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Aldo
Novelli. Poeta,
cuentista, ensayista, inquisidor del alma humana y habitante de bares nocturnos.
Nació entre alacranes y cardos rusos gigantes, un 4 de marzo de 1957, en una
madrugada de juerga y carnaval.
Vivió en Challacó, un campamento petrolero en medio del desierto patagónico
hasta los 13 años, en que se traslada a Neuquén, ciudad enclavada en el valle de
las quimeras. Vagó por el país hasta retornar a la ciudad de las manzanas
prohibidas, donde reside actualmente.
Edita el plegado de arte y literatura ‘Animal Urbano’.
Libros publicados: “La noche del hastío” Ed. Limón – 2003; Plaqueta “16
poéticas” Ed .Limón – 2004 -“Agonistas del fin del mundo” Ed. La luna que –
2005.
Publicó en las siguientes antologías: “Poesía y cuento patagónicos” - 1992, “La
Poesía en Neuquén” Ed. Sec. de Cultura del Neuquén – 1993, “Poesía y cuento de
la Patagonia” Ed. FBPN – 1994; “La Palabra escondida” Poesía escrita durante la
dictadura militar – 1996; “Poesia Neuquina de los 90” Ed. Narvaja Editor – 1996;
“Canto a un Prisionero” de Ed. Poetas Antiimperialistas de América – Otawa
-2005; “País de vientre abierto” antologia de poesía social argentina – Ed.
Ediciones Patagonia -2205.
Ha publicado poemas, cuentos y ensayos en diversas revistas de poesía y revistas
digitales.
Fue miembro del jurado del Fondo Editorial Neuquino, integró el grupo de poetas
‘Poesía en Trámite’ formado por veinticinco poetas de la región, que realizaron
lecturas, espectáculos y perfomances callejeras y del grupo 'Poetas del Montón'
que formaron la 'Casa de la Poesía' de Neuquén.
Estudió parcial y caóticamente, la carrera de Licenciatura en Letras y la de
Periodismo entre otras.
Actualmente es corresponsal de la revista de poesía ‘La iguana’ , del sitio en
Internet 'El Muro Cultural' y la revista de poesía “El camarote” – Viedma – Río
Negro.
Trabaja como Analista de Sistemas en una empresa de servicios informáticos, y se
siente con mucho pudor, poeta.
e-mail: aldonovelli@yahoo.com
Algunas consideraciones personales
Siento a la poesía como una hembra. Una hembra sensual, voluptuosa y esquiva,
que me visita en ciertas noches de insomnio y lujuria. Algo me dice, que no la
voy a atrapar nunca, pero igual persevero, cada noche, en el intento, y eso, de
alguna manera, me mantiene vivo y excitado.
En lo formal, trabajo con un lenguaje llano, seco y urbano, despojado de
imágenes, con escasa adjetivación, y contaminado de dudosas intenciones
irónicas, intentando crear en los textos cierto clima; una atmósfera realista y
cotidiana; que en un instante, es fugazmente iluminada por un resplandor, que al
impactar en el cuerpo del lector, y en función de su propia carga de emotividad,
le den al texto dimensión poética.
Me anima personalmente, cierto ‘programa poético’ que consiste en lograr una
expresión comunicacional simple, que me permita llegar al 'lector salvaje' o al
'lector desprevenido' y en un segundo código, decirle algo más, a un 'lector
competente' o a un 'lector sensible'.
Claro está, que éstas son, en muchos casos, tan solo esforzadas intenciones.
Ahora puedo equivocarme, y decir que: la poesía es una trascripción literal de
la realidad, con infinitos errores de tipografía.
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Versos que cruzan realismo urbano y poesía social
POETA DE NEUQUEN, UNA DE LAS
VOCES FUERTES DE LA LITERATURA PATAGONICA. DICE QUE “LA VIDA, LA MUERTE Y EL
PARAISO PERDIDO” APARECEN EN SU OBRA
Nació y reside en Neuquén. Incansable trabajador de la poesía, ha publicado
tres libros y aparece en numerosas antologías poéticas. Para él, “la poesía
es una hembra a la que intento atrapar cada noche”. Trabaja en informática,
pero asegura “vivir de la poesía”.
"Creo que desde siempre he estado escribiendo el mismo poema, de diversa
forma", afirma Aldo Novelli.
Por Martín Colivoro (Diario Patagónico)
"Escribo poesía, o mejor dicho, el intento de llegar a ella", define Aldo
Novelli. "La poesía es para mí una hembra, una hembra voluptuosa, casquivana
y esquiva, que intento atrapar cada noche y nunca lo consigo y esto de
alguna forma me mantiene vivo".
Al buscar ese momento en el que nace la escritura, Novelli viaja hasta sus
diez años. "Cursaba quinto grado de la primaria. La maestra nos dio como
tarea una composición sobre ‘el árbol’. Recuerdo que escribí algo que
relacionaba el árbol y sus raíces en la tierra, con la familia y sus raíces
en la comunidad. Hubo un ‘Muy Bien 10 Felicitado’ y el llamado a mis padres
y toda una eclosión familiar".
Desiertoaldo Luis Novelli (2008) prólogo(o el camino a ese otro erial) no es moco e' pavo adentrarse en el desierto de otro -"ningún compañero a la vista, ningún superhéroe celestial" -en tanto puro poeta patagónico Novelli arriesga que "de los grandes desiertos del mundo la palabra es el más poblado", arriesgándose así, una vez más, al seguro rechazo de Dios, o lo que a esta altura haya en su lugar -porque, hasta donde se ve, Dios desprecia a los que cruzan el desierto y viven para contarlo. -leo ahora la cita de Giannuzzi: "¿te alcanzará la fe para tanto o te dispones a un viaje de vencido?" -algo dice el Desierto de Novelli: olvidate iluso de salir ileso -dragones de las bardas animales salvajes humanos en los bordes de la ciudad alacranes en las estepas gualicho polvoriento el aire el deseo -entre las culpas y las atribuciones que la "dimensión patagonia" le confiere, activista del buen uso de la palabra y la iluminación que se alcanza en el fondo de todos los bares, copetín al paso -y con la franqueza que expresan los hombres cuando lloran-, Aldo Novelli está dejando un registro del viaje que es siempre el último viaje -Infinito! Infinito!, cantan las arañas peludas inmolándose sabias en el asfalto caliente de las carreteras -tan mágicas como ruines las propiedades de la poesía en movimiento perpetuo -la ruta un alambre retorcido sobre el desierto de alpatacos -implacables visiones de la belleza de la desolación y posibles viceversas -memorias de pequeños cowboys del sur hastiados de salmos disparándole a incansables pájaros mecánicos -durante la noche un silencio azul para amar -¿cuánto quedará del mundo mañana? -¿cuánto quedará de esa engañosa sensación de ser parte de un universo primordial oculto a los hombres que leerán estos poemas dentro de unos cuantos veloces años?- intuyo que estos poemas terminarán funcionando como los pedacitos de espejos que Novelli diseminaba en las arenas del desierto para después, en el viaje siguiente -el propio o el de cualquier otro semejante-, recoger fragmentos de estrellas ilusorias -cierta luz que, de paso, redimirá a los adultos sin pasado -sea como sea, olvídate iluso de salir ileso. sergio rigazio/ poeta/junín/ buenos aires/ argentina.- * I El dragón verde salió de las matas de jarillas y avanzó lentamente hacia mí. Miré a mí alrededor ningún compañero a la vista ningún superhéroe celestial que venga en mi ayuda. Estoy solo en medio del desierto. Estoy solo en el centro de mi infancia. * VII En el desierto el tiempo se dilata bajo el sol hasta convertirse en arena. Los habitantes del desierto jugamos ingenuamente con esa arena la tomamos en un puño y apretamos fuerte fuerte hasta que se desliza entre los dedos. Cuando abrimos la mano vacía ya somos adultos sin pasado. * I Un hombre entra al bar se sienta sabe que el mundo está destruido y que él ha sido cómplice de esa destrucción. Después llega ella mira hacia las mesas lo ve se acerca y se sienta frente a él repentinamente le brillan sus ojos de lluvia su rostro adquiere una expresión bienhechora y ya no importa más el mundo ni toda su miseria. -// aldo luis novelli / desde los bordes del desierto.- http://www.la-sed-infinita.blogspot.com http://www.fluidos-virtuales.blogspot.com "Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo. Lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso." J.L.B. |
El recuerdo es poderoso, porque "para esa época yo leía a los superhéroes
Batman, Superman, Linterna Verde, Spiderman; que fueron mis compañeros de
lucha durante mucho tiempo, hasta hoy en día, podría decirse".
