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MARIA GARCIA

María García nació en 1974 en Godoy Cruz, Mendoza. Desde 1995 ha conducido y escrito programas de radio y también ha colaborado en diversos fanzines, webzines y publicaciones de Argentina, Chile, México, Perú y España. Es traductora autodidacta de inglés y portugués.
En 2000 creó Ediciones de Huevo, en donde editó sus dos primeros trabajos: “Intrascendencias” novela del 2000 y
“Un sexo, el sexo” colección de poesía y relato del 2004.
En 2004 aparecen también los e-books “De mente fantástica” (cuentos fantásticos) y “Al filo del espejo” 1 y 2 (junto a Gerardo Bloomerfield).
En el mismo año comenzó a coescribir junto a Diego Arandojo la novela “Memorias de una meretriz abducida” (inédita, 2005), íntegramente escrita vía correo electrónico.
A principios de 2005 cofundó junto a Marcelo Neyra Run!Run Ediciones y publicó “Fantasticario” (cuentos y relatos fantásticos).
Es músico autodidacta aficionada y le gustan tanto los perros como los gatos.
Actualmente se encuentra realizando traducciones para www.mum.org (Museum of Menstruation).
Sitio web:
http://www.maria-garcia.com.ar
Para comunicarte con María García podés escribirle a maganet_@hotmail.com
María García también está presente en Literatura

El de la ciencia médica como lenguaje afín al pornográfico

Por María García
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maganet_@hotmail.com

En algo se parecen el enciclopédico muestrario de morfologías y anormalidades de que dispone la ciencia médica con el exuberante catálogo de atributos físicos y posibilidades que el lenguaje pornográfico propone.

Pero no sólo en eso, hay varios puntos en los que estos dos lenguajes, con raíces profundas en la psique humana y con no poca participación en los avatares de nuestros destinos como civilización occidental están coinvolucrados.

En su histórico devenir la ciencia se anticipó a los postulados de la pornografía en cuanto a desvelar, mostrar, con total prescindencia del sentimiento amoroso, las formas y funciones del cuerpo humano sin dejar nada en la sombra ni librado a la imaginación.

El subjetivismo, la participación del sujeto y del copartícipe, cualquiera fuere, se limita a una cuestión fáctica; en la ciencia será lo que es posible con los recursos técnicos, los conocimientos científicos adquiridos y la pericia del practicante en conjugar estos primeros; en la práctica pornográfica la destreza física, la novedad tecnológica y la sumatoria, cuando no amontonamiento de factores llega a producir el hartazgo y la alienodependencia que caracteriza a los acríticos tiempos de mimetismo con la acumulación capitalista.

La belleza, la emoción estética se sustituyen por el de un extraño abultamiento que rayana la caricatura. Cierto es que la caricatura de la pornografía, en su prosaica escalada hacia las medidas y las funciones hipertróficas, no puede sino mover a risa e involucra a unos pocos, mientras que la caricatura de la ciencia reviste consecuencias nefastas y puede arrastrar a multitudes en sus divertidos equívocos.

Ambos lenguajes poseen un discurso casi exento de adjetivaciones subjetivas, poseen nomenclaturas especiales no incluidas en el lenguaje cotidiano, están excluidos de los debates considerados sociales y parecen discurrir en carriles asintótitcos con el temario recurrente de los medios de difusión. Ambos poseen bibliografía y público específicos. Su análisis por parte de la población común promueve la circunspección y un incómodo sentimiento de inferioridad cuando se trata del lenguaje científico mientras que, cuando de lenguaje y mundo pornográfico se habla, es invariable la socarronería y la extraña sensación de que nos hemos trasladado a una especie de cuarto secreto del cual todos conocen la existencia.

Hay algunos aspectos en los que estas prácticas se diferencian claramente y hasta se dirigen a la conquista de polos opuestos. Mientras que por razones de utilidad, la ciencia se ocupó en gran parte del cuerpo con patologías, el ámbito de la vitalidad y el derroche de salud son los propios del pornográfico. Asimismo, otro punto en que se distancian es en cuanto al deseo sexual. Mientras el lenguaje científico anula el surgimiento del deseo sexual, el lenguaje pornográfico es al único al que apela.

Sería interesante también indagar en el campo que trasciende a la práctica, la literatura y las imágenes que acompañan a estos lenguajes, esto es, los fines y principios de ambos, pero esa aproximación excede los límites de este sucinto ensayo introductorio al tema.


Más acá del bien y el mal: apuntes para una nueva religión

Por María García
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Desde el vitalismo refrescante de Henri Bergson las cosas en psicología no pueden ya considerarse estáticas. La vida es movimiento y se capta por intuición. ¿O fue desde que en el s. XVII William Harvey descubriera y nos explicara la circulación de la sangre? Aquélla que ha dejado de correr es la que se ha vertido o la que se ha estancado en el cuerpo inerte. O pongamos por caso los átomos y esas partículas tan subatómicas, en un primer momento considerados una pelota uniforme, lisa, compacta, ¡están vivos! y se mueven desde hace ya más de dos siglos
No puede ya entenderse ningún proceso o estructura orgánica desde una perspectiva estanca o someterla a la práctica de la autopsia dándonos a creer que el organismo en cuestión participa de los mismos atributos que la cosa, sustancia o proceso en estado vivo.

Lo han comprendido incluso las agencias y los técnicos del mercadeo, esa tan deleznable y despreciable herramienta del mercado que en estos lados hasta conserva su nombre de origen y se hace llamar marketing, que han olfateado como un lebrel en la caza las ventajas de considerar a los clientes como seres humanos con necesidades diferentes a ser atendidas en el momento justo, en la medida exacta. Deleznable sí, pero nada estúpida.

Hoy el cliente no se subsume en categorías alienantes que descuiden sus aspectos estéticos, humanos, familiares particulares ni que confronten directamente con su menosprecio por el mayoreo ni la industrialización refinada de bienes y servicios. No, hoy la sinergia en los puestos de trabajo está garantizada y los puntos de venta de los mercados capitalistas de toda índole son más acogedores que el propio living de la casa. Al llegar al hotel de 4 estrellas en el centro de Madrid a cuadra y media de la Gran Vía, un hotel no olvidará depositar una manzana de cortesía para que el “amigo viajero que busca un hogar temporario” mantenga limpia su dentadura con un producto de la naturaleza sellado herméticamente y en porción individual. Despreciable sí, pero qué astuta.

Los aciertos del enemigo, los errores cometidos en el camino hacia la respuesta y la formulación en sí misma de la pregunta son tres veneros de conocimiento que uno ya no se puede dar el lujo de despreciar.

Aseguro que todo hombre sobre la tierra posee un caudal de energía renovable a su disposición que deberá usar sí o sí para la consecución de los fines que su inteligencia y su voluntad le permitan alcanzar en un momento histórico determinado. El éxito siempre acompañará al hombre, porque habrá usado el cúmulo de energía de que dispone aún en contra de su voluntad; algunos lograrán el éxito en el fracaso, la inercia, la mediocridad, la infelicidad y todo horizonte de medianías imaginable. Son exitosos por omisión. Los menos son los que logran el éxito por acción, los que han encauzado sus fuerzas para la obtención de fines planteados por su inteligencia y obtenidos con la potencia de su voluntad. La renovación constante de la energía asegura su frescura, al contrario la energía marchita acarreará problemas sobre los que apuntaré en otro momento. ¿Pero hacia dónde encauzar las energías cuando finalmente (y este primer paso no es nada fácil) se puede disponer plenamente de ellas?

