| Se conoce como Masacre de Capilla del Rosario el fusilamiento de 16 combatientes de la Compañía del Monte "Ramón Rosa Jiménez" del Partido Revolucionario de los Trabajadores y del Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), hecho ocurrido entre el 10 y el 12 de agosto de 1974, a unos 15 kilómetros de la capital catamarqueña. Los guerrilleros fueron fusilados después de haberse rendido al ser descubiertos antes de copar el Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada. |
NOTAS EN ESTA SECCION
Fusilamiento de 16
guerrilleros en Catamarca
Amenazas a testigo en causa por desaparecidos
A
propósito de la muerte del Capitán Viola y otras muertes
ocurridas en Tucumán
Tupamaros asesinados en Catamarca en 1974.
Querella particular de ciudadana uruguaya
Abren una causa por fusilamientos a miembros del ERP
La
cultura de la memoria, por Román Lejman
Inés Izaguirre: Mapa social del
genocidio (pdf)
Otras masacres
"Yo
no estaba"
Declaró el ex gobernador Mott (27/02/08)
"Yo no estaba", repitió el ex gobernador. Hugo Mott dijo que el Ejército se hizo
cargo de la operación armada. "Durante mi gobierno jamás hubiese permitido que
se cometan delitos de lesa humanidad", dijo. Pero poco después afirmó que el
ejército pudo haber cometido una masacre con los guerrilleros... Aún cuando
oportunamente asegurase que se había tratado de "un enfrentamiento".
@DIN, 27 de febrero de 2008 - El ex gobernador Hugo Alberto Mott admitió que no
puede afirmar con certeza que el Ejército no haya masacrado a los 16
guerrilleros fallecidos en las serranías adyacentes a la Capilla del Rosario.
Así lo informa en su edición de hoy el diario El Ancasti, de Catamarca
(República Argentina). El ex mandatario declaró ayer por espacio de dos horas y
media ante el juez federal Ricardo Antonio Moreno en relación con la causa
iniciada para determinar si en aquel hecho, ocurrido el 12 de agosto de 1974, se
cometieron o no delitos de lesa humanidad.
Mott concurrió antes de las 9 y en su declaración
comentó lo que es público: cuando se produjo la masacre él y otros colaboradores
se estaban en Buenos Aires. En tal sentido, explicó que toda la información que
recibió sobre el tema se la brindó el entonces ministro de Gobierno, Alberto del
Valle Toro, y el ministro del Interior de la Nación, Benito Llambi.
Sobre la información recibida, sostuvo que en todo momento se le informó que lo
que existió fue un enfrentamiento armado producido luego de que medio centenar
de integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) "intentara
infructuosamente copar las instalaciones del Regimiento 17 de Infantería
Aerotransportada".
Mott dijo que la operación fue abortada y que el grupo insurgente se "desbandó",
por lo que una fracción quedó acorralada en el "Cañadón de los Walther", donde
se ejecutó la orden "de reprimir".
Pero ante preguntas de la querella particular, Mott admitió que no podía afirmar
con seguridad que no haya existido una ejecución de los guerrilleros inermes,
tal como surge de otros elementos incorporados a la causa.
Mott se encargó de aclarar en todo momento que cuando ocurrió aquel
acontecimiento histórico no estaba a cargo de la primera magistratura y comentó
que tras arribar a la provincia visitó a los heridos en el hospital de urgencias
y a los detenidos en el Instituto de Rehabilitación "Julio Herrera".
En un tramo de su declaración, Mott aseguró que no hubiera permitido jamás que
durante su gobierno se cometan delitos de lesa humanidad, aunque a renglón
seguido admitió que no podía aseverar que los guerrilleros no hayan sido
masacrados.
En declaraciones públicas realizadas tiempo atrás a otro medio, el ex mandatario
había afirmado que los 16 guerrilleros habían fallecido en el marco de un
enfrentamiento armado, pero ayer no pudo sostener tal aseveración.
Fuente: @DIN Agencia Digital Independiente de Noticias
Fusilamiento
de 16 guerrilleros en Catamarca
Final para 32 años de impunidad (25/09/2006)
(Prensa De Frente, Boletín quincenal N° 49, Lucho Soria) En el mismo
lugar donde los cerros se cubrieron de ayes de dolor por las balas asesinas del
Terrorismo de Estado el 12 de agosto de 1974, en el mismo lugar donde días
después los uniformados, rodeados por miembros de la Corte Suprema de Justicia y
representantes de la Iglesia, celebraron los fusilamientos, ahora, 32 años
después, se cubrieron con la consigna "Hasta la Victoria Siempre" y con las
bellas palabras del poema "Por estos muertos, nuestros muertos, pido castigo".
Las voces que la pronunciaron en Capilla del Rosario, Catamarca, eran las de los
familiares y los militantes de derechos humanos, tras la entrega del cuerpo del
revolucionario internacionalista uruguayo Rutilo Betancour Roth, quien
permaneció 32 años como NN tras ser fusilado por miembros del ejército argentino
y de las policías provincial y Federal.
Rutilo, más 15 combatientes de la Compañía del Monte "Ramón Rosa Jiménez" del
Partido Revolucionario de los Trabajadores y del Ejército Revolucionario del
Pueblo (PRT-ERP), fueron abatidos después de haberse rendido al ser descubiertos
antes de copar el Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada, mientras otros
integrantes en lugares cercanos eran detenidos y otros regresaban a los montes
tucumanos donde tenían sus bases operativas.
La presencia de Rutilo se daba en el contexto de las acciones de la Junta
Coordinadora Revolucionaria (JCR), conformada por el Movimiento de Liberación
Nacional (MLN) "Tupamaros", de Uruguay; el Ejército de Liberación Nacional
(ELN), de Bolivia; el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), de Chile, y
el PRT-ERP.
Dirigieron la represión el jefe de la policía catamarqueña, teniente coronel
(re) Rolando Anello; el de la Federal, comisario Alberto Villar; el comandante
del III Cuerpo de Ejército, general de brigada Ernesto Federico Della Croce, y
el jefe del Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada, coronel Eduardo
Humberto Cubas (yerno del caudillo neoperonista Vicente Leonides Saadi).
Cubas y Anello se dirigieron a Capilla del Rosario junto con el comandante de la
Cuarta Brigada de Infantería Aerotransportada, general José Vaquero. Según los
testimonios, marcharon con más de 300 efectivos, los que tenían la orden de
actuar según la consigna "el ejército no toma prisioneros". La orden fue
cumplida al pie de la letra.