Novelli posee una clara definición de su propia escritura, a la que denomina
"realismo urbano", aunque "ha sido clasificada diversamente", aclara.
"Es una poesía de lenguaje urbano, seco y a veces ácido, despojado de
imágenes abstractas, con escasa adjetivación, contaminada de intenciones
irónicas, y ocasionalmente revestida de un descarnado erotismo", sostiene.
En su escritura, "todo el poema funciona como una sola imagen, intentando
crear en el texto un clima naturalista y cotidiano, una atmósfera realista
que en un instante, es fugazmente iluminada por un resplandor".
Entonces, "al impactar en el cuerpo del lector -y en función de su propia
carga de emotividad-, le da al texto dimensión poética".
EL MISMO POEMA
Novelli reconoce dos registros en su poesía: uno "más minimalista y urbano";
y otro "maximalista y coloquial". Ambos descansan sobre un sustrato
claramente ideológico y el autor se define como "un poeta social" que recrea
la poesía social de los ’60 a través de otros modos expresivos.
"De alguna forma me siento deudor de poetas como Juan Gelman y César
Vallejo, del neorealimo italiano, de los beatniks, del minimalismo
norteamericano y en líneas generales de la ‘poesía social latinoamericana’".
A Novelli lo anima cierto "programa poético" que consiste en lograr una
expresión comunicacional simple, para llegar a un lector "ingenuo" o
"salvaje" primero; y en un segundo código decirle algo más a un lector
"sensible" o "competente".
"Creo que desde siempre he estado escribiendo el mismo poema de diversa
forma", asegura Novelli, en lucha para encontrar definición a lo que
escribe. "Los temas que me preocupan son los mismos: la utopía, la palabra,
la revolución, la calle, el hombre común y su existencia, la cotidianeidad,
los seres marginales y los detritus del mundo, los hombres y mujeres y sus
angustias, sus búsquedas, sus imposibles y sus obsesiones, el sexo y la
interminable búsqueda de la cifra perdida de la felicidad. La vida, la
muerte y el paraíso perdido".
PATAGONIA: TIERRA FERTIL
"Creo que el desierto patagónico es una tierra fértil para la poesía". Así,
Novelli habla de la producción literaria en la Patagonia, región que según
él "ha superado la estética folclórica y anquilosada de muchas otras zonas
del país".
En Patagonia "hay un caudal poético importante y diverso, con grandes poetas
que merecerían mejor suerte y mucha más difusión".
Novelli sostiene que en este sur del país "hay poetas muy superiores a
muchos de los ‘poetas famosos’ que ostentan ciudades como Buenos Aires,
Córdoba o Rosario".
"Pero todos sabemos que las manzanas que cultivamos con esfuerzo en la
Patagonia, la saborean en esas ‘grandes ciudades’", dice.
Para el escritor neuquino, "la Patagonia se cuenta escribiendo, cada vez que
un poeta se enfrenta al desafío y abismo que le presenta la hoja en blanco,
y no en esa búsqueda obsesiva en que se han empeñado algunos, en hallar por
cualquier medio la identidad patagónica".
Novelli también alerta: "como la Patagonia ‘está de moda’, muchos
escritores, más pícaros que honestos, tanto argentinos como extranjeros,
hacen un viajecito de tres o cuatro días por algunos pueblos patagónicos,
hablan con tres o cuatro ‘nativos’ y después escriben un libro que venden
como pan caliente en España, México o algún otro país que intenta vender
esta tierra como la antigua ciudad de los Césares".
"Por estas avivadas, estamos pagando un precio demasiado alto; y no
precisamente en el plano literario, sino concretamente con la tierra y el
agua de este inmenso territorio de nuestro país", juzga el poeta.
Los proyectos de Novelli buscan "seguir defendiendo la libertad de
pensamiento, intentando formar en los jóvenes un pensamiento crítico y
tratando de aportar un grano de trigo a la utopía de un mundo mejor, que
creo posible".
Todo esto, dice hacerlo "desde mi humilde lugar, desde mi precaria palabra
poética y revolucionaria".
"Un inquisidor del alma humana"
Aldo Novelli afirma ser "poeta, cuentista, ensayista, inquisidor del alma
humana y habitante de bares nocturnos".
Nació una madrugada de juerga y carnaval, vivió en Challacó, un campamento
petrolero en medio del desierto patagónico, hasta los 13 años, luego vagó
por el país hasta que regresó a Neuquén.
Publicó los libros: "La noche del hastío" (Limón, 2003); "16 poéticas"
(Limón, 2004); "Agonistas del fin del mundo" (La luna que, 2005). También
editó un plegado de arte y literatura llamado "Animal Urbano".
Su nombre aparece en diversas antologías poéticas, entre las que se
destacan: "La Palabra escondida. Poesía escrita durante la dictadura
militar" (1996); "Canto a un Prisionero" (Editorial Poetas Antiimperialistas
de América, Otawa, 2005); "País de vientre abierto. Antología de poesía
social argentina" (Ediciones Patagonia, 2005).
Integró los grupos "Poesía en Trámite" (formado por veinticinco poetas de la
región); y "Poetas del Montón" (que logró formar la "Casa de la Poesía" de
Neuquén).
