, los familiares
siguieron realizando gestiones en busca del paradero del abogado desaparecido. A
fines de 1979 su esposa tomó conocimiento de una comunicación cursada por el
Ejército en respuesta a un hábeas corpus interpuesto en 1977, en la que se
informaba que el Dr. Candeloro había sido abatido en un traslado, al intentar
escapar, precisamente ese 28 de junio de 1977. La comunicación había quedado
retenida en el despacho del Juez Hoff. Tal actitud de indiferencia al drama que
se vivió por parte del Poder Judicial de Mar del Plata, lamentablemente no fue
de caracter excepcional.
En cambio, muchos abogados del foro local, en lugar de incurrir en desinterés o
el olvido como forma de renunciar a sus responsabilidades, realizaron las
gestiones que les fueron requeridas, tanto en favor del Dr. Candeloro, como
también de otros prestigiosos abogados secuestrados a fines de julio, los Dres.
Arestin, Centeno, Alais y Fresneda, cuya suerte pudo esclarecerse a partir del
testimonio ya mencionado:
"Esa noche de espanto y de horror, que compartí con Mercedes fue denominada por
los represores "la noche de las corbatas", ya que la casi totalidad de los
prisioneros ingresados eran abogados... Hay mucho ruido y música a gran volumen;
por momentos los gemidos y gritos de los torturadores superan la música...
Cuando los torturadores se fueron, tuve la sensación como que había quedado un
tendal de moribundos... El Dr. Centeno se quejaba continuamente. En un momento
me sacaron de mi celda para que le diera agua... Estaba tirado en el suelo.
Apenas pude subir mi capucha a la altura de mis ojos. Pedí que me sacaran las
esposas. No le di de beber en el jarro de aluminio que me alcanzaron. Ya me
habían alertado a mí. Con una mano subí un poco su cabeza, mojé mi vestido y le
humedecí los labios. No sé si fue precisamente al día sigiuente, pero habían
pasado varias horas. Los interrogadores volvieron, dijeron: Traigan a Centeno.
Volvieron a torturarlo en ese estado. Pensamos (con Mercedes, su compañera de
celda) que no iba a soportar. Y así fue.
Lo asesinaron. Arrastraron su cuerpo, y debieron dejarlo contra nuestra puerta.
Se oyó un golpe contra la madera."
Al cabo de un tiempo, Marta Candeloro fue trasladada a la Comisaría IV de Mar
del Plata, donde fue liberada meses después. Junto con otros testigos participó
de la inspección a ese local, que se mantiene sin modificaciones. Por el
contrario, tanto en la Base Naval como en la Base Aérea, las refacciones
efectuadas son considerables, pero contrariamente a las expectativas de quienes
las ordenaron, no impidieron el reconocimiento por parte de los denunciantes,
quienes en el caso del procedimiento efectuado en "La Cueva", pudieron constatar
que todo el local subterráneo donde funcionó el C.C.D. estaba a punto de quedar
disimulado.
Otro tanto ocurrió con las instalaciones del C.C.D. ubicado en la Escuela de
Sub-Oficiales de Infantería de Marina (ESIM), uno de cuyos alumnos, Pérez, Oscar
Horacio, declaró a la CONADEP (Legajo N° 6756):
"Que en 1978, presume que puede ser julio o agosto, pudo observar mientras hacía
la guardia en el Faro una ambulancia color blanco, colocada de culata, hacia
unas construcciones que se encontraban justo frente al polvorín y disimuladas
por un médano. En estas circunstancias ve que sacan de las construcciones
mencionadas una camilla y una bolsa blanca de regular dimensión, ambos elementos
los introducen en la ambulancia... Ante esta situación se comunica con la
guardia central, a lo que le contestan que dejara de mirar y se introdujera en
su puesto, caso contrario, lo sancionarían. También quiere aclarar... que en el
año "79, últimos días de febrero, se acerca al lugar mencionado y junto con un
grupo de aspirantes le ordenan destruir esas construcciones pudiendo constatar
que eran celdas de construcción precaria y de muy reducidas dimensiones."
