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La Patagonia rebelde |
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Madres Coraje
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[2002] De Ernesto Ardito y Virna Molina Duración: 127 minutos "Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendran otros que continuaran... "(Raymundo Gleyzer, 1974) Este largometraje documental cuenta la vida y obra de Raymundo Gleyzer, un cineasta argentino secuestrado y asesinado por la dictadura militar en 1976. Enlace para descargar con emule Trailer en YouTube
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Germán
[2004] A través de su historia se cuentan 30 años de historia Argentina. Desde la militancia en la década del 70 hasta los hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001. El diputado y líder sindical Abdala predijo en los albores de la democracia alfonsinista, todo lo que iba a suceder y que finalmente sucedió, si se continuaba con la política de entrega del patrimonio nacional y por la practica constante y epidémica de la corrupción. Enlace interno para descargar de Arcoiris |
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Raúl
Sendic-TupamaroDuración: 1 hora, 37 minutos. Documental dirigido por Alejandro Figueroa, narra la vida y obra de Raúl Sendic (1926-1989), uno de los fundadores del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros), organización armada revolucionaria uruguaya que actuó a fines de la década de 60 y principios de los 70. La película incluye entrevistas a otros de los fundadores del movimiento, como José Mujica, actual ministro uruguayo de Ganadería, Agricultura y Pesca; Eleuterio Fernández Huidobro, actual senador, y el escritor Mauricio Rosencof, con quienes Sendic compartió la cárcel. Enlace para ver en Dailymotion |
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Comandante
- Oliver StoneDuracion total del film: 1 hora, 35 min (2003). Despues de tres años de rodaje, Oliver Stone nos ofrece, extraído de más de 30 horas de entrevistas y conversaciones, un retrato íntimo y humano del líder cubano. Compartiendo el riesgo con Castro, Stone se pone delante de la camara y crea un clima cercano que favorece respuestas del líder cubano difíciles de obtener de otro modo, consiguiendo inéditas reflexiones sobre el estado de su gobierno, la actual situacion política internacional y reveladores detalles de la historia del siglo XX. Enlace para veren Dailymotion y descargar con emule (español)
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Looking
for Fidel - OLiver StoneDuración: 58 minutos. OLIVER STONE: "ADMIRO LA REVOLUCIÓN DE CASTRO" - "Looking for Fidel" es la continuación de "Comandante", un valioso documento a través del cual Oliver Stone despeja las claves de la tensión que soporta el país. Más de 30 horas de conversación con Castro sirven para que el director, con un estilo agresivo, cuestione al Comandante sobre la disidencia interna, el controvertido argumento de su sucesión y la presión internacional de la que es objeto Cuba, especialmente por parte de EEUU. Enlaces para ver en Google Videos y descargar con emule (español)
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La
batalla de ArgeliaDuración: 1 hora, 56 minutos. [1966] Italia, Argelia, 122 min., b/n. Director Gillo Pontercorvo. Auténtico documento de la guerra de Argelia, culminación de la cual fue su independencia con respecto a Francia. Rodado integramente en Argelia y protagonizado por Yacef Saadi, personaje fundamental en la movilización argelina revolucionaria. Ganadora del Leon de Oro de la Mostra veneciana del mismo año. La batalla de Argel es una de las película más emblemáticas de la historia del cine, valores que le otorgan, por supuesto, su calidad excepcional, pero también por resultar el mejor testimonio (el más directo y asequible) de un capítulo que fue "clave de bóveda" en la historia de la revolución argelina, así, como uno de los testimonios más representativas de la revolución anticolonial, un acontecimiento histórico que raramente ha encontrado su expresión cinematográfica, una expresión que, sin excepción tuvo que ser prestada porque las naciones emergentes del Tercer Mundo apenas si contaron con algunos cámaras en las guerrillas. Es igualmente una película distinta, hecha desde arriba, pero también desde abajo. Enlace para ver en Dailymotion Más sobre La Batalla de Argel (pdf) |
