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ANTOLOGIA 3

Al compás de los pirulos
Otilia Da Veiga

De quince a veinte, grela, bien pintusa
de veinte a veinticinco, se descuenta.
Si mina bien debute es a los treinta,
engayolate. ¡Y a sacar pelusa!

De treinta a treinta y cinco no es cachuza
y la podés lastrar, sal y pimienta,
pero de treinta y cinco hasta cuarenta
¡isa! Que el tocomocho se najusa.

A los cuarenta y cinco se desata,
maneja con rebusque la sabiola;
por los cincuenta va siendo beata

y a los cincuenta y cinco altar eleva.
Grela, paica, percanta, mina piola
jabru y santera el diablo se la lleva.

Malevo
Carlos A. Alberti 

Apenas por la luz iluminado 
de un farol que se quiebra de cachuso, 
un malevo en la esquina está parado 
enfundado en su traje rantifuso. 

Pinta brava de guapo retobado 
que con la faca su valor impuso, 
La chamuya de vesre y es malvado 
con la nami que guita no le puso. 

La luna que lo mira, silenciosa, 
lo enmarca en la calleja tenebrosa 
en un aro de pálido cristal, 

y al mirarlo, en la esquina dibujado, 
el malevo parece recortado 
por el filo invisible de un puñal. 

Batiendo la precisa 
Otilia Da Veiga 

Todo es grupo. Verdá es la mishiadura
de esta vida fayuta y garronera.
Da la biaba, te surte a su manera,
por un lugar y un mango, te tortura.

El bobo, que ni vuelve ni tropieza
en horas que se piantan te la enreda
y yirando la suerte como quiera
de mistonga la va, desde que empieza.

La muerte se divierte con la vida
y cuidar la salud es una guerra
librada a su ragú, de arremetida.

Mancusa cómo va de equivocado
quien piensa que en el jonca va la vida
y no ve que viviendo esta enterrado. 

La Cortada de Carabelas 
Carlos de la Púa
 
Reñidero mistongo de curdas y cafañas,
de viviyos de grupo y de vivos de veras,
la cortada es el último refugio de los cañas
y la cueva obligada de las barras nocheras.

Barajada en el naipe de las calles centrales,
Carabelas es la carta más brava del asfalto.
Su abolengo ranero lo tiene por cabales
y a pesar del ambiente lo conserva bien alto.

El mejor elemento de vida cadenera
pasó por sus boliches tranquila y respetada,
desde la mina aquella de reloj pulsera
a la grela oriyera de la crencha engrasada.

En sus rantes bulines han truqueado, broncosas,
las barras más temibles de los tiempos pasados
y sus viejas paredes presenciaron famosas
peleas que dejaban cuatro a cinco tajeados.

La clásica encordada de los grandes cantores
deschavaron sus penas en sus piringundines,
volcando la milonga como un ramo de flores
en medio de las broncas y de, los copetines.

Hoy la vieja Cortada tiene nueva la pinta,
pero flota en su ambiente esa vida pasada
como flota en el cuello de la viola la cinta
ue pusiera prolija la mano enamorada.

La pebeta de Chiclana 
Carlos de la Púa 

Fue como todas...Se abocó ante el vento 
le gustaba el lujo, le tiró el gotán, 
y dejó a la vieja sola en el convento 
y fué p´al cotorro de un niño bacán. 

Y bebió en diez años toda la alegría 
y supo en diez años toda la crueldad, 
cuando dió el remache de la fulería 
la seña jodida de la enfermedad. 

Y sin un consuelo, sin una aliviada, 
la que de la mugre se abriera tan mal 
pagó con la chinche fatal, angustiada, 
la deuda sagrada con el arrabal 


El tango
Armando Del Fabro

-Yo soy el tango, june esta parada,
esta percha debute y farolera,
esta forma de andar, esta manera
de mi apronte, mi estilo, mi guapeada.

-Soy malvón y piropo. La sentada.
El porteño gajo. La fulera
raigambre de mi origen: mistonguera
entrega de la zurda, milongueada.

- En prosapia de guapos, fui la púa,
la bronca, el berretin. Fuí la cafúa
en embroyos de un taura en entrevero.

-Si bien nací en el fango, soy la esquina
que bate su pasado sin sordina
y el embrujo de embroque cadenero.

Redención 
Juan Bautista Devoto 

Era guapo, debute y bien plantado
Ganador de la calle con estilo
y su facon con legendario filo
marcó a tajos su fama de pesado.

Los hombres de la noche, lo temían:
las mujeres -en fija- lo adoraban
y los giles rastreros lo envidiaban
cuando en la calle larga lo seguían

Tuvo su amor: la mina y un purrete
y alejado de todo firulete
largó el estaño y olvidó las mesas

en donde el escolaso no era risa.
Cazó el laburo, se metió a carniza
y ahora corta cogote y milanesas.

A Pedro MiletariI (10/12/1971)
Leopoldo Díaz Vélez

...Y ese muchacho bueno que como aquel San Pedro
posee un alma pura y limpia de intenciones,
abrió un día de pronto su pequeño cuaderno
y empezó con los versos a vender ilusiones.

Y allá en la calle Alvarez, entre Aguirre y Loyola
correteó su alegría de purrete travieso
y estudiando y jugando se llenó su "sabiola"
de sanos pensamientos y de cristianos rezos.

Y así como escuchamos de pronto y todavía
su voz emocionada cuando habla de sus padres,
me confesó que fuera la primera poesía
una que dedicara dulcemente a su madre.

Y después amó el barrio, con su gente sencilla,
cuando allí en Caballito, Franklin al ochocientos,
como él dice, entre Rojas y Parral, maravilla
con su don de muchacho sin tangas ni aspavientos.

Y recuerda a Don Julio, que acabó su camino,
y a la gorda del tano Giovanin, "bien servida"
y a los conventillos y al "curdela" Faustino
y a la "ferramentusa" que "ganzúa" la vida.

No se le "pianta" nada y el "bulín vichadero"
le sirve para dar rienda suelta a su verso,
que "largó" con el Negro Celedonio primero
y hoy es todo su mundo, su pasión, su universo.

Como es el cinema raíz de su destino
y que en su propia casa exhibe con orgullo,
y vemos a Carlitos Gardel y Valentino
o a Greta o a Chaplín y sin nungún "barullo"

Es padre de una piba y de un pibe debute
ella casada (al pibe Miguel le falta poco)
y los nietos seguro que comentan: "salute,
al abuelo los versos lo tienen medio loco..."

Y así como quien sigue las volutas del humo
del "faso" que se vuelve nuestro amigo y hermano,
yo lo sigo en sus versos y a sus sueños me sumo
y le dejo mi "cuore" al tenderle la mano.

Mangos
Iván Diez

Todos somos hermanos macanudos.
Apretones... sonrisas... se chamuya...
pero entrando en el juego la biyuya
se acabaron los cortes y saludos.

Relucen dos por tres hasta los fierros;
hacemos una vida despreciable.
Pa' cachar un manguillo miserable,
nos tiramos al alma, como perros.

El mundo se retuerce, grita, ronca.
¡Por menega, señor, salta la bronca!
Se quiebra la amistad, todo se acaba...

Insultos... gestos rantes... malos modos...
¡Qué manga de fayutos somos todos!
¡La fuerza del gomán cómo deschava!


El amasijo
Felipe H. Fernández (Yacaré)

Andaban rechiflaos por una mina 
que a los dos les llevaba la corriente 
y buscaron de verse frente a frente 
pa arreglar el asunto en una esquina... 

Uno y otro fajarse se imagina 
porque si uno es pesao, otro es valiente 
y además es fulero que la gente 
sepa pa quien quedó la percantina... 

Hechos dos cabreiroas, van al trote 
se añapa cada cual un buen garrote 
pa fajarse de bute...a su deseo... 

Cuando están reventaos los masajistas 
cae un botón y encana a los duelistas 
mientras la mina espianta con un reo.... 

El curdelón
Felipe H. Fernández (Yacaré)

El que la escabia fuerte en los fondines
se acopló pa correrla de garufa.
Porque es curdo de tebu que no bufa
aunque le soplen cuatro copetines 
No es la primera vez que por las crines
lo arrastra un tungo pa portarlo en cufa
pero a la misma cana ya le estufa
darle atorro a este rey de los grapines.
La pilló con guindado brasilero.
Un matabichos, fuerte y bien fulero
baratieri...abudante y digestivo.
Y una vez bien escabio y sin menega
canta y bronca y patea como un chivo,
y se cae al bulín...con la bodega.