Los ejes (éticos) que la religión nos legó son el bien y el mal. Los que ciencia nos otorga (fácticos) son lo posible y lo imposible. Hay otros ejes sobres los que corrientemente nos movemos y nos hemos movido pero no son tan determinantes como los que se han pasado la gran pelota en la historia de la humanidad. Es evidente que la ciencia ha fracasado en lograr una cura contra la muerte, el fin de fines al que tienden sus postulados y de lejos me parece mucho más interesante desparramar las energías sobre el subibaja que ocupan el ángel y el demonio en el gran campo de juegos.

El gran temor a la ambigüedad y a la carencia de absoluto que nos ha dejado el estado actual de la civilización deberá enseñarnos que la respuesta está en la pregunta, y que el error involucra su contrario (nota: o al desentrañar el error encontraremos el acierto o del proceso en sí mismo se obtiene el fin). No debemos quedarnos en las últimas tablas de este juego; no se puede ser fiel al mal por mucho tiempo, sin caer alguna vez en el ridículo o la contradicción. No estamos más allá del bien y el mal, afortunadamente estamos más acá, pero no más acá de cerca, sino más acá de dentro. No se puede ser acólito incondicional del bien sin caer en el despotismo, el paternalismo, la negación más irracional y absurda de nuestros instintos irracionales y absurdos que niega de no, no, no nuestra filiación como animales humanos.

Creo que la homologación e internalización de ambos principios en un sistema dinámico es un buen comienzo, considerándonos como una unidad de cuerpo, mente y espíritu será bueno lo que mantenga el cuerpo sano, la mente limpia y el espíritu elevado, pero ni siquiera todo al mismo tiempo, sino en un equilibrio y en un intercambio constante de fluidos que el ángel y el demonio nos soplarán uno de cada lado. Por ejemplo será bueno lo que aunque dañe a mi cuerpo otorgue a mi espíritu niveles altos de satisfacción, como toda práctica que ponga en riesgo mi integridad física. Al contrario, un exceso de bien será malo cuando en pos de la impostación de una actitud serena y armoniosa reprimamos emociones de ira, depresión, temor, odio, envidia, celos, vagancia, porque al negárnoslo le otorgamos un lugar privilegiado en torno del cual ponemos un alambre de púas, lo colocamos en la misma dirección que nuestra energía de acción pero en sentido contrario evitando la apropiación de estas emociones y su lenta y gradual disolución hacia el sentido que nuestra voluntad persigue. Incluso nos negamos la asimilación de los nuevos significantes que estas emociones pueden enseñar.
Asimismo se deberán revalorizar la continencia, la austeridad, la disciplina, la ausencia y el olvido como valores positivos que potencian la acción en vez de socavarla.

La flecha sigue en vuelo, partió de algún lado, hacia algún lado llegará algún día alguna hora alguna vez. Imposible detenerla o analizarla como algo inmóvil. Pero algo es cierto, la flecha nos pertenece, sobre lo que hagamos con ella se continuará escribiendo nuestro camino como especie y como cultura.


La casa y la calle como lugares mentales y su ocupación: un ensayo inconcluso

por María García
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Quisiera empezar este ensayo enumerando todo de lo que no voy a hablar, o casi todo, para sacarle las ínfulas a una palabra que debería siempre estar acompañada de otra que le recordara su despotismo.

No voy a hablar de la nueva arquitectura monumental y los nuevos arquitectos; los nuevos espacios y la redefinición de confines y funciones (líneas curvas y espacios afuncionales o a refuncionalizar, espacios muertos de valor artístico o como espacio mental de solaz y reparo). Tampoco voy a hablar de la casa como espacio individuado del colectivo, como espacio alegal, como isla o bunker o gueto personal.

Ni qué hablar de los movimientos okupa, el movimiento sem-terra, los vagabundos y personas que viven en la calle, los linyeras, los crotos y los indigentes. La calle como espacio de tránsito, la casa como espacio contrario. La casa extramuros y la calle intramuros. La historia del planeamiento urbanístico, las ciudades cuadradas y su influencia en la mentalidad.

Qué podría decir ahora de la apropiación de los espacios públicos, la conversión de la propiedad privada y sus consecuencias públicas. La plaza, el baldío, los espacios comunes, las obras de arte, los espacios patrimonio de la humanidad. Las intervenciones urbanas, el artista como ser humano-personaje en el mileau de la ciudad.

Creo que eso es casi todo de lo que hoy no voy a hablar. Creo que es demasiado como para desarrollarlo en un solo ensayo y que sólo lo dejaré como preámbulo para darle lugar al lenguaje plenamente literario que explicará todo lo que omití en las palabras de un personaje de ficción:

“...la calle es una sensación, es un lugar en la mente. Fuera de ese lugar en tu mente, lo más parecido a la calle es enfrentarte con un perro burgués cuando pasás por su territorio, entonces tenés que aprender de los perros callejeros. Caminá rápido mirando al frente, no desviés la vista ni mucho menos la bajés al piso, mirá a los ojos sólo si hay el otro se pone enfrente de vos, no hagás ruidos extraños, no saqués objetos de los bolsillos, no te movás de modo amenazador, las manos siempre a la vista. Ni humilde ni soberbio, la calle es un lugar en tu mente que ocasionalmente se cruza con el lugar de la mente de otra persona, la fortaleza es mental y sólo ocasionalmente física. Si hay enfrentamiento corporal, olvidate de tu mente, porque ahí es donde comienza a mandar el corazón.”

Como corolario hoy, como preámbulo tal vez mañana, la casa y la calle y su ocupación me parecen un tema capital en la conformación del pensamiento contemporáneo y el devenir como humanidad. Mantiene estrecha relación con los conceptos de público-privado y sujeción-dominación y su desentrañamiento nos compete a todos.


¿Agarrar el toro por las astas o basta de tauromaquia?

por María García
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No es tautología a la inversa o mañosa galimatías, tampoco es un libelo contra la tauromaquia aunque bien podría serlo en el fondo. El lenguaje moldea no sólo la forma de nuestro paladar sino nuestro pensamiento, y con él nuestros deseos, sueños, relaciones y temores. Es posible elegir hablar otro lenguaje desde el momento en que se reconoce la pertenencia a lo que nos contiene. A propósito del tema Kierkegaard dice en una de las provocativas cartas a Cordelia en “Diario de un seductor”:

Mi Cordelia:
¡Mía! ¿Qué quiere decir esta palabra? No es mío lo que me pertenece, sino aquello a quien yo pertenezco. Mi Dios no es el Dios que me pertenece, sino el Dios a quien yo pertenezco; y lo mismo cuando digo mi patria, mi tierra, mi vocación, mi nostalgia, mi esperanza.