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La
Batalla de Chile (Parte III)El poder popular De Patricio Guzmán. Duración: 1 hora, 18 minutos. Al margen de los grandes acontecimientos que narran los filmes precedentes ocurren también otros fenómenos originales, a veces efímeros, incompletos, que recoge la tercera parte. Numerosos sectores de la población y en particular las capas populares que apoyan a Allende organizan y ponen en marcha una serie de acciones colectivas: almacenes comunitarios, cordones industriales, comités campesinos, etc., con la intención de neutralizar el caos y superar la crisis. Estas instituciones, en su mayoría espontáneas, representan un "estado" adentro del Estado. Enlace para ver en Google Videos Web de Patricio Guzmán |
Cuba: Los caminos de la
revolución - Che Guevara Donde nunca jamás
se lo imaginan
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El
cine como instrumento de colonización cultural: Disney, el western y el musical
Por Carlo Frabetti
Casi desde sus orígenes, el cine se convirtió en el más eficaz vehículo de la
cultura de masas (y por ende en el más poderoso instrumento de colonización
cultural), solo superado, a partir de los años sesenta, por la televisión. O
complementado, más que superado, puesto que la televisión vino a potenciar de
forma extraordinaria, dándoles una nueva y masiva difusión, los productos
cinematográficos y paracinematográficos (telefilmes, series, etc.). Es absurdo,
por tanto, decir que la televisión le hace la competencia al cine: en todo caso,
le hace la competencia a los cines (es decir, a las salas de proyección), pero
la cinematografía como tal tiene en la televisión su mejor aliada.
Y desde sus orígenes la industria cinematográfica fue un cuasi monopolio de
Estados Unidos, así como su más eficaz arma ideológica y propagandística; no es
exagerado afirmar que, sobre todo en los años cincuenta y sesenta, Hollywood
desempeñó un papel no menos importante que el Pentágono en la agresiva campaña
imperialista estadounidense.
Para analizar el papel del cine como instrumento de colonización cultural, he
elegido tres de sus vertientes más representativas (dos de ellas claramente
tipificadas como "géneros"): los productos Disney, el western y el musical. La
elección puede parecer un tanto arbitraria, incluso anecdótica, puesto que hay
géneros mucho más explícitos desde el punto de vista de la propaganda ideológica
(como el cine bélico o el policíaco); pero es precisamente su supuesta
neutralidad lo que hace que estas tres ramas de la cinematografía estadounidense
sean especialmente peligrosas, como intentaré mostrar a continuación.
Los productos Disney
A partir de la II Guerra Mundial, la factoría Disney inundó el mercado
internacional con tres tipos de productos básicos: cortometrajes de dibujos
animados, largometrajes de dibujos animados (los largometrajes con actores
reales son más tardíos e inespecíficos) y cómics (desarrollados sobre todo a
partir de los protagonistas de los cortometrajes).
Los cortometrajes disneyanos suelen ser meras sucesiones de gags humorísticos, y
su carga ideológica es comparativamente escasa, aunque fueron decisivos para
imponer a los dos grandes iconos de Disney: el ratón Mickey y el pato Donald,
que se convertirían a su vez en los máximos protagonistas de los cómics de la
factoría.