Estudió "parcial y caóticamente", las carreras de Letras y Periodismo.
Actualmente es corresponsal de la revista de poesía "Mapuche", y del sitio
web "El Muro Cultural".
Además de poesía, ha escrito relatos y ensayos literarios. Su trabajo en el
área cultural consiste en "leer, escribir, participar de encuentros, dar
lecturas y talleres de lectura/escritura en escuelas".
Este escritor afirma, "vivo de la poesía, pero trabajo como analista de
sistemas en una empresa informática y hago esporádicamente artículos
periodísticos de género literario o político".
Novelli se considera "poeta y laburante", y como tal sostiene dos sitios en
internet, donde difunde poesía:
http://la-sed-infinita.blogspot.com y
http://fluidos-virtuales.blogspot.com
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Archibaldo
tiene frío
(poema de amor en veinte artefactos)
aldo luis novelli
uno
Archibaldo tiene doble vida
esposo, trabajador, casado
dos hijos
durante el día,
y
exhibicionista
degenerado
amante serial
por las noches.
Archibaldo es un romántico.
dos
Archibaldo se sube a un avión
a un auto
a un edificio
a un ascensor sin garantía,
se monta una yegua
una vaca azul
una mujer
una gallina
un ave del paraíso.
Archibaldo un día
se trepó a la luna
y regresó
con un extraño brillo en los ojos.
Esa locura selenita
que siempre lo acompaña.
tres
Archibaldo es un tipo
un robot un androide un animatronix un dibujo
un extraterrestre.
Archibaldo es Marx,
Freud,
el Che,
es el Cristo de la espera
y tiene casi 33 años,
y se escapó
un instante antes
que lo crucificaran.
cuatro
Archibaldo cree en la reencarnación
en la resurrección de la carne
en la santísima virgen
aunque no sea tan virgen,
en los pecados excelsos
en el paraíso perdido
en el infierno encontrado.
Archibaldo es creyente
durante la mañana
agnóstico en las saudades de las tardes de lluvia
y ateo en ciertas noches
inefables y maravillosas.
cinco
Archibaldo cree en la ciencia
hasta que aparece la magia
y deja de creer.
Le gusta la matemática
por su inexactitud.
Sabe que la poesía no existe
pero la busca en las noches
en las mujeres rojas
y en la pulsión sexual.
Le apasiona la física
más allá de la metafísica.
Y se vuelve infinito
negando al viejo Einstein.
seis
Archibaldo es frío como la nieve
caliente como el sol
blanco como la luna
negro como el carbón
amarillo como el desierto
rojo como la sangre
azul como la poesía
verde como la espesura.
Archibaldo es muy cursi con los colores.
siete
Archibaldo hace su show
por las noches
en callejones semioscuros
entre atorrantes y cirujas
en medio de cartoneros y cartoneras y sus hijos y sus bebés
que aplauden
y aplauden
y aplauden
hasta
caer
desmayados.
ocho
Archibaldo no conoce la poesía
nunca leyó una poesía
según él
la poesía no se escribe
ni se dice
ni se canta
ni se declama
ni se publica
ni se vende
ni se concursa
ni se usa para viajar, mentir, fantasear o lucrar.
Un día encontró un poema
escrito en un papel de alfajor triple de terrabusi
y se lo comió.
nueve
Archibaldo dijo una noche
en una conferencia
en el callejón
- yo soy surrealista –
y todos quedaron pasmados
inmóviles por el asombro
con los ojos desorbitados
las manos sucias
el cuerpo mugriento
los estómagos chirriantes
entonces, aclaró
- surrealista, realista del sur –
ahhh
se escuchó un largo suspiro,
y todos siguieron
mas calmados
revolviendo la basura.
diez
Archibaldo dice
que todos son exhibicionistas
todos
sin excepción.
- Yo me exhibo de noche – dice
- pero ustedes
todos ustedes (y señala con su dedo a la concurrencia)
se exhiben
a plena luz del día -.
once
Archibaldo come moscas
sapos
ratas
gatos
perros
caballos.
Archibaldo come diablos.
Pero cuando llegó Dios...
ni el glotón de Archibaldo
lo pudo comer.
doce
Archibaldo conoció una mujer
en la plaza,
una mujer rubia
de ojos celestes vidriosos,
de grandes pechos siliconados,
contorneadas caderas
que se balanceaban
al ritmo de la música
de la catedral.
Una mujer tan rubia
que parecía mentira,
y movía la cabeza al compás
del cu-cu de la plaza
cuando hablaba de:
la moda y los autos totalmente rojos
la ropa, las comidas light
los trapos de onda, los tubos del personal trainer
el pret a portè y esa pasta dental
que te hace la sonrisa alucinantemente blanca.
Archibaldo se enamoró a primera vista
y ciego de amor quedó.
Pobre Archibaldo!
trece
Archibaldo salió una noche
y recorrió la calle
buscando su presa
como un tigre siberiano al acecho,
hasta que la vió:
una hermosa morocha
de grandes caderas
caminando aburrida por la vereda del bar.
Corrió sin ruido
hasta la esquina de ella
y esperó nervioso que llegara.
Cuando apareció
se abrió el sobretodo frente a ella
gritándole obscenidades.
Ella, lo miró a los ojos
luego debajo de la cintura
inclinó apenas la cabeza
y le dijo:
- normalmente cobro 50 nene
pero a vos te hago un descuento-.
catorce
Archibaldo es un degenerado.
Los lunes a la noche
se detiene frente al nocturno
del liceo de señoritas,
y se abre el negro sobretodo
cuando ellas están en las aulas.
Entonces las señoritas del liceo
desesperadas
gritan
corren a las ventanas
lo invitan a pasar
le dan sus teléfonos
le tiran las remeras
los corpiños
las bombachas,
le gritan obscenidades
lo insultan
lo putean
hasta que finalmente
Archibaldo se escapa.
quince
Cuando a Archibaldo
le duele mucho
mucho la cabeza,
no sale por las noches
a exhibir sus genitales
ante la mujeres de la ciudad.
Se queda en la casa
recostado en el sillón
exhibiendo sus neuronas
frente a la pantalla del televisor.
dieciseis
La luna no es
el satélite natural de la tierra
girando en una orbita elíptica a 384.400 Kmts de la tierra
a una velocidad de 8.352 KMts por hora
y demorando 27 días 7horas y 43 minutos en realizar una órbita completa.
La luna es
la linterna mágica
de Archibaldo.
diecisiete
El guardarropa de Archibaldo es costoso.
El traje de la comunión
con el rosario de cuentas de madera
el saco azul de la confirmación
la camisa de colores de los cursillistas
junto al libro secreto del opus dei
tres camisas blancas con ballenitas
y gemelos de oro 18 kilates
dos camperas de invierno de apertura fácil
y cinco sobretodos impecables,
pero ahorra en calzoncillos y pantalones como nadie.