Los efectivos estaban armados con armas FAL, ametralladoras y morteros y se
trasladaron a la zona en camiones Unimos, un diseño especial que tiene
suspensión independiente en las cuatro ruedas, lo que les permite andar en las
montañas casi con las mismas facilidades que una mula.
La impunidad en marcha
En rigor, lo de los fusilamientos y las torturas a los detenidos forma parte de
una denuncia presentada a la Justicia Federal en agosto de 1974 por los
familiares y los abogados Mario Marca, Ricardo Rípodas, Mario Marcolli, Mardonio
Díaz Martínez, Silvio Frondizi y Alfredo Curuchet.
Marca, Rípodas, Marcolli y Díaz Martínez, posteriormente detenidos,
permanecieron en prisión hasta 1984. Frondizi y Curuchet fueron asesinados por
la banda paramilitar conocida como Las Tres A, creada por José López Rega.
La denuncia fue archivada en el contexto de la represión en el inicio del
terrorismo de Estado, pero sí fueron juzgados y condenados por el fuero federal
trece guerrilleros capturados en las inmediaciones de Capilla del Rosario.
Recién en diciembre de 2004, con la denuncia de Mirta de Clérici, Ana Radusky y
Jorge Alberto Perea en representación de los organismos de derechos humanos de
Catamarca y Córdoba, con el patrocinio de los abogados Claudio Orosz y Martín
Fresneda (militantes de HIJOS) y Guillermo Díaz Martínez (a cargo de la Comisión
de Derechos Humanos del Colegio de Abogados catamarqueño e hijo de Mardonio),
comenzó a instruirse en el Juzgado Federal de Catamarca la causa para determinar
las circunstancias y autores de la llamada "Masacre de Capilla del Rosario" y
para identificar los cuerpos que fueron sepultados en 1974 como NN en el
cementerio municipal.
La reactivación de la causa no hizo más que corroborar las denuncias. Prensa De
Frente tuvo acceso al expediente en el que se pueden leer, por ejemplo, las
pericias médicas. La que corresponde a Norberto Carlos Rufino indica que
presentaba "cuatro disparos de arma de fuego, tres en el cráneo con orificio de
entrada en región parietal posterior izquierda, occipital y temporo-occipital
izquierda, con salida en región frontal, cavidad orbitaria y región auricular
derecha respectivamente". El cuarto disparo lo recibió en la parte posterior de
la muñeca izquierda. Le dispararon desde atrás, al intentar cubrirse con sus
manos antes de ser ejecutado.
En esa misma línea se inscribe la testimonial del entonces conscripto Fernando
Gambarella. "Depusieron sus armas al verse en inferioridad numérica, pero igual
fueron masacrados por efectivos del Ejército y de la Policía", dijo en su
declaración.
Dos didácticas pruebas del fusilamiento de 16 guerrilleros, lo que fue negado
por los genocidas, por el gobernador peronista Hugo Mott y por su vice, Antonio
Saadi. Ellos dos, más el general Della Crocce y el coronel Eduardo Humberto
Cubas y con la lógica presencia de monseñor Pedro Torres Farías, entre otros,
celebraron en un acto público la represión. El diario "La Unión" de Catamarca,
en su edición del 10 de septiembre de 1974, resume en su título que se exaltó
"la acción del regimiento y de la policía provincial".
Con relación a Cubas cabe agregar que murió hace un par de años en un geriátrico
porteño, abandonado por los suyos.
La lucha continúa
No hicieron lo mismo los familiares de las víctimas del terror de Estado y los
militantes de los derechos humanos, quienes no padecen de amnesia y desarrollan
una lucha de firmeza inclaudicable por la verdad y la justicia.
Con particular alegría protagonizaron el gesto de ir a Capilla del Rosario y,
después de que las hermanas de Rutilo Betancour Roth recibieran un cuadro de la
pintora Gabriela Vargas, la voz de Ana musitó el poema de Pablo Neruda:
Por estos muertos, nuestros muertos
Pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la Patria
Pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte
Pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen
Pido castigo.
No quiero que me den la mano
Empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores,
Tampoco en su casa tranquilos,
Los quiero ver juzgados,
En esta Plaza, en este sitio.
Pido castigo.
Fuente: www.prensadefrente.org, 25/09/06
Amenazas a testigo en causa por desaparecidos (octubre
2006)
(18/10/2006)
Uno de los testigos de la causa demominada 'Masacre de Capilla del Rosario',
ocurrida durante la dictadura militar, fue amenazado de muerte telefónicamente,
en tanto que familiares se manifestaron preocupados por las 'maniobras
tendientes a reinstalar el miedo de la década negra'.
Mirta Clérici, integrante de la Asociación de Familiares de Desaparecidos por
Razones Políticas, quien es denunciante en la causa, confirmó que se denunció
ante la Justicia y Policía Federal las 'amenazas y maniobras intimidatorias a un
testigo' de la causa que investiga el juez federal de Catamarca, Ricardo Moreno.
'Estas situaciones nos preocupan, pero otros que están más preocupados que
nosotros porque saben que la impunidad está llegando a su fin con la
imprescriptibilidad y la reapertura de causas por los delitos de lesa
humanidad', manifestó la mujer al confirmar las amenazas.
La desaparición de Julio Jorge López, las amenazas a jueces, fiscales y testigos
'son claras señales de quienes pertenecen a la impunidad, pero no vamos a bajar
los brazos ante quienes quieren reinstalar viejas prácticas', añadió Clerici.
La mujer detalló que el testigo amenazado ya venía advirtiendo 'seguimientos y
otras situaciones extrañas', cuyos detalles están en manos de la Justicia,
agregó.
La identidad del testigo se mantiene en reserva, ya que se trata de un ex
conscripto que habría aportado datos importantes datos sobre el hecho ocurrido
en agosto de 1974, cuando 16 guerrilleros murieron en un enfrentamiento con
militares en momentos que se aprestaban a copar la base del regimiento
capitalino.
La denominada 'Masacre de Capilla del Rosario' ocurrió entre el 10 y 12 de
agosto de 1974, a unos 15 kilómetros de la capital catamarqueña y, según la
denuncia de familiares y organizaciones de Derechos Humanos, los guerrilleros
fueron masacrados cuando ya habían depuesto las armas.
Esta causa fue abierta hace dos años y en agosto de este año comenzaron a
declarar los testigos que, de aproximadamente 60 convocados, hasta el momento
solo 10 aportaron sus testimonios.