El análisis de las historietas de Mickey y Donald es especialmente interesante,
pues en ellas alcanzan pleno desarrollo ambos personajes (apenas esbozados en
los dibujos animados). En sus aventuras (a menudo bastante largas y de una
cierta complejidad argumental), Mickey se perfila como el típico héroe positivo,
valeroso y de conducta intachable, mientras que Donald se aproxima más al
"semihéroe" de las típicas comedias cinematográficas estadounidenses, voluble y
chapucero pero básicamente bueno. En su libro Cómo leer el pato Donald (1972),
Ariel Dorfman y Armand Mattelart llevan a cabo un exhaustivo análisis del
solapado contenido ideológico de los cómics disneyanos, y a dicho ensayo remito
al lector interesado en un tema que no es posible tratar debidamente en esta
breve exposición. Solo señalaré las curiosas relaciones de parentesco que se dan
tanto en la familia Duck como en la familia Mouse: Donald vive con tres sobrinos
(que no se sabe de quiénes son hijos), y los cuatro se relacionan de forma
recurrente con el "tío Gilito"; las relaciones conyugales y paterno filiales
brillan por su ausencia, y lo mismo ocurre en el caso de Mickey y sus dos
sobrinos; además, tanto Donald como Mickey tienen sendas "eternas novias", Daisy
y Minnie, con las que mantienen relaciones un tanto ambiguas. ¿Impugnación de la
familia convencional? Todo lo contrario: el matrimonio y la familia nuclear son
la meta suprema, la culminación de toda aventura, y por tanto no pueden formar
parte de la aventura misma; podríamos hablar, en este caso y en otros similares
(casi todos los héroes del cómic tienen su correspondiente "eterna novia"), de
mitificación por omisión.
En cuanto a los largometrajes de dibujos animados de la factoría Disney, sobre
todo los de la primera época (Blancanieves, Bambi, Cenicienta, Pinocho, Peter
Pan, La Bella Durmiente, etc.), han desempeñado un papel crucial en el proceso
de suplantación de la cultura popular por la cultura de masas, al contribuir de
forma decisiva a banalizar, edulcorar y resemantizar (es decir, ideologizar) los
grandes cuentos maravillosos tradicionales y los clásicos de la literatura
infantil. A primera vista, podría parecer que su carga ideológica no es muy
intensa; pero no hay que olvidar que las películas de Disney van dirigidas
(aunque no solo a ellos) a los niños, es decir, a un público indefenso ante los
poderosos estímulos audiovisuales de estos excelentes (desde el punto de vista
técnico) productos. Teniendo en cuenta, además, el extraordinario éxito de los
grandes "clásicos" disneyanos, su amplísima difusión tanto en el espacio como en
el tiempo, sería un grave error subvalorar la potencia indoctrinadora de sus
almibarados mensajes ético-estéticos, que han grabado en las mentes de varias
generaciones de niños unos patrones de belleza y bondad (y de fealdad-maldad)
cuya trascendencia aún no ha sido debidamente estudiada.
El western
A primera vista, resulta sorprendente que un género tan específicamente
estadounidense, tan ligado a una historia y unas condiciones exclusivamente
locales, haya alcanzado en todo el mundo un éxito tan extraordinario. Bien es
cierto que la mera fuerza bruta de la industria cinematográfica podría haber
impuesto cualquier tema, por muy local que fuera; pero un cine sobre las hazañas
de los boy scouts o de los jugadores de rugby, pongamos por caso, no habría
tenido la misma aceptación masiva que el western.
La explicación profunda del éxito sin precedentes de este género hay que
buscarla en el hecho de que la sistemática campaña de expolio y exterminio
conocida como "la conquista del Oeste" ha sido la última gran "epopeya" de la "raza blanca" contra otras etnias y de la cultura occidental contra otras
culturas (la actual "cruzada contra el terrorismo islámico" no ha terminado, por
lo que todavía no es materia épica, y esperemos que nunca llegue a serlo). La
explicación está, en última instancia, en el racismo y la xenofobia de una
sociedad brutal, íntimamente orgullosa de su larga tradición de atropellos y
masacres.