Mi lenguaje: te pertenezco. Pero dejemos entre paréntesis esta aserción y ampliemos el angular del tema con la ayuda de varias mentes dedicadas a curtirse bajo estos mismos soles. El contenido de un envase determina su forma, es cierto, tanto como que el amo no puede desprenderse de su esclavo y que lo que está sujeto nunca suelta a quien lo sujeta. Todo parece converger en el vientre de un círculo vicioso del cual no podemos escapar sin pagar el precio de la exclusión de un sistema objetivado diariamente a nivel social y confirmado por nuestra propia pertenencia a un redil enmarcado por la salud mental, la licitud acorde a nuestro nivel de poder y la integridad física relacionada con las dos anteriores. Un triángulo de temor dentro de un círculo vicioso. Mmmh, ¿y cuando los ángulo asoman?

Más allá está la institución mental, el correccional y el encierro voluntario o suicidio social. Más acá el clásico de hace varios veranos que resuena en los parlantes desde la atalaya: todo enfermo mental es político. Quien hace los coros es Paulo Freire, casi como un gospel, pero más bien con ánimo de fado canta bajito: el oprimido introyecta al opresor y con él convive dialécticamente en pugna. Música de fondo para ellos. ¿Cómo puede el opresor ser huésped de un organismo del que se beneficia pero que a los postres terminará destruyendo como un monstruito de Alien? De la misma forma que las fuerzas policiales y militares de base, de choque, surgen del mismo lugar que los individuos con los que luego chocarán, y tratarán de mantener a raya para que no crucen la línea de frontera que ellos cuidan pero sin pasarse, las clases más oprimidas.

Y si de lenguaje sólo se trata, ¿no es al menos notable que ciertas palabras consideradas el acervo mordaz y vituperable de todo vocabulario, aquellas a las que damos el nombre de malas palabras suelan designar al mismo tiempo una execrable lacra y una virtud estupenda?

No son sólo preguntas retóricas, no es un juego de contraluces, es darse cuenta que mezclando azul con blanco se obtiene celeste, que siempre ha estado frente a nuestros ojos y lo hemos visto sin mirarlo. Somos el lenguaje y éste es lo que somos en simbiótica relación permanente en su mutabilidad, pero más allá de las dos salidas marcadas con luces rojas al costado del pasillo: la abolición del lenguaje o la sumisión al enraizado complejo de poder que representa, existen múltiples vías de apropiación de lo que nos es propio, de compenetración con lo que nos sujeta.

La conciencia de esta situación es un primer paso nada deleznable. Y después sí, no es una tarea sencilla liberar al lenguaje de eufemismos, censuras, peticiones de principio, necrologismos, extrapolaciones, retruécanos, falacias lisas y llanas y otras figuras al servicio de unos pocos. Se trata de salir de la lógica evidente y ampliar los límites de la licitud, la moral y la costumbre opresora centrípeta y centrífuga para hallar un lenguaje abarcador y liberador, un lenguaje nictálope, que mejore su visión en la oscuridad, un lenguaje que hasta incluya todos los vicios del lenguaje como motivo, y no como óbice, para una comunicación más lúdica y permeable.


Graffiti sobre la tumba del autor desconocido

Por María García

En principio un autor se forja en un paréntesis temporal vital (individual) y generacional (histórico) dado y perceptible por el mismo escurrírsenos entre los dedos ese fluido del que está formado caracterizado por su alta inestabilidad al cual llamamos presente. Esto es: perceptible por su imperceptibilidad.

En segundo lugar pero aún en principio un autor se impregna del bagaje que lo antecede en mayor o menor medida para conjugarlo en tiempo presente del modo indicativo con su particular individualidad de modo de obtener una obra, que, siempre y cuando las variables de factibilidad y no oclusión de los probables o mejor, modo de desoclusión de los imprevistos lo así permitan. En este mismo segundo lugar ocupando un lugar de corchetes y hasta de llaves agrego que la línea que divide lo original de lo estrafalario, hierático o desaconsejable, por no decir simplemente ignorado por factores externos a la obra en sí misma es una línea anoréxica que oscila según los gustos de las temporadas o de simples burócratas editoriales.

En tercer lugar la permanencia física de la obra que cruzare con gallardía todos estos inconvenientes se atiene a la fragilísima balsa de la pérdida, manipulación, obstrucción que de ella hicieran sus derecho habientes o contemporáneos, dando habida cuenta de que casi todo gran autor es un autor póstumo, y toda gran obra beneficia por 70 años a los herederos.

En definitiva, y esta es la mejor parte, un autor sólo se rebela/descubre por la hendidura que es capaz de hacer en los límites de su tiempo individual (vital) e histórico (generacional), una raja que calará más o menos profundo en la búsqueda de los grandes secretos del hombre; ese mismo autor, en definitiva, sólo perdura y se hace universal y/o mito y/o referente por todo lo que es capaz de contener el desgarro en la carne que ha causado, una herida que contendrá críticos cítricos, elogiadores, amigos, detractores, salieris, imitadores, detractores imitadores, muchedumbre temporariamente exacerbada e identificada, saqueadores de tumba en lo posible, buscadores de tesoros románticos, psicoanalistas o bloggeros desvelados, amateurs iluminados, columnistas de la última página a todo color de la sección cultura y espectáculos de algún diario de la gama de los amarillos, sesudos librepensadores, impertinentes fanzinerosos creyendo haber encontrado un pasaje hacia las Indias; todos ellos sin excepción y sin coma irán construyendo poco a poco una costra sedimentada donde se plantará una bandera, más o menos alta, hito, monumento o señal de tráfico del pensamiento y la cultura que de lejos la verán las generaciones.

Cada sedimento que se agrega, o para acompañar la metáfora de la herida, cada tanda de glóbulos blancos que llegan para cerrar la herida, valida a la anterior y fortalece la señalización.

Con suerte apreciamos cada tanto la herida que sangra, y con suerte porque ahí donde duele es posible sanar y ahí donde sangra es imposible no sentir la calidez, la bendita y ponderada fluidez del individuo y los intercambios. Aunque una y otra parecen ser situaciones contradictorias en el sentido de que una debería ser preferible a la otra, en realidad no lo son, son paradojales y se sintetizan mutuamente. Sangrar es señal de la fugacidad de la vida, el más vital fluido se escapa de sus cauces naturales. Sangrar es morir pictóricamente, la muerte con sangre es emblemática, paradigmática. Es como el corazón desaguándose y aquí se podría seguir agregando figuras a la infinitésima.

Pero al final de cuentas y para hacerla corta, un autor, sangre y esencia, es (me parece) la creación individual de un colectivo reflejado en una retina ciega, que antepondrá la visión a la vista y que profetizará en forma de ficciones cuanto en su juventud sea considerado petulancia, en su generación vanguardia y entre sus más allegados consanguíneos una ventajosa inversión a futuro.

29032007

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Breve y revelador ensayo sobre el lenguaje, el matrimonio y la expresión de los votos perpetuos

Por María García

La única razón por la que nunca nadie debería contraer matrimonio es por amor.