A
propósito de la muerte del capitán Viola y otras muertes
ocurridas en Tucumán. Homenajes y olvidos, a 30 años del
comienzo del genocidio
Por Marcos Taire (02/12/04)
El 1º de diciembre de 1974 un comando de la organización
guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo mató al
capitán del Ejército Humberto Viola. En la acción también
murió una pequeña hija del militar, María Cristina, de 3
años y resultaron heridas su esposa y otra niña de corta
edad. El hecho ocurrió un día domingo, al mediodía, al
llegar Viola y su familia a visitar a sus padres,
domiciliados en pleno centro de San Miguel de Tucumán.
La acción guerrillera formaba parte de una política de
represalia decidida por el ERP después de la masacre de
Catamarca, ocurrida a comienzos de agosto. En esa
oportunidad, una veintena de guerrilleros que habían
fracasado en su intento de copar el Regimiento 17 de
Infantería Aerotransportada, fueron fusilados después de
entregarse a las fuerzas policiales y militares.
El ERP mató a Viola porque tenía información de que era uno
de los jefes del primer grupo de tareas que desde hacía
varios meses venía sembrando el terror en el campo y las
ciudades de la provincia de Tucumán. Exactamente un mes
antes, el 1 de noviembre, esa patota militar creada a
instancias del entonces comandante de la Quinta Brigada de
Infantería, general Luciano Benjamín Menéndez, había
asesinado de un bombazo en su domicilio al secretario
general de los trabajadores municipales de la ciudad de
Famaillá, Juan de la Cruz Olmos. Además, durante casi todo
el año que terminaba, había colocado artefactos explosivos
en las casas de decenas de dirigentes, militantes y abogados
a quienes acusaba de formar parte de la 'subversión'.
También en sindicatos, locales partidarios, instituciones
educativas, etc.
El capitán Viola era un oficial de Inteligencia integrante
del Batallón 142 de esa especialidad. Sus integrantes
crearon el clima de zozobra que sirvió para fundamentar la
intervención militar en la provincia, decidida
inmediatamente después de la muerte de Viola. La presencia
de un reducido grupo guerrillero en las lejanas montañas del
suroeste tucumano fue el pretexto para, un mes después, dar
comienzo al Operativo Independencia.
Al día siguiente de la muerte de Viola, la patota militar
secuestró y asesinó a Berta Molina, esposa de Oscar
Montenegro, un dirigente gremial de los vitivinícolas
tucumanos que estaba enrolado en el Partido Revolucionario
de los Trabajadores y había sido el máximo dirigente del
Frente Antiimperialista por el Socialismo, FAS. Berta 'Cuca'
Molina de Montenegro había sido una de las más importantes
dirigentes de la primera organización de familiares de
presos políticos en los años de la dictadura de Onganía ,
Levington y Lanusse. Los militares que la secuestraron en
represalia por la muerte del capitán Viola la llevaron hasta
el Parque 9 de Julio de la capital Tucumana y allí, contra
las alambradas del autódromo, la mataron a golpes.
Un par de días después del crimen de Berta Molina, su hijo
Luis Montenegro, de 18 años y sin militancia política
alguna, fue secuestrado en las inmediaciones de una de las
esquinas más populosas de San Miguel de Tucumán, Avenida
Mate de Luna y Avenida Alem. Salvajemente torturado, fue
asesinado a balazos y su cadáver arrojado a un costado de la
Avenida Solano Vera, en las afueras de la capital tucumana.
Una semana después, el ERP suspendió su campaña de
represalia contra la oficialidad del Ejército, a raíz de la
muerte de la hijita del capitán Viola.
Exactamente un año después de la muerte del capitán Viola,
el 1 de diciembre de 1975, en pleno Operativo Independencia,
los militares lo recordaron haciendo volar por los aires un
automóvil con 7 personas, que estaban secuestradas, justo
frente a la casa de los padres del militar.
Ayer hubo dos homenajes al capitán Viola: uno en el Círculo
Militar, ofrecido por sus camaradas; el otro en la Cámara de
Diputados de la Nación, rendido por un legislador del
partido de Domingo Cavallo. Unos días antes, el comando
general del Ejército, al recordar el día de la Inteligencia
Militar, también homenajeó al capitán Viola. Algunos diarios
y revistas, sitios on line, etc, también recordaron al
capitán Viola. Una carta al director en Clarín habla de la
necesidad de no ver la historia con un solo ojo. En ninguno
de los recordatorios se menciona a Berta Molina y a su hijo
Luis Montenegro.
www.argenpress.info
Cuando
asomaba la coordinadición represiva. Tupamaros asesinados en
Catamarca en 1974
Las exhumaciones de cinco cuerpos NN en el cementerio de
Catamarca, en Argentina, vuelve a poner sobre el tapete la
colaboración represiva entre países del Cono Sur. En esa
búsqueda de verdad también los archivos reconstruidos con
paciencia arrojan luz sobre los servicios de inteligencia y
los medios de prensa.
Fabián Kovacic. Desde Buenos Aires (29/07/05)
El 11 de agosto de 1974, un Comando del Ejército
Revolucionario del Pueblo (ERP) planeó ingresar al
Regimiento de Tropas Aerotransportadas número 17, en la
provincia de Catamarca a unos 12 kilómetros de la capital
provincial, para hacerse de armamentos. La Unidad Militar
contaba con una dotación de casi 800 hombres, un poderoso
arsenal, y constituiría un golpe esencial para la guerrilla,
teniendo en cuenta que era asiento de un Comando
especialmente entrenado en lucha antiguerrillera.
Eran 42 guerrilleros que en el interior de un ómnibus
escolar, similar a los transportes colectivos que recorren
la ciudad de Buenos Aires, cambiaban sus ropas por uniformes
de fajina militar a la hora de la siesta. Se trataba de la
mítica Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, ese día al
mando de Hugo Irurzun ("Capitán Santiago"), el mismo que en
1979 hizo volar por los aires al ex dictador nicaragüense
Anastasio Somoza en las calles de Asunción del Paraguay.
Atareados en los cambios de vestimenta, nadie se percató de
que al costado de la ruta provincial 62 dos ciclistas
pasaban junto a ellos sorprendidos de lo que veían y de
inmediato dieron aviso a la policía del siguiente poblado
rural sobre movimientos sospechosos, probablemente de
guerrilleros.
Una hora más tarde llegó la policía y comenzó un combate
donde cayeron policías y tres militantes del ERP, entre
ellos presumiblemente el tupamaro Hugo Cacciavillani, alias
"Vicente". En medio de la confusión, los guerrilleros
decidieron dispersarse en dos grupos. El primero, al mando
de Irurzun, logró huir con armamentos y patrulleros tras
vencer la resistencia policial. El segundo grupo, al mando
de Antonio "Negro" Fernández, intentó reorganizarse al día
siguiente en el paraje Capilla del Rosario, hasta donde
llegó el Ejército con 300 efectivos rastrillando la zona.