Con el tiempo, el western evolucionó desde las consabidas cintas de "indios y
vaqueros", burdamente maniqueas y solo aptas para niños y descerebrados, hacia
relatos más centrados en la épica del héroe solitario y autosuficiente, eficaz
expresión del mito estadounidense del self-made man; e incluso daría lugar a
derivaciones tan curiosas e interesantes como el "spaghetti western", cuya
peculiar retórica hiperbólica (y a menudo auto irónica) merecería un estudio
aparte. Pero, en conjunto, el western es sin duda el género cinematográfico que
de forma más grosera (y a la vez más eficaz) ha proclamado la "superioridad" de
la "raza blanca" y de la cultura occidental. Toda la propaganda nazi y fascista
de los años treinta se convierte en un juego de niños ante esta gigantesca
maniobra de colonización cultural e idiotización de las masas.
El musical
Este género en apariencia tan amable e inofensivo como los dibujos animados, y a
menudo ensalzado incluso por la crítica "de izquierdas" (revistas tan
prestigiosas como la española Film Ideal o la francesa Cahiers de Cinéma
rindieron en su día delirantes homenajes al musical estadounidense), ha sido
probablemente el que más ha contribuido a imponer en todo el mundo los nefastos
patrones ético-estéticos (los "valores", en última instancia) tardo occidentales
(no olvidemos que la cultura de masas estadounidense no es más que la
degradación de la cultura occidental, la apoteosis de su banalización y
decadencia).
El musical es, desde el punto de vista temático, una variante de la comedia
romántica, y como tal nos propone, ante todo, unos estrictos modelos de conducta
masculinos y femeninos, unos protocolos de cortejo igualmente rígidos y, en
última instancia, una idealización extrema del amor convencional (que no en vano
es el mito nuclear de nuestra cultura). Pero su peculiar naturaleza artística,
su condición de "gran espectáculo", su eficaz utilización de los recursos
estéticos y retóricos de la música y la danza, convierten al musical en la
máxima expresión del glamour, la elegancia y la alegría de vivir.
Es interesante intentar ver un musical con ojos de niño o de espectador ingenuo,
no familiarizado con las convenciones del género. Un hombre y una mujer están
conversando normalmente y, de pronto, sin previo aviso y sin mediar provocación
alguna, él empieza a cantar. ¿Un ataque de locura transitoria? De ser así, la
locura es contagiosa, pues ella, en vez de llamar a un médico, se pone a cantar
también, y a los pocos segundos, arrastrados por su delirio melódico, el hombre
y la mujer están bailando claqué... Los críticos culturales solemos buscar los
mensajes ocultos tras la literalidad de determinados mensajes aparentemente
simples, pero deberíamos realizar también el ejercicio recíproco: analizar la
literalidad de ciertos mensajes "poéticos". En este sentido, no deberíamos pasar
por alto el nivel puramente denotativo de ciertas metáforas y metonimias típicas
del cine, la publicidad y otras formas de seducción-indoctrinación. En las
sociedades occidentales, gritar de felicidad y dar saltos de alegría son
manifestaciones poco comunes entre los adultos; pero no en vano las alusiones
verbales a estos impulsos reprimidos (su enunciación sustitutoria) se han
convertido en frases hechas, y el musical se limita a sublimarlas
artísticamente, puesto que cantar y bailar no es más que gritar y saltar de
forma articulada. Si tenemos en cuenta, además, la relación de la danza con el
cortejo y con la sexualidad misma, no es difícil ver en el musical la expresión
más clara y desaforada de la mitología amorosa (es decir, de la ideología)
occidental. Recuerdo una discusión que tuve hace muchos años con un conocido
crítico de cine comunista sobre Cantando bajo la lluvia (una auténtica obra
maestra desde el punto de vista artístico, qué duda cabe). "No me negarás que es
una de esas películas que ayudan a vivir", me dijo en un momento dado, a lo que
repliqué: "En efecto, y precisamente en eso estriba su peligro: ayuda a
reconciliarse con una forma de vida inaceptable".
Corbatas, tacones y hamburguesas
Desgraciadamente, la fascinación de la crítica de izquierdas por el musical
estadounidense no es un fenómeno aislado. Sin ir más lejos, resulta paradójico
(y preocupante) que en el más antiimperialista de los países y en el marco de un
congreso sobre la diversidad cultural, disten de ser infrecuentes los signos de
sometimiento a los patrones occidentales.