El muchacho malogrado 
Guillermo Aleu (h)

Para encontrarte en esta fonda burda
con el aspecto del que vive en babia
y la excusa prosaica que el que escabia
es porque vive bien estando en curda. 
Y vos, que la sabías a la gurda
me querés trabucar con esta labia
que se te antoja convincente y sabia
y yo la creo de lo más absurda.
Pará la mano, viejo, y acabala,
que no es ni el gualicho, ni es un daño,
ni es obra de la buena o de la mala,
ni es tu jermu, ni sos un jetatore,
ni es el jotraba, ni la tos, ni el cuore:
lo que te tiene en fayo es el estaño.

El pechador
Felipe Fernandez (Yacaré) 

Macanea y la engrupe, bagre...gado 
tigre viejo en la manga, la lancea 
eterno cara rota, la escabea 
y lo cata de merlo al más pitado. 

Parece un farabute amarmotado 
pero no es sanagoria y...campanea 
a quien le da pelota...y cafishea 
matando su ragú bien atrasado. 

Una vez que ha llenao su mondoguera 
pecha atorro en mistonga pichonera 
y no labora ni se aflije mucho. 

Requecha pilchas ratas, se empaqueta 
y ahí nomás ¡salga pato o gallareta 
cuenta su vida pa mangar un pucho! 

La menega
Felipe H. Fernández (Yacaré)

Ella le manya escracho de fanega 
y lo quiere engrupir, pero él la juna 
y ¡al humo! por si cola le hace una... 
entrada pa afanarle la menega. 

Ella, que no es otaria, se la alega, 
y se escabulle el vento ¡qué piernuna! 
pero él la faja a soques...por ranuna 
y ahí no más la percanta se le entrega. 

El pianta del bulín, cata una curda 
pela una fariñera bien milonga 
(pero que pa un pesao , es a la gurda) 

y como él, que es añoso como zorro 
vuelve y arma otra bronca en su cotorro 
y así todos los días la milonga. 


¡Qué merza! 
Felipe H. Fernandez (Yacaré) 

¡Qué merza de gilurdos la parolan shofica, 
catando pa la rafa el bandolión, la biaba 
o el parlamenteo reo, mishio de una garaba 
sin manyar ni caballo que el reaje la chica! 

Hay un gil que me quiere preparar un trabajo, 
y yo...canchero viejo, voy a darle un poroto 
por gilimursi, yutto, por vichenchino y choto 
a ver si con un verso rantifuso lo fajo... 

Como yo no coceo ni medio de piernadas 
puede ser que si bata mucha mugre me achique, 
por lo que voy a darle pelota, bola o dique, 
pa que se venga al humo con todas sus ranadas. 

Yo a la mina le bato paica, feba, catriela, 
percanta, cosa, piba, budín o percantina: 
chata, bestia garaba, peor es nada o fémina, 
cucifai, adorada, chirusa, nami o grela. 

A la guita la llamo sport o ventolina, 
menega, mosca, duros, shosha, morlacos, vento, 
nales o bataraces, gomanes o "elemento", 
mangangás o guitarra, es decir meneguina. 

Cuando calo un vichenso, le bato gil, pipiolo, 
turro, otario, pangrullo, gilimursi o batata; 
vichenchino, gilurdo, codeguín, papanata, 
marmota, zanagoria, salamín o chingolo. 
Al chorro o al lancero tiradente o choriso, 
punguista, escarbadiente o L.C....y al pescado 
yuta, tira, o "la viuda", batidor, remanyado, 
que engayola al más pierna y lo faja al más guiso. 

Al chamuyo le bato parlamento o parola 
a la busarda, bagre, bullón o mondonguera, 
a la jaula cotorro, bulín o pichonera 
y así por el estilo sigue siempre la bola. 

Esa merza de mozos ranunes que se apunta 
apañando el bagayo de mis versos raneros, 
va a patear si le bato que son unos fuleros 
y que voy a fajarlos porque los tengo en punta.

Azucena 
Celedonio Flores

Cachá cuatro compases de un tango rante,
de esos con más pelusa que un gato angora,
y el verso más lunfardo y más asonante
de este poeta reo: (Perdón, Señora...)

Metele unos pedazos de barrio bajo
cuando el Sol los pincela de poesía,
y la marca primera que marca el tajo
de dos guapos parejos de hombría a hombría.

La bronca de un cafiolo que quedó en banda,
la curda de un porteño que de parranda
sale a tirar, alegre, manteca al techo.

Mezclá todo con gloria, pasión y pena:
y tendrás el retrato de la Azucena
¡la tanguera más grande que Dios ha hecho!

Sonatina 
Celedonio Flores 

La bacana está triste, ¿qué tendrá la bacana?
ha perdido la risa su carita de rana
y en sus ojos se nota yo no sé qué pesar;
la bacana está sola en el patio sentada
el fonógrafo calla y la viola colgada
aburrida parece de no verse tocar.

Puebla el patio el berrido de un pebete que llora,
tiran bronca dos viejas y chamuya una lora
mientras canta "I Pagliacci" un vecino manghin,
la bacana no ríe, la bacana no siente,
la bacana parece que ha quedado inconciente
con el mate ocupado por algún berretín.

¿Piensa acaso en el coso que la espera en la esquina?
¿En aquel que le dijo que era muy bailarina
con tapín de mafioso, compadrito y ranún?
¿En aquel que una noche le propuso el espiante? 
¿En aquel cajetilla, entallao de elegante?
¿O en aquel caferata que es un gran pelandrún?

¡Oh la pobre percanta de la bata rosa!
quiere tener menega, quiere ser poderosa,
tener departamento con mishé y gigoló,
muchas joyas debute, un peleche a la moda.
Porque en esta gran vida el que no se acomoda
y la vive del grupo, al final se embromó.

Ya no quiere la mugre de la pieza amueblada,
el bacán que la shaca ya la tiene cansada,
se aburrió de esa vida de continuo ragú;
quiere un pibe a la gurda que en el baile con corte
les dé contramoquillo a los reos del Norte,
los fifí del Oeste, los cafishios del Sú.

"-Vamos, vamos, pelandra!- dice el coso que llega-
esa cara de otaria que tenés no te pega
levantate ligero y unos mangos pasá"
Está el patio en silencio, un rayito de luna
se ha colao en la pieza mientras la pelandruna
saca vento de un mueble y le dice:-¡Tomá!

Soneto del amor mistongo 
Alcides Gandolfi Herrero

Yo tengo una tristeza engayolada 
que escabuye en silencio el de mi zurda, 
metejón de mi vida que me encurda 
y deschavo con bronca en la mirada 

Yo tengo una tristeza engayolada 
que me tiene chacado y a la gurda, 
ni la farra ni el vento me embalurda, 
ni un caracho me importa ya de nada... 

En mi pecho jailaife y de malevo 
como una cruz sangrante yo te llevo 
mistonguero tatuaje del dolor. 

Sin poder escurrirme del biabaso, 
¡perdí mi corazón al escolaso, 
golpe de furca que me dió el amor! 

Soneto del poligriyo 
Alcides Gandolfi Herrero

A mi sueño de rante poligriyo, 
yo te juno llegar, mina diquera, 
pa´compartir conmigo la catrera 
endulzando mis noches de apoliyo. 

Bacana en mi bulín de conventillo 
me dopás con tu olor a primaqvera; 
marroco pa´los dientes de mi espera, 
yo, que no tengo un guita en el bolsillo... 

Y así todas las noches a mi atorro, 
alucinado yo te siento mia 
y se empilchga de auroras el cotorro. 

Del mazo salidor sos la baraja, 
y en esta noche de canguela, fria, 
sos un sueño debute de terraja. 


Bronca debute 
Eduardo Giorlandini 

Yo empaco en el melón una debute bronca
Contra la vida turra que me fajó de veras;
malandra de avería, tayé en viejas milongas
del bajo fondo y siempre me harté de milongueras.
En la pobreza de un triste convoy, rante y mistonga
-esas de algún gotán de historia rea-,
sufrí la procesion de meta y ponga
de ratas rantifusas yirando en la azotea.

No me piantó una mina ni la gayola,
que aguantiñé a lo macho,
serenamente,
a mí la mala suerte me pasó escoba
y me tiró en el tacho
rasposamente.