(Legajo N° 6756)
Por su parte, un ex cabo aspirante de la ESIM, que declaró en ocasión del
procedimiento realizado por la Comisión a esa repartición, manifiesta:
"El puesto de guardia, donde le tocó hacer guardias repetidas veces, ubicado
sobre la playa, hoy no existe, salvo unas chapas que quedaron en la arena. Que a
su izquierda está El Polvorín lugar en el que se arrojaban detenidos... que era
de conocimiento entre el personal que el recinto ubicado a la derecha, luego de
bajar la escalinata, era utitilizado como sala de tortura. El mismo estaba
recubierto por fibra de vidrio... Que el dicente tenía orden expresa de
custodiar a los detenidos; que de noche no entraban, sólo de día y eran llevados
encapuchados. Que en una oportunidad vio al pasar un grupo de seis o siete
personas de ambos sexos sin capucha pero custodiados por personas con armas. Que
en una oportunidad vio que una joven era arrastrada por los pelos rumbo al
Polvorín, por el camino que entonces era de tierra, que esto ocurió en el verano
de 1978." (Acta del 27 de junio de 1984).

Grave
denuncia de la Secretaría de Derechos Humanos contra el juez Hooft (marzo
2006)
El juez Hooft y la Noche de las Corbatas
Se hizo famoso por su fallo a favor de la muerte digna y es considerado un
experto en bioética. Pero fue denunciado al más alto nivel por su rol en un
terrible caso de desapariciones en Mar del Plata en julio de 1977. Hooft es
titular del Juzgado Correccional N° 4 de Mar del Plata.
Por Alejandra Dandan, Página12, 12/03/06
Alguna vez lo dijo sencillamente: "Nadie puede ser sometido a un tratamiento
quirúrgico en contra de su voluntad". Fue una definición celebrada de quien se
convirtió en uno de los referentes en bioética más importantes del país. Sus
fallos y un dictamen sobre la llamada "muerte digna" conmovieron el año pasado y
fueron tapa de los diarios. Pero Pedro Federico Hooft acaba de ser denunciado
por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación ante la Justicia federal de
Mar del Plata por participar como juez durante la dictadura en el secuestro de
once personas, la mayoría abogados, en la Noche de las Corbatas. Y la provincia
va a hacer propia la misma denuncia.
Según los organismos, Hooft, que es presidente de la Asociación Argentina de
Bioética y titular del Juzgado Correccional N° 4 de Mar del Plata "contribuyó
intencionalmente con el terrorismo de Estado, permitiendo que pudiesen cometerse
delitos de lesa humanidad". Por eso exigen su indagatoria, procesamiento y
detención como presunto responsable por acción u omisión de los delitos de "tormentos seguidos de muerte, tormentos cometidos en forma reiterada, violación
reiterada", y como "autor penalmente responsable del delito de abuso de
autoridad, violación de los deberes de funcionario público, denegación de
justicia y supresión de objetos destinados a servir como prueba reiterada".
La historia argentina de los Hooft empezó durante el primer gobierno peronista.
El padre de Pedro había sido alcalde del pueblo holandés de Utrecht durante la
ocupación nazi y hacia el fin de la guerra se sumó a los grupos de refugiados
que buscaban asilo en Argentina. Pedro creció en Mar del Plata, donde aún
permanece. En 1966 se graduó con medalla de honor en Derecho por la Universidad
Católica. Era miembro de los grupos católicos y nacionalistas nucleados en la
ultraderechista Concentración Nacional Universitaria (CNU), con presencia fuerte
en La Plata y Mar del Plata desde 1975, y donde ocupó el cargo de secretario
académico de la universidad estatal por la agrupación.
Hasta ese momento, la CNU era la única agrupación que se reivindicaba como
peronista y combativa, pero comenzó a ser desplazada por la Tendencia
Universitaria de la JUP. "La puja entre ambas posiciones, reflejo de la
conmoción política que vivía el país –reseña la presentación judicial–, se
trasladó activa y desgarradoramente a Mar del Plata", donde el índice de
secuestros que afectaron a estudiantes de derecho y abogados recibidos o
relacionados con la universidad fue llamativamente elevado. Al accionar de la
CNU se le atribuyeron una serie de secuestros y de actividades de
amedrentamiento paramilitar en la ciudad. Y su sombra siempre estuvo detrás de
lo que los lugareños bautizaron como la Noche de las Corbatas, uno de los
operativos coordinados por distintas fuerzas de seguridad en Mar del Plata entre
el 6 y el 13 de julio de 1977 en contra de once personas, siete de las cuales
murieron o siguen desaparecidas.