Si el traje de chaqueta (esa atrófica chaqueta que no en vano se denomina
"americana"), uniforme oficial del macho dominante que lo distingue tanto de la
clase oprimida (los obreros) como del género oprimido (las mujeres), es absurdo
en todas partes, lo es doblemente en Cuba, y el hecho de que esté desplazando a
la tradicional, elegante y funcional guayabera en los actos oficiales, es una
señal de decadencia estética cuya importancia (nulla aesthetica sine ethica) no
habría que subvalorar. ¿Y qué decir de la falocrática corbata, ese ridículo nudo
corredizo de seda, a la vez signo de poder y de sometimiento, que en Occidente
sigue siendo de uso obligatorio en muchos lugares y circunstancias?
¿Y qué decir de los zapatos de tacón (a cuyo éxito tanto han contribuido las
divas de Hollywood)? No solo son obviamente inadecuados para caminar (y ya no
digamos para correr), sino que, por si fuera poco, los traumatólogos llevan
décadas denunciando los graves daños para los pies, e incluso para la columna
vertebral, que acarrea su uso. Y, por otra parte, ¿cuál se supone que es su
función? ¿Hacer más "atractiva" a la mujer que los lleva? Pero ¿quién puede
encontrar atractiva a una mujer que lleva en los pies unos instrumentos de
tortura que limitan su movilidad y dañan su salud? Solo un enfermo, obviamente,
un machito baboso que se excita con la estética del dolor y la sumisión. La
próxima vez, compañeras, que vayáis a calzaros unos zapatos de tacón, preguntaos
qué pretendéis con ello. Si vuestra intención es excitar a los sadomasoquistas,
y os parece, además, que el logro de tan alto objetivo merece la inmolación de
vuestros metatarsianos y vuestras vértebras, adelante; pero si vuestra finalidad
es otra (por ejemplo, que os consideren personas y no objetos), estáis adoptando
una estrategia claramente equivocada.
Pero tal vez el más nefasto de los hábitos cotidianos impuestos por la cultura
estadounidense (aunque no solo por ella, sino por los países ricos en general)
sea el carnivorismo. Las hamburgueserías (y a ello ha contribuido el cine de
forma muy especial) se han convertido, en todo Occidente (y en parte de
Oriente), en importantes lugares de encuentro de los adolescentes, tan
emblemáticos como las discotecas o los grandes centros comerciales. Y la
disparatada idea de que "comer bien es comer carne" ha calado profundamente en
casi todo el mundo, incluida Cuba, donde el consumo de cerdo está alcanzando
niveles preocupantes (la última Feria del Libro de La Habana, sin ir más lejos,
estaba llena de puestos ambulantes donde se vendían esas grasientas seudohamburguesas porcinas que hacen las delicias –y las barriguitas-- de tantos
cubanos). El carnivorismo (y en especial el cerdivorismo) es nefasto desde el
punto de vista dietético, económico y ecológico, y la revolucionaria Cuba
debería abordar el tema con la seriedad que merece.
La defensa de la diversidad cultural bien entendida empieza por uno mismo, por
una misma, y quienes nos oponemos a la dominación imperialista deberíamos ser
más críticos con nuestras propias costumbres. Tendemos a considerar naturales
nuestros hábitos cotidianos (dietéticos, indumentarios, amorosos), y a menudo no
solo no son tan naturales, sino que en realidad ni siquiera son nuestros. En
estos momentos, para Cuba, como para muchos otros países de todo el mundo, la
mayor amenaza imperialista no está en el Pentágono, sino en Hollywood y en
McDonald’s.
Ponencia presentada en el V Congreso Internacional "Cultura y Desarrollo" de La
Habana
Fuente: Rebelion, 17/02/07