Casi tanto
como los funcionarios de turno.
dieciocho
Archibaldo tiene fiebre.
47° grados centígrados
los ojos salidos de las órbitas
el pelo chamuscado
los dientes temblorosos
Archibaldo tiene fiebre
y el médico le recomendó
que dejara de ver
‘Hola Susana’ por una semana.
Archibaldo ya está mejor.
Se fue a comprar un sobretodo nuevo
para las exhibiciones genitales
del sábado a la noche.
diecinueve
Los domingos a la mañana
Archibaldo juega a la pelota
en el callejón.
De un lado:
el cartonero premiado como el mejor laburante
el ciruja intelectual, el loco de la tijera
y los hijos del médico de la otra cuadra.
Del otro:
Archibaldo, el poeta estúpido
el asesino serial (que le dicen ministro de economía)
el ladrón de bicicletas de 18 cambios
cinco pibes con hambre
y la esposa del funcionario.
El partido dura hasta que
la luna brilla
sobre los techos de la ciudad,
entonces todos se van
discutiendo penales no cobrados
goles efímeros estrategias de callejón,
sudorosos, dueños de sí
iluminados por la magia del futbol
convertidos
en los proximos héroes
de un país maravilloso.
veinte
Una mujer en la calle grita
- Archibaldooooo Archibaldooooooo -
él se levanta de la compu
se queda quieto
y escucha:
- Archibaldoooooo -,
entonces su cara se ilumina
le brillan los ojos y los dientes,
rápidamente se desnuda
se coloca el sobretodo negro,
y sale emocionado a la calle
a buscar
el amor de su vida.
aldo luis novelli – (poeta en estado de gracia/por nada).
neuquén-patagonia-argentina
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Selección poética
del libro inédito "Mínimo Mundo"
aldo luis novelli
matria
la conocí una lejana mañana
que flameaban banderas.
hablamos en bares y bodegones
durante un tiempo rojo.
una noche en una calle oscura
le acaricié los senos.
nos amamos una tarde
cerca del basural
mientras sus hijos buscaban comida.
sigo enamorado de sus despojos.
el preguntón descolocado
a L. Lamborghini
el tipo preguntó por los pájaros desposeídos
por las patas de los pájaros
que se lavan en la fuente.
preguntó por los pájaros hambrientos
por el pico de esos pájaros
gritando 'no pasarán' en esta nación piquetera.
por los pájaros poéticos
por la lengua de esos pájaros
escribiendo papeles sin fe ni sudor.
el tipo preguntó por los pájaros
por el vuelo de esos pájaros
pichones que se embolsan la cara
para escuchar la voz de Dios.
preguntó por los pájaros
por los ojos de esos pájaros
al ver la íntima luz de una niña
vejada por el patrón.
por los pájaros
por las alas de esos pájaros
cuando sangra el ano de un niño
violado por la respetuosa santidad.
el tipo preguntó por los pájaros
y se fue volando.
oscurantismo
hubo un tiempo
en que los pájaros dejaron de volar.
fue un tiempo feroz.
algunos iniciaron una guerra sucia
otros se amaron por última vez.
en esos días aciagos
escribí furioso
el primer poema
para el resto del mundo.
amigos
Juan y José nacieron en distintas ciudades.
vivieron cuarenta años sin conocerse.
una tarde cualquiera José
con el corazón inmóvil
cayó en medio del gentío.
la gente miraba al tipo tirado
y lograba esquivarlo.
Juan se detuvo
y se agachó a golpearle el pecho.
cuatro horas estuvo en eso
entre las sombras de una calle desolada
hasta que el tipo abrió los ojos:
- no sabía bien como se hacía esto...- dijo Juan.
- bueno, tuviste tiempo de aprender- balbuceó José.
desde ese día nunca más se vieron.
nunca se olvidaron.
amor guerrillero
fui yo mi amor
quien voló desde el desierto a tus pies
a dibujarte en ellos
mis ojos.
volé sin alas y
cuando me lo dijiste
la decepción fue tan grande
que arrasado por la realidad
caí estrepitosamente a tierra
junto a las torres gemelas.
la burbuja de bienestar
estalló entre tus piernas.
y a los nueve meses te nacieron guevaras sin rostro.
deber cívico
hoy voté.
entré al aula oscura
y me vi sentado frente a la maestra.
el manual Santillana
los lápices de colores, la goma dos banderas
nos contaba de las invasiones inglesas
del pueblo defendiéndose con aceite hirviendo.
después me fui a casa
herví el aceite
y me hice unas buenas papas fritas.
poeta
alguien grita en la oscuridad.
una boca sangra
apoyada sobre un desgastado mantel.
alguien bufa
contra un cuerpo caliente
y cree que ama.
un perro ladra a la luna
sin entender.
en esta pieza oscura
alguien aúlla sobre un papel.
apenas otro vulgar ladrido
en un borde de la noche.
milagro
son las tres de la tarde.
un perro camina por la calle
levanta el morro
huele el aire del pueblo.
el hombre camina por la vereda
ve al perro
y entra a la iglesia.
habla con dios o cree que habla
le hace la pregunta
hace veinte años que le hace la misma pregunta.
al rato sale de la desolada iglesia
mira la calle
ve al perro montado sobre una perra.
baja la cabeza
da la vuelta decidido
y vuelve a entrar.
se arrodilla frente a él
extiende los brazos en cruz
y se crucifica
con una bala en medio de los ojos.
desde ese día
la efigie del santo
chorrea sangre tibia por las heridas de la frente.
genética
en el núcleo de la semilla
ya está diseñado el futuro árbol
con sus frutos y sus leves flores
hasta su más mínima hoja.
en el ADN del hombre
están escondidos sus sueños sus amores inconclusos
sus mejores derrotas
hasta su más infatigable utopía.
la poesía
es esa bella muchacha
que abre la puerta
un día cualquiera
allí
donde no había puerta.
sueño de mariposas
no soy Chuang-Tzú
soñando ser una mariposa
ni la increíble mariposa que sueña
ser Chuang-Tzú.
soy el sapo que se comió la mariposa
en el punto onírico que se tocaron ambos seres
y de esa forma
le he evitado costosas horas de diván a Chuang-Tzú
y serios problemas de identidad
a incalculables mariposas.
amorsaurio
nos rozamos en la calle.
le acaricié el pelo en la esquina.
hablamos de las injusticias del mundo
cerca del basural.
nos amamos con los restos
del cuerpo.
antes de dormirme
le leí un cuento de Monterroso.
...y cuando desperté
ella ya no estaba allí.
diferencias
el hipocampo macho fecunda en su propio vientre
2000 crías
y después las pare durante 50 horas
mientras la hembra recupera fuerzas
para engendrar otras tantas criaturas.
después de 20 minutos brillantes
yo recupero fuerzas
durante 50 minutos
sin haber fecundado un solo hipocampo.
recuerdo
recuerdo una noche
soñé con ella.
al levantarme la encontré en la cocina.
hablamos del amor
- era pasión – me corrigió.