Casi dos horas de combate dejaron a los irregulares sin
municiones, y decidieron rendirse. Sin embargo, los 16
guerrilleros fueron fusilados simulando un enfrentamiento,
pero sólo 11 cuerpos fueron entregados a los familiares que
los reclamaron.
Los otros cinco fueron sepultados en una tumba NN en el
cementerio de la capital provincial. Entre ellos estaría el
segundo uruguayo, Rutilio Betancourt, alias el "Tupa".
TREINTA AÑOS DESPUÉS. Todo consta ahora en la causa que
lleva adelante el Juez Federal de Catamarca Pedro Navarro
desde diciembre último, cuando familiares y Abogados de
organismos de Derechos Humanos de las provincias de Córdoba
y Catamarca se presentaron solicitando una investigación
sobre lo que ya se conoce como la Masacre de Capilla del
Rosario.
"No sabemos de quiénes se trata y no podemos afirmar nada
concretamente. Recién estamos por plantear al Juez que se
designe médico para hacer la identificación por ADN óseo de
los cinco cuerpos encontrados; ni siquiera podemos afirmar
que se trate de fusilados", admitió a BRECHA el Abogado
Martín Fresneda, representante de Elda Ida Roth y Elsa
Betancourt Roth, madre y hermana, respectivamente, de
Rutilio Betancourt. "Lo que hicimos hasta ahora es
reconstruir la historia con documentos y testimonios de
familiares. Sospechamos que cuando se entabla el primer
combate con la Policía, caen tres militantes del ERP dentro
del ómnibus y entre ellos estaría Cacciavillani. Esos mismos
testimonios indican que el ERP cuando caía uno de sus
militantes se comunicaba con los familiares para avisarles y
evitar que el cuerpo desapareciera a manos de las fuerzas
represivas. De ahí concluimos que entre los integrantes de
la Compañía de Monte en esa operación estaba Rutilio
Betancourt. Pero las exhumaciones de la semana pasada no
implican identificar aún a ningún cuerpo", aclaró Fresneda.
Diversas fuentes ligadas al ERP y algunos sobrevivientes de
la fallida operación guerrillera confirmaron la presencia de
los dos uruguayos. Betancourt y Cacciavillani eran
militantes tupamaros que formaron parte de la Compañía de
Monte aquel 11 de agosto.
PERÓN Y EL CÓNDOR. Las investigaciones de los Abogados,
organismos de Derechos Humanos y familiares cuentan con el
apoyo del Archivo Nacional de la Memoria y acaban de arrimar
nuevas pruebas sobre la existencia del operativo Cóndor, aun
antes de noviembre de 1975 cuando en Santiago de Chile se
reunieron delegaciones militares de los países sudamericanos
para dar forma a la coordinación represiva. Para analizar el
caso del frustrado copamiento en Catamarca hay que tener en
cuenta que en agosto de 1974 Argentina era el único país del
Cono Sur que aún mantenía un gobierno constitucional,
encabezado por Isabel Perón.
El diario provincial La Unión, de Catamarca, en su edición
del 30 de agosto de 1974 recoge información publicada en
Uruguay "por el matutino oficialista El País". Bajo el
título "La muerte de un militante uruguayo en Catamarca es
motivo de análisis", el matutino provincial informa que "los
organismos de seguridad uruguayos denunciaron reiteradamente
la permanente interdependencia existente entre las
organizaciones extremistas que operan en el Cono Sur", y
reproduce a continuación información del diario montevideano
denunciando la cooperación entre los grupos argentinos ERP,
fap y Montoneros, el eln boliviano, los tupamaros uruguayos
y el MIR chileno, para constituirse en la Junta Coordinadora
Revolucionaria.
"El pasado 30 de abril, las Fuerzas Conjuntas uruguayas –
una vez más – exhibieron diversos materiales, armamentos,
documentación, etcétera, incautados en procedimientos
cumplidos en esos días en Montevideo", sigue La Unión. "Extraoficialmente pudo
saberse, además, que más de un millar de ciudadanos uruguayos –requeridos (en
Montevideo) por sus presuntas actividades subversivas – se encontrarían en
territorio argentino desde que en 1972 el MLN sufrió una aplastante derrota a
manos del Ejército oriental. La mayoría de ellos llegaron a Argentina
procedentes de Chile, tras el golpe de Estado que depuso al régimen socialista
de Salvador Allende. Antes, muchos de esos militantes revolucionarios habían
tomado parte en expropiaciones, ocupaciones de fundos, atentados y otras
acciones subversivas en territorio chileno con activistas del MIR. Derrocado
Allende, los tupamaros huyeron preferentemente hacia la Argentina. Algunos lo
hicieron como asilados, otros entraron ilegalmente. La mayoría, se asegura,
continuaron su infatigable militancia integrándose a los cuadros de la
organización declarada ilegal en la Argentina (léase ERP) y otras organizaciones
de la extrema izquierda."
Es decir que la identificación de Cacciavillani o Betancourt
entre los militantes muertos del ERP certificó para la
inteligencia uruguaya que iba por el buen camino
intercambiando información con la dictadura de Pinochet y
los servicios del aún constitucional gobierno peronista
argentino. No hay que olvidar que Juan Perón había muerto
apenas un mes y medio antes de la Masacre de Capilla del
Rosario, el 1 de julio, y que el 1 de mayo anterior había
echado de la Plaza de Mayo a las formaciones especiales
juveniles, es decir, los Montoneros, a quienes llamó
"imberbes".
Fuente: Ministerio de Defensa Nacional - OFICINA DE
RELACIONES PÚBLICAS - República Oriental del Uruguay
-Resúmen del prensa, 29 de julio de 2005
Querella
particular de ciudadana uruguaya
La causa se inició porque se cree que 14 guerrilleros fueron fusilados. Una
mujer uruguaya cree que uno de los cinco NN sepultados en el cementerio es su
hijo, desaparecido desde entonces.
La madre de un guerrillero uruguayo supuestamente masacrado en el enfrentamiento
de la Capilla del Rosario el 12 de agosto de 1974 se constituyó en querellante
particular en la causa iniciada en el Juzgado Federal de Catamarca. Lo hizo con
el patrocinio letrado de abogados representantes de asociaciones defensoras de
Derechos Humanos de esta provincia y de Córdoba, y en la presentación se
solicita al juez Pedro Armando Navarro una serie de medidas, especialmente la
preservación del lugar donde están sepultados los cinco cadáveres pertenecientes
a los guerrilleros no identificados.