El secuestro sacudió a la ciudad. Varias de las víctimas estaban comprometidas
con la defensa de las garantías constitucionales enterradas por la dictadura,
pero el único punto aparentemente en común entre todos es que en algún momento
habrían sido opositores a la CNU. Para los impulsores de la querella contra
Hooft, "sólo la investigación de lo que sucedió terminará por develar si
integrantes de la CNU participaron en los hechos que hoy investiga el Tribunal
Oral Federal y la Justicia (en los Juicios por la Verdad) y determinará la
responsabilidad" de cada uno. Hooft está ligado a esa causa.
Los casos
La redada sobre los abogados se inició a las siete de la tarde del 6 de julio de
1977 con el secuestro de Camilo Ricci y Raúl Hugo Alais en su estudio jurídico.
A las nueve de la noche se llevaron al abogado Norberto Centeno, cuyo cuerpo
apareció días más tarde. Una hora después secuestraban a Salvador Arestín. El
operativo continuó al día siguiente. Media hora después de las siete, se
llevaron a los abogados Carlos Bozzi y Mercedes Argañaraz de Fresneda y a las
22.30 a Tomás Fresneda.
Las noticias y rumores de los secuestros eran imparables. Los operativos
siguieron hasta el 11 y 13 de julio, con los secuestros del abogado José Verde y
su esposa, y de Néstor García Mantica y María Esther Vázquez de García, los
únicos cuatro sobrevivientes.
Entonces, Pedro Hooft era uno de los recién llegados a la familia judicial
marplatense. Hacía poco más de un año, el entonces interventor militar de la
provincia de Buenos Aires firmó un decreto para designarlo juez en lo criminal y
correccional de la ciudad. Por eso, horas después del primer secuestro, Hooft
recibía en su despacho el primer pedido de hábeas corpus por Camilo Ricci. Sería
el único pedido que no rechazó y su intervención permitió la liberación del
secuestrado pero, con el tiempo, se convirtió en uno de los motivos de peso de
su acusación.
De acuerdo a los testimonios, Ricci apareció con vida 24 horas después del
secuestro, encapuchado y lanzado a la calle desde un automóvil. Alguna vez
declaró que Hooft se hizo presente en el GADA 601 de detención para pedir su
liberación. Aunque Hooft podía y según la presentación judicial debía repetir el
mismo procedimiento con los otros detenidos, no lo hizo. Ese habría sido el caso
de Alais, por ejemplo. "Al conocer que Ricci había sido detenido en las mismas
circunstancias que el Dr. Alais y por la misma gente –sostiene la denuncia–,
Hooft sabía que estaba ilegítimamente detenido en el mismo lugar. Su inacción
sólo se puede explicar como la decisión de permitir que continuara cautivo en
forma ilegal."
Los múltiples testimonios concentrados en las 101 páginas de la denuncia le
adjudican al juez ser receptor de los pedidos de hábeas corpus y, al menos en
uno de los casos, lo sitúan como visitante de los lugares de detención ilegal.
Es el caso de Marta García de Candeloro, una sobreviviente secuestrada con su
esposo Jorge en la provincia de Neuquén, y trasladada a Mar del Plata durante la
época de las Corbatas. Ambos estuvieron en el viejo Radar de la Base Aérea, el
ámbito acondicionado como centro clandestino de detención y conocido como "La
Cueva", por donde pasó la mayor parte de los detenidos. Allí, Marta vio a su
marido en traje, prácticamente agonizando, el día en el que supo que no
resistiría otra sesión de tortura. Ella declaró ante la Conadep, luego en el
Juicio a las Juntas y finalmente en 2001 en los Juicios por la Verdad de Mar del
Plata. Cada vez mencionó dos intervenciones de Hooft durante su secuestro. Y
aunque no es la única causa, su caso es un ejemplo del tipo de intervención
ejercida por el magistrado durante aquellos años.