En nuestra sociedad occidental y cristiana existen innumerables buenas razones para conformar una sociedad conyugal en lo civil y en lo religioso: por soledad, mandato o deseo familiar, papeles de residencia, seguro social o con fines adoptivos, cargo de legado o testamento, aburrimiento, curiosidad, compasión, mandato social, experimentación, evasión o morigeración fiscal, obtención o prosperidad de estatus de diversa clase, mimetización con el grupo o estrato al que se pertenece, afecto, lástima, cumplimiento de promesa, deseo de ser madre o padre en un marco institucional aceptado, deseo de cumplir decenas de inveterados ritos y mitos sociales de iniciación y despedida (el ramo para las amigas, los atuendos de príncipe y princesa, la despedida de solteros, crear la propia familia, ser adulto, el otro como propiedad privada). Incluso pueden combinarse una o más de estas razones dando lugar a motivos ulteriores diferentes a los iniciales.

La ejecución consciente del himeneo por cualquiera de estas razones muchas veces funciona con buenos resultados siempre y cuando se mantengan con voluntad e inteligencia los propósitos que dieron lugar al vínculo; puede darse también que la unión efectiva fomente o suprima las razones primarias dando lugar a otras o en el segundo caso, determinando, en el mejor de los casos, la conclusión del vínculo por las vías destinadas a tal fin (porque como dice Houellebecq, no hay relaciones complicadas, hay relaciones insolubles)

Y a la manera de Bolaño podría seguir estirando este artículo con intrincadas y cotidianas asociaciones y combinaciones que incluyan los aciertos y desaciertos manipulatorios del derecho civil y los dogmas religiosos con vistas a la conformación de una sociedad maleable y genuflexa, que asegure los beneficios para unos pocos mientras que a los demás se promete lo que la publicidad y la propaganda saben que no existe ni en los sueños de Bolaño, ni en las películas de Jodorowsky.

Yo sé que alguno podrá levantar la mano y argumentar que es demasiado evidente que carezco de contenidos suficientes para siquiera alcanzar la página A4, y que citar a dos ilustres referentes de la literatura actual y un cineasta-escritor-performer en sólo dos párrafos es un fárrago del peor mal gusto y de la mayor petulancia, lo menos un venero de mareo y confusión ante la profusión de citas y nombres alucinatorios, pero es que, en realidad lo que las personas buscan, es encontrar alguien que los quiera, lo dice Bolaño, y con esto solo retomo y voy al grano.

La expresión de los votos perpetuos me parece una comprensible manifestación del deseo de ser amado y del miedo visceral del ser humano ante lo desconocido. Nunca una verdad que es de por sí provisoria y eventualmente falsa, ni siquiera una verdad en el sentido romántico del término, lo cual le da una holgura y flexibilidad notables.

Vivimos expresándonos por medio de un lenguaje lleno de trampas falsas, lo perpretamos y él moldea nuestro pensamiento, acciones, decisiones. En realidad cuando dos personas deciden unirse hasta el fin de sus vidas terrenales lo que expresan es el deseo de que esto suceda o la necesidad de participar en algo “grande” de carácter absoluto e inamovible ante la precariedad de la vida, de dar sentido a una existencia por la abnegación, el altruismo y el deseo de pertenencia, el “ser-en-el-otro”, venciendo a la muerte, por conquista pacífica o violenta (aunque la muerte siempre gane la partida). Y lo expresan en un momento y en unas condiciones dadas irrepetibles, que de hecho enuncia el estado espiritual de la persona en ese momento dado, el grado de abstracción, la necesidad de ser amado y las carencias de variabilidad constante homologadas por una frase ritual que tiene equivalente valor emotivo que decir: “te voy a matar”, “sos el mejor” o “la próxima guerra mundial es por el agua”.

Lo que nos sitúa en un terreno firme que es poco menos que una oscura caverna, a pocos pasos a nivel humanidad de manejar los genomas humanos sin que eso nos sirva para un corno y que tendrá el mismo valor que unas manos pintadas sobre las paredes de esa misma caverna, porque el suelo aún está lleno de fango, el lenguaje nos ata más eficientemente que cualquier yugo mientras que sólo queremos que nos amen, nos conozcan y nos digan quiénes somos como la única luz que tenemos.

Extraño ser el hombre, nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere. Sólo le queda el delicioso fárrago, si es que sabe disfrutarlo, y deslizarse sólo en la montaña rusa del caos.

03112006


Agrupación de Poemas Golpeados

Por María García

Joven culto y emancipado ¿por qué maltratas al poema? ¿Qué te ha hecho? Al contrario, estoy segura de que te ha dado bastante. Él no es sonda exploratoria, no puede imaginar lo que tus ojos no miran, ¿por qué lo estirás, lo aplastás, lo arrugás, lo aplanás y después lo planchás como bandera? ¿No creés que se sentirá miserable de decir miserias a la enésima, sucio por rebuscar en la basura, inútil por no servir a nada? Ya tenemos suficiente y basta mirar alrededor, de vidas miserables e inútiles para nombrar portavoces a los poemas, para vestirlos de clowns y mandarlos a la arena, son como mujercitas histéricas chillando en el vacío o soldados en interminable imaginaria en la noche larga de Islandia, una ventana tapiada, una cinta vieja que ya no pega, una vieja que te pega con la cinta, más lamentable que un perro que le falta una pata, más inoportuno que estar con tenedor el día que llueve sopa.

Dicen por ahí: "todo el mundo puede escribir, porque todo el mundo siente" Ay Aristóteles, con esa lógica actual, te explico, no adhieras a ningún plan reencarnatorio o resucitario, ni en cómodas cuotas, no, porque te morirías de vuelta y perderías plata viejo.

Es tan endeble ese razonamiento que se cae tan rápido como las Torres Gemelas. Es como decir: todos tenemos cabello (o alguna vez todos lo tuvimos ;), entonces todos debemos saber cómo cortarlo, y apuesto que si alguna vez te lo cortaste bien, y tu servidora es un ejemplo, no pudiste repetir el truco dos veces, y acá va de vuelta la antedicha.

O también como decir: todos tenemos una psicología, es nuestra, la llevamos a todos lados, todos podemos entender cómo funciona, si no la de los demás (en la cumbre de la lucidez) al menos la propia, y aunque adhiera al Erich Fromm que preconiza la autopsicología, digamos, también apoyo la abolición del trabajo, pero todo eso es mucho más futurista que el más descabellado de los avances técnicos.

Y si con Nicaragua todo el mundo fue poeta lo fue sólo poéticamente.

Hay quienes dicen que se escribe poesía por fórmula y yo digo: la matemática es la más humana de las ciencias, se equivoca tan fresca y descaradamente que demuestra fehacientemente su filiación humana. Por ejemplo: la estadística es esa "ciencia" que asegura que si una persona se comió dos pollos y la otra ninguno, cada una se ha comido un pollo. Siempre lo cito este ejemplo porque es terco y gracioso. Y ya te habrán demostrado "matemáticamente" que 2+2 puede dar 3, eso sin contar las consecuencias del espacio curvo y mirá la torre de Pisa. Aunque nadie pueda decir que esas son "equivocaciones", sino hasta ¿milagros? como los fractales en mi bolsillo y las curvas imposibles del catalán Gaudí.