Elda Ida Roth, de 91 años, es la madre de un joven uruguayo que actualmente
figura como desaparecido durante la última dictadura militar en la Argentina.
Ella cree que su hijo estuvo en Catamarca y que murió durante el intento de
copamiento al Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada, un episodio ocurrido
el 12 de agosto de 1974.
El escrito judicial fue presentado por Claudio Orosz, integrante de la Comisión
de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Córdoba; Martín Fresneda, de la
Agrupación "Hijos" filial Córdoba; y los letrados catamarqueños Guillermo Díaz
Martínez y Pablo Gallardo, de la comisión de Derechos Humanos del Colegio de
Abogados de Catamarca. Junto a ellos estuvo Elsa Betancourt Roth, hermana del
joven desaparecido, quien viajó desde Uruguay para acompañar a los abogados.
Entre otras medidas, se solicitó al juez Navarro que se preserve el lugar donde
están sepultados los cinco cuerpos que en agosto de 1974 no fueron reclamados ni
identificados, el cuadro Nº 24 del cementerio municipal. Según la denuncia que
dio origen a la causa, las tumbas en las que están los NN son las número 23, 24,
26, 27 y 28 de la mencionada parcela.
También se solicitó la mayor celeridad posible para convocar al Equipo Forense
Argentino, para que a más tardar en junio próximo se realicen las exhumaciones y
las pruebas de ADN, a fin de determinar fehacientemente la identidad de los
cuerpos sin identificar. Ahora el juez Navarro debe resolver si acepta la
constitución de querellante particular de los familiares del joven supuestamente
fusilado tras el enfrentamiento.
Según explicó Betancourt Roth, su hermano fue integrante del grupo "Tupac Amaru"
de Uruguay y viajó hacia Argentina para realizar intercambio de experiencias con
otros grupos de izquierda durante la década del '70. Explicó que cuando se
produjo el fallido copamiento del RI 17 le llegaron a Uruguay recortes
periodísticos de Argentina y que desde entonces está convencida de que su
hermano cayó en ese enfrentamiento.
Lista de correo Reconquista-Popular
Abren una causa
por fusilamientos a miembros del ERP
Por Camilo Ratti (10/05/05)
A raíz de una denuncia presentada por abogados y organizaciones de derechos
humanos de Córdoba y Catamarca, el juez federal Pedro Armando Navarro hizo lugar
al pedido del fiscal para promover acción penal contra integrantes del Ejército,
sospechados de fusilar a 16 militantes del ERP en agosto de 1974 cuando ya se
habían rendido y se encontraban desarmados. Entre los combatientes abatidos hay
dos ciudadanos uruguayos, posiblemente pertenecientes al movimiento Tupamaro.
Como cinco de los fusilados fueron enterrados en calidad de NN en el cementerio
de la capital catamarqueña, la Justicia aceptó la intervención del Equipo
Argentino de Antropología Forense (EAAF) para que realice las tareas de
excavación y de identificación de estos cadáveres.
La denuncia presentada en diciembre pasado por abogados de derechos humanos de
Córdoba y Catamarca, tuvo eco en el juez federal Navarro, quien hizo lugar al
pedido del fiscal Santos Reynoso de promover acción penal contra miembros del
Ejército argentino y la policía catamarqueña, sospechados de haber fusilado a 16
integrantes del ERP cuando éstos se habían rendido, luego de un enfrentamiento
entre esta organización y las fuerzas de seguridad en un paraje conocido como
Capilla del Rosario, a veinte kilómetros de la capital catamarqueña, hecho
sucedido entre el 11 y el 12 de agosto de 1974.
"Entre los combatientes fusilados se encontraban dos ciudadanos uruguayos,
identificados como Hugo Cacciavillani, alias ‘Vicente’ y Rutilio Betancour,
alias ‘Tupa’, que habrían pertenecido al movimiento guerrillero Tupamaro", contó
a Página/12 Martín Fresneda, quien junto a Claudio Orozs, Guillermo Díaz
Martínez, el Colegio de Abogados de Catamarca, la Liga Argentina por los
Derechos Humanos y el Archivo Nacional de la Memoria, representan en esta causa
a las familias del país vecino.
"Nos hemos puesto en contacto con el gobierno uruguayo por este tema, y ellos
están muy interesados en conocer qué paso. Hasta se comprometieron a pagar los
costos de traslado de los cuerpos y otros gastos que pudiéramos necesitar",
agregó Fresneda.
Aunque la acción penal se promueve contra autores desconocidos, tanto el juez
como el fiscal ya tendrían identificados a los responsables de la masacre.
"A pedido de la policía, toman intervención el entonces comandante general del
Ejército, general Leandro Enrique Anaya; el comandante del Tercer Cuerpo de
Ejército, general Ernesto Federico Dellacroce; y el comisario de la Policía
Federal, Alberto Villar. Pero la persona que dio la orden de ejecución, cuando
los guerrilleros ya se habían rendido y entregado las armas, fue Juan José
Vaquero", apunta Fresneda.
Para los querellantes queda claro que se trata de delitos de lesa humanidad, en
los cuales se viola la Convención de Ginebra sobre el trato de prisioneros.
"Estaban desarmados y no tuvieron un juicio justo como se merecían, si es que se
comprobaba que habían atentado contra el Estado", remarcó el abogado que impulsa
la investigación judicial.
Como de los 16 cadáveres sólo once fueron entregados a sus familiares y cinco
permanecen enterrados en calidad de NN en el cementerio de la capital de
Catamarca, los querellantes pidieron a la Justicia la intervención del EAAF para
realizar las tareas de excavación e identificación, petición que fue aceptada
por Navarro. Dichas tareas de exhumación comenzarían a realizarse a principios
del mes que viene.
Página 12, 10/05/05
La
cultura de la memoria
Por Román Lejman
El periodista habló en el ciclo "La cultura de la Memoria"
Lejtman y una profunda visión de la realidad
Ante más de cien personas, el reconocido comunicador e investigador periodístico
se presentó el sábado en la Asociación Cultural Ameghino de Luján. Repasó el rol
de los medios durante la dictadura militar, pero también se refirió a su visión
del surgimiento de Juan Carlos Blumberg y llamó a "reconocer" la base social de
los movimientos piqueteros.
Como una charla de café (así lo planteó él), Román Lejtman intercambió
información, ideas y posturas con más de cien vecinos de esta ciudad que el
sábado se acercaron a la Asociación Cultural Ameghino. La disertación, en el
marco del ciclo "La Cultura de la Memoria" que organiza la Comisión de Derechos
Humanos de Luján y EL CIVISMO, fue sobre "Periodismo y Derechos Humanos", título
que abrió el juego de las opiniones a temas como la dictadura y el rol de la
prensa, la aparición de la figura de Juan Carlos Blumberg y los piqueteros como
expresión de la sociedad.
Ante la presencia de un público sumamente interesado por la exposición (entre
ellos las Madres de Plaza de Mayo, Rosa Palazzo y Ana Aguirre), Lejtman inició
la charla con una debida disculpa: "Me atrasé por el triunfo argentino en
básquet en las Olimpíadas de Atenas y porque se rompió el remis debajo de un
puente acá en Luján".
En primer término, el reconocido periodista habló de la relación entre el
periodismo y los Derechos Humanos, para lo cual eligió retrotraerse a los años
´70. Según él, "todo empezó entre 1976, o 1975 en realidad, y 1983.
Se dio un espiral de violencia desde los tiempos de la Triple A que aún hoy
estamos viendo las consecuencias".
"Una clave la encontramos cuando Isabelita deja momentáneamente el poder
aludiendo problemas de salud y ese espacio fue ocupado por el senador Luder. Se
pensaba que se podía evitar el golpe de Estado porque, mediante un acuerdo con
el radicalismo, se podía conseguir un gobierno de transición hasta las
elecciones, previstas para mediados de 1976. Pero en Tucumán se dio una
situación muy compleja desde lo institucional. El ERP va a la selva tucumana y
anuncia que su plan era declarar la independencia de esa provincia -detalló
Lejtman-. Las Fuerzas Armadas inician el avance de lo que más tarde será un plan
de exterminio y le arrancan a Luder un decreto por el cual desembarcan en
Tucumán y aplican un aniquilamiento de la subversión, tal cual lo expresa ese
decreto".
Ahondando en esa raíz, afirmó que "Luder después explicaría en el Juicio a las
Juntas que aniquilar era destruir la capacidad bélica que el ERP tenía en ese
momento en Tucumán. Pero no hay un solo miembro del ERP que estuvo en la selva
tucumana y haya terminado vivo. Todos murieron, según las autopsias, con un tiro
por la espalda o, los detenidos, por un tiro en la nuca".
"Esta es la primera relación del periodismo y los Derechos Humanos. Estas cosas
que hoy podemos contar, en el ´70 nadie las contaba. Colegas que en esos tiempos
trabajaban en grandes medios admiten que esa información estaba, pero que los
medios censuraban o se autocensuraban. Ya estaba en operaciones la Triple A y si
tu nombre entraba en la lista negra, o te mataban en la calle o tenías que
exiliarte".
Lejtman destacó que ese decreto de "aniquilar" se extendió con Isabelita a todo
el país. "Todos pasamos a correr peligro, porque no estaba definido el concepto
jurídico de subversión, razón por la cual todos podíamos serlo. El montonero que
desde la clandestinidad enfrentaba a la Triple A era un subversivo, pero el que
escribía en un diario que la Triple A era López Rega, también era subversivo".
Para el comunicador, "si la democracia en el ´75 hubiese sido lo suficientemente
sólida y responsable para enfrentar con la ley lo que aparecía como ´amenaza
para el sistema', quizás hubiésemos zafado del golpe de Estado. Aunque hay
quienes sostienen que el golpe de Estado venía a poner en marcha un plan
económico, y no importaba quién quisiera frenarlo porque los factores reales de
poder ya lo habían asumido: sólo esperaban que la violencia terminara su ciclo y
apareciera una última excusa para contar la mayoría de la sociedad a su favor. A
mí me parece que ese punto se da con el ERP en Monte Chingolo".
"En la dictadura -continuó- la situación para los medios fue compleja por varias
circunstancias. Los de una raíz militante, desaparecieron. Y medios
´establecidos´ como Clarín, La Nación, La Prensa, Crónica, La Opinión o el
Buenos Aires Herald, al principio bancaron al golpe de Estado. No hubo uno solo
de esta categoría que no haya festejado el golpe de Estado. Creían que se ponía
en el poder a las Fuerzas Armadas, las que terminarían con la violencia
continua, y en un tiempo determinado se llamaría a elecciones".
En tal sentido, rescató que "sólo un periodista del Buenos Aires Herald, de
manera aislada, escuchaba a las Madres de Plaza de Mayo. Y lo hizo hasta que
tuvo que irse. Pero si hoy le preguntás, te admite que en principio respondió al
golpe de Estado porque se creía en la posibilidad de reencauzar a la Argentina".
"Sin embargo, nadie se puede hacer el distraído -acotó-. Una semana después del
golpe, todo el mundo sabía lo que pasaba con la dictadura y los Derechos
Humanos. No hay un solo periodista de verdad que tuviera algún contacto con el
gobierno de esa época que no supiera lo que pasaba. Seguramente no se tenía el
cuadro general de situación, pero sabías que había gente desaparecida, que
estaban torturando y si no te escapabas te mataban".
A PARTIR DE MALVINAS
Lejtman no dudó en asegurar que "los medios que nombré se beneficiaron con el
golpe de Estado. La Nación, Clarín y La Prensa tenían un problema estructural
clave que era el papel. Y en un negocio realizado con el gobierno militar
apareció la sociedad Papel Prensa y se acabó el problema.
El punto de inflexión el periodista lo ubicó en la derrota de Malvinas. "La
gente terminó su miedo con los militares, se movilizó y se empezó a contar. Los
argentinos tienen un olfato especial que comparten con algunos jueces federales,
los que hace años no investigaban nada y ahora son los paladines contra la
corrupción y la defensa de los Derechos Humanos. Olfatean rápido hacia dónde va
la sociedad, no les importa con quién pactaron antes y cambian su mirada. Pero
si medios como Clarín o La Nación hubiesen informado lo que pasaba, quizás
hubiésemos recuperado la democracia antes y mucha gente se habría salvado".
De todos modos, aclaró que se contaban cosas, pero no se decían los por qué. "Se
informaba sobre hallazgos de cuerpos o confesiones de arrepentidos, pero no los
por qué. No hubo ni errores ni excesos, sino un plan sistemático que se armó
durante mucho tiempo. Eso lo sabemos por el Juicio a las Juntas, sólo que
Alfonsín tenía mucha presión de las Fuerzas Armadas y ese juicio no se televisó
en directo y tampoco hubo una cámara que televisara a los testigos de frente.