Marta o ¿quién está acá?
Marta oyó lo de la Noche de las Corbatas durante su cautiverio. Era el nombre
que escuchó entre los guardias el día del traslado de los abogados.
–¿Qué es esto? –se decían.
–Es la Noche de las Corbatas.
La Noche de las Corbatas fue cuando los guardias empezaron a hacerse cargo del
dictado de las leyes. Las leyes, decían, "ahora las ponemos nosotros". Marta
permaneció con ellos hasta septiembre, cuando se la llevaron a la comisaría
cuarta en condición de "depositada" y a disposición de las Fuerzas Armadas. En
ese lugar se encontró con Hooft. En varias ocasiones, dijo, le advirtieron que
iba a venir el juez Pedro Hooft. La noticia de la visita de un juez, explicó,
significaba para los detenidos "la esperanza de que se iba a hacer algo". En su
recorrida, Hooft se detuvo frente a la puerta de su calabozo.
–¿Quién está acá? –preguntó frente a Marta. Por única vez, ella se animó a decir
algo, un comentario fuera del reglamento:
–Soy una mujer que está a disposición de las Fuerzas Armadas –respondió. Y
agregó: "Soy la esposa del doctor Candeloro."
No recibió respuesta. "Y escuchando los pasos del juez que se retiraba -explicó–
sintió que eran los pasos de la justicia los que se marchaban." En ocasión de su
declaración en el juicio, Marta decidió no abrir una causa contra el magistrado
ni sobre los jueces de la dictadura porque de allí surgieron funcionarios
judiciales muy importantes, dijo. Pero su caso ahora fue retomado por la
querella. A criterio de los abogados, aunque todos los indicios de la causa
señalaban que el matrimonio había sido detenido por las fuerzas de seguridad,
Hooft "no produjo investigación alguna. Sólo se limitó a un rutinario pedido de
informes" y "rechazó el pedido de hábeas corpus cuando aún faltaban respuestas"
como la del coronel Barda, jefe de la Subzona Militar 15 de Mar del Plata.
En ese mismo sentido, recuerdan que cuando Hooft supo de la muerte de Jorge
Candeloro no "requirió la exhibición del cadáver ni practicó medida alguna de
comprobación de los hechos"; "no requirió se le informase el lugar de inhumación
de los restos ni la autopsia". Tampoco se preocupó por la demora con la que las
autoridades militares informaron del caso, ya que Candeloro murió en un supuesto
intento de fuga el 28 de junio de 1977 pero el juez no recibió la comunicación
hasta cuatro meses más tarde.
La acusación
El de los Candeloro es uno de los casos trabajados en la abultada denuncia
presentada por Eduardo Luis Duhalde como secretario de Derechos Humanos del
Ministerio de Justicia de Nación, con el patrocinio de Luis Hipólito Alen, jefe
de gabinete de la secretaría. Una presentación según la cual Hooft debería ser
juzgado por dos vías. Por un lado, "como autor penalmente responsable del delito
de abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público,
denegación de justicia y supresión de objetos destinados a servir como prueba
reiterada". Por otro, como partícipe necesario de la asociación ilícita
criminal, integrada por las fuerzas represivas. Su aporte y compromiso con "el
plan delictivo de las FF.AA. estuvo garantizado con anterioridad a la ejecución
de los delitos puntuales" y "su responsabilidad penal excede el mero
encubrimiento, para tenerlo como parte integrante de una asociación criminal y
partícipe necesario de los injustos perpetrados por esa organización". Así, por
acción, omisión o por omisión impropia, Hooft "prestó a los autores materiales
de los crímenes de lesa humanidad, un auxilio o cooperación institucional sin
los cuales no habrían podido cometerse, o al menos no con la impunidad que se
ejecutaron". Para la querella, "su principal obligación era la de respetar y
hacer respetar la Constitución y los derechos individuales, por lo cual su
conducta es doblemente reprochable".