- nunca hubo otra – le dije.
a la mañana siguiente se fue para siempre.
brillarás
...he sido engendrado por el desierto alacranado y el viento del sur, mi poesía
atraviesa el alma de las mujeres en pena y las vuelve sublimes.
nada será como ha sido.
otro signo las alumbrará.
(y ella brilló como si fuera cierto).
Dejo constancia aquí que los poemas precedentes son de mi autoría.
Aldo Luis Novelli
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yo soy el tipo, el bebedor de cerveza.
el que vació revólveres
en latas de cerveza
en medio del desierto.
el que se bebió las cervezas
y escribió poemas alcoholizados
en el oxidado pellejo de la arcilla.
yo soy el tipo que atravesó el desierto
detrás de un luminoso oasis
y cuando lo alcanzó, se encegueció de espejismos.
el que abandonó el desierto
cuando el viento desparramó poemas
con olor a cerveza
y se vino a la ciudad.
yo soy el bebedor de cerveza
el que navegó en barcas de cristal
cuando todos reían a carcajadas
bebiendo blancas bebidas en lujosas habitaciones.
el que cantó la canción del infinito
en un bar miserable del bajo de esta ciudad,
donde los bebedores de birra
se tiran en la vereda con una bolsa en la cara
a viajar por los bordes del paraíso.
yo soy el que se acostó con dos minas una noche
y se despertó solo y sediento
a beber una cerveza
entre bardas rojas de un desierto amarillo.
yo soy el tipo cansado de este mundo viejo
de hipocrecía y usura,
el perseguidor de una palabra luminosa
que cure las llagas de infelices y hambrientos.
yo soy el bebedor de cerveza
el que intenta la salvación o el desesperado perdón
escribiendo sucios poemas
plagiados a otros poetastros y poetitas
en medio de esta ciudad de tristes corazones.
el poeta in-mundo peleando en este mundo
de absurdas razones para la miseria,
vate urbano o lenguaraz de baratija
esparciendo bagatela poética
a ingenuas mujercitas que lagrimean de emoción.
yo soy el que conoce el sabor de su sangre
desde el día que nació,
y mi garganta conoce la sed
antes que el sabor de una mujer.
el que se junta con bardos y borrachos
en bares pringosos y escucha su alcohólica musa
y hace que les cree y se emociona
al menos por un rato,
el tiempo necesario para fingirme poeta
y tomarles una cerveza.
yo soy el que vió a Dios convertido en francotirador
disparando sobre la cabeza de los creyentes
desde la azotea de un bar en medio de la ruta.
yo soy el tipo que gritó revolución
en medio de unos cuantos hijos de puta
que honraron a la patria
silenciando la palabra de hombres y mujeres
a punta de fuego y sangre mutilada.
(perdón 30.000 voces desaparecidas).
yo soy el tipo, el bebedor de cerveza.
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La noche del hastío
aldo luis novelli
Coordinador: Andrés Kurfirst
Ilustración de portada: "Minotauro" Pablo Picasso
Ilustración contratapa: "Café" George Crosz
Diseño de portada e interior: Darío Aguirre
Mail del autor: aldonovelli@yahoo.com
2003 - Aldo Luis Novelli
2003 - Editorial Limon
ISBN N° 987-20672-8-7
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
Esta ciudad, este siglo
Sólo techos sucios, cajones de sombra
Oscuras paredes habitadas por gusanos negros
Poesía que se pretende celebratoria y queda en un blues: el grito triste del
macho urbano en medio de la oscuridad, entre fritangas, llanto de bebés y el
sonido zumbón del televisor. Aldo Luis Novelli no cuenta, sólo retrata: toma
instantáneas de una ciudad sesgada por la producción petrolera, cuyos detritos
aparecen constitutivos del paisaje esencial. En ese ámbito, el poeta es un
boxeador que golpea con adjetivos en lugar de puños el aire que lo rodea, su
sombra y los fantasmas. Y lo único que, además de la basura ciudadana y las
referencias domésticas está en el hábitat poético es la noche, inmensa y vacía,
interrogante y sugerente.
Hay imágenes que sorprenden porque hacen estallar la tersura de la
narración
poética. Por caso, el oxímoron ocurre en una silla, cuando el cura, al doblar su
sotana “encuentra la bombacha que María, hacía días buscaba con desesperación”.
A punto de suceder: lo ominoso en Novelli es una costumbre. De la misma manera
que en Raymond Carver o en John Cheever o en Sam Shepard y en Antón Chéjov, el
maestro de todos ellos, –y las menciones no son ociosas-, en esta poesía hay
algo por ocurrir, y ocurre aunque nadie salvo el autor parezca darse cuenta.
Narra a dentelladas, narra a puñetazos, narra con esos silencios recortados,
tensos: hay perros y ratas; hay una costumbre, hay seducciones y resistencias,
equívocos en las miradas y también ironías despellejantes.
Su posición arquetípica consiste en estar sentado: sentado a la mesa de un bar;
sentado mientras mira pasar las cosas. También en eso respeta el código
anglosajón: ellos se sientan a beber, a mirar, a hablar, a ver tevé. Se sientan
a dominar el mundo y es entonces cuando no controla su personalidad: estalla,
antes o después de escribir. Por lo tanto, la escritura siempre está haciéndose.
Novelli usa el gerundio como un norteamericano: busca en el presente continuo
ese fluir permanente y actual de la conciencia y entonces su obra se transforma,
crece delante de los ojos de lector.
Uno mira a Erdosain caminar por la ciudad que lo anula, pero acá –en esta ciudad
cosmopolita del norte de la Patagonia- sólo quedan los residuos del planeta
globalizado.
En una escritura que inaugura la voz de esta ciudad en el comienzo del siglo,
Novelli se propone poetizar desde el revés de la trama: lejos de la poesía
regional y en las antípodas del folklorismo; espantado por las actividades
productivas y la posible benevolencia de los bien pensantes, toma lo que
necesita y descarta el resto. Así hace de su escritura un acto fundacional y
originario que procura poner en su lugar –en un lugar designado por el
poeta-taumaturgo- los objetos y los hechos de la vida cotidiana.
El poeta está sentado, en presente continuo, generalmente ebrio y de noche. La
noche triste de Contursi, la noche del negro que canta el blues con un único
futuro en la desesperación.
El amor es un dolor, sobre todo, es una construcción entre él y la nada, entre
él y la sombra que lo amenaza.
El erotismo está en la forma en que acaricia las palabras, en que el ritmo se
desdobla como en el contrapunto entre un bajo y un saxo, o entre las guitarras
de BB King y Clapton. Suena a blues, huele al aserrín con kerosén que limpia los
bares de vómitos, puchos y alcohol al amanecer.