Lo mandan al poema fratachado, mal entrazado, lo meten en el meretricio, le dan de beber alguna bebida blanca y así chupeteado y sin manejar los tacones lo sacan a dar una vuelta. Ay Milton Milton... ¿por qué no te leen más a vos? ¡Cómo zarandean el verso libre y le mechan alguna "entelequia" y una que otra "epifanía"! ¿Por qué no Sor Juana? ¿Por qué no Jim Morrison? Paraísos y avernos perdidos hogares de cientos de larvas.

Tengo una bronca.

Y no habrá que renunciar a la poesía, jamás, pero habrá que buscarla en otro lado, y en un esfuerzo que doble la afrenta, y siempre doble para restablecer el equilibrio, habrá que traer la montaña al profeta y buscar poesía en los clubes de ajedrez, en los descubrimientos científicos, los manuales de fisicoculturismo, las latas de arvejas, las recetas de cocina, la crónica policial o hasta te digo, incluso en las salas de profesores de literatura.

Podríamos encontrar cosas como éstas:

Estudios encuentran latencias lógicas en la locura.1

O éstas:

Hervir los fideos al dente y reservar. En una sartén profunda, calentar la manteca con el ajo e incorporar el bróculi precocido. Aparte, picar el queso groseramente y agregarle la crema. Incorporar los fideos a la sartén, salpimentar y bañar con la crema y el queso. Dejar unos minutos sobre la hornalla y servir espolvoreado con almendras o nueces picadas. 2

O incluso:

Dewan ha sugerido que los ciclos menstruales de los monos alrededor del ecuador están sincronizados porque cada ciclo está entrelazado con la fase de la luna. Así como la producción por la glándula pineal de una sustancia que inhibe la acción de la hormona luteinizante es suprimida por efecto de la luz, la continua luz nocturna de la luna llena facilitaría la ovulación entre un grupo de monos e induciría a la sincronización.3

O habrá que volver a intentarle con los romances de pie quebrado, los sonetos con rima asonante, los versos alejandrinos, o al menos... al menos los endecasílabos.

La poesía sola morirá de pie acribillada por los falsos poetas y renacerá después, más tersa, más tensa, más fresca que nunca y sino, que los poetas del mundo se lo demanden.

14072006

Notas
1 "Studies find logic lurking in madness: A widespread suspicion that insanity and rationality are related is not without its basis, researchers have found."
Boletín de World Science News, 2006.
http://www.world-science.net/exclusives/060504_schizfrm.htm
2 "La rebelión de los fideos" Revista Rumbos 125, pg.26, 2006.
3 "Menstrual Synchrony and Suppression" Martha McClintock, Revista Nature 229, pg. 244-245, 1971, traducido al español para www.mum.org por María García.


Callejeros a la calle

Por María García

República Cromagnon, Callejeros, qué tema, me zumba en la oreja, me hormiguean las manos después de año y medio, ay, como quiero escribir algo sobre ellos. Veamos algo sobre los chicos de la banda... Omar Chabán... los padres y familiares de la gente que murió... Los demás no me importan, los funcionarios, como las iglesias, las únicas instituciones que iluminan son las que arden.

Quisiera escribir algo que pudiera decirles a la cara a cada uno de ellos, entonces me los imagino enfrente mío, acá al lado de la pc, uff, se me llenó el cuarto. Bueno, ahora cállense, que estoy pensando, no lloren más, no dejan concentrarme ¿quién se ríe? Vos también callate.

Hay tantas cosas bailando la ronda alrededor del episodio, hay creencias arraigadas, hay carne chamuscada, hay cambio y contramarcha, hay etiología del delito y (sin) razón aristotélica, escribir algo es como hacer una endodoncia, el nervio está ahí, está muy cerca, se mueve como una lengüita ante el avance del torno... bueno, yo agrego mi gotita al mar de pus infecto.

A Omar Chabán le salieron mal las cosas, creía que sabía lo que hacía y cuando la plata venía y hacía filantropía roquera al mismo tiempo le saltaron los tapones al otro lado de la casa, y la luz se fue. Y no podía estar en misa y repicando al mismo tiempo, menos cuando el templo se le estaba llenando de humo. Eso de salir corriendo, estuvo feo, no le dieron las patas, al menos habría conservado cierta dignidad reconociéndose el padre del naufragio, pero lo dejó huérfano y decime qué es lo que te queda. Va a zafar, al final va a zafar, va a salir, va a empezar de vuelta. No se lo ve un tipo débil, no es un tonto, la gente se olvida, el mundo es un lugar grande ¿tenía algunos amigos no? Pero la dignidad y el orgullo se le fueron por la cloaca, sólo es un verdadero megalómano el que el último minuto de vida se ha demostrado su grandeza a sí mismo, aunque nadie le crea, él lo único que demostró es que es un grandísimo cobarde.

Los músicos, mis gustos o preferencias musicales no cuentan ni tienen nada que ver, no inventaron el fuego ni tampoco los fuegos artificiales ni las bengalas, no inventaron nada nuevo en música, pero nadie puede culparlos por intentarlo. Mito, leyenda, banda de culto... ¿se les ocurrió pensar en esas palabras? Si esto no les hubiera pasado ¿les hubiera pesado más pronto o más tarde la panza? Quién sabe... Son los que más simpáticos me caen en todo este asunto, ¡qué solos los dejaron los otros músicos! ¡Qué mal que habla de ellos! Les voy a dejar un bocado para el final.

Los familiares en general me parecen una turba enardecida unida por el odio y los deseos de venganza hacia cualquier blanco que se mueva a menos de cincuenta metros de distancia, irrespetuosos, irresponsables, sacados, patoteros y peligrosos. De todas formas, hagan lo que hagan y digan lo que digan quedan mal parados. Si siendo menores mandaron a sus familiares y amigos a un lugar inseguro y peligroso, la culpa es de ellos por no verificar adónde iban y si el lugar era seguro o no. Si siendo mayores de edad buscan un chivo expiatorio ofenden la memoria del muerto por no considerarlo lo suficientemente apto y adulto para saber adónde se metía. Se desesperan, gritan y patalean como mujeres histéricas queriendo apagar un incendio con nafta, un incendio que llevan adentro y que así caiga el presidente no lo van a poder extinguir, porque la verdad es que fue un accidente, y el único culpable es una víctima-victimario políticamente incorrecta. Un menor que formaba parte del público que murió en la tragedia. La raíz de todo, se encuentra muy muy adentro, y para cambiar algo tendrían que roer los huesos de la cultura occidental y cristiana y no dan el tipo para eso.

Me quedo con los callejeros.
Creo que en el peor de los casos el grupo fue en un primer momento una bandita más de rock con ciertas ambiciones, que trabajó bastante, que empezaba a degustar cierta popularidad y a tener algo de ascendencia en un sector que en forma dual desea y desprecia al mismo tiempo el reconocimiento de su identidad: el opresor-oprimido, con mucha mala suerte y a la que el destino, la casualidad o quién sabe le dio una oportunidad única para inscribir su nombre con caracteres de gloria o su reverso, sin medias tintas, en esta historia.