Entre los delitos que se le imputan se halla, por ejemplo, la desaparición de
expedientes. Según la denuncia, todas las causas que tramitaron en su juzgado
sobre "secuestros, torturas y homicidios de los abogados, han desaparecido". El
único dato que aportó el magistrado fue que las causas se acumularon y
remitieron a la Sub Zona XV a cargo de Barda. Pero como "no hay ninguna
constancia de que efectivamente ello haya sucedido, y deberían existir otros
expedientes de los que se desconoce también su destino", la secretaría pidió "una urgente inspección y secuestro de todos los libros o documentos usados en
aquella época".
Para los abogados de una y otra secretaría, su colaboración "activa con el
aparato represivo" en la Noche de las Corbatas implica que "Hooft aceptaba la
doctrina de la seguridad nacional, la refrendaba a través de sus actos, y era
activo colaborador (por acción y por omisión) del salvaje sistema de represión
ilegal instaurado en aquel momento. Ello significa que el querellado contribuyó
intencionalmente, desde su función como juez, con el terrorismo de Estado,
permitiendo que pudiesen cometerse delitos de lesa humanidad, al garantizar la
impunidad judicial de sus autores".
La Noche de las Corbatas
La Noche de las Corbatas puso al descubierto procedimientos que se volverían
típicos del accionar represivo durante la dictadura. Así lo sintetiza uno de los
párrafos centrales del documento presentado por la Secretaría de Derechos
Humanos de la Nación con la denuncia sobre Pedro Hooft. El párrafo traza las
principales "aristas" de lo sucedido con los abogados de Mar del Plata entre el
6 y el 13 de julio de 1976. El operativo tuvo: "1 Caídas múltiples. 2
Desplazamiento colectivo a centros clandestinos de detención. 3 La aplicación de
tormentos a los prisioneros. 4 Condiciones inhumanas de detención y de tortura
psicológica. 5 Tabicamiento. 6 Accionar conjunto de las Fuerzas Armadas y de una
fuerza de seguridad como era la policía provincial. 7 La muerte de algunos
prisioneros, como los abogados Candeloro y Centeno. 8 La desaparición de otros.
9 La liberación de algunos para que difundieran el horror y sembrasen el miedo.
10 El montaje periodístico de una situación para evitar ‘costos’ a los
represores, cargar culpas a otros grupos, diluir el asunto, tratar de asegurar
la impunidad y demostrar que además de las armas también se manejaban los medios
de comunicación".
Agrupación
Norberto Centeno - La Noche de las Corbatas
Por Agrupación Norberto Centeno*
Entre el 6 y el 8 de julio de 1977 se produjo el secuestro, desaparición y
muerte de un grupo de abogados laboralistas que es recordado como "La Noche de
las Corbatas". No fueron los protagonistas de ninguna gesta. Tampoco fueron los
artífices de ninguna epopeya que separe la historia en dos. Tan solo eran
abogados. Abogados como nosotros. Abogados de trabajadores. ¿Qué fuerza pudieron
tener sus palabras para explicar su masacre? ¿Qué subversivo puede ser el
ejercicio de abogar por los que menos tienen? ¿Qué peligro pudo acarrear para el
poder asaltado el enorme berretín de estos hombres-tordos de querer defender
sólo los derechos de los que únicamente tienen su fuerza de trabajo para ofrecer
al dios-mercado? ¿Qué pensamientos habrán atravesado a estos hombres cuando la
brutal represión de la tiranía militar fue por ellos? ¿Se habrán visto en la
memoria jugar con sus hijos, o abrazar a sus mujeres, o tal vez a sus
trabajadores esperando ser atendidos en sus estudios-fábricas, o quizás en el
medio del conflicto bravo? No podemos afirmar que fueran héroes, sólo que ya no
están porque decidieron vivir y morir en su ley..., la de los hombres justos y
consecuentes. A ellos nuestro homenaje. "Que entre el 6, 7 y 8 de julio llevaron
a todos los abogados a la Cueva, sin poder precisar con exactitud qué día llegó
cada uno. Que estima que el 6 llegaron Alais, Ricci y Arestín y entre el 7 y 8
llevaron al Dr. Fresneda y su espo