Esta poesía colisiona con la realidad, con la palabra, con el futuro, con el
pasado. No hay claudicación posible, y el lirismo es apenas un remedo
nostálgico.
Justamente el verso de Novelli cae como un hachazo triste que desnuda las
ingenuidades hipócritas y los brillos innecesarios de lo poéticamente correcto.
Un ejemplo es el poema “El encendedor”, que lleva hasta la exasperación la
tensión del diálogo desgastado de una pareja y espanta las buenas conciencias
tan de moda.
Esta poesía tiene hondura de batallas: la del hombre común acorralado por sus
obligaciones, la del amante cuyo único patrimonio es la fantasía y la decepción,
la del noctámbulo que pretende asomarse a la noche y cae borracho en una esquina
o en un bar y así se transforma en testigo mudo de la pasión ajena.
No es posible hablar de la poesía de Novelli sin apelar al vocabulario bélico y
su asimilación con la pasión erótica.
Esgrime –otro verbo de riña- su principal hallazgo en la pasión erótica: la
hembra que duerme y descansa al lado del macho saciado. La hembra que domina
desde el silencio, en la soledad de la post-pasión cuando la “petite mort” cede
su lugar al vacío.
La futilidad de la pasión es atávica, a tal punto que poco ha cambiado desde la
vida cotidiana en las cavernas a la actual, al menos en el plano de lo amoroso.
Curioso: la ternura se oculta tras dolorosos esguinces y el poeta apenas se
atreve a designar sus sentimientos: el instinto funciona como un escudo eficaz
ante cualquier claudicación.
Lo otro –la otra- es lo ominoso.
Lo extranjero es también lo femenino: la hembra, la noche, “la luna que se
quita” o “los ojos húmedos estaquearon la luna”. Y también es femenina la
ciudad... esta ciudad, esta época.
Gerardo Burton
Neuquén, junio de 2003.-
a mis hijos Luis y Emanuel
a mi mujer Stella Maris
Introducción innecesaria
Allí en la profundidad de la noche, en sus aguas negras y violentas late el
viejo deseo, el goce inacabado, el suspenso del próximo instante, la intriga por
la luz final.
En esa noche inesperada de emoción y espanto, en esa noche pegajosa y sólida, en
el fondo de esa noche repetida e irrepetible se arrastra el hastío, el hastío
elemental, el necesario hastío para seguir bosquejando los trazos del próximo
paso, y borroneando los rastros de la pisada anterior, allí en el barro oscuro
del fondo de la habitación, empieza a golpear el lápiz contra el papel, y toma
forma, alguna forma al menos, el bosquejo grisáceo de una vida.
De una vida que se parece demasiado a la mía.
El autor
He soñado más que lo que Napoleón hizo.
He apretado al pecho hipotético más humanidades que Cristo,
he hecho filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
aunque no viva en ella.
Fernando Pessoa
(Lisboa, 1888-1935)
La ciudad me ha enseñado infinitos temores:
un gentío, una calle me han hecho estremecer,
un pensamiento a veces, espiado en un rostro.
Cesare Pavese
(Santo Stefano Belbo, 1908-1950)
Por las calles, en la
noche
En la Tasca
Sentado a esta mesa
bebiendo un vino que no saboreo
charlando con alguien al que no oigo
y según dicen es un poeta del norte,
ella
a dos mesas de distancia
habla y ríe sin pudor,
goza plenamente de esos momentos
en que las miradas la rodean.
Ella que no sabe
dónde estalla la soledad,
o cuántas ausencias me trago
en este vaso de vino.
Ella
que no sabe de la angustia de los ojos
cuando su cuerpo se torna borroso.
Conveníamos
Mientras fumábamos el resto
del goce de los cuerpos
la otra noche decíamos:
que cuando el día se inunda de sombras,
la luna se quita su máscara de luna
y se disfraza
de nuestros monstruos más conocidos
desquiciando los sueños de los injustos.
Conveníamos también
que esto sucede
los viernes de brujas y duendes
o cualquier otro día de la semana
por la noche,
aproximadamente entre la una
y las tres de la madrugada.
Justo cuando la calle allá afuera
y nosotros aquí
en esta pieza de hotel
ya no somos tan convenientes.
Bs. As. II
Mientras la brasa consume el resto de la noche
la mente imagina la cinta de humo
que la penumbra oculta a los ojos,
una araña metálica de cuatro patas
espera algo, agazapada sobre el techo.
La sirena enloquecida quiebra
el silencio empedrado de la pieza.
En la cama de al lado
no hay un solo ruido.
Me levanto, prendo otro cigarrillo
y me asomo a la ventana,
busco algo de compañía
en algún rostro desconocido.
Solo techos sucios, cajones de sombra
oscuras paredes habitadas por gusanos negros.
Piedra azul
Entre alturas vanas y restos humanos
los ojos húmedos estaquearon la luna
sobre la negra sombra de Dios.
En el fondo del bolsillo
los dedos rozan un objeto contundente,
la diminuta piedra azul brilló en la noche,
impasible se quedó mirándola
el espacio que dura una vida.
Mucho tiempo después
algunos transeúntes aseguran
que cerró la mano con fuerza
y ya sin memoria
abandonó la cornisa.
Corrientes a las 11
Caminar a las 11 de la noche
por avenida Corrientes,
bares agonizantes de luz amarillenta
pálidas caras sin marcas de ilusión,
sentados muy juntos, un par de muchachos
se acarician el pelo con ternura.
Un hombre de traje, desesperación y corbata
ahorcándose a cada paso
corre el último subte.
En un rincón del bar 'el ángel'
la mujer traga apurada y mira insistentemente la calle.
Yo estoy tan expuesto
que ha decidido no fijarse en mí.
La película
La película no era tan mala.
Un par de soldados dormían la última imaginaria
recostados en las primeras butacas,
el hombre del maletín
no dominaba la inquietud de sus manos
en la oscuridad del recinto,
y la pareja del fondo
no debía tener plata para un telo.
Pero yo estoy convencido
la película no era tan mala,
lo que pasa que el director
cometió un error:
esa noche
eligió mal a los espectadores.
Pálido sol
Encaramado al último piso
con las uñas clavadas en el cemento
los ojos tan solo ven metáforas,
diminutas hormigas negras
alzadas en dos patas
corren, caen, se retuercen
hasta desaparecer bajo tierra,
huyen de las sombras
cuando el pálido círculo amarillento
se va cubriendo
con las rígidas figuras negras del horizonte
José
Todo sucede en el momento menos pensado
cuando ya nadie esperaba encontrar la tijera
ella aparece como por arte de magia
arriba de esa pila de libros
donde nadie, absolutamente nadie la había dejado.
De esto hablábamos el otro día cuando
José, el párroco del barrio
doblando la sotana en la silla
encontró la bombacha que María
hacía días buscaba con desesperación.