No me pone contenta lo que les pasó, no se lo deseo a nadie, pero el vaso está servido, y la hiel también se bebe como el láudano. No habrá lugar para mediocridades, y espero que tomen el lugar que los está llamando. Un futuro terrible y brillante.

08042006


Creo que odio a Diego Maradona

Por María García

Creo que odio a Diego Maradona. Pero no estoy muy segura de por qué...

¿Será por mi evidente ausencia de pene y esa envidia atávica del sexo femenino hacia el masculino o más bien será una envidia por la incapacidad casi absoluta de mi pierna derecha para dominar la pelota? ¿Será porque soy atea o más bien porque con la pierna izquierda directamente soy más torpe que una inválida para meterle un penal a un arquero atado luego de una dosis de barbitúricos?

¿Será eso o más bien una rebelión contramasista por ver que millones y millones de personas consumen con delectación inefable todo lo que sale de la boca y la gamba de un futbolista que se vanagloria de haber hecho el gol más notable de su carrera contra las reglas del juego?

¿O será mi natural aborrecimiento por el negocio del fútbol profesional y los que en él facturan por mover cifras tan aberrantemente obscenas de dinero y recursos en pos de una actividad que muchas veces pone en juego intereses comerciales, leyes de mercado, variables políticas y caprichos personales convirtiéndolo en una suma algebraica que resta deporte, divide opiniones, multiplica ganancias para unos pocos y suma intolerancia fanática?

¿Acaso es la lega opinión de las aptitudes físicas y netamente deportivas de un jugador que se jacta de ser el mejor del mundo de todas las épocas cuando sólo en la actualidad hay Aymares, Riquelmes, Ronaldinhos, Figos, Beckans y Messis? ¿O por que sencillamente estamos hablando de una persona que no supo mantener su salud física y mental por sí mismo? ¿Será por eso que odio a Diego Maradona?

¿Será porque hay un viejo dicho que dice que es preferible llegar a tiempo que ser invitado y otro que dice que hay gente que sólo aparece en el momento indicado y en el lugar preciso? ¿Y porque las condiciones políticas, militares, sociales y mediáticas requerían la necesidad de un ídolo popular que insuflara sentimiento patriótico y desviara la atención hacia asuntos banales y manipulables? ¿Y porque Maradona apareció justo en ese momento sin olvidar que puede vender desde camisetas hasta pañales para adultos en los que aparezca su estampa?

¿Tal vez será porque es un tipo que habiendo aceptado, por no decir elegido, formar una familia y tener descendencia se dedicó luego a la promiscuidad y el consumo de drogas y no se bancó ninguna de las dos formas de vida? Bueno, de separarse de su esposa lo entiendo, pero los verdaderos yonquis y promiscuos tienen su moral y su ética, eligen esa vida y se la aguantan y no andan llorando después las lágrimas de los hipócritas.

¿Será que odio a Maradona porque es un conductor de televisión chato, aburrido, arrogante, ignorante y repetitivo o sólo porque refleja la elección de miles de personas que prefirieron ver su programa y este hecho me noquea más fuerte que un golpe en la cara de la hija de Alí?

¿Quizás la incongruencia de portar una cruz colgada en el cuello junto a un tatuaje del Che Guevara?

¿Tal vez la ingenuidad de creerse el amigo de Castro y Chávez cuando sólo lo utilizan para arrastrar simpatizantes para sus proyectos políticos?

¿A lo mejor porque canta horrible, porque lo veo hasta en la sopa o porque no sabe quién soy yo?

Resumamos las posibles razones: está lo de vanagloriarse de haber hecho trampa, lo de formar parte de un negocio del espectáculo alienante, lo de no ser mejor deportista que otros cientos, lo de haber sido designado ídolo popular como quien elige un queso en una fiambrería, lo de su falta de moral propia y escaso aguante, sus falencias como conductor televisivo, la cruz junto al Che, la de no distinguir quién lo manipula, la de cantar peor que Palito Ortega y la de mi resentimiento porque me desconoce.

Son muchas preguntas para un solo día... aunque todas tengan la misma respuesta no creo que hoy pueda encontrarla.

No sé... será mejor dejarlo para mañana y seguir pensando que odio a Maradona por un problema de extremidades.

25112005


Del cine como tirano y la literatura como némesis

Por María García

De las relaciones de hecho y derecho entre cine y literatura hay amplia bibliografía, de tipo cronológica, descriptiva, cuasi objetiva diría, por eso la mía será una postura tendenciosa que inclinará la balanza sobre uno de los platillos, y eso se los advierto desde el comienzo.

Hay innúmeras películas basadas en libros, algunas de las más logradas son en mi opinión aquellas que se atienen al espíritu de la obra a veces sacrificando un poco la letra impresa en sentido literal, tal el caso de Psicópata americano, basada en la obra homónima de Easton Ellis y El festín desnudo, dirigida por el inefable David Cronemberg sobre libro de William Burroughs.


Desde el Frankenstein de James Whales, pasando por Psicosis, Cementerio de animales hasta llegar al terror tecnológico-pornográfico de Crash, el cine no ha dejado de darme gratos momentos de esparcimiento audiovisual.

Pero cuando confronto los libros que dieron origen a esas joyas cinematográficas con esas mismas joyas palidecen lánguidamente ante mis ojos. Diría que el cine, como arte temporal, es frívolo, opresivo y efímero en comparación con la letra impresa. El cine impone una estructura vertical de subjetividad que lo confunde con la objetividad, inexistente por cierto. Ya todos habrán llegado a la conclusión que la objetividad no existe, sino que es una subjetividad consensuada y aceptada tácitamente debido al lastre de los años.

El cine impone el ojo de la cámara como la visión omnipresente y multilateral de los hechos, cuando es la pobre visión de un ojo tuerto y unilateral que afecta directamente nuestras emociones de modo de instalarse más cómodamente en el punto neurálgico desde donde surgen la mayoría de las respuestas humanas a los estímulos: lo emocional.

Como lo emocional es el punto más tierno en donde es posible incidir en otro ser humano es también en donde se generan los atavismos, las ataduras y los más duros anquilosamientos comportamentales y de reacciones dirigiddas.

Esto se debe al lenguaje audivisual que se procesa con nuestro hemisferio lateral derecho y porque en general el cine, ya sea en casa o en salas, es una actividad social que genera una respuesta de grupo.

Por otra parte, la literatura, es una actividad por lo general solitaria, que exige una respuesta individual y subjetiva ante un estímulo que nunca deja de verse como individual y subjetivo. Es un tête à tête sin intermediarios ni mayores filtros que lo impregnen de pre-significados. Como arte temporal exige más tiempo, atención y memoria que la narración visual y exige la reflexión y la imaginación, siempre diversa y variopinta de los diferentes lectores. Es horizontal y liberadora. Exige el uso de ambos hemisferios cerebrales, el derecho, que trata con imágenes y emociones, pero también el izquierdo, que trata con palabras y razones.