Yo soñé una mujer buena y decente,
con un laburo posta, con un tranquilo rancho
y un pibe que me quiera buenamente
y ablande mi coraza hecha de fierro guapo.
Pero la vida, hermano, me la dió duramente,
mancando mi ilusión y fé sin asco,
negándome la mano tanta gente,
despues de un tropezón maldito de muchacho.


Gatica muerto
Daniel Giribaldi

LLenó el ring, cacheteando con holgura
a cuantos le buscaron el mamporro,
mostrando el tigre y escondiendo el zorro,
dura la mano y blanda la cintura

Un día, lo encanó la mishiadura
(pavura por el lastre y el cotorro).
Baten que fue por culpa del atorro.
¿Para qué discutir? ¡No tiene cura!

Gatica se piantó, como Carlitos:
no hubiera estado bien que fuera abuelo
y sus nietos le dieran regalitos.

Después de todo, nos dejó el consuelo
de saber que en los cielos infinitos,
se faja con los ángeles del Cielo. 

Soneto del adiós a la mala musa 
Luis Alposta 

Me embalurdaste el cuore y la fui de poeta, 
deslizando en tu oreja algún verso discreto, 
y hoy mostraste la hilacha al tirar la chancleta 
por un gil de otro barrio que te escribió un soneto. 

Las décimas aquellas, con sabor a milonga, 
que rimaba al pelete para darte alegría, 
las dejaste en el mionca que mandó Villalonga 
cuando vino esa mano de la sonetería. 

Y ahora, que ya al verso hasta lo escribo en orse, 
es en la despedida que te sumo catorce 
como los que una tarde te apiló ese tilingo. 

¡Qué puerta que me abriste deschavando tu prosa! 
Me acoyaré a otra musa, ta finoli y juiciosa, 
¡que hasta me dará bola "La Nación" del domingo! 

Agonía de un rufián
Carlos A. Alberti

Yo sé que me ha fichao la tenebrosa. 
La veo sobre el negro carromato 
mostrarme su guadaña espamentosa 
pa transportarme hasta la quinta´el ñato. 

Los giles que la van de engrupimiento 
no manyan que yo juno que me pianto. 
¿Por qué habré de aflijirme si reviento, 
si a Dios ni al Diablo no le tengo espanto? 

Yo tengo un pedrigré que no se achica 
y hago pata ancha ante cualquier parada... 
¡Ni amortajado lo verán que hocica 
a este tungo, en su última largada! 

O si en el cielo o el infiero dentro, 
que se aguanten San Pedro o Lucifer: 
si van de piolas, al primer encuentro 
me los rajo a la tierra a padecer. 

No sé si el otro mundo tendrá fecas, 
catrielas con vestidos de percal, 
farolitos tristones en las yecas 
y patios milongueros con parral. 

Si hay ginebra, tintillo y escolazo, 
de entrada me las puedo rebuscar, 
y de un cacho de cielo yo me amaso 
un cotorro debute pa´roncar. 

Cuando embroquen mi cancha gavionera 
y los puntos que calzo en el gotán, 
que se ajusten las santas las polleras 
porque el cielo será de este rufián 

Cacé un estrilo a la gurda
Anónimo

Cacé un estrilo a la gurda
hace cosa de unos días
porque algunos me batían
que la mina se iba a alzar.

Ya me había vuelto reo
con los leones remendados
y el funche me había quedado
lo mismo que un acordeón.

Y los pobres caminantes
se iban jodiéndome a gritos:
¡Pucha que sí! El vacán maldito
se marcha para el cajón

El bailongo
Anónimo

La otra noche concurrí 
allá en un rincón del norte 
a un bailecito con corte 
al cual tuve invitación, 
al que en festejo del santo 
lo daba una cierta lora 
de la cual reservo ahora 
su nombre por precaución. 

Resultaba que había baile 
en el bulín de esta lora, 
una regular cartona 
que en otro tiempo yiró, 
pero que a causa del vicio 
y de su mala cabeza 
fue perdiendo la belleza 
que la natura le dió. 

Verás, con lengue flamante 
y funye a lo sans fason 
me fuí con aquel botón 
que Laura le dió el espiante; 
con más seriedad que un papa 
colé no más al bailongo 
que no lo encontré mistongo 
sino que estaba de piapa. 

El bacán de Ana la Zurda 
que también cayó a bailar, 
vieras al verme dentrar 
cachó una bronca a la gurda: 
vos sabés que tengo fama 
de tenorio y no chambón 
y al tuerto en otra ocasión 
me fuí y le soplé la dama. 

Porque, por Dios, si la afilo, 
nunca me sale al revés, 
así el tuerto de esa vez 
ancú que me tiene estrilo; 
cayó también La Lunfarda 
aquella que Trabucazo 
le metió un espingardazo 
de bute por la busarda. 

Y cayó La Parda Flora 
con una rusa veleta 
y hasta La Parda Loreta 
cayó con La Boleadora; 
cayó también aquél gaita 
que hace poco han escrachao 
y hasta El Tigrero mentao 
cayó de melena, el taita 

Dió principio la verbena 
y como por un resorte 
vi deslizarce con corte 
uno y otro bailarín; 
era la reunión selecta 
de aristocráticas minas, 
yirantas y bailarinas 
de los quecos de Junín. 

Había escabio regular, 
preparado en una mesa, 
ginebra, cognac, cerveza 
buena caña en general; 
empezaron a beber 
los machos, como era justo; 
las turras haciendo el gusto 
al bacán, lo hacían igual. 

Ya cuando en media curdela 
estaban los concurrentes, 
por causas muy diferentes 
cambió allí la situación; 
poder manyar, imposible; 
copas, botellas y vasos 
que volaban en pedazos 
en terrible confusión. 

Esto era porque una turra 
le daba corte a un fulero 
y al querido verdadero 
lo espiantaba con afán; 
este mascando una bronca 
que bastante lo inquietaba, 
se apuntó con una biaba 
a la mina y al bacán. 

Hubieran visto después 
a la madama asustada 
mientras otra desmayada 
relinchaba en un rincón; 
vuelan vasos y botellas 
y el cuchillo relumbroso 
se ve, mientras que un bufoso 
auementa la confusión. 

En gritería infernal 
las mujeres prorrumpían, 
mientras otras no sabían 
por qué lado disparar; 
del violín del musicante 
yo vi en el suelo un fragmento 
y no sé qué otro instrumento 
vi por los aires volar. 

Llegaron varios esbirros 
a los gritos y al desorden, 
a restablecer el orden, 
cosa que se consiguió; 
después cayó un mayorengo 
que vino a batir la cana 
y en forma de caravana 
la concurrencia salió. 

Era de ver aquel cuadro, 
las minas y los muchachos, 
demacrados los escrachos 
y en horrible confusión; 
uno en completo desorden 
tambaleante por la curda, 
tenía una biaba a la gurda 
y en el naso la hinchazón. 

Iban varios sin sombreros 
y uno afeitado a lo fraile, 
a la patrona del baile 
le reclamaba el violín; 
una yiranta en enaguas 
iba confusa llorando, 
mientra alegres y cantando 
marchaban las de Junin. 

Cuando en la comisaría 
prestaron declaraciones, 
diversas aplicaciones 
al desorden se le dio; 
yp pude pagar la multa 
porque tenía algún dinero, 
después el mundo fulero 
a 24 pasó. 

Tango macho 
Bartolomé R. Aprile 

Tango viril y canyengue, 
aristócrata y senciyo, 
mas dentrador que cuchiyo, 
y...¡pa qué tanto merengue! 
Naciste con bota y lengue 
en el ambiente oriyero 
y el invicto juchinero 
más basilarín y más piola 
te estrenó con fueye y viola 
entre el franguyo ranero. 

Hoy, cuando te oigo tocar, 
sos un cajetiya incierto; 
pero lo viejo no ha muerto 
y vuelve a resucitar; 
yo sé que tendrás que entrar 
otra vez al conventiyo 
y en el piso de ladriyo, 
bajo el ala de tu gacho, 
volverás a ser el macho 
que se bailó con cuchiyo. 

Tango mácuo y chamuyón 
como garganta´e calandria, 
con vos no tayan los mándrias 
ventajeros de ocasión... 
Vos le hablás al corazón, 
de filo te le metés, 
y cuando triste la ves 
a la mina que se queja, 
le vas batiendo a la oreja 
lo mucho que la querés... 