Cerca de la madrugada
Círculos, rayas y óvalos
Paso las noches esperándola
dibujo círculos deformes en la mesa,
rayas desparejas,
óvalos como pétalos
de una rosa cibernética,
hasta que se consume la tinta del deseo
cuando las rayas se amontonan en el aire
y los pétalos comienzan a girar
tomo una decisión heroica:
voy a dormirme en los laureles.
Perros y ratas
La noche acaricia el lomo de los perros
que se encorvan molestos entre la basura.
Una rata roe con insistencia un tronco mugroso
que flota en el charco de la esquina.
La calle está desolada
Cuando abro la puerta, tambaleándome
el reloj de la pared murmura las cinco de la madrugada.
Como de costumbre, caminaré por la casa
como un ladrón nocturno,
y cuando entre a la pieza
ella seguirá con los ojos cerrados
aunque recién entonces, se dormirá sin dolor.
En pocas horas
El televisor ilumina mudo la habitación.
Hay restos oscuros de vino
sobre el hule de la mesa.
No sé que hora es
pero el cuerpo me comunica un creciente cansancio,
me recuerda que en pocas horas
deberé vestirme con la armadura de cada mañana.
Afuera la luna
hace el amor con los soñadores de la noche.
Entre tanto yo
aquí sentado sin dolor ni emoción
no logro la voluntad necesaria para
abandonar la silla
apagar el televisor
guardar el libro que no abrí
y sucumbir a la vacuidad de mi alma.
Despedida anual
Hablaban, reían y bebíamos,
el humo formaba extraños animales
en el aire de la noche.
El fuego borraba la memoria
y emitía señales humanas a mundos desconocidos.
La vaca descuartizada
había cumplido su cometido final,
otro animal caliente merodeaba la escena
reclamaba encargarse de los restos óseos.
Una inesperada canoa incendiada
atravesó el río
creando estupor en los corazones ebrios.
A esas horas del festejo
los chistes verdes
se tornaron agresivamente personales.
Faltaba poco para el homicidio estadístico,
pero el suicidio de la noche llegó antes
y cada uno partió a su cueva
arrastrando los restos
de otra despedida anual.
Hospital/operación
Cuando desperté
en la cama de al lado estaba él, Toledo
apretando la manguera del sachet vacío de suero
para que las burbujas transparentes que bajaban
no le entraran en las venas.
Hacía 40 minutos
que había pulsado la perilla de la enfermería
y ahora gritaba desesperado.
Yo no sabía muy bien que me había pasado
lo último que vi fueron seis lámparas encendidas
dentro de un gran plato de aluminio
y una aguja brillante rompiéndome la carne
hasta perforar ese hilo azul
que latía dentro de mi brazo.
Durante la rutina del día
Quién dice?
Quién dice que el infinito es impensable?
salgo apurado a pagar los impuestos
tengo poco tiempo
debo volver urgente a mi monitor perverso,
y repentinamente pasan un par de piernas que...
entonces me detengo y me quedo mirando el infinito
simple y llanamente el infinito.
Un viejo asqueroso pasa a mi lado y escupe
en el borde del vacío
a centímetros de mi zapato derecho.
Viejo de mierda, no le voy a perdonar
que ande enroñando mis dulces abismos.
El encendedor
- Vos tenés mi encendedor - le grito
- sí - contesta desde la ducha
impaciente me quedo esperando
al salir, pasa a mi lado sin decir palabra
- ¿y?, mi encendedor, estoy esperando -
- yo que se de tu encendedor -
- pero si vos me dijiste que lo tenías -
-¿yo?, yo tengo el mío -
- pero será posible, siempre lo mismo, donde está mi encendedor? -
- y yo que tengo que ver, porque debo saber...-
y empieza otra terrible discusión
por cosas tan trascendentes como
la vida , el odio, la muerte
y el encendedor.
Al rato prendo un cigarrillo y pienso:
sé que me estoy excediendo
pero no puedo contenerme
me excedo
ese es mi límite.
El perro de al lado
Hace tiempo que el perro no ladra
paso atento esperando sus amenazas
y nada,
no aparece entre las sombras
gritando su signo en esta tierra.
Nunca supe quienes vivían al lado
pero siempre me confortó ese vecino que ladraba,
su atención en mí
me recomponía en el mundo
me asignaba un cuerpo entre la viscosidad reinante.
Ese perro innombrado
hasta me escarbaba dudosas sensaciones:
el pánico a reconocerme
en la inmediatez de una calle.
Teléfono
Ayer instalaron el teléfono.
Ella sufrió por la falta de tono
y después por esa dudosa instalación.
Sucede que un teléfono
por más sofisticado y digital que sea
no es precisamente un teléfono
hasta que no emite su grito telefónico.
Y ella sufría.
Le dije que se calmara
que no esperara un milagro sonando en el comedor
- Dios no se revela a nosotros
pobres mortales
a través de un mísero teléfono -.
Pero ella miraba televisión sin escuchar
esperaba la campanilla
imaginaba su sonido
y sufría.
Hoy decidí apiadarme de su esperanza virginal.
Cuando escuchó mi voz, del otro lado de la línea
su decepción fue tan grande
como aquella primera vez.
Mundo perfecto
Por las mañanas, en esas claras y frescas mañanas
cuando los pájaros despiertan y chillan con el sol,
sucede que:
los documentos no aparecen arriba del TV
el auto no arranca por nada
los papeles de la carpeta se caen al barro
engancho la campera con el picaporte y la rompo
se hierve el agua del mate
se me hace tarde para fichar en el trabajo
desespero
y me golpeo la cabeza con la ventana.
Sentado en el piso, con la mano ensangrentada
me apoyo en la pared
y lanzo una sonora carcajada,
me siento bien, realmente bien
estoy en mi mundo perfecto.
Restos diurnos
En el fuego circular
que interminablemente todo lo consume,
tan solo quedan restos diurnos
que en un último esfuerzo
cargamos sobre el cuerpo
para vadear el alevoso océano de la noche.
Conjeturando en las noches
Todas las noches
Espero que los ruidos interiores
se acallen,
que la casa se duerma
y la calle se silencie.
Espero que los ángeles detengan su vuelo
que los dioses se distraigan
y los hombres se desnuden.
Cuando todo está dispuesto
tan solo me apoyo en la pared,
y sufro en la espera
lo terrible del silencio.
Primer homo
El poeta dice: 'mientras sostengo este mentón milenario',
y yo apoyado en mi mano derecha,
siento un peso ancestral que me conmueve, me sobrepasa,
imaginar la infinita sucesión de padres
que me han dado ser,
pensar - en un acto imposible -
en los perversos, los justos, enloquecidos y humanos ancestros
que me conformaron
hasta llegar al primer homo,
a ese semihombre y mediobestia
que desoyendo todo discurso científico
sobre su primitivo cerebro,
en este instante, hace millones de años:
se sienta en la roca a descansar su sexo
mira la hembra acostada en la tierra
y piensa en mí
aquí sentado, en una desvencijada silla
descansando del sexo de mi hembra,
garabateando un papel
en esta pastosa noche de verano,
mientras él, apoyado en aquella roca
sostiene absorto
su mentón casi animal.