Así como el cine es un camino de una sola vía con casi nulas posibilidades de retroalimentación por parte del receptor, la palabra impresa o tipeada es un camino de dos vías sin excepción, o sino será un callejón sin salida.

Ha habido algunos intentos, a mi entender, de suplir esta gran carencia del cine a través del multienfoque de una sola historia o la pluralidad de historias sobre un mismo hecho, o el uso de varias personas narrativas como la película alemana Corre Lola corre o las mexicanas El callejón de los milagros o Amores perros, tal vez tratando de bajar la cotización de un lenguaje que jamás reemplazará a la riqueza de recursos de la mente humana.

Es mediante la confrontación con los libros originales que se notan más estas falencias. Y aunque siga prefiriendo las locaciones, la fotografía, la interpretación de Karloff y el goticismo general de la obra de Whales al ríspido romanticismo de Mary Shelley, bueno, tan sólo es una excepción.

01102004


Todo lo que mata es asesino

Por María García

Otra vez aquí frente a esta inmunda pc para escupir mi veneno, porque hay cosas que me pueden, que me molestan mucho. Me molesta Virginia Hanglin, me jode el gordo Lanata, me molesta Romanello, me pueden los que se tatúan y se hacen piercing porque sí, y ¿porqué sí? Y porque se usa, que sé yo, es "rebelde, trasgresor, atrevido", ahora cualquiera tiene un piercing en la ceja, en la oreja, un tatuaje en el hombro o en el brazo. Me puede que haya más dinero para la represión que para la educación. Más chalecos antibalas, más balas para la policía, menos requisitos para entrar en la escuela de policía, jueces-policía, más perros policía, más policías perros. ¿Qué es esto? ¿Qué es lo que está pasando? Estamos viviendo en la película con Stallone El Juez y en cualquier momento aparece y dice: "Sabía que dirías eso..." ¿Cuando te detengan porque les parezca les vas a tener que interponer a ellos mismos el habeas corpus? ¿O estamos en un cuento cyberpunk de Willian Gibson o en la novela 1984 de Georges Orwell? ¿Qué está pasando Sábato, viejo? Ya suficientemente son prepotentes ahora, la otra tarde iba caminando con M y dos policías me miran, me remiran, pero provocando loco, ni siquiera los podés mirar, no podés, y eso que tendría que haberle pegado una piña y tenés que seguir caminando, si los mirás de frente ya estás como atentando contra su autoridad, autoridad de qué digo yo, si se creen que con un uniforme y con una pistola tienen autoridad yo soy Traci Lords, más bien están como listos para el desfile anual de orgullo sadomasoquista. No es broma, la mayoría de los policías salen del mismo lugar de donde se originan ciertos delitos, (ya es conocido el delito de saco y corbata con las debidas credenciales), es decir el delito que se persigue, repudia y castiga, de forma que sea ejemplar para todos los pelotudos que se atrevan a hacer lo que hacen otros con las credenciales debidas y bueno, ahí está, se hacen policías por el sueldo, la obra social, tener un laburo y terminan asumiendo el rol de aquello que repudiaron, de esos que los persiguieron y castigaron, porque tienen introyectado al opresor. Es pura sociología, Durkhein estaría orgulloso. Es decir que hostigan a todos aquellos que se parecen o se parecieron a ellos, porque quieren ser como... Moneta digamos. Y también, no lo digo yo hay muchos de uniforme que por tener cierta autoridad también la descargan en su propia casa, eso de las familias golpeadas.

Hay otros que no, que son pura burguesía en estado grasoso, como el policía de los simpsons, me acuerdo un episodio en que el jefe Gorgory detiene a Homero y le va a hacer una multa porque dice que tiene una luz trasera que anda mal, que parpadea cuando va a dar la vuelta.

¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué nadie dice nada? Me está entrando pánico, señorita, documento, aquí está, tiene las esquinitas de las ojas sospechosamente rotas, silencio, tiene que renobárselo y pagar no sé cuánto porque para cuando se lo renueben de forma dijital y las uellas digitales estean bien con un plastificado arriba aunque no tengamos instrumentos ni técnicos para identificar uellas dijitales y una buena foto color así vemos si es rubio o morochito y el código de barras así sabemos todo sobre usted y si le podemos sacar las córneas y la rodilla en caso de "accidente", qué tiene en la mochila, habra y sin testigos le metemos este saquito misterioso lleno de una sustancia que tiene poderes mágicos, que me contaron, pero que ¡ooo! está proibida asi es que positivamente, nos va a tener que acompañar a la secional y ahí la vamos a rebisar mejor.

Mejor me acuerdo que escuché que en un país de Europa creo que es Finlandia, no hay policía por la calle, ni en ningún lado, o sea no existe yo me pregunto: ¿Y si una desvalida anciana quiere cruzar la calle? ¿Y si al lazarillo de un ciego le da un ataque al corazón y queda sin lazarillo solo y perdido? ¿Y si unos turistas japoneses quieren saber donde queda la Iglesia del Reino de Satán quién los va a ayudar, quién los va a llevar del brazo, quién les va a indicar la dirección más corta, sin pedir nada a cambio a los turistas? Yo no sé Finlandia, qué país, nunca hay un policía cuando se los necesita.

Por suerte no vivo en Finlandia, donde está lleno de finlandeses y hace mucho frío y hay bosques y bosques encantados llenos de duendes buenos, no como los de acá que se maman todo el tiempo y cantan tonadas horrendas.

Tal vez haya alguien que se enoje con todo esto pero es que estoy enojada yo también porque NADIE DICE NADA, NADIE HACE NADA, porque se pusieron todos de acuerdo en la legislatura, los representantes que a mí NO ME REPRESENTAN porque no pueden ya salir a la calle sin custodia policial, porque sus hijos no pueden salir tranquilos en sus cuatroxcuatro, porque ya no saben qué alarma poner, porque no pueden contener a los comerciantes y a las personas que tienen sus casas en barrios residenciales, porque estamos entrando cada vez más en una pesadilla de la que no queremos despertar y despertaríamos ya si nos diéramos cuenta que podemos cambiar todo esto, que no tiene porqué seguir pasando, que es mentira que los pobres siempre van a existir, que es un eufemismo barato decir que en todos lados hay policías buenos y policías malos, legisladores buenos y legisladores malos, que la culpa de lo que pasa la tenemos todos si yo no la tengo, que si cada uno se hiciera responsable y no confiara en el gran hermano cura, en el gran hermano juez, en el gran hermano político, en el gran hermano policía, en el gran hermano profesor, y si dejaran de ver tanta televisión y la vida de los otros, que si coge, que si no coge, que si le pone los cuernos, que si no, estoy segura que no tendríamos estos problemas.

Yo no confío en los hermanos mayores, cuando era chica, mi hermano mayor era mi ídolo y todo lo que él hacía para mí era lo máximo, pero al ir creciendo me di cuenta que era un ser humano que tenía muchas carencias y defectos, y sí, al principio me desilusioné y fue como un bajón, pero lo bueno es que empezamos a andar en plan de igualdad, nos peleábamos mucho y también nos reíamos mucho, pero como iguales, a pesar de que era más alto y más grande en edad que yo, y hasta yo podía enseñarle cosas que él no sabía.