Tango: no te me alejés 
del bajo fondo malevo: 
¡quisiera nacer de nuevo! 
pa taconeart´otra vez; 
Por favor, no t´espiantés 
buscando mejor destino, 
y cuando en curda de vino 
estoy, siguiendo una farra, 
grito con todo mi barra: 
¡que viva el tango argentino!

Yoruga palabra dulce
Elsa Baroni de Barreneche

Yoruga, palabra dulce
con ardor de trago largo,
tibiona como bulín
redonda como un abrazo.
Chamuyo que nació piola
como todo lo lunfardo
mimado por los caneros,
junado por los letrados.
Y hoy es novoa de pibes
o añoranzas de jovatos.
Yoruga parola linda
entradora como un tango,
frate como el mismo cerro
que brinda su pecho ancho
junto a la orilla de un rio
de la Plata...sin un mango.
Yoruga palabra al vesre
que por derecha ganamos
con verdores de colina
y tornasoles de charcos.
Yoruga, palabra posta
con sabor de mate amargo
camelera de caricias
y sabedora de estaños.
Yoruga, palabra camba
viene en el tiempo tallando.
Yoruga, palabra dulce.
Yoruga, chamuyo macho.
Yoruga, palabra dulce
con ardor de trago largo,
tibiona como bulín
redonda como un abrazo 

Soneto del ñato y el malevo
Lito Bayardo

Se vino de culata con la chata
y le pìsó al malevo los callordas
el malevo, mirando la alpargata
y sin brocar, hizo la vista gorda.

El ñato de la chata se hizo el oso
cruzaba el corralón y se reía
el malevo, rengueando, miró al coso
y se metió en la pieza en que vivia

Llegó la noche. El ñato en la catrera
roncaba en la sucia madriguera
en curda con dos litros de carlón.

Entonces, el malevo, como un cuete
le tiró kerosene hasta el juanete
y lo quemó, con cama y con colchón.

A la memoria de Don Juan Tenorio 
Oscar Arturo Buzzurru 

Pocas minas piantaron del deguello; 
desde la paica altiva a la chiruza 
atropellaste a toda papìrusa 
porque fuiste...el campeón del atropello. 

Nunca diste a las naifas un resuello, 
ni respetaste súplica ni excusa; 
fuera tana, española, turca o rusa, 
a todas las marcaste con tu sello. 

No te quedaste nunca en el apronte; 
convertiste el amor en una hazaña, 
con tu viril polenta de bisonte. 

Azote de las hembras, tu campaña 
sembró tus fatos, desde el llano al monte; 
y llenó de cornudos...toda España 

Adiós
Enrique Cadicamo

Che, Carola, disculpame si te mando estos trapitos.
Vos sabés, sin grupo, vieja, cómo soy de cumplidor...
Los mandé lavar primero pa' mandártelos limpitos...
Ahí tenés tu poyerita, tu samica con moñitos,
tu piyama espamentoso y tu suéter sobrador.

Lo olvidaste en el apuro de batirte en retirada,
esa tarde que resuelto lo fajastes a mi amor...
Yo que estaba palpitando desde enfrente la largada,
al junarte que salías de apurón y embagayada,
me escondí, te lo confieso, de vergüenza y de dolor.

Pronto supe tu guarida, me lo dijo una fulana
y es por eso que hoy te mando lo que ayer se te olvidó...
Yo no sé si te hará falta el piyama o la sotana,
pero sólo sé decirte que aunque estés hoy en bacana,
cuando lleguen estas pilchas te toqués el corazón.

Desde toda mi amargura, pa' ladrarte, me agazapo,
un rechifle de amurado me trabaja en el melón...
Yo me he sido en esta vida malandrín, carrero y guapo,
hoy me está golpeando el cuore como garganta de sapo
al pensar que te piantaste como se pianta un ladrón...

Al principio, te lo juro que pensé en darte la biaba,
pero luego poco a poco le di al guiye marcha atrás.
Era darte demasiado y eso a vos no te importaba
y mamao, volando bajo, casi cuando me entregaba,
como el tango de Lomuto yo te dije: Nunca más...

Divertite, che Carola... Meté ruido y espamento...
Si podés fajate un viaje, vos que soñás con París...
Pero atento pelandruna, andá amarrocando vento,
no vaya a ser que te pase como a aquel santo del cuento,
que, de tanto andar yirando, al final quedó en chasis...

Ella se reía
Enrique Cadicamo

Ella era una hermosa nami del arroyo.
El era un troesma pa´usar la ganzúa.
Por eso es que cuando de afanar volvía
ella en la catrera contenta reía
contenta de echarse dorima tan púa.

De noche él robaba hasta la alborada.
De día dormían los dos abrazados.
Hasta que la yuta que lo requería
lo alzó de su saca...Y ella se reía
mientras a Devoto iba el desdichado.

Tras la negra reja de la celda, el orre
a su compañera llorando batía:
"¡Por vos me hice chorro! ¡Quereme paloma!..."
Pero, indiferente al dolor del choma,
alzando los hombros, ella se reía...

Pasaron los meses...Vino la sentencia...
Pa Tierra del Fuego al punga embarcaban
a las seis en punto de una tarde fría...
A las siete, ella se apiló a otro rufa;
a las ocho, andaba con él de garufa
y, al sonar las nueve, curda se reía...

Con la olla no 
Julian Centeya 

LA IBA DE ROBRECA Y LA FAJABA,
SALÍA DE LA ZALIPA DE COLORES
Y DE FILO DESPUES LA ENGATUSABA:
¡PA MI SOS EL AMOR DE MIS AMORES!

LA MINA LABURABA EN LO E´ BRACERA
Y EL SE LA EMPAQUETO A LO PROPIAMENTE.
LA COSA FUE QUE EYA, LA BOLSERA
ENTRO COMO CHABONA, DULCEMENTE.

Y AL VOLVER UNA CHENO DE LA TIMBA
LEYO EN UN PELPA: ESTUFA DE MARIMBA
ME PIANTO PARA SIEMPRE E LA FRANGOYA.

QUE ME FAJES DE CROS, QUE VAYA Y PASE,
PERO, BATIME, NEGRO...¿ESA ES TU CLASE?
¡ANOCHE ME LA DISTE CON LA OLLA! 

La rechiflada 
Julián Centeya 

Siempre te rechiflás,
por cualquier cosa la broncás
y te da el ataque.
Mirá, un día de estos
te via dar un saque
y vas a quedar en cama
bien mormosa.
Ya no te aguanto más María Melato
esgunfia como estoy
le doy un corte
y buscate urgentemente
quien te soporte,
ese es mi trato.

La naifa lo escuchó
y dulcemente le clavó la mirada
frente a frente
y con un hilo de voz
le dijo al hombrón
que andaba en movimiento:
"Anda ¡chabón!
barreme bien la pieza."

Desecho 
Carlos A. Alberti 

Arrastrando su mísera figura 
se le ve por las yecas de la vida, 
resignada a la triste desventura 
de mendigar un plato de comida. 

Alma de lupanar desvanecida 
que el potién despojó de su hermosura, 
dejando en su mirada entristecida 
resabios de molicie y de locura 

Al recordar su vida liceciosa, 
la veo exuberante, cadenciosa, 
prodigarse al placer con desatino. 

Y sus glorias pasadas sobre el lecho 
ya no cantan ni ríen en su pecho 
porque hasta el alma le robó el destino. 

Una cheno
Julian Centeya

Me la paso faseando 
enchabonao por tus ojos brujos 
No puedo ni pensar 
¡Qué querés que haga! 
Una cheno cualunque 
me engrilo bien polenta, 
me enruido la sabiola, 
pianto de esta podrida 
y al carajo con todo.

Utópico
Juan Carlos Coiro

Quisiera despertar una matina 
con el bocho limpito y sin ratones. 
Espirarme la mufa y la neblina 
del alcohol.Vivir las emociones 

que con miedo encané tras la cortina 
cuando me hicieron bolsa las acciones. 
Reirle al sol, piantarle a la rutina 
terraja y sucia de los novelones. 

Encontrar a traves del verso reo 
un camino polenta a la dulzura, 
rajarme de la mugre y de lo feo. 

Pero viene malaria la sutura 
por tanta bruta herida y casi creo 
que seguiré solari en mi amargura. 

A potien 
Juan Carlos Coiro 

Me dió por irla de fiador con vos. 
Y eras una pelandra muerta de hambre. 
Te bajé de la higuera, te hice Dios, 
y al final me colgaste, como un fiambre. 

Del yotivenco aquel te la picaste. Pero no fue por mí, me hiciste el 
curro. 
Y al verme rebañao, me empaquetaste 
por gran salame, piayentín, y turro. 

Hoy que te di el espiro de mi zabeca 
te veo de yirante con un necio 
que te lleva colgada y en el feca 
la juega de dorima y garpa el precio. 

Escuchame madame de la nada, 
si en el mate te queda algo de seso, 
acordate que te la di doblada 
largándote a potién y fue por eso 

que empezaba a yirarte por la vena... 
Si no te reventé de dos miquetas 
fué porque me apiolé que estabas llena 
de cuatro cruces y de espiroquetas, 

Soneto XXIX 
Emilio Pedro Corbiere

Cieiro a misho y a estaso, cuando quiero
punguear algunos ferros del grillete
del jaife más de buten que promete,
trabajo sin estrilo y ligero.

La pápira o el bobo caen primero,
catadas al bacán que se empaquete
de chucho al chorlo dátil que lo apriete,
mancando de un chinazo su grafero.

Si embroca, con el fazo pido fuego
batiéndole algún cuento que no cante
la punga y a la traya me le allego,

Girándolo del tapia por delante,
que al turro despabila de algún ciego
najando sin que estrile del espiante

Frine
Nyda Cuniberti

Todo el que la embrocaba gritaba ¡Dequerusa!
porque solo mirarla te quitaba el aliento
y si bien era un poco tirando a rantifusa
ninguna otra percanta acumuló más vento.

Porque fue mina rana además de papusa,
nada de mucho mimo o de amoroso acento,
al diablo con el pobre poeta contamusa,
venga el tipo de guita, que yo después te cuento.

Friné,budín beocio, de puro casquivana
los jueces carcamanes dispusieron tu cana
pero con tus encantos hiciste tabla rasa.

Los pobres viejos verdes al junar tu belleza
recordaron de golpe con dolor de cabeza
los loros barranqueros que tenían en casa

Jubilado
Nyda Cuniberti

¿Dónde están los pirulos que yugaste?
¿Qué se hizo de una vida de laburo?
Si en vez de disfrutar lo que ganaste
con tres morlacos te largaron duro. 
Al fin fue al puro cuete que soñaste
el rancho en Adrogué, minga de apuro,
el tomate que in mente ya plantaste,
meta apoliyo y el buyón seguro.
En vez del jardincito y la gallina
en cola, bajo un sol que te calcina
o mientras la tormenta se desata,
esperás, ya perdida la esperanza
el miserable mango que te alcanza,
para una pieza de pensión barata.

Mala suerte
Nyda CunibertiI

De todo lo que lleva padecido: 
bronca, quilombo, encane, pateadura, 
el colmo de la bruta mishiadura 
para la paica, es no tener marido. 

Mas no todo en la vida está perdido, 
ni la porca miseria tanto dura, 
que al fin le llegó un gil con metedura 
que le dió, entre otras cosas, apellido. 

El fato fue que cuando abrió el paquete 
que aportó al matrimonio la fulana 
y descubrió un pastel de la gran siete, 

recomenzó la historia a ser como era: 
ella a seguir yirando la manzana 
y el avivado gil, en la catrera. 

Parentesco
Nyda Cuniberti

Te dediqué fultaim la vida entera,
fuí mina yugadora y obediente
como si fuera esposa verdadera,
pero minga el papel correspondiente. 
¿Te mufarías, negro, si pidiera,
que aunque no legalice el expediente,
cuando me presentaras a cualquiera
no le batieras que yo soy pariente?
Si en vez de tu mujer, pasé por tía,
o como prima te saqué de apuro,
ya no soy más aquella chichipía.
Te amuro, viejo, con tu parentela,
y si necesitás mimo y laburo,
podés ir a pedírselo a tu abuela.

A la edad de las mujeres
Otilia Da Veiga

De quince a veinte es niña; buena moza
de veinte a veinticinco, y por la cuenta,
gentil mujer de veinticinco a treinta.
¡Dichoso aquel que en tal edad la goza!

De treinta a treinta y cinco no alboroza;
más puedese comer con sal pimienta;
pero de treinta y cinco hasta cuarenta
anda en vísperas ya de una coroza.

A los cuarenta y cinco es bachillera,
ganguea, pide y juega del vocablo.
Cumplidos los cincuenta da en santera

y a los cincuenta y cinco echa el retablo.
Niña, moza, mujer, vieja, hechicera
bruja y santera se la lleva el diablo.

Malevo muerto
Daniel Giribaldi

Ya le jugó a la muerte el desempate 
y ya perdió, cantando p´al carnero. 
Ya su puñal es briyo sin acero, 
ya no importa el motivo ni el combate. 

Su historia es la de un pulso que no late; 
su gloria, un paraiso arrabalero 
donde ronca un arcangel patotero 
y un santo cachafaz le ceba mate. 

No la va con las alas de querube; 
él, que nunca en el barrio de las latas 
soñó que iba a atorrar en una nube. 

Y pasa, cachaciento, al otro verso, 
donde Dios lo recibe en alpargatas 
mientras le da manija al universo. 

Ningún vicio nuevo
Guillermo Aleu (h)

El que escabia, o escolasa, o el que enchufa, 
cualquiera de los tres porta sus cruces, 
a su manera son los avestruces 
que viven el balero siempre en cufa. 

La davi te la da de ratantufa, 
y agarrar por el corso de las luces 
no lo salva a ninguno dar de bruces 
y a un porrazo le sigue una garufa. 

¿Te la tomás con soda? No embalurdes. 
Cantámela la justa; vi tu sota 
allá con la razón por qué te aturdes. 

No te mandés la parte. Somos barro, 
y te pasés de bobi o de marmota 
¡todos viajamos en el mismo carro!

Vitrolera 
Joaquín Gómez Bas 

La mersa te junaba desde abajo. 
Tu trabajo 
era un esgunfio eterno con vitrola. 
Si en tu noche, tan sola, 
se daba carambola, 
enganchaba al punto con biyuya 
que te llamaba suya 
por el derecho mishio de unos mangos.... 

Rebajé los tamangos 
chamuyándote en curda por la yeca 
cuando al salir del feca 
ibas a apoliyar dura de frio... 
Por vos anduve medio chichipio; 
como un gil deshojé la margarita... 
Y nada más. Para bancar tu hastío 
me sobró labia y me faltó la guita.

¡A la milonga!
Martina Iñíguez

Me pregunto qué tiene la milonga
pa'fajarnos el zurdo tan de adentro...
Nació en el arrabal, se vino al Centro
y nos copó su porte de pindonga.

¡Qué curdela feroz su arrullo posta,
qué falopa butén su firulete,
vital como el fragante ramillete
de rosas de una antigua calle angosta!

Impuso su glamour como ninguna
siguiendo el son de un ritmo retrechero,
y en su loco puntear de patio y luna

la viola se escabió hasta el clavijero.
Porque sos de mi cuore la fortuna
¡ché milonga, te quiero!

Contradicción
Martina Iñíguez

A la hora de pensar en los altares
la mina suele ser de instinto agudo,
no da puntada sin hacer el nudo
y engrupe con ardides malabares.

Tratando de safar de sus pesares
esgrime la ternura como escudo
con los que se la dan de genio rudo.
Prefiere que asegure sus pilares

un punto ganador, rico, sesudo,
que sepa gambetear los avatares
que la vida a su paso tramar pudo.

Por eso es increible que a menudo
pensando con un ramo de azahares,
dejemos que nos trance algun boludo

Del Tomate
Martina Iñíguez

Conozco un perejil de antología
que a falta de melón tiene un zapallo;
a toda papa mira de soslayo
mas morfa sin calar cada sandía...

Con dátiles ligeros para el chape
pero pa'largar guita bien durazno;
de coco adoquinado, como el asno
tras de las lechuguitas va al escape.

¿Cómo va a hacer que muerda la manzana
una mina que esté de la banana
si él es un nabo de perfiles chotos?

Pa'colmo, un berretín que nada zanja,
a la hora de buscar media naranja
elige sin dudar, con los quinotos.

Incontinencia
Martina Iñíguez

No puedo contener la metedura
febril que sin changüí mi zurdo embreta,
de furca, la ternura deschaveta
en lírico dulzor su calentura.

Un embroque y me dopa la ventura,
entro a sentirme toda de pebeta,
la magia de este amor me vuelve inquieta,
menea cascabeles mi cintura

y cacho una senil incontinencia...
Es que el guiye butén de su presencia
-sin fulería ni momento misho-

hace que por un mimo pierda el seso
y si en mi caripela estampa un beso
mientras me dice: “agüela...” ¡Aaayyy, me pisho!