Nunca pudimos ver la cara y los gestos de los que nos contaron lo que significó
estar en la mazmorra de la dictadura durante meses o años. Eso pasó por una
decisión política".
A ese período informativo, Lejtman lo unió a los años en los que los medios
aportaron al "algo habrá hecho". "No se puede negar que hubo grupos militantes
de jóvenes que querían cambiar la sociedad y eligieron el camino de la lucha
armada. Eso no se puede desmentir y no hay que olvidarlo. Pero si el Estado
quería reprimir, no puede secuestrar, violar, torturar y hacer desaparecer. Vos
tenés que aplicar la ley. Los métodos que esos jóvenes utilizaban para acceder
al poder se pueden discutir, pero no el rol del Estado. Si vos sos el Estado, no
podés hacer terrorismo de Estado".
EN TIEMPOS DE BLUMBERG
"Lo que ocurrió el jueves pasado en el Congreso es lo último que me gustaría
mencionar a modo de introducción", dijo Lejtman. "Me da la impresión que un
señor absolutamente desbordado por las circunstancias tiene cargado en su
discurso, de manera inconsciente, el discurso de la dictadura militar. Y nunca
entendió lo que hicieron los organismos de Derechos Humanos".
En obvia referencia a Juan Carlos Blumberg, afirmó: "Tratando de ser flexible en
el comentario, puedo decir que criticando a esos organismos el señor cometió un
error. El tiempo dirá si fue así o estuvo directamente puesto para fracturar a
la sociedad. Me suena a esos muchos vecinos que todavía dicen ´¿en serio fue
así?´, aunque esté todo probado".
"Uno puede estar muy bien formado, pero la información es como una cosa que te
meten en el cerebro y te trabaja en el inconsciente. Y más si te martillan
durante años con la misma información. A veces reflexionamos cosas que nos
surgen porque las escuchamos en los medios. Y en Argentina hubo mucho martilleo
de que éramos derechos y humanos y los que desaparecieron eran todos
guerrilleros. Ese discurso, de alguna manera, lo ejemplificó Blumberg en la
marcha del jueves".
A partir de esa reflexión se abrió un intercambio con los presentes que se
extendió por espacio de una hora y media.
Sin irse de tema, la ex concejal Silvia Moglie preguntó sobre lo que vivió en su
casa, con su hija entendiendo o, incluso, hasta defendiendo las razones de la
marcha de Blumberg.
En respuesta, Lejtman dijo que "los medios no sólo informan, sino que hay mucha
opinión. En lugar de que se diga que darán la opinión, se mezcla con
información. Entonces al que escucha también se le mezclan los tantos. Pero
entendamos que tu hija tiene el derecho de pensar lo que quiera. Te lo paso al
ejemplo en mi casa. La señora que trabaja en casa y está todos los días con
nosotros, escucha Radio 10. Y está todo el día con esa radio. Mi señora a la
mañana escucha Aspen en el living y en la cocina se escucha Radio 10. ¿Qué le
voy a decir? Nada. El tema es que en distintos medios los periodistas cuenten
cómo ven las cosas, pero el problema es que no hay rigor profesional y la
opinión se mezcla con información. A mí no me preocupa que exista Grondona, pero
me preocupa que cuente las cosas como una verdad revelada y esté mezclando
información y opinión".
El periodista aclaró que no puede "discutir" el dolor de Blumberg porque no
podría entenderlo ("porque, por suerte, no me pasó"). Pero sí puedo discutirle
que sobre su dolor quiere construir una estructura jurídica que nos va a
perjudicar a todos. Arrancarle al Congreso 50 años para el que mató a 4 gallinas
y mantener 25 años para el que mató a un tipo, es de un perjuicio para el
sistema democrático que muy pocos podemos medir porque no somos abogados".
- Blumberg ¿habla superado por la situación como decía usted y lo hace con
cierta inconsciencia, o es la voz de un peligroso andamiaje?
- "Citando a un libro que he leído hace un tiempo, ´Desde el Jardín´, de Jerzy
Kosinski, creo que Blumberg es Chance. Es un personaje que movido por la marea y
empujado por una situación social logra de las instituciones cosas que los
verdaderos poderes que empujan jamás le podrían arrancar por derecha. El día que
aprobaron ese artículo desopilante de las penas -que espero que Kirchner vete la
semana que viene-, diputados de derecha e izquierda decían que no pudieron hacer
nada. Salvo el ARI y un sector de izquierda que votó en contra, el resto se
abstuvo para permitir al peronismo los votos para sacarlo. Y en la abstención
está el acuerdo político, porque si se iban no había dos tercios. Y son acuerdos
complejos, hechos para que la gente no los entienda".
"Igual, no me molesta que existan muchos pensamientos y uno logre la mayoría.
Así son las reglas. Pero sí me molesta que me tergiversen la información y eso
provoque que la hija de ella y Alcira, la que trabaja en casa, compren una vela
y vayan a la próxima marcha de Blumberg".
ACTUALIDAD PIQUETERA
- ¿Qué opina del diario Página/12 hoy, porque muchos dicen que está oficialista
y fue comprado por Clarín?
- "Esa última versión siempre existió, está en las redacciones, pero nadie me
demostró que pasó. Ni aún el propio Lanata. Pero, en otro plano, si me preguntan
hoy, creo que está muy oficialista. Uno puede estar acuerdo con la política
sobre Derechos Humanos del diario o qué hizo Kirchner con la Corte Suprema. Pero
hay cosas en materia económica que Página no cuenta. Sobra mucha plata del
superávit y yo quiero que diga que debe ser para los pobres y no para pagar la
deuda externa. Pero ese debate no está en el diario y me hincha. De todos modos,
hoy Página pone en tapa a Kirchner recibiendo a los organismos de Derechos
Humanos después del ataque de Blumberg y ningún otro lo puso. Ahí me siento
orgulloso del diario".
Otro vecino le pidió una reflexión respecto de la postura de la sociedad por los
desaparecidos de antes y los nuevos desaparecidos, "los que tienen hambre, los
pobres, los que no tienen trabajo, los que salen a cortar calles y son metidos
presos que son ignorados por gente como Blumberg".
Para Lejtman, "la diferencia básica entre desaparecidos y desocupados es que en
democracia, a los desocupados no los podés meter debajo de la alfombra".
En esta respuesta, el periodista se metió de lleno en otro tema de suma
actualidad: los piqueteros. "Al margen de las contradicciones que provocan, uno
debe tener un reconocimiento al movimiento piquetero, porque cuando nadie se
hacía cargo de esta gente que se cayó del sistema, aparecieron ellos. Podemos
discutir si me gusta más Pitrola que Castells, pero había 10 millones de
argentinos que se caían del sistema y nadie se hizo cargo. Ni los radicales, ni
el ARI, ni el Frepaso, ni el peronismo. Aparecieron estos dirigentes sociales
del fondo de la tierra y pusieron la cara".
"Igual -agregó-, con el correr de los años no podés aferrarte a una sola táctica
porque el medio o escenario político va cambiando. En 2001, la clase media que
estaba en la lona por el tema de los depósitos, aplaudía a los piqueteros. Yo
los ví en los comercios de avenida Rivadavia. Pero a la clase media, que pone o
voltea gobiernos, les fueron devolviendo la plata y quebraron lo que tiene que
ser una alianza lógica y solidaria de cualquier sociedad. Al que está en la lona
hay que agarrarlo y traerlo al sistema".
"El ejemplo, por más que me vaya un poco, es esto de bajar la edad de
inimputabilidad. Cerca del 80 por ciento de los delincuentes mayores tienen el
pasado ligado al delito desde los tiempos de adolescentes. Nunca se lo educó ni
se le dio un laburo en ese entonces, y en cambio se lo metió preso o en un
patronato mezclado con delincuentes. Lo terminás de hacer pelota y le dejás como
único camino salir a robar. Bajando la edad para condenarlo, al menor que tiene
un padre que está en la lona no lo protegés, sino que lo metés en la carrera
delictiva a los 16 años. Ni aumentando las penas o bajando la edad para ser
inimputable creas una sociedad más justa, al contrario", opinó.
Por último, consideró que con esos cambios penales "protegés al que tiene y
dejás afuera, dándole leña, al que no tiene. Pero llegará un momento en que esa
gente a la que golpeaste, sale y no te va a respetar, porque no hiciste nada por
ellos. El problema piquetero tiene una clave que es la base social. Y hay que
ayudar a incorporarla. Desde el socialismo, se dirá que hay que incorporarlo
porque la sociedad es para todos. Desde una mirada individualista, hay que
incorporarlos porque si no vendrán por vos".
Apuntes sobre medios
En un tramo de la charla, Lejtman fue consultado sobre la posición que adoptaron
los medios en los años de menemismo pleno. Sin embargo, el periodista abrió su
respuesta: "Hay una regla que se puede aplicar con todos los gobiernos. Los
medios son una cosa, un ente que trasmite información, ideas, ideología y
comentarios. Y también es un negocio. Muchos medios no coincidían con Menem o
quien sea, pero les ponían buena publicidad y ahí eran un negocio. La Nación
tiene un discurso que todos conocen y, por ejemplo, la semana pasada fue el
único que defendió a Lambrusquini. La página necrológica de La Nación es una
página política. Cuando se muere alguien importante hay que medir el impacto en
esa página. Lambrusquini hizo mucho favor desde el poder y al mirar la página de
necrológicas se ve que mucha gente de poder lo recordó. Y por decisión
editorial, a pesar de no tener grado por haber sido destituido, se lo hace
figurar como oficial retirado".
"Ámbito Financiero es otro ejemplo. Compartía la ideología con Menem, lo decía,
y aparte recibía una torta bien grande de publicidad. Por eso hay que mirar a
los medios como un reflejo de una parte de la sociedad y también como un
negocio. Pero no hay que meter en esa coordenada a los periodistas, porque la
mayoría son empleados. Y muchas veces se da el dilema de que te manden a
escribir una nota con la que no estás de acuerdo, pero tenés dos pibes, una
señora, pagar el colegio y demás. ¿Qué hacés? En general, pasa que el periodista
se transforma en un escriba. No pone la firma y escribe".
Masacre de Pilar - 20 de agosto de 1976
La noche del 19 de agosto, un grupo militar efectuó un control caminero sobre la
ruta 9, en Pilar, mientras aviones sobrevolaban el área. A las 4 de la madrugada
del 20, una camioneta y un furgón llegaron al lugar y a los pocos minutos se
escuchó una fuerte explosión. A la mañana, el espectáculo era macabro: restos
humanos se esparcían en un radio de cien metros. El área fue cercada por
soldados mientras los restos de los cuerpos dinamitados eran cargados en un
camión municipal. Según el parte policial las víctimas eran treinta: diez
mujeres y veinte hombres. El informe judicial dice que los cadáveres presentaban
balazos en la cabeza, tenían las manos atadas y los ojos vendados. Cinco cuerpos
fueron identificadas: Inés Nocetti, Ramón Vélez, Ángel Leiva, Alberto Comas y
Conrado Alzogaray. Los otros 25 fueron inhumados como N.N. en el cementerio de
Derqui. La Junta Militar, mediante un comunicado, "repudia el vandálico hecho,
atribuible a la demencia de grupos irracionales que pretenden perturbar la paz
interior y la tranquilidad del pueblo argentino, así como también crear una
imagen negativa del país en el exterior".
Un testimonio
Según el testimonio ante la CONADEP (Comisión Nacional de Desaparición de
Personas) del policía Víctor Luchina, él estaba de guardia en la
Superintendencia de Seguridad Federal el 19 de agosto de 1976, la noche que
trasladaron a 30 personas: "Apagaron todas las luces. Sólo quedaron encendidas
las del ascensor y la playa de estacionamiento. Recuerdo que los detenidos eran
30 porque fueron contados. Algunos venían envueltos en mantas, parecían estar
muertos; otros venían tambaleándose como drogados". Mientras cargaba los cuerpos
en un camión, le comentaron: "Estos se van para arriba".
La búsqueda
En 1985, el Equipo Argentino de Antropología Forense exhumó los cuerpos sin
identificar. La sanción de la ley de Obediencia Debida archivó el expediente y
los restos quedaron en un cuarto del cementerio de Derqui. Diez años después se
reabrió el caso en el marco de los Juicios por la Verdad. Se realizaron las
pruebas de ADN. Hasta el momento se identificó a Daniel Argente, José D.
Bronzel, Susana Pedrini de Bronzel, Carmen Carnaghi, Haydée Cirullo de Carnaghi,
Norma Fontini, Selma Ocampo, Horacio García Gastelú, Carlos Raúl Pargas, Ricardo
José Herrera y Juan Carlos Vera. Todos estaban denunciados como desaparecidos y
habían estado secuestrados en el Centro Clandestino que funcionaba en la
Superintendencia de Seguridad Federal de la Ciudad de Buenos Aires.
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