La Noche avanza despacio
La voz de Gal Costa susurra
palabras incomprensibles y nostálgicas
desde el fondo de la pieza,
hay una ligera somnolencia en el aire
un atisbo epifánico me rodea sigilosamente.
Calma, una dulce calma
discurre por mi cuerpo,
siento el tórax llenándose y vaciándose con lentitud
y me invade
un infrecuente silencio interior.
Las voces de los infiernos se han acallado.
Es el momento esperado de la creación
de la palabra sosegada abriéndose paso
desde algún lugar desconocido.
Es la noche que se da vuelta
y avanza despacio hacia mí.
Certeza
Hay un poeta que luce la sombra
de un tiempo siniestro,
hay una mujer que habla con los ángeles
cuando sus ojos ruedan por mundos diversos,
hay un amigo que se fue un día
(y es otra mujer, hecha de mar y locura)
para regresar descuartizada en pedazos de papel,
hay un viento allá afuera,
que grita la angustia
de lobos humillados y hembras en celo.
Hay un hombre estatuado en la pieza
bebiendo de las sombras
de un poema infinito,
y después de innumerables noches
emocionado
halló su primera certeza:
las manos también sueñan.
Una gran noche
Anoche fue una gran noche.
No siempre pasa que todo suena en armonía,
que cada sonido encaja con delicadeza
en el hueco justo.
Que la luna se parece a la luna
y el cielo al cielo.
Que su boca permanece en reconfortante silencio
y mi mente descansa sin traición.
Voces
Si el caos es parte inevitable de este mundo desquiciado
tan sólo un orden mágico
me devuelve a la zona reconocida,
donde innumerables voces nos aturden
desde brumosas cavernas.
De ese maremágnum de sonidos
logro discernir dos o tres
que duelen más cerca.
Así reconozco con relativa precisión
el grito impredecible de mi hijo,
de esta mujer callada
junto a mi
algún susurro esporádico,
y la voz entrecortada de un amigo
flotando en el vacío.
Solo Ella
Si las innumerables visiones
hacen reconocibles los pedazos elementales
de este mundo,
solo una infinita persecución
nos reúne y nos alimenta
en el turbio río de esta isla-mundo.
Ella nos designa humanos
perversos o bellos
ella nos vuelve locos de furia,
nos acusa y nos libera,
ella inventó el corazón la valentía
la locura y los tiempos de papel.
Solo ella transforma al traidor en héroe,
al despiadado en salvo
al animal en hombre.
Ella y su fuego ancestral
incansable y alevosa
nos persigue sin límites ni piedad.
Tanto amor me intimida
Orgía
Descorro con cuidado las frazadas
como si destapara la olla
buscando la tibieza que resta
de sus cenas de soledad.
Suavemente me deslizo en la cama
para no romper los sueños
que provocan esa sonrisa en su rostro.
Toco su pierna con mi mano y la alejo rápidamente
inmóvil quedo mirando la oscuridad del techo.
El traqueteo del reloj
agujerea el silencio empedrado que rodea
este fugaz encuentro amoroso.
Un momento después, ya sin conciencia
levemente me duermo.
Ahora su cuerpo es una orgía de íntimas danzas
es una dulce marea de jugos compartidos.
Todas esas opiniones
Tenía razón Montale observando la saliente en el muro
no se equivocaba Ezra con la usura
Pavese era un maestro navegando los mares del sud
hasta Henry Kisinguer hablaba aparentemente bien,
pero todas esas opiniones
son el vuelo de una pluma en la tormenta, cuando
la noche refleja tu cuerpo desnudo
te acurrucás a mi lado
y tu lengua susurra nuestras palabras más secretas.
Supongamos
Supongamos que vos te llamás Laura y yo Juan.
Supongamos también que yo te amo con locura
y vos a mí aún más,
supongamos entonces que esta cerveza
está realmente helada,
que apagamos el televisor
y nos vamos a la cama
a hacer el amor enloquecidos
como dos jinetes alados cabalgando el infinito.
Así como volábamos nosotros mismos
hace apenas dos años.
Por estas cosas
Al final de este verso empezaré a amar,
no será un vuelo de garzas en el resplandor de la tarde,
no, no será una imagen tan bella
este amor de palabras transpiradas.
Me conformo con una lluvia nocturna
golpeando los cristales
en esta viscosa noche de verano,
me conformo con un poco de tabaco con un poco de lluvia y
algo más que eso, de algún vino oscuro.
Sucede que me provoca la sintaxis de este verso
casi tanto como la gramática de tu cuerpo.
Y todo esto considerando
que no soy un don Juan de la palabra
ni siquiera un amante latino
de bibliotecas deshabitadas,
pero aún así me deshago sin remedio
por tus pechos encendidos
tu ombligo luminoso tus nalgas inexplicables.
Por estas cosas
me desvivo en la soledad de la noche,
por estas cosas doblego la palabra muerte
hasta hacerle morder su propia cola.
Por estas cosas y unas pocas más
al final de este verso
empezaré a amar.
Visita
La fui a ver con alguna excusa
- hola como estás - me dijo
y pasé a su living.
Tomamos un café y charlamos de nada y de todo.
La verdad, que mientras hablábamos
estaba especialmente preocupado en descubrir
si estaba sola, si no había nadie en las habitaciones.
Estaba contándome sobre las últimas
aventuras del hijo menor,
pero yo solo pensaba
en levantarle el vestido
arrancarle con violencia la tanga
(que se traslucía con el sol)
y penetrar en su delicia dulce y mojada,
así, sentado como estaba
y ella cabalgando con fervor
sobre mis piernas.
Después nos despedimos con un beso
- no te pierdas - me dijo, al salir.
Justo a mí, pensé
que siempre me pierdo cuando la veo.
A modo de inacabado final
Hablando de ciertas cosas
Ahora hablo de otras cosas,
de razones dudosas para sostenerme
de ideologías descoloridas,
de algunos hombres envueltos en niebla
o mujeres agotadas de amar,
y de estos mundos desparejos y absurdos.
Ahora hablo de otras cosas
y no sé si soy claro.
Hay una deshilachada humareda en mis palabras
ya no me sale -mi querido César-
espuma por la boca.
Ya no cabalgo como el viento
palabras desbocadas
azotando su lomo para meterles vehemencia,
ni siquiera corro el colectivo cuando
está escapando de la esquina,
lo dejo pasar con cierta displicencia.
No estoy hablando de la incipiente vejez
o del interminable cansancio de la lucha.
Nada tan sabio o valeroso.
Nada de eso mi viejo amigo.
Ahora hablo de otras cosas
y no sé realmente si soy claro.
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