Presentimiento
Martina Iñíguez

En un instante trepa por tu abrazo
sensual, como la roja flor de un beso
fugaz,el lento ritmo gris y avieso
que se apila a mi entrega y a tu paso.

Trayendo del pasado algún retazo
dulzón, me va calando hueso a hueso
su voz, hasta enredar en su embeleso
tus ansias y mis sueños al acaso.

Y el amor nos envuelve camelero,
zumbón, con el encanto retrechero
de un romance de barrio y de zaguán.

Presiento que es preludio de una historia
de dos, que rondará nuestra memoria,
bailar así, muy juntos, un gotán.

La parda "Bicicleta" 
Juan Carlos La Madrid

Ayer se piró la parda,
sin bagayo y en chancletas
dejándome una paloma
firmada: "tu bicicleta".

"No aguanto la fulería
de un fioca que no pelecha,
si hasta el pasto se acabó
y la sagra de la mecha"

"Pa´los piojos que griyás
andá a buscar otra rea,
que tu parda ya enganchó
un gil que la cadenea"

El fiolo quedó en el riel,
nostálgico por su grela,
turra y chanta como él,
pura sangre corralera.

Ayer se piró la parda
sin bagayo y en chancletas
dejándome una paloma
firmada: "Tu bicicleta" 

Para la mina de cabaret 
Juan Carlos La Madrid

La zumban noche a noche,
le gasean el alma
y la llueven de grasa
los giles canfinfleros.
Nada más que el recuerdo
del barrio perfumado,
del abuelo y la abuela,
la vereda, el hermano
como últimos juegos
con símbolos marcados
por el hambre, los bailes domingueros
y un jailaife de barrio
que la arrastró p´al centro
aspirante a cafiolo, turro, botón y otario.

Por él le faltó gancho para llegar a puta
y se quedó en milonga
langostera y saltando, entre las mesas shomes
de un cabaret del bajo.

La zumban noche a noche;
es una triste sombra, trampeada por el miedo
y la llueven de grasa los curdas milongueros.
Pero ella tiene un hijo sin padre ni recuerdo
un hijo alucinado ante la luz marchita
de una madre sin eco.

La veréis: es la misma de la primera noche
la que aguantó hasta el alba
y escuchó que cantaban
los gallos del maldito. 

Matungo viejo
Dante A. Linyera

N´hay nada q´hacerle...Ya estás amurao 
como un gil de bute que pasó por merlo; 
más ladiao hermano, que timbo´e pobre 
y con un escracho que parece cuento. 

Juistes de los guapos....Payador d´agallas 
profesor en eso del engrupimiento 
de las papirusas de la davi´e noche, 
y crack de la lengua pa las de...capello. 

Malo en los suburbios, macho en todas partes, 
tuviste noblezas que t´hacen muy gueno; 
diste tu cotorro pa tuito el que andaba 
con el rabo al aire, sin luz y sin techo... 

Tuviste una mina, la que más querías, 
y te la piantaron como al más mamerto, 
`porque eras tan limpio como lavandina 
y la discutían siempre cuerpo a cuerpo... 

Y ...aura, viejo,enfermo, desgraciao, sucio, 
como si t´hubiesen mojao los perros, 
la atorras de noche junto a los portones 
y morfás los guesos......... 

Ya nadie te mira como a cacho´e carne; 
sos un pobre Cristo, no cortás ni medio, 
y lo q´antes iban a escabiar tus mates 
hoy baten al verte: ¡Zas...matungo viejo! 

Si, sos un matungo que tirás del fiacre 
d´una vida esgunfia sin sal ni puchero, 
montón de carnaza que la yira al cuete 
como calesita...Te tirás a muerto... 

Y adiós bulincito con guitarra y mina, 
y adiós estofeas de los tiempos viejos... 
Sos como esos tungos que cáin pa siempre 
y a quien se les dice: ¡Pobre! ¡Ya está muerto! 


Consagración maleva
Ricardo M. Llanes

Allá, en Muñiz y Quito, se armó la cosa:
del sur, Zoilo Pereyra; el Noy del Norte.
Y admiró el sabalaje, cómo la rosa
se abrió en pétalos rojos al primer corte

El sábalo Pereyra lo miró al otro,
ahondadas en fiereza sus turbias ganas...
Uno de los Caviglia, le trajo un potro
y se fué, pa´curarse, rumbo a "Las Ranas".

El Noy, alta sonrisa de satisfecho,
al limpiar su fiyinga con unos yuyos,
sintió que le agrandaba su fama el hecho.

Y mientras lo escoltaban por su coraje,
su nombre, en la proclama que hacían los suyos,
achicaba las vainas del malevaje.

El piro 
Luis Alposta 

Ansias de raje y evasión postrera 
y al mismo tiempo de quedarse en casa. 
Tu vida es dura, por demás fulera, 
y a nadie importa lo que a vos te pasa. 

Hoy se te van, pendientes de una espera, 
los años de una vida que te pesa. 
Al suicidio conciente hacés la pera 
aguardando tal vez una sorpresa. 

Pero un día, quizás en la oficina, 
sin darte cuenta de que ya estás harto, 
quedándote en la boca una aspirina 
te piantarás del todo en un infarto. 


Autorretrato
Tito Martella

Siempre fue así. De pibe o de grandote
viví yugando sueños noche y día.
Amarroqué ansiedades. Fue alcancía
este bobo que tengo de pavote.

Ingresé sin querer al despelote
que la davi te da en su shomería.
Y me banqué molinos por ser quía
que en cualquier yorno se creyó Quijote.

Y hoy estoy como ven. Lo mismo que antes.
Me embalurda la luna o el instante
en que otro sueño en el yugar me alcanza.

Y ya rajo otra vez al mismo limbo.
Será que siempre me jodió los quimbos
aquel que dura solo en Sancho Panza 

Se la busca 
Tito Martella 

Hoy a vuelto a fumar. Ya no le importa
consejos de su torda veterana.
Es su bobo, de nuevo, que se afana
porque ya juna que su vida es corta.

A ese consejo, sin pensar, lo aborta
porque por gil, lo cree una macana.
La tagarnina siente que lo engrana
y que a un yorno feliz es que lo porta.

Y sigue dándole a ese soberano.
Rechupa el faso bien.A lo galano.
Mezclándolo debute con saliva.

La joda ha de venir un día de estos
que por darle al fumar le llegue el pesto;
que lo deje hecho fiambre panza arriba.

¡Minga de faso!
Pedro Milletari

Se quedó de apoliyo para siempre
mientras pitaba un faso en la cocina;
la grela se escurrió y rajó gritando
y sobre el pucho nomás, cayó zumbando
el "tordo" que se trajo la vecina.

Después de campanearlo largamente
y apoyarle en el cuore su sabiola
le dijo con carpeta a la garaba:
"Se lo previne;Jacinto la faseaba
y nunca a mis consejos daba bola"

Y esa noche en el jonca engayolado
soportó de su naifa el besuqueo;
el biógrafo barato de la artista
que lo borró sin asco de la lista
con su comportamiento tan fulero.

Por eso el pobre que la amaba tanto
al bancarla tan ruin vivió tirado;
y el cuore que es rincón del sentimiento
se le fue agrietando con el tiempo
hasta quedar sin fuerzas y estrolado.

"Se lo previne; Jacinto se faseaba"
Diagnosticó con cancha el matasano
¡Pura milonga! al cuore solamente
lo hace bolsa la angustia permanenete
de viajar por la vida a contramano.

Cartón y lata 
Jorge Melazza Muttoni 

Clavada en el suburbio, hecha cartón y lata
abre Villa Miseria su tarde de arpillera
y algún sucio purrete de esa vida fulera
está buscando un angel prendido al barrilete.

Por mistonga y barata la ciudad la abandona
con su mate lavado, su pena y su malvón,
pero Villa Miseria, tan rante y pobretona,
se lleva entre su barro a nuestro corazón

Viene desde sus calles esa gente gastada
con mucho de laburo, miseria y popular;
la encuentran esperando la intensa madrugada
silbando el viejo tango que los hace llorar.

Mujeres con tristeza, sin rouge y sin mañana
con hombres silenciosos por tutear a la muerte.

Villa Miseria sueña vestirse de bacana
si Dios chapa algún día el naipe de la suerte. 

Génesis
Alfredo Luis Noceti

Dios armó el mundo en seis días
y en el séptimo fiacó
mas tanto lo fatigó
un yugar nada gregario
que el descanso hebdomadario
por decreto promulgó.

También menudo laburo
ejecutó sin canguelo;
formó la Tierra y el Cielo
y luego con maestría
le dió la noche y el día
en perpetuo ritornelo.

Ocupó el segundo giorno
y lo hizo con fundamento
pa crear el firmamento
dándole techo a la tierra.
En nubes de lluvia encierra,
al rayo, el trueno y el viento.

El tercero dedicó
a marcar los continentes
ríos, mares y vertientes
forestó con diligencia
pa que no hubiese carencia
de frutos ni de simientes.

El cuarto le llegó el turno
a algunas cosas muy bellas
pa reducir las querellas
y evitar algún reproche
le dió al sol el día y la noche
a la luna y las estrellas.

El quinto lo utilizó
pa criar las aves y el pez
y lo hizo con sensatez
manyando lo que vendría
pues creó en el sexto el día
los animales de prez.

Entre estos estaba el hombre
en quien fincó su esperanza
haciéndolo a semejanza
de su propia identidad,
mas perdió su potestad
cuando Eva entró en contradanza.

Altri tempi
Ricardo Ostuni

Trajeado a lo cuarenta; tarros, gacho
del mismo tono; moño floreado
tegobi bien finito, depilado;
durito como poste de quebracho.

No se si le doy bien en el escracho
pero así lo encontré, como piantado
de una vieja postal, medio escorado
repartiendo piropos sin empacho.

Su potién se le fue en el almanaque,
pero aún en su fonola suena el disco
de la tapin de ayer, del viejo empaque.

Hoy un purrete en jean, un tanto arisco,
lo miró, lo midió, le metió un saque:
¡"Andá a sacarle punta al obelisco"!

Barrio que no está
Ricardo Ostuni

Jean Jaurés y Mansilla, epicentro de mi barrio.
Vuelvo como un gorrión, gris, temeroso
al embroque tardío de esta esquina.
Trepa un antiguo vaho de glicina
el mástil del farol donde me poso.

Me llega la quietud de un viejo gozo
con los rostros que borra la neblina.
Acaso es tan solo la propina
del barrio que se ha ido silencioso.

Son los recuerdos que hacen su cabriola,
nada más que memoria desolada
de un juego cruel de tiempo-perinola:
los años llevan todo y dejan nada.

De mi barrio no queda una chirola
ni pa´jugarla a punto y revoleada.


El último paseo
Ricardo Ostuni 

Que vi´andar escondiendo la partida 
si ya me es imposible el batacazo. 
Todo mi galopar se vuelve paso, 
quizás pronto me lleven de la brida. 

Para la última penca de mi vida 
conservo unos boletos, por si acaso, 
rescoldo de los años de escolazo 
cuando la juventud daba partida. 

Hoy tengo que ir pensando en la mancada 
que a todos se nos dá, sin chaboneo. 
No me ha ido tan mal en la cinchada 
según el saldo de mi vida veo. 

Voy hecho, si es que viene la estrolada 
y doy en pista el último paseo. 


Soneto a un malevo que no leyó a Borges
Luís Alposta

No recibió la herencia del cuchillo
y con la droga reemplazó el coraje.
Se enroló en el moderno malevaje
de inconcientes con dedo en el gatillo.

Lo trataba a su padre de "masoca"
porque supo ser siempre un laburante,
mientras el era solo un delirante
que pensaba en tener "la mosca loca"

Pero un mal dia se escurrió la suerte
y boca abajo lo escracho la muerte
vestido de polera y metralleta.

Es la historia de siempre, se me antoja.
Que al que cruza el destino con luz roja
no le falta quien le haga la boleta

La fija 
Ricardo Ostuni 

Estoy jugao y con los grilos fayos. 
O gana el mancarrón o quedo frito. 
La joda es que no tengo ya ni un grito 
para alentarle el cuore a mi caballo. 

Me he talcao entero a ese bagayo 
stud La Vida, por si me desquito. 
Jugao a todo o nada me palpito 
final electrizante como un rayo. 

Con el alma metida en la carrera 
soy un noerma de la grey burrera 
que sufre en este circo sempiterno. 
Al fin el marcador no es un consuelo. 

Si gana mi matungo, adiós al cielo 
y si palma, es igual, voy al infierno. 

Dos ladrones
Enrique Otero Pizarro 

Hay tres cruces y tres crucificados.
En la más alta, al diome, el Nazareno.
En la de un guin lloraba el grata bueno,
mangándole el perdón de sus pecados. 
Escracho torvo, dientes apretados,
mascaba el otro lunfa el duro freno
del odio y gargajeaba su veneno
con el estrilo de los rejugados.
¿No sos hijo de Dios? Dale, salvate.
¿Sos el rey de los moishes? Arranyate.
¿Por qué no te bajas? Andá, che guiso.
Jesús ni se mosqueó. Minga de bola.
Y le dijo al buen chorro: -estate piola,
que hoy zarparás conmigo al Paraiso. 

Multiplicación
Enrique Otero Pizarro 

Cinco panes, dos peces. Sólo eso. 
Un bullón de ranera mishiadura 
para esa mersa de jotraba, dura, 
que iba al atorro sin pelar ni un hueso. 

Escracho noble, grilo sin un peso, 
el lungo -que era el trompa- en su ternura, 
partió las pocas migas con la pura 
fraternidad del que no tiene un queso. 

Se oyó un sereno y manso ¡tenga mano!... 
Y el Ñorse con su porte altamirano, 
sencillamente, así, sin banderola, 

como quien anda al bardo o no hace nada, 
les fabricó marrocos a carrada 
y más pescados que la Campañola... 

La pecadora arrepentida
Enrique Otero Pizarro 

Entre el mueble y el yiro en el trocén,
fue quemando la vida como un faso.
La tasuer, descolada en el fracaso.
"Amó mucho" y no fué más que un beguen.
Como merca de clande siguió el tren.
Del escabio apuró el amargo vaso.
Le hablaron del Troesma y fue a su paso.
El fato sucedió en Jerusalén.
La naifa de alquiler, de cabarote,
sintiò en el bobo el misterioso brote
de una nueva emoción, tierna y bendita.
Redención a la gurda, clara y neta,
sin el crepe falopa de Griseta
ni la angustia en percal de Milonguita... 

Los mercaderes del templo
Enrique Otero Pizarro

En la saca del drepa hay bolicheros.
Zarparon regateantes y gritones.
Vendían cualquier cosa, chafalones,
morfe, trapos, gallinas o plumeros. 
Insolentes corrían los dineros
turbando las solemnes oraciones.
Pero vino el que en otras ocasiones
nunca quiso de broncas y entreveros.
Junaron que esta vez se rechiflaba.
Y en la ira santa les metió la biaba
como guapo, a lo taita, mano a mano.
Y así, con gesto breca, les dió el raje,
mostrando de ese modo al malandraje
que a más de hijo de Dios era mariano...

Che tango
Orlando Mario Punzi

Te conocí chirola por chirola
sin rebusques ni liendres en el mate
y hoy te veo de show y escaparate
tirando tu canción a la bartola.

Capaz, che tango, que de puro piola
te cambien el malvón por un tomate
y que te pongan fuera de combate
con una curda flor de cocacola.

Lo que bailás, ¿es corte o es karate?
¡Qué tanto "for export", qué tanta bola!
Nunca tuviste pinta de magnate.

Y el día que pifiés la carambola,
te esperamos, che tango, con un mate
y un disco de Gardel en la victrola.

Feria del broli
Orlando Mario Punzi

Este muchacho Borges -la madona-
cómo levanta minas en la Feria;
se le vienen al pié, qué cosa seria,
la docente, la "bian", la solterona.

¿Qué manya de sus libros la chauchona:
las tapas, el color, la periferia?
Este muchacho Borges ¿qué bacteria
les mete contra piel y silicona?

¿Con qué virus, qué peste, qué difteria
las escracha de nalgas en la lona?
¿O las va de coyote de Siberia?

La duda me revienta la bordona:
¿este Borges quién es, porca misera,
Fangio, Vilas, Monzón o Maradona?

Las voces 
Orlando Mario Punzi 

Tenía cinco voces la casona: 
mamá, tío, la prima, yo y Armando, 
los ruidos del abuelo caminando 
y el toctoc de los zuecos de la nona. 

Mamá nos daba la ración completa: 
la miel, el pan, la fé, la profesía. 
O bien - alguna vez - nos persuadía 
con la firme lección de la chancleta. 

Tío, bacán, playboy, arrabalero - 
pregonaba su dogma socialista, 
y en utópicas luchas de conquista 
se atoraba de ñoquis y puchero. 

La prima - mitad sol, mitad muñeca - 
niña docente de la cofradía, 
con palabras de amor nos sacudía 
con la regla de tres por la zabeca. 

Armando - que bajó de "Juvenilia" 
para cumplir un cielo suburbano- 
llenaba mis silencios con su mano 
de primer bandoneón de la familia. 

El abuelo tranqueaba por la escena 
y al puntín de sus tarros insumisos 
crujían los machimbres de los pisos 
y espichaban las radios a galena. 

La nona, con sus lentes obsoletos 
y su tos ancestral, desde la silla 
cuidaba la zoológica pandilla 
de gatos, pollos, pájaros y nietos. 

Yo - jefe de camorras y alborozos -, 
cetrojás de los últimos gorriones, 
mandaba mis temibles batallones 
de remaches, ainentis y carozos. 

Tenía cinco voces la casona: 
mamá, tía, la prima, yo y Armando, 
los ruidos del abuelo caminando 
y el toctoc de los zuecos de la nona. 

El cansancio final - que no perdona - 
sin forma, sin color, líquido, blando, 
pasó por mi niñez desdibujando 
voz, tiempo, modo, número, persona... 

Hoy, un muro de vidrios aprisiona 
los cómo, los por qué, los quién, los cuándo, 
deshilachados títeres de lona. 

Y un manojo de nieblas va borrado 
los patios, el baldío, la rabona 
y el suave grito maternal: Orlando. 

Química
Orlando Mario Punzi

Cayeron unos cosos de yuguillo
meta bla-bla sobre el cereal y el grano,
la hormiga, la langosta y el gusano,
la atmósfera, la lorca y el tornillo.

Y largaron un cómplice sencillo:
dicloro-difenil-tricloro-etano,
y a tiempo que saneaban el pantano
le dieron al pulgón con un martillo.

Fue inútil, fue...Y al raje solimano
de la grey de la "química gatillo"
volvió la mosca y el hollín y el guano.

Pero ya nunca -coro y estribillo-
se alzó del hexa-cloro-ciclo-hexáno
la serenata fraternal del grillo.

Soneto con bronca 
Luis Alposta 

Veo un país con palidez de anemia 
en manos de malandras y de giles. 
Y en él veo también otros perfiles 
haciendo alarde de la esquizofrenia. 

Veo un país con hombres agotados 
donde el que no labura es el que grita. 
Un país que tan solo habla de guita, 
de ministros de turno y negociados. 

Veo un país de "prodes" y quinielas, 
de inútiles discursos y novelas. 
Un país que es conciente de su hastío. 

Y es por eso que hoy ando rechiflado. 
Yo te hablé de un país que está pinchado, 
y eso pobre país - viejo- es el mío. 
Septiembre de 1975 

Soneto lunfa
Hugo Javier Reynoso

Aqueya era una mina repapusa.
Era un minon para alquilar balcones.
Sus pechos se piantaban de la blusa
y me apuntaban con sus dos cañones.

La levanté en un feca de Palermo.
Yo anda rante, palmao y medio dengue
con la pinta fulera de un enfermo
y la cara mas blanca que mi lengue.

Aqueya mina me engrampó de apuro.
Me dio la cana con sus dos cañones.
Yo vivia pegao a sus calzones.

dejé la barra y enganché un laburo.
Pero se me cruzó mi mi mala estreya
y un porco día, me casé con eya. 

Metamorfosis 
Tino Rodríguez 

Exploraba los grilos tangamente
se doctoró en casimba y joyería
sus digitales, el perfil y el frente
ostenta el álbum de la taquería.

Entró en el curro cuando la malaria
cayó a bandear por diestra y por siniestra
y él que era un honorable ciudadano,
hoy es un cliente asiduo de la 6a.

Cafetín de malos aires
Darwin Sanchez 

Cuatro minas que están en la estacada, 
cuatro cuentas perdidas de un rosario 
a la pesca obligada de un otario 
que les garpe una copa adulterada. 

Un trompa que ya tiene bien ganada 
su fama de rufián prostibulario, 
que el día que destapen su prontuario 
tedremos a la poli acuartelada. 

La roña, porque minga de limpieza, 
te sube de los pies a la cabeza. 
Rematando este cuadro a maravillas, 

un punto narigón, la mar de flaco, 
que mareao por las cañas y el tabaco, 
las va de redentor de poligriyas.

La última cena
Tino Rodriguez

Dijo el Divino Troesma, resignado:
"uno que está cenando me traiciona". 
Había trece en la same, no era broma, 
los doce su pusieron colorados. 

Y Judas Iscariote, el garcaino, 
que la yugó de ecónomo, ágil rata, 
embolsicó la tela, o sea la plata. 
Batidor le marcaba allí su sino. 

Fue de todos los chantas el primero, 
el precursor, la Historia lo deschava, 
si vendió a Cristo por treinta dineros. 

Garcas y batidores un fangote 
en nuestra Buenos Aires lo jotraba, 
parientes de aquel Judas Iscariote.

Pagaré
Oscar Santos

El pagaré que tengo con la vida
lo voy garpando porque soy honesto
y no quiero bolonqui ni protesto
ni que se arme tampoco la podrida

Amortizo la deuda contraida
laburando sin pena y sin un gesto
y sé que va a quedar saldado el resto
con los tres hurras de la despedida.

Cuando al mundo llegué firmé al momento
sin fecha y sin importe el documento
que al bardo me largó por el camino.

No sé que fecha tiene el vencimiento.
Soy macho y como tal no me arrepiento
de lo que ya viví, pago y me espiro.

Viejo café de Palermo 
Héctor Oscar Santos

Antiquísimas mesas de madera
pisos con huellas de lejanos puchos
laburantes del lápiz, timba, chuchos
recuerdo de papusa victrolera. 
Templo de la amistad y de la espera
de negocios legales y otros truchos
chambones del billar, campeones duchos,
un teléfono antiguo, una chopera.
Imprecaciones, gritos, humareda,
vino llorón y confesión fulera
ecos de dados de un ayer perdido
Algún guapo, un rufián, un poeta enfermo
en una esquina eterna de Palermo
con el telón de fondo de un ¡envido!


Ternura
Natalio Schmucler

¡No jodas a papá, que está cansado,
que viene de yugarla todo el día!
Y el pibe se me queda allí, parado,
medio haciéndose bolsa su alegría.

Después pianta, despacio, calladito;
se las toma p´abajo de la mesa.
Y chapa un carretel .que es el autito-
y le zumba el motor a mi tisteza.

Tras un gotán se inicia el noticioso
y un despiole de platos, de cocina.
El lío nunca acaba; siempre empieza

¡la taya en el suburbio algún mafioso!...
¡Prosigue el despelote en Indochina!...
Y me pianto p´abajo de la mesa.

Vieja 
Natalio Schmucler 

Recuerdo que te hablaba en mi lunfa canero
el que nunca manyabas ni un pito, y te reías.
El que cuidaba un dique pa vos era un diquero
"y a las cosas de goma se les decía gomias"

El inventa palabras- la batías al viejo-
pero alguna embrocaste a fuerza de escuchar.
Y una vez pa mi asombro, me dijiste: pendejo,
venite a la cocina que vamos a morfar.

Así quiero evocarte, con tu simple alegría
hecha de barrio rasca -con su calle y su cielo-
amurado a la pena que me acongoja hoy,

con el chamuyo rante qu nunca comprendías.
Ahora que piantaste a fecundar el suelo,
ese suelo -mi vieja-al que yo también voy. 

Me fui a baraja

Miguel Tabares
En un mundo lleno de curdas y estaños,
minas franeleadas, chorros sin condena
has crecido pura como la azucena
con tus dequerusa diecisiete años.

Montones de cosos, cirujas huraños
que trafican fierros y basura ajena
acaso ni advierten en tu cara buena
la gracia que cumple diecisiete años

Tus ojos ensayan chamuyos extraños,
preludio de amores que acaso logremos,
revires azules del romanticismo.

Pero no es posible tocar los extremos.
Locuras, quimeras. Las tuve yo mismo
pero ya no tengo diecisiete años...

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