No tengo ídolos ni modelos, porque no me ayudan ni a mí ni al "ídolo", a mí porque yo sólo puedo compararme conmigo misma, y a los otros porque está probado que todos los ídolos terminan putos.

Es posible que alguien lea esta nota algún día y quiera tirármela por la cabeza, o tal vez piense como yo pero ya sea demasiado tarde, tipo: año 2020, el GranGranHermano, George Bush III dio día libre a los esclavos sureños luego de dos años de trabajo forzados en los pozos del estado de Nueva Argentina.

¡¡Viva nuestro rey!!

mayo 2004


Breve y triste historia de la regla

Por María García

Desde los más antiguos tiempos que te podás imaginar la regla ha tenido ignorantes y temerosos enemigos que complicaron la vida de la mujer que menstruaba.
En los comienzos de nuestra era Plinio el viejo escribía en su Historia Natural que el solo contacto con una mujer en ese estado: "transformaba el vino en vinagre, marchitaba los cultivos, hacía caer los frutos de los árboles, empañaba el vidrio de los espejos, embotaba la punta de un arma, oxidaba el hierro y el cobre, causaba la muerte de las abejas, ponía rabiosos a los perros que probaban ese líquido, provocaba abortos en las yeguas" y más.
Por siglos se mantuvieron falsas creencias sobre la mujer que sangra. La regla era considerada un producto de desecho, un líquido impuro y peligroso que era necesario eliminar sin testigos. En esos momentos la mujer tenía poderes sobrenaturales y por eso era mantenida aparte sin poder tener ningún tipo de contacto.
La mujer era maldita y esclava en esos días. Hoy nos parecen ridículas algunas creencias antiguas, parecen superados muchos mitos y supersticiones y nos creemos civilizados y comprensivos y muy informados.
Pero aunque la peor parte ya pasó aún no ha pasado todo. Los actuales mitos sobre el período incluyen: que una mujer que menstrúa no puede hacer una mayonesa porque la corta, que la regla purifica y desintoxica el organismo, que no se puede lavar el cabello ni bañarse mientras dura, ni ir a la peluquería, no se pueden comer frutillas ni tener sexo, ni montar a caballo o hacer ciertos deportes. Algunas mujeres actualmente califican su estado como una enfermedad diciendo que "me enfermé tal día" o "estoy enferma" mientras dura.
En estos días las religiones judía e islámica conservan preconceptos sobre la mujer que está menstruando, es decir de casi todas.
Pero sobre todo sigue siendo un tema tabú. Aún hoy son las madres o alguna mujer adulta la encargada de hablarles a las prepúberes sobre lo que les va a pasar, recomendar discreción y festejar silenciosamente la fertilidad de las hijas.
Padres, hermanos, amigos, novios y esposos no deben enterarse ni del comienzo, ni de los días, ni de la forma que cada una usa para cuidarse.
El tema en sociedad sólo se toca cuando se trata de los míticos trastornos psicológicos que supuestamente trae: mayor sensibilidad, irritación, idiotez.
En fin que si sacamos una cuenta rápida teniendo en cuenta que la regla puede durar hasta ocho días, entonces una de cada siete mujeres en este momento está menstruando y bajo esos prejuicios está totalmente inhabilitada y no es idónea para nada y para colmo tiene que pagar todos los meses para inhabilitarse, y que no se entere nadie y todo eso me pone de muy mal humor (y no es que esté con la regla, jejeje).

Pero, hay un santo remedio para combatir el tabú, que más bien no es santo, sino laico, pero sí es remedio.
Para la chica que menstrúa no todo es esperar esos días y tratar de pasarlos lo mejor posible, porque actualmente se puede manejar todo con la ayuda de la ciencia y la tecnología.
La regla se puede atrasar, adelantar, suprimir, provocar, licuar o espesar, suprimir los dolores, hinchazón, disminuir la abundancia, etc, etc.
La mujer se ha adueñado del período así como antes fue maldita y esclava en esos días. ¿Pero es realmente el deseo o la necesidad de dominarla o más bien la pseudoliberación de un hecho natural para cumplir con compromisos sociales, para no parecer sucia o inhabilitada?
Una vez más el comercio tiene mucho que ver. La industria farmacológica y de la higiene femenina ha provisto a las mujeres con miles de artefactos: tampones, toallas femeninas, píldoras, inyecciones, hormonas y ha ganado y sigue ganando mucha plata con todas esas cosas que nos metemos en el cuerpo. ¿Son realmente necesarias? ¿Vale la pena enriquecer a quienes aseguran públicamente liberarnos y en secreto siguen lucrando con el tabú y reforzando el estigma se ser mujer?
Juicio sumario: culpables por comerciar con nuestro cuerpo. Culpables por no advertirnos de los efectos colaterales y secundarios. Culpables por provocarnos enfermedades. Y culpables nosotras por escucharlos.
Aún así, dice el dicho, si no querés que te pisen, entonces no te disfracés de alfombra.

marzo de 2004


Contracultura: ni tan bueno, bonito ni barato

Por María García

Siempre me dio la impresión, prima facie, sin textos o citas de autoridad de respaldo, que todo lo que por definición se opone a otra cosa, haciendo de esto su razón de ser, era dependiente, cojo e incluso parasitario.
Lo mismo me pasa con la contracultura, concepto amplio y generoso por momentos pero adicto sobremanera a la cultura dominante.

Insuficiente, carente de nuevas respuestas y también incapaz de formular nuevas preguntas, la contracultura se planta con una sonrisa sardónica y con una actitud de "no me importa nada" a esperar su turno en la silla del príncipe.

Fama, fortuna, difusión masiva, son los premios que otorgan los circuitos establecidos a la paciente espera. A cambio pide la inoculación dosificada de nuevas ideas, que actuarán como una vacuna preparando a las masas que siempre necesitan inyecciones frescas (cual soma) para mantener su parálisis.

Sin proyectos individuales y colectivos, interactuando unos sobre otros de forma dinámica, pero que esencialmente subviertan radicalmente este episodio dialéctico no habrá salida al círculo de la "contracultura-que-cuestiona-a-la-cultura-para-después-ser-cultura" y no habrá posibilidad para plantearse nuevas preguntas y encontrar nuevas soluciones.

Después de todo ser contracultural es una forma de hacer cultura, hace tiempo ya entra en los organigramas e incluso se reconoce su inicio en Woodstock y en menor medida en el mayo del ’68. Clasificada, pesada, medida y estudiada, es más ya un objeto de la ciencia que de necesidades biófilas.

Entrando en contacto con la inmediatez que nos rodea y teniendo en cuenta que nada es tan bueno, ni bonito, ni barato (o que incluso esos son conceptos dependientes del sujeto) encontraremos nuevas formas de expresión a una de las urgencias primitivas de los seres humanos: comunicarnos plenamente.

enero de